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El jefe de Gabinete cuestionó que los empresarios “se quejan de las malas pero no ven las buenas”. Acevedo replicó que “los problemas no se pueden ocultar” y que no hay intencionalidad política.
Por 12/03/2018 17:41

Las preocupaciones y ocupaciones del Gobierno en torno a la manera de comunicar las noticias se coló de lleno en la cumbre que mantuvieron en Casa Rosada el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Industria, Francisco Cabrera, con los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA). Fuera de los flashes y lejos del buen clima general que hubo en el encuentro, Peña arrancó con una posición concreta que surgió de un pedido expreso del presidente Mauricio Macri. “Ustedes se quejan de las malas, pero no dicen nada de las cosas buenas que hacemos. Consensúen el discurso, porque si no parece que está todo mal”, les sugirió el funcionario en buenos términos. De la misma manera contestó Miguel Acevedo, el presidente de la UIA. “Tenemos que construir un diálogo maduro, sin chicanas. Nosotros recibimos a todos los sectores del interior, no se pueden tapar los problemas”, detalló el referente de Aceitera General Deheza (AGD). Lo ladeaban Daniel Funes de Rioja, el abogado de la cámara alimenticia Copal, y Luis Betnaza, de Techint, la mano derecha de Paolo Rocca en la entidad fabril. Los industriales aclararon, además: “No hacemos política partidaria”. Y aseguraron: “Apoyamos el rumbo del Gobierno, pero hay cosas que impactan”.

 

 

A continuación, Peña se refirió a las cosas positivas de la política de Cambiemos, un repaso de los datos que había plasmado en una columna en el diario La Nación el propio ministro Cabrera. Entre ellos, la baja de 1,5% a Ingresos Brutos y el mayor plan de inversiones en el país en muchos años. Sobre este punto, Acevedo -que sacó a relucir en el marco de la crisis política con el Gobierno un rol más activo que el habitual- explicó que “si no se invierte es porque no hay rentabilidad”. Sobre los impuestos, los industriales afirmaron que la promesa oficial es que la Reforma Impositiva impacte de lleno en el año 2021, pero “necesitamos saber qué hacemos en el mientras tanto”.

Para aplacar los reclamos, Peña dejó en claro dos cosas: la primera, que “el Presidente apoya a la industria” y que, si es necesario “que esté en próximas mesas de trabajo, estará”. En paralelo, se comprometieron a calcar en algunos sectores sensibles el esquema de mesas sectoriales que ya existe en rubros como el lácteo, madera y calzado. Sobre todo para abordar la problemática de las importaciones, un asunto que preocupa a alimenticias y textiles.

 

 

La aclaración de que no hay política partidaria es una de las que más inquietaba al Gobierno. Por naturaleza, el oficialismo muestra cierta tendencia a asimilar la crítica como un elemento netamente opositor. Como si esto fuera poco, hubo furia por un artículo publicado en un diario en el que se aseveró que la Nación le había ofrecido a la UIA “encapsular” al “Vasco” José Ignacio De Mendiguren como prenda de sacrificio en el marco de la firma de la paz entre Gobierno y empresarios. “Eso no existe”, explican funcionarios de segunda línea, que observan la mano del ex presidente de UIA y referente económico del massismo detrás de la letra de ese texto.

En la hora y veinte que duró el encuentro, también se tocaron otros dos temas complejos: la situación con el personal y la estructura en el INTI y el Senasa. Sobre el primer organismo, en la UIA hay quejas. Sin embargo, los industriales marcaron que apoyan una reestructuración que no impacte en los técnicos especializados. Pero no hubo definiciones de fondo ni por parte de los empresarios ni el Gobierno.

Reproches al discurso del “está todo mal”, el lado B de la cumbre UIA-Peña

El jefe de Gabinete cuestionó que los empresarios “se quejan de las malas pero no ven las buenas”. Acevedo replicó que “los problemas no se pueden ocultar” y que no hay intencionalidad política.

Las preocupaciones y ocupaciones del Gobierno en torno a la manera de comunicar las noticias se coló de lleno en la cumbre que mantuvieron en Casa Rosada el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Industria, Francisco Cabrera, con los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA). Fuera de los flashes y lejos del buen clima general que hubo en el encuentro, Peña arrancó con una posición concreta que surgió de un pedido expreso del presidente Mauricio Macri. “Ustedes se quejan de las malas, pero no dicen nada de las cosas buenas que hacemos. Consensúen el discurso, porque si no parece que está todo mal”, les sugirió el funcionario en buenos términos. De la misma manera contestó Miguel Acevedo, el presidente de la UIA. “Tenemos que construir un diálogo maduro, sin chicanas. Nosotros recibimos a todos los sectores del interior, no se pueden tapar los problemas”, detalló el referente de Aceitera General Deheza (AGD). Lo ladeaban Daniel Funes de Rioja, el abogado de la cámara alimenticia Copal, y Luis Betnaza, de Techint, la mano derecha de Paolo Rocca en la entidad fabril. Los industriales aclararon, además: “No hacemos política partidaria”. Y aseguraron: “Apoyamos el rumbo del Gobierno, pero hay cosas que impactan”.

 

 

A continuación, Peña se refirió a las cosas positivas de la política de Cambiemos, un repaso de los datos que había plasmado en una columna en el diario La Nación el propio ministro Cabrera. Entre ellos, la baja de 1,5% a Ingresos Brutos y el mayor plan de inversiones en el país en muchos años. Sobre este punto, Acevedo -que sacó a relucir en el marco de la crisis política con el Gobierno un rol más activo que el habitual- explicó que “si no se invierte es porque no hay rentabilidad”. Sobre los impuestos, los industriales afirmaron que la promesa oficial es que la Reforma Impositiva impacte de lleno en el año 2021, pero “necesitamos saber qué hacemos en el mientras tanto”.

Para aplacar los reclamos, Peña dejó en claro dos cosas: la primera, que “el Presidente apoya a la industria” y que, si es necesario “que esté en próximas mesas de trabajo, estará”. En paralelo, se comprometieron a calcar en algunos sectores sensibles el esquema de mesas sectoriales que ya existe en rubros como el lácteo, madera y calzado. Sobre todo para abordar la problemática de las importaciones, un asunto que preocupa a alimenticias y textiles.

 

 

La aclaración de que no hay política partidaria es una de las que más inquietaba al Gobierno. Por naturaleza, el oficialismo muestra cierta tendencia a asimilar la crítica como un elemento netamente opositor. Como si esto fuera poco, hubo furia por un artículo publicado en un diario en el que se aseveró que la Nación le había ofrecido a la UIA “encapsular” al “Vasco” José Ignacio De Mendiguren como prenda de sacrificio en el marco de la firma de la paz entre Gobierno y empresarios. “Eso no existe”, explican funcionarios de segunda línea, que observan la mano del ex presidente de UIA y referente económico del massismo detrás de la letra de ese texto.

En la hora y veinte que duró el encuentro, también se tocaron otros dos temas complejos: la situación con el personal y la estructura en el INTI y el Senasa. Sobre el primer organismo, en la UIA hay quejas. Sin embargo, los industriales marcaron que apoyan una reestructuración que no impacte en los técnicos especializados. Pero no hubo definiciones de fondo ni por parte de los empresarios ni el Gobierno.