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“El encuentro de Pichetto hablaba del futuro pero no se reflejaba en las caras”

El diputado provincial k habla del peronismo, critica a quienes ingresaron a la Legislatura con la boleta de Unidad Ciudadana y luego dejaron el bloque y analiza el 2019. El díscolo de la familia.
Por 14/04/2018 9:23

Mariano Pinedo llegó a la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires electo como legislador de Unidad Ciudadana en las últimas elecciones. Encabezó la lista por la Segunda sección electoral por ser "un leal al proyecto nacional y popular" y, bajo la tutela del intendente de San Antonio de Areco, Francisco "Paco" Durañona, uno de los intendentes de fidelidad asumida con Cristina Fernández de Kirchner. Ni Durañona ni Pinedo coquetearon con el Frente Renovador ni con el espacio de Florencio Randazzo en las discusiones previas a los armados electorales de las elecciones legislativas del año pasado. Hoy, desde diciembre del 2015, son oposición férrea a Cambiemos. Pinedo es el hermano de Federico, el presidente provisional del Senado, ex presidente por unas horas en aquella telenovela de entrega de mando de CFK a Macri y una de las caras del proyecto oficialista. Mariano es peronista, se reconoce del campo nacional y tiene al papa Francisco como uno de sus referentes. En su despacho -de hecho- hay un cuadro del sumo pontífice. Federico es liberal. En discusión política no hay punto de acuerdo entre los hermanos, pero el diputado kirchnerista asegura que, si el Gobierno "escuchara un poquito más a Federico, la cosa estaría un poco mejor". Sostiene que el senador nacional entiende a la política como una herramienta para mejorar el cuadro de situación y no para "llenarse los bolsillos". 

"Vidal plantea una discusión de toma y daca", dice Pinedo cuando Letra P lo consulta por la relación con los otros bloques de la oposición en la Legislatura bonaerense y la posibilidad de jugar en esa negociación en la que Cambiemos optó por los intendentes del PJ orgánico como aliados legislativos cuando la votación de distintas leyes se torna compleja para el oficialismo. Ese acuerdo, cree el diputado, se traslada a las iniciativas legislativas que Unidad Ciudadana quiere llevar a la mesa, como por ejemplo la modificación de la masa coparticipable a los municipios. En la presentación que hizo esta semana el bloque de UC, fogoneado principalmente por Pinedo y por el vicepresidente del bloque, Walter Abarca, se reclutó a varios intendentes peronistas del interior pero tuvo ausencia del grueso de los intendentes del conurbano, a excepción de Veronica Magario -La Matanza- y Jorge Ferraresi -Avellaneda-. Sin embargo, para Pinedo, las diferencias se van a esmerilar "a medida que avance el gobierno de Macri". De estos y otros temas habla Mariano Pinedo. 

 

BIO. Abogado. Padre de tres hijos, hincha y socio del Independiente.Siempre lleva el carnet del club en su billetera. Nacido en la ciudad de Buenos Aires, proviene de una familia tradicional de la Argentina, de varias generaciones en distintos espacios de la política, siempre orillando el conservadurismo y liberalismo. Él es peronista. Ex concejal de San Antonio de Areco y ex funcionario de ese distrito. También fue subsecretario de la Jefatura de Gabinete durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, cargo que ocupó hasta el año 2012. 

 

-  Ya transcurridos dos años de gobierno, ¿cómo caracteriza la política económica de Cambiemos?

- El estado de situación no nos sorprende. El modelo que plantea Mauricio Macri para la Argentina y María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, si bien no fue lo que ellos dijeron en la campaña, conocemos que ésa es la postura política que tienen. Una mirada centralista y muy asentado en el mundo financiero. Prácticamente todos los funcionarios importantes que manejan la economía provienen de manejar herramientas financieras o del mundo financiero con prejuicios de problemas que ellos traducen como conflicto de intereses pero que, en realidad, son graves, como es el caso de la moda de las offshores. El modelo financiero tiene una estrategia de instalación y marca el modelo económico que es concentrado con aspiraciones al derrame y que no habla de agenda productiva. En todos los casos donde se habla de economía se habla de política monetaria, de tasas de interés y de inversiones; pero inversiones que no se definen en rubros concretos productivos. Esto, sumado a que la Argentina no ha logrado salir -y en esto involucra también responsabilidades de nuestro espacio- de la matriz agroexportadora, que ahora ni siquiera es agroexportadora, es directamente financiera. Eso hace que muchos sectores de la producción estén a la buena de Dios y, en muchos casos, afectados por las políticas del Estado que rompe el tejido de las pymes.

- ¿Quiere decir que este gobierno maltrata al sector del agro?

- Cuando nosotros planteamos un modelo no deseable para la Argentina donde solamente se primarice la producción, no se agregue valor en origen y eso genere una concentración de recursos que no cree empleo con la amplitud de la industrialización de esos productos, estamos hablando de un modelo no deseable porque plantea que sobra gente. No le alcanza para distribuir el empleo para todos ni poblar la Argentina. Ese modelo del siglo XIX que en algún momento acusamos a este macrismo de querer reimplantar, con el fin de retenciones, por ejemplo, para fortalecer algún sector, pasa a ser deseable en relación a lo que está ocurriendo ahora. Ese modelo al menos planteaba un espacio de producción: ahora, el que toma la decisión es el mundo financiero y la producción agrícola termina siendo una existencia solamente para un elemento financiero. El que preside la decisión ya no es más el agroexportador o la oligarquía terrateniente, sino la oligarquía financiera, que es más reducida aún. Por lo menos, en aquel otro modelo había productores. Ahora no hay productores. Lo que veo es que tiende a vaciar aún más nuestra riqueza. Y con el sector agrícola una absoluta incapacidad del Gobierno para apostar a la diversificaicon de las políticas. La idea de considerar al sector agrícola como un solo sector y creer que con dos o tres políticas se impacta sobre todos los sistemas de la Argentina es errónea. Primero, dentro de lo que es el sistema económico de la pampa húmeda, que es lo que ellos consideran como centrales y el resto como marginales. Ya hay contradicciones aún dentro de ese sistema porque hay sectores de la producción avícola, frutícola y porcina que no están dentro de ese marco de decisiones. Ni hablar de los sistemas económicos regionales, que ni siquiera responden a la lógica de la pampa húmeda. 

 


 

 "La gobernadora a través de su bloque plantea una discusión de toma y daca, plantea una discusión solamente con aquellos bloques que están dispuestos a entrar en conversación desde el punto de vista del poder interno de la Cámara"

- Días atrás presentó un proyecto junto a intendentes del peronismo para hacer modificaciones al Pacto Fiscal que impulsó la gobernadora María Eugenia Vidal. ¿Qué rol deben tener los municipios?

- Los intendentes de la dirigencia política son una especie de foto, que se sacan fotos con los dirigentes territoriales. Pero no son comprendidos como actores del Estado en concreto en los territorios. De hecho, si fuera así, deberíamos darnos una discusión en cuanto a la distribución de los recursos y terminar con la hipocresía que la fuente de financiamiento de los municipios va a ser solamente una tasa de retribución de servicios, como si el municipio fuera solo un prestador de servicios. En realidad, el municipio es el Estado presente en los territorios y el que presta toda la tarea del Estado en la educación. En Areco, por ejemplo, tenemos una educación desde los 45 días de edad hasta la universidad. 

- Hubo un sector de los intendentes peronistas que acompañaron en la Legislatura el acuerdo fiscal.

- Hay que ser coherente con la idea de la autonomía de los municipios. Es difícil plantear que uno es defensor de la autonomía de los municipios y votar un consenso fiscal y una ley de responsabilidad fiscal que genera una intromisión absolutamente, inaceptable, del gobierno provincial hacia los municipios dándole al ministro de Economía la facultad de poner el veto y el okey final a las decisiones que toman los intendentes y los concejos deliberantes. Poniendo a la provincia en situación de definir qué tipo de gastos hay que planificar, cuánto personal hay que tener en función de cumplir una tarea que uno planifica, qué tipo de endeudamiento y con qué criterio. Es contradictorio que la provincia plantea ajuste y no deja de endeudarse.

- ¿Qué plantean ustedes?

- Que tiene que estar garantizado el acceso a la información, la transparencia, el orden de las cuentas. Eso tiene que estar garantizado. Que sea el intendente el que se establezca su propia ley orgánica con el funcionamiento interno, que prevea cómo funcionan las instituciones con el municipio y que después haya una discusión fiscal real, donde se discuta si la única forma de recaudar sea la tasa como prestación de servicio o realmente hay que pensar en otro sistema. Mientras tanto, lo que estamos planteando es que no haya contradicciones con lo que aprobemos, que haya autonomía garantizada y un aumento de participación que se adecue a lo que la Provincia recibe del gobierno de la Nación. La provincia plantea recibir el 20% de coparticipación, nosotros queremos que los municipios recibamos también el 20% de la coparticipación, es decir, un aumento de 3.8 porcentual por sobre lo que está ahora. Queremos garantizar ese 3.86 en las intendencias y que no se use para compensar nada, sino que quede en las intendencias. En el fondo, creemos que hay que cambiar el Coeficiente Único de Distribución (CUD), pero primero tenemos que discutir el sistema de coparticipación. 

 


- ¿Se hace difícil siendo oposición aportar con las características que tiene Unidad Ciudadana?

- Se hace difícil porque la gobernadora, a través de su bloque, plantea una discusión de toma y daca, plantea una discusión solamente con aquellos bloques que están dispuestos a entrar en conversación desde el punto de vista del poder interno de la Cámara, por decirlo de alguna manera. Nosotros nos plantamos como oposición; no estamos rogando ser actores de una negociación. Me parece que Vidal tiene que consensuar con todos los sectores de la sociedad y hay un sector muy fuerte en términos de representación y de votos, cuyo pueblo no está siendo escuchado porque el oficialismo tiene número necesario. Nosotros siempre abrimos todas las mesas, pero nuestra visión es opositora. 

- ¿Y el resto de los bloques opositores?

- Estamos tratando de tender puentes con todos los bloques opositores, porque vemos que avanza el modelo y las consecuencias se empiezan a ver, por ejemplo con los tarifazos. Desde cualquier perspectiva, pero, sobre todo, desde la perspectiva del trabajador. La unificación se empieza a dar desde abajo para arriba: los sectores que están siendo oprimidos empiezan a presionar sobre sus representantes. Hay varios temas que nos están haciendo sentar. Nuestra responsabilidad es ser opositores desde un núcleo de pensamiento diverso. El dialogo es constante y cada vez confluye más. Estaría bueno que se hiciera más temprano que tarde.
 


- ¿Y en el plano político-electoral?

- Muchos de ellos ingresaron por Unidad Ciudadana y algunos plantearon que la estrategia era de acercamiento, de plantear pequeñas mejoras y creyeron que iba a ser suficiente. Lamentablemente, esas particularidades siempre iban a ser por sectores. El papa Francsico plantea que existe el individualismo colectivista, sectores que van a negociar para ellos: eso ocurre con los movimientos sociales, los gremios y también en la política. Hubo esas diferencias. A medida que avanza el modelo de Macri, estamos más cerca, hay muchos factores que llevan a esto: por ejemplo, la existencia de presos políticos. Es inadmisible eso. Intervienen el principal partido opositor, el manejo de justicia y demás cuestiones que nos hacen plantear que es muy difícil una estrategia de acercamiento, de negociación con el Gobierno. Tenemos que plantear una estrategia de oposición. Queremos ser en 2019 una alternativa concreta de poder y eso nos hace repensar la estrategia y esa división se dio por una diferencia de estrategias. Si podemos unificar una estrategia con el objetivo de 2019, hay muchos compañeros, incluso del Frente Renovador, que van a terminar caminando con nosotros.

- Pero en el medio aparece un encuentro como el que encabezó el senador nacional Miguel Ángel Pichetto, que plantea un futuro del peronismo sin Cristina. ¿Cómo lo analiza?

- Para ser una expresión que habla del futuro y la esperanza, no se reflejaba en las caras. O el fotógrafo no fue muy oportuno o no había mucha alegría en esa juntada.

- Pichetto aviso que no iba a ser un acto en un estadio. Habló de un peronismo racional.

- Sí, pero la seriedad y la racionalidad no tienen que ver con la solemnidad y la mala onda. Me parece que había poco convencimiento, pero, de todas maneras, en función del respeto de la conducción, creo que, si ellos construyen hablando de Cristina y de La Cámpora, hay algo que les está faltando como contenido propio. Yo, si fuera ellos, trataría de probar contando cuál es el contenido propio y no lo que no quieren. Es una identidad negativa que no me parece buena. Es una decisión contraria a la que nosotros creemos.

- ¿Entonces descarta dialogar con ese espacio?

- Creo que se puede, pero es muy difícil cuando te dicen 'vos tenés que sacar a fulano de la mesa' y más cuando lo hacen con un criterio de supuesta amplitud. El futuro de estos dos años dentro del campo nacional tiene una construcción muy sólida, identificada con el liderazgo de Cristina, con algunos valores que son mucha organización y una masa de votantes para nada despreciable para una fuerza opositora que se expresó hace poco en las urnas con un 37% de los votos en la provincia de Buenos Aires y tiene una figura bien definida.

 



- En este diagnóstico que hace, ¿qué le dice su hermano, Federico Pinedo, una de las figuras emblemáticas del PRO desde sus inicios?

- Obviamente no hay coincidencia en los planteos que yo hago y tampoco los hay respecto a los planteos que él hace cuando nos sentamos a hablar. Tratamos de hacerlo con el mayor amor fraternal posible, pero no hay coincidencia. A medida que avanza el gobierno de Macri, hay menos coincidencia, porque hay que hacerse cargo de decisiones políticas. A mí siempre me pasaba, cuando estábamos en el Gobierno, que uno debe hacerse cargo de las buenas cosas y de las malas. Él es oficialismo y, a medida que avanzan las consecuencias del modelo de Macri, las distnacias son mayores. Él está convencido, me parece que su experiencia y su mirada de la política harían de este gobierno un gobierno mucho mejor si le dieran un poquito más de atención.

- ¿Por qué?

- Fundamentalmente, por su creencia en la política. Los que están tomando decisiones son muchachos que no creen en la política ni la consideran una cuestión de la comunidad. La consideran una cuestión de la administración del Estado. Hay muchos compañeros nuestros a quienes también les pasa eso: esa divergencia existe en todos los campos. Creo que con Federico se puede hablar más de política, podés no estar de acuerdo, pero sabe que la política es para el bien común y no para llenarse los bolsillos de plata. Es una conversación política. Lo que nos pasa con Cambiemos es que entrás a un terreno donde discutís cosas distintas. 

- ¿La grieta no separó a la familia entonces?

- Desde el punto de vista de la situación personal no, de ninguna manera. Creo que pasa en todas las familias. Nosotros porque estamos en política los dos y en distintos espacios, pero conozco muchos casos en los que se acalora la discusión. Dentro del peronismo también se dan discusión acaloradas, bravas, y se termina cantando la marcha. En el caso nuestro, no se termina cantando la marcha, sino que se come un asado o se toma un whisky, como publiqué en Twitter.

“El encuentro de Pichetto hablaba del futuro pero no se reflejaba en las caras”

El diputado provincial k habla del peronismo, critica a quienes ingresaron a la Legislatura con la boleta de Unidad Ciudadana y luego dejaron el bloque y analiza el 2019. El díscolo de la familia.  

Mariano Pinedo llegó a la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires electo como legislador de Unidad Ciudadana en las últimas elecciones. Encabezó la lista por la Segunda sección electoral por ser "un leal al proyecto nacional y popular" y, bajo la tutela del intendente de San Antonio de Areco, Francisco "Paco" Durañona, uno de los intendentes de fidelidad asumida con Cristina Fernández de Kirchner. Ni Durañona ni Pinedo coquetearon con el Frente Renovador ni con el espacio de Florencio Randazzo en las discusiones previas a los armados electorales de las elecciones legislativas del año pasado. Hoy, desde diciembre del 2015, son oposición férrea a Cambiemos. Pinedo es el hermano de Federico, el presidente provisional del Senado, ex presidente por unas horas en aquella telenovela de entrega de mando de CFK a Macri y una de las caras del proyecto oficialista. Mariano es peronista, se reconoce del campo nacional y tiene al papa Francisco como uno de sus referentes. En su despacho -de hecho- hay un cuadro del sumo pontífice. Federico es liberal. En discusión política no hay punto de acuerdo entre los hermanos, pero el diputado kirchnerista asegura que, si el Gobierno "escuchara un poquito más a Federico, la cosa estaría un poco mejor". Sostiene que el senador nacional entiende a la política como una herramienta para mejorar el cuadro de situación y no para "llenarse los bolsillos". 

"Vidal plantea una discusión de toma y daca", dice Pinedo cuando Letra P lo consulta por la relación con los otros bloques de la oposición en la Legislatura bonaerense y la posibilidad de jugar en esa negociación en la que Cambiemos optó por los intendentes del PJ orgánico como aliados legislativos cuando la votación de distintas leyes se torna compleja para el oficialismo. Ese acuerdo, cree el diputado, se traslada a las iniciativas legislativas que Unidad Ciudadana quiere llevar a la mesa, como por ejemplo la modificación de la masa coparticipable a los municipios. En la presentación que hizo esta semana el bloque de UC, fogoneado principalmente por Pinedo y por el vicepresidente del bloque, Walter Abarca, se reclutó a varios intendentes peronistas del interior pero tuvo ausencia del grueso de los intendentes del conurbano, a excepción de Veronica Magario -La Matanza- y Jorge Ferraresi -Avellaneda-. Sin embargo, para Pinedo, las diferencias se van a esmerilar "a medida que avance el gobierno de Macri". De estos y otros temas habla Mariano Pinedo. 

 

BIO. Abogado. Padre de tres hijos, hincha y socio del Independiente.Siempre lleva el carnet del club en su billetera. Nacido en la ciudad de Buenos Aires, proviene de una familia tradicional de la Argentina, de varias generaciones en distintos espacios de la política, siempre orillando el conservadurismo y liberalismo. Él es peronista. Ex concejal de San Antonio de Areco y ex funcionario de ese distrito. También fue subsecretario de la Jefatura de Gabinete durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, cargo que ocupó hasta el año 2012. 

 

-  Ya transcurridos dos años de gobierno, ¿cómo caracteriza la política económica de Cambiemos?

- El estado de situación no nos sorprende. El modelo que plantea Mauricio Macri para la Argentina y María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, si bien no fue lo que ellos dijeron en la campaña, conocemos que ésa es la postura política que tienen. Una mirada centralista y muy asentado en el mundo financiero. Prácticamente todos los funcionarios importantes que manejan la economía provienen de manejar herramientas financieras o del mundo financiero con prejuicios de problemas que ellos traducen como conflicto de intereses pero que, en realidad, son graves, como es el caso de la moda de las offshores. El modelo financiero tiene una estrategia de instalación y marca el modelo económico que es concentrado con aspiraciones al derrame y que no habla de agenda productiva. En todos los casos donde se habla de economía se habla de política monetaria, de tasas de interés y de inversiones; pero inversiones que no se definen en rubros concretos productivos. Esto, sumado a que la Argentina no ha logrado salir -y en esto involucra también responsabilidades de nuestro espacio- de la matriz agroexportadora, que ahora ni siquiera es agroexportadora, es directamente financiera. Eso hace que muchos sectores de la producción estén a la buena de Dios y, en muchos casos, afectados por las políticas del Estado que rompe el tejido de las pymes.

- ¿Quiere decir que este gobierno maltrata al sector del agro?

- Cuando nosotros planteamos un modelo no deseable para la Argentina donde solamente se primarice la producción, no se agregue valor en origen y eso genere una concentración de recursos que no cree empleo con la amplitud de la industrialización de esos productos, estamos hablando de un modelo no deseable porque plantea que sobra gente. No le alcanza para distribuir el empleo para todos ni poblar la Argentina. Ese modelo del siglo XIX que en algún momento acusamos a este macrismo de querer reimplantar, con el fin de retenciones, por ejemplo, para fortalecer algún sector, pasa a ser deseable en relación a lo que está ocurriendo ahora. Ese modelo al menos planteaba un espacio de producción: ahora, el que toma la decisión es el mundo financiero y la producción agrícola termina siendo una existencia solamente para un elemento financiero. El que preside la decisión ya no es más el agroexportador o la oligarquía terrateniente, sino la oligarquía financiera, que es más reducida aún. Por lo menos, en aquel otro modelo había productores. Ahora no hay productores. Lo que veo es que tiende a vaciar aún más nuestra riqueza. Y con el sector agrícola una absoluta incapacidad del Gobierno para apostar a la diversificaicon de las políticas. La idea de considerar al sector agrícola como un solo sector y creer que con dos o tres políticas se impacta sobre todos los sistemas de la Argentina es errónea. Primero, dentro de lo que es el sistema económico de la pampa húmeda, que es lo que ellos consideran como centrales y el resto como marginales. Ya hay contradicciones aún dentro de ese sistema porque hay sectores de la producción avícola, frutícola y porcina que no están dentro de ese marco de decisiones. Ni hablar de los sistemas económicos regionales, que ni siquiera responden a la lógica de la pampa húmeda. 

 


 

 "La gobernadora a través de su bloque plantea una discusión de toma y daca, plantea una discusión solamente con aquellos bloques que están dispuestos a entrar en conversación desde el punto de vista del poder interno de la Cámara"

- Días atrás presentó un proyecto junto a intendentes del peronismo para hacer modificaciones al Pacto Fiscal que impulsó la gobernadora María Eugenia Vidal. ¿Qué rol deben tener los municipios?

- Los intendentes de la dirigencia política son una especie de foto, que se sacan fotos con los dirigentes territoriales. Pero no son comprendidos como actores del Estado en concreto en los territorios. De hecho, si fuera así, deberíamos darnos una discusión en cuanto a la distribución de los recursos y terminar con la hipocresía que la fuente de financiamiento de los municipios va a ser solamente una tasa de retribución de servicios, como si el municipio fuera solo un prestador de servicios. En realidad, el municipio es el Estado presente en los territorios y el que presta toda la tarea del Estado en la educación. En Areco, por ejemplo, tenemos una educación desde los 45 días de edad hasta la universidad. 

- Hubo un sector de los intendentes peronistas que acompañaron en la Legislatura el acuerdo fiscal.

- Hay que ser coherente con la idea de la autonomía de los municipios. Es difícil plantear que uno es defensor de la autonomía de los municipios y votar un consenso fiscal y una ley de responsabilidad fiscal que genera una intromisión absolutamente, inaceptable, del gobierno provincial hacia los municipios dándole al ministro de Economía la facultad de poner el veto y el okey final a las decisiones que toman los intendentes y los concejos deliberantes. Poniendo a la provincia en situación de definir qué tipo de gastos hay que planificar, cuánto personal hay que tener en función de cumplir una tarea que uno planifica, qué tipo de endeudamiento y con qué criterio. Es contradictorio que la provincia plantea ajuste y no deja de endeudarse.

- ¿Qué plantean ustedes?

- Que tiene que estar garantizado el acceso a la información, la transparencia, el orden de las cuentas. Eso tiene que estar garantizado. Que sea el intendente el que se establezca su propia ley orgánica con el funcionamiento interno, que prevea cómo funcionan las instituciones con el municipio y que después haya una discusión fiscal real, donde se discuta si la única forma de recaudar sea la tasa como prestación de servicio o realmente hay que pensar en otro sistema. Mientras tanto, lo que estamos planteando es que no haya contradicciones con lo que aprobemos, que haya autonomía garantizada y un aumento de participación que se adecue a lo que la Provincia recibe del gobierno de la Nación. La provincia plantea recibir el 20% de coparticipación, nosotros queremos que los municipios recibamos también el 20% de la coparticipación, es decir, un aumento de 3.8 porcentual por sobre lo que está ahora. Queremos garantizar ese 3.86 en las intendencias y que no se use para compensar nada, sino que quede en las intendencias. En el fondo, creemos que hay que cambiar el Coeficiente Único de Distribución (CUD), pero primero tenemos que discutir el sistema de coparticipación. 

 


- ¿Se hace difícil siendo oposición aportar con las características que tiene Unidad Ciudadana?

- Se hace difícil porque la gobernadora, a través de su bloque, plantea una discusión de toma y daca, plantea una discusión solamente con aquellos bloques que están dispuestos a entrar en conversación desde el punto de vista del poder interno de la Cámara, por decirlo de alguna manera. Nosotros nos plantamos como oposición; no estamos rogando ser actores de una negociación. Me parece que Vidal tiene que consensuar con todos los sectores de la sociedad y hay un sector muy fuerte en términos de representación y de votos, cuyo pueblo no está siendo escuchado porque el oficialismo tiene número necesario. Nosotros siempre abrimos todas las mesas, pero nuestra visión es opositora. 

- ¿Y el resto de los bloques opositores?

- Estamos tratando de tender puentes con todos los bloques opositores, porque vemos que avanza el modelo y las consecuencias se empiezan a ver, por ejemplo con los tarifazos. Desde cualquier perspectiva, pero, sobre todo, desde la perspectiva del trabajador. La unificación se empieza a dar desde abajo para arriba: los sectores que están siendo oprimidos empiezan a presionar sobre sus representantes. Hay varios temas que nos están haciendo sentar. Nuestra responsabilidad es ser opositores desde un núcleo de pensamiento diverso. El dialogo es constante y cada vez confluye más. Estaría bueno que se hiciera más temprano que tarde.
 


- ¿Y en el plano político-electoral?

- Muchos de ellos ingresaron por Unidad Ciudadana y algunos plantearon que la estrategia era de acercamiento, de plantear pequeñas mejoras y creyeron que iba a ser suficiente. Lamentablemente, esas particularidades siempre iban a ser por sectores. El papa Francsico plantea que existe el individualismo colectivista, sectores que van a negociar para ellos: eso ocurre con los movimientos sociales, los gremios y también en la política. Hubo esas diferencias. A medida que avanza el modelo de Macri, estamos más cerca, hay muchos factores que llevan a esto: por ejemplo, la existencia de presos políticos. Es inadmisible eso. Intervienen el principal partido opositor, el manejo de justicia y demás cuestiones que nos hacen plantear que es muy difícil una estrategia de acercamiento, de negociación con el Gobierno. Tenemos que plantear una estrategia de oposición. Queremos ser en 2019 una alternativa concreta de poder y eso nos hace repensar la estrategia y esa división se dio por una diferencia de estrategias. Si podemos unificar una estrategia con el objetivo de 2019, hay muchos compañeros, incluso del Frente Renovador, que van a terminar caminando con nosotros.

- Pero en el medio aparece un encuentro como el que encabezó el senador nacional Miguel Ángel Pichetto, que plantea un futuro del peronismo sin Cristina. ¿Cómo lo analiza?

- Para ser una expresión que habla del futuro y la esperanza, no se reflejaba en las caras. O el fotógrafo no fue muy oportuno o no había mucha alegría en esa juntada.

- Pichetto aviso que no iba a ser un acto en un estadio. Habló de un peronismo racional.

- Sí, pero la seriedad y la racionalidad no tienen que ver con la solemnidad y la mala onda. Me parece que había poco convencimiento, pero, de todas maneras, en función del respeto de la conducción, creo que, si ellos construyen hablando de Cristina y de La Cámpora, hay algo que les está faltando como contenido propio. Yo, si fuera ellos, trataría de probar contando cuál es el contenido propio y no lo que no quieren. Es una identidad negativa que no me parece buena. Es una decisión contraria a la que nosotros creemos.

- ¿Entonces descarta dialogar con ese espacio?

- Creo que se puede, pero es muy difícil cuando te dicen 'vos tenés que sacar a fulano de la mesa' y más cuando lo hacen con un criterio de supuesta amplitud. El futuro de estos dos años dentro del campo nacional tiene una construcción muy sólida, identificada con el liderazgo de Cristina, con algunos valores que son mucha organización y una masa de votantes para nada despreciable para una fuerza opositora que se expresó hace poco en las urnas con un 37% de los votos en la provincia de Buenos Aires y tiene una figura bien definida.

 



- En este diagnóstico que hace, ¿qué le dice su hermano, Federico Pinedo, una de las figuras emblemáticas del PRO desde sus inicios?

- Obviamente no hay coincidencia en los planteos que yo hago y tampoco los hay respecto a los planteos que él hace cuando nos sentamos a hablar. Tratamos de hacerlo con el mayor amor fraternal posible, pero no hay coincidencia. A medida que avanza el gobierno de Macri, hay menos coincidencia, porque hay que hacerse cargo de decisiones políticas. A mí siempre me pasaba, cuando estábamos en el Gobierno, que uno debe hacerse cargo de las buenas cosas y de las malas. Él es oficialismo y, a medida que avanzan las consecuencias del modelo de Macri, las distnacias son mayores. Él está convencido, me parece que su experiencia y su mirada de la política harían de este gobierno un gobierno mucho mejor si le dieran un poquito más de atención.

- ¿Por qué?

- Fundamentalmente, por su creencia en la política. Los que están tomando decisiones son muchachos que no creen en la política ni la consideran una cuestión de la comunidad. La consideran una cuestión de la administración del Estado. Hay muchos compañeros nuestros a quienes también les pasa eso: esa divergencia existe en todos los campos. Creo que con Federico se puede hablar más de política, podés no estar de acuerdo, pero sabe que la política es para el bien común y no para llenarse los bolsillos de plata. Es una conversación política. Lo que nos pasa con Cambiemos es que entrás a un terreno donde discutís cosas distintas. 

- ¿La grieta no separó a la familia entonces?

- Desde el punto de vista de la situación personal no, de ninguna manera. Creo que pasa en todas las familias. Nosotros porque estamos en política los dos y en distintos espacios, pero conozco muchos casos en los que se acalora la discusión. Dentro del peronismo también se dan discusión acaloradas, bravas, y se termina cantando la marcha. En el caso nuestro, no se termina cantando la marcha, sino que se come un asado o se toma un whisky, como publiqué en Twitter.