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Sturzenegger, en modo Schwarzenegger

Ante un auditorio ansioso por definiciones, afirmó que “si no se cumple la meta de inflación tendremos que subir la tasa de interés”. Un mensaje de frío intenso sobre el PBI, directo a La Rosada.
Por 16/04/2018 18:15

“Esta definición que doy es mucho más tajante, más directa”, disparó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El salón Bosch de la sede de la calle Reconquista colapsaba de gente, una convocatoria variopinta de CEOs, consultores, economistas y curiosos que esperaban alguna señal concreta del directivo sobre la marcha indomable de la inflación. En ese escenario, el funcionario avisó que no le temblará la mano para “subir las tasas lo que sea necesario”, con el objetivo de “lograr la meta anual de inflación pautada en 15%”. Se endureció fuerte e, indirectamente, le mandó un mensaje a la Casa Rosada: que el esquema de metas de inflación es inflexible cuando los precios se escapan, más allá de que este tipo de medida de suba de tasas de interés pueda golpear sobre la actividad. En paralelo, destacó que el aumento en los precios que se dio entre diciembre de 2017 y abril de 2018 se debió concretamente a la aceleración de los precios regulados. Otra señal contra los aumentos de tarifas y combustibles digitados, con anuencia de Mauricio Macri, desde el Ministerio de Energía, que está a cargo de Juan José Aranguren.

 

 

Sturzenegger se subió al escenario para detallar el Informe de Política Monetaria, pero se bajó rápido antes de iniciar. Se estrechó en un abrazo con Eduardo Escasany, el dueño del Banco Galicia, que le había dado un fuerte apoyo público a su gestión en el Central. Un dato no menor en momentos en que todas las miradas del Ejecutivo están posadas sobre él como responsable central de la marcha de los precios. Lo miraron atentos un puñado de especialistas, entre ellos el CEO de IRSA y dueño del Banco Hipotecario, Eduardo Elsztain; el titular del JP Morgan en Argentina, Facundo Gómez Minujin; Ernesto Allaria (BYMA) y el ex ministro de Hacienda de la Alianza Ricardo López Murphy, que por momentos no logró evitar la tentación de rendirse en los brazos de Morfeo. Los más ansiosos por lo que iría a decir eran los consultores, que tienen clientes a los que responder ante un escenario extraño en materia de previsiones. Se los vio allí a Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres; Miguel Bein y Marina Dal Poggeto, del Estudio Bein, y Daniel Artana, de FIEL, entre otros.

 

 

“La inflación de marzo y la del primer trimestre no eran la que estábamos esperando, quizás la tentación hubiera sido no estar hoy aquí, pero hay que explicar”, se sinceró Sturzenegger, avisando sobre la comprensión del Central sobre lo espinoso que se había puesto en las últimas semanas en el tema inflacionario. En este contexto, aclaró que “lo del primer trimestre ha sido transitorio” y le echó la culpa a la evolución de los precios regulados, como tarifas y naftas. Concretamente, calificó a la situación como “un shock de regulados”. En paralelo, vinculó la suba de servicios con el impacto en los precios de la inflación núcleo: “Nos preocupa”, concluyó. Vale decir que en comparación con el mes anterior, la inflación core pasó de 1,4 a 2,1%.

 

 

Así las cosas, agregó que, “para llegar al 15%, hay que bajar mucho y, si eso no se diera desde mayo, tendremos que hacer lo que hay que hacer, que es subir la tasa de interés”. De todos modos, contextualizó en defensa de las metas de inflación que “no es que la inflación no bajó, lo hizo en 13 puntos en Nación y en 15 en GBA, todo con crecimiento del 4% en 2017”. Y completó diciendo que “la evolución prevista en precios regulados a partir de mayo de este año tiene una baja que es mucho más pronunciada que la del año pasado y más aún que la del 2016.” Las explicaciones no llegaron a conformar a los presentes, dado que las perspectivas del mercado y las consultoras siguen siendo las de una inflación por encima del 20%. Cuando salía del salón, Sturzenegger comentó informalmente que la expectativa está puesta en que, “alguna vez, los combustibles bajen”. Reconoció que sigue obsesivamente la evolución de los precios internacionales del crudo. Pero el efecto naftas es el que nadie puede predecir, un problema complejo considerando que alzas del 4,5% como las que se acaban de aplicar, se van directo a la góndola por efecto del flete.

Sturzenegger, en modo Schwarzenegger

Ante un auditorio ansioso por definiciones, afirmó que “si no se cumple la meta de inflación tendremos que subir la tasa de interés”. Un mensaje de frío intenso sobre el PBI, directo a La Rosada.

“Esta definición que doy es mucho más tajante, más directa”, disparó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El salón Bosch de la sede de la calle Reconquista colapsaba de gente, una convocatoria variopinta de CEOs, consultores, economistas y curiosos que esperaban alguna señal concreta del directivo sobre la marcha indomable de la inflación. En ese escenario, el funcionario avisó que no le temblará la mano para “subir las tasas lo que sea necesario”, con el objetivo de “lograr la meta anual de inflación pautada en 15%”. Se endureció fuerte e, indirectamente, le mandó un mensaje a la Casa Rosada: que el esquema de metas de inflación es inflexible cuando los precios se escapan, más allá de que este tipo de medida de suba de tasas de interés pueda golpear sobre la actividad. En paralelo, destacó que el aumento en los precios que se dio entre diciembre de 2017 y abril de 2018 se debió concretamente a la aceleración de los precios regulados. Otra señal contra los aumentos de tarifas y combustibles digitados, con anuencia de Mauricio Macri, desde el Ministerio de Energía, que está a cargo de Juan José Aranguren.

 

 

Sturzenegger se subió al escenario para detallar el Informe de Política Monetaria, pero se bajó rápido antes de iniciar. Se estrechó en un abrazo con Eduardo Escasany, el dueño del Banco Galicia, que le había dado un fuerte apoyo público a su gestión en el Central. Un dato no menor en momentos en que todas las miradas del Ejecutivo están posadas sobre él como responsable central de la marcha de los precios. Lo miraron atentos un puñado de especialistas, entre ellos el CEO de IRSA y dueño del Banco Hipotecario, Eduardo Elsztain; el titular del JP Morgan en Argentina, Facundo Gómez Minujin; Ernesto Allaria (BYMA) y el ex ministro de Hacienda de la Alianza Ricardo López Murphy, que por momentos no logró evitar la tentación de rendirse en los brazos de Morfeo. Los más ansiosos por lo que iría a decir eran los consultores, que tienen clientes a los que responder ante un escenario extraño en materia de previsiones. Se los vio allí a Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres; Miguel Bein y Marina Dal Poggeto, del Estudio Bein, y Daniel Artana, de FIEL, entre otros.

 

 

“La inflación de marzo y la del primer trimestre no eran la que estábamos esperando, quizás la tentación hubiera sido no estar hoy aquí, pero hay que explicar”, se sinceró Sturzenegger, avisando sobre la comprensión del Central sobre lo espinoso que se había puesto en las últimas semanas en el tema inflacionario. En este contexto, aclaró que “lo del primer trimestre ha sido transitorio” y le echó la culpa a la evolución de los precios regulados, como tarifas y naftas. Concretamente, calificó a la situación como “un shock de regulados”. En paralelo, vinculó la suba de servicios con el impacto en los precios de la inflación núcleo: “Nos preocupa”, concluyó. Vale decir que en comparación con el mes anterior, la inflación core pasó de 1,4 a 2,1%.

 

 

Así las cosas, agregó que, “para llegar al 15%, hay que bajar mucho y, si eso no se diera desde mayo, tendremos que hacer lo que hay que hacer, que es subir la tasa de interés”. De todos modos, contextualizó en defensa de las metas de inflación que “no es que la inflación no bajó, lo hizo en 13 puntos en Nación y en 15 en GBA, todo con crecimiento del 4% en 2017”. Y completó diciendo que “la evolución prevista en precios regulados a partir de mayo de este año tiene una baja que es mucho más pronunciada que la del año pasado y más aún que la del 2016.” Las explicaciones no llegaron a conformar a los presentes, dado que las perspectivas del mercado y las consultoras siguen siendo las de una inflación por encima del 20%. Cuando salía del salón, Sturzenegger comentó informalmente que la expectativa está puesta en que, “alguna vez, los combustibles bajen”. Reconoció que sigue obsesivamente la evolución de los precios internacionales del crudo. Pero el efecto naftas es el que nadie puede predecir, un problema complejo considerando que alzas del 4,5% como las que se acaban de aplicar, se van directo a la góndola por efecto del flete.