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Focuscracia

El poder de los estudios que decodifican el humor social. La maquinaria que dirigen Peña y Durán Barba para saber qué piensan los argentinos. La doctrina Chocobar: cuando manda la ideología.
Por 08/02/2018 15:26
El genio de la posverdad

El Gobierno lo desmiente y quizás, esta vez, lo asistan las pruebas. El cambio de doctrina no empezó con los nueve balazos mortales del policía Luis Chocobar contra el hijo de Ivonne Kukoc, sino con la banda presidencial que Federico Pinedo le colgó a Mauricio Macri, a la vista de todos. En la Casa Rosada, rechazan la teoría tan conspirativa como extendida de que la mano dura estival es producto de la tiranía del focus group.

Aunque resulta muy oportuno en un momento en el que el oficialismo no tiene buenas noticias para dar, la guerra contra el delito que el Presidente y su ministra de Seguridad montaron en torno a Chocobar es producto de la convicción. O de esa palabra tan inadecuada en la era Cambiemos: la ideología.

Lo dijo a través de Twitter el funcionario Hernán Iglesias Illa y lo repiten los colaboradores más estrechos de Marcos Peña, el jefe de Gabinete que esta vez se plegó a la ofensiva que tiene a Patricia Bullrich como vanguardia.

 

 

El cruce de la ministra con Ernesto Tenembaum está plagado de evidencias. La funcionaria que a la vuelta de los años sintoniza plenamente con el pensamiento de Macri mencionó a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel como antecedentes. Aunque un asaltante tiene a primera vista un sinfín de diferencias con un manifestante, para el Gobierno son ejemplos de lo mismo. Por lo menos, en un sentido: la Casa Rosada se pone del lado de las fuerzas de seguridad, contra quien sea y hasta que se demuestre lo contrario. Algo que todavía no sucedió y que parece imposible que suceda con el ex presidente de Boca en el poder. Con Macri, el (uniformado) que tira siempre tiene razón.

 

 

LAS BRUJAS NO EXISTEN. Señalado -hasta por algunos oficialistas- como un gobierno al que le falta política, el macrismo es visto como un espacio que vive pendiente de las encuestas. Lo es. Cerca de Horacio Rodríguez Larreta, en sigilosa pero recurrente tensión con Bullrich, se excusan en los concluyentes sondeos que se encargaron en los últimos días: según los números que no muestran, pero dicen atesorar, el 80% de los porteños está de acuerdo con la doctrina Chocobar.

Sin embargo, para encuestadores experimentados consultados por Letra P, la alianza que lidera el PRO no hace más que continuar la senda de todos los proyectos políticos que llegaron a la Casa Rosada, por lo menos en el último cuarto de siglo.

Con la asistencia permanente de Jaime Durán Barba y una red de consultoras que cambian nombres y se extienden, Peña se nutre día a día de un arsenal de mediciones. A cargo de la Unidad Ejecutora de Seguimiento de Medios y Análisis de la Opinión Pública está una funcionaria clave: Mora Jozami, hija de Aníbal Jozami, el rector de la Universidad de Tres de Febrero, un intelectual que exhibe su buena relación con todos los gobiernos desde los tiempos de Carlos Menem. En esa unidad estratégica para el Gobierno se procesan datos que después sirven para tomar decisiones. Encuestas y focus group.

 

 

Duran Barba trabaja con su socio Santiago Nieto y junto al español Roberto Zapata, señalado como el encargado de analizar y sacar conclusiones. Pero no son los únicos. Los discípulos del gurú ecuatoriano brotan como hongos en el firmamento macrista.

En primer lugar, aparecen Rodrigo Lugones y Guillermo Marat -procesados por la campaña sucia contra Daniel Filmus en 2011-, hoy dueños de Tag Continental y Connectic SRL.

Según publicó Federico Mayol en Infobae, hay una nueva empresa que genera cortocircuitos internos, la encuestadora Demos Consulting SRL, creada a mediados de 2016, como “proveedora ascendente” de la Jefatura de Gabinete y de buena llegada también al Gobierno porteño. En el entorno del ecuatoriano recelan de Nicolás Cha, empleado durante una década de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

A ellos se suma Gandhi Espinosa Tinajero, otro amigo de Jaime que viene de Ecuador y se instaló en Argentina con la consultora Inversora Borocca. Por último, en cercanías del oficialismo, algunos mencionan a Alberto Wilensky, un amigo personal del Presidente -con larga experiencia en el sector privado- que fue parte de su gestión en Boca.

 

Durán Barba y Saniago Nieto, con la Negra Vernaci.

 

LOCOS POR EL FOCUS. Para bien o para mal, el focus group no nació con el macrismo. Surgido como método de investigación cualitativo en el mundo de las empresas hace medio siglo, se expandió hace tiempo al universo de la política. Formado en el Partido Comunista, el ministro del Interior de Carlos Menem, Carlos Vladimiro Corach, era fanático de los focus.

Los intendentes del conurbano bonaerense los utilizan tanto que en Casa Rosada algunas consultoras resultan vetadas por reportar a una doble ventanilla.

“Parece un boom para los advenedizos a la consultoría. Pero es una herramienta clásica tradicional de los estudios de mercado en Argentina, que tiene más de 50 años”, le dijo a Letra P la socióloga Celia Kleiman, directora de Poll Data.

Según los encuestadores consultados por Letra P, se trata de un método de investigación más costoso que el de las encuestas -de análisis cuantitativo- y que demanda un tiempo mayor para arrojar resultados que puedan ser útiles. No se puede hacer en cuestión de horas como un sondeo por IVR, sino que exige días. No sirve para tomar decisiones de hoy para mañana, ante una situación imprevista; sí, en cambio, para procesos que se van desencadenando. Traducido a la coyuntura: es más probable que el Gobierno haya encargado focus group para saber qué hacer ante el despertar de Hugo Moyano y el escándalo de Jorge Triaca que para responder al caso Chocobar.

 

Rodrigo Lugones, discípulo del maestro Durán Barba.

 

En primer lugar, es recomendable que para cada focus se convoque a un grupo de entre seis y diez personas que no se conozcan entre sí, que no sean reincidentes y que sean votantes del mismo partido. Se pueden mezclar sexos, edades, ocupación/desocupación y niveles educativos, pero deben estar divididos por último voto. Puede interesar que pertenezcan a la provincia de Buenos Aires, a un municipio, a un cordón del GBA o puede ser indistinto. Depende de lo que el cliente necesite o busque saber.

Cada uno de los participantes cobra en promedio 600 pesos por animar una charla que se extiende por un lapso aproximado de una hora y media. Entre los eslabones de la cadena están los reclutadores de gente, el moderador encargado de coordinar un debate que tiene una guía temática a veces flexible y los desgrabadores de las charlas que se ocupan de grillarla y segmentarla. Es decir que genera costos externos a la estructura de una consultora que incluyen, además, un regalo al participante. En algunas ocasiones, el Gobierno o la fuerza política que encarga el focus quiere presenciarlo y entonces se apela a la Cámara Gesell, que algunas consultoras tienen y otras alquilan. En otros casos, se suelen alquilar salones de hoteles céntricos para el intercambio.

En segundo lugar, hay que hacer una tanda de por lo menos cuatro y de menos de 12.

“Exige un tiempo que a veces es mayor al que tenés para tomar una decisión. No es la herramienta más adecuada para tomar decisiones en poco tiempo. Pero es muy interesante para analizar los motivos por los cuales la gente aprueba o desaprueba al Gobierno”, le dijo a este medio un consultor cercano al oficialismo que prefirió el anonimato.

Entre las ventajas del focus group, afirman los consultores, está el doble beneficio de ofrecer un análisis cualitativo y servir de base, además, para lo cuantitativo. “La riqueza de una charla es incomparable porque aporta motivos precisos sobre la opinión de los consultados”. Es muy probable que se complementen los datos que surgen de las encuestas con el material que aportan los focus group.

 

 

ES LA IDEOLOGÍA, ESTÚPIDO. A la hora de hablar del macrismo empoderado, Federico Aurelio, de la consultora Aresco, no cree que haya que puntualizar en una herramienta en particular.  “Es un gobierno que realiza una exhaustiva investigación cuantitativa y cualitativa de todas las cuestiones que están sucediendo. Pero el factor de mayor diferenciación de este gobierno con respeto a los anteriores está en el análisis de las redes sociales. Tienen un equipo de investigación del uso de las redes sociales que no ha tenido antes ningún otro gobierno. Y lo usan para todo. No hay que olvidar que hoy hay más usuarios de Facebook que teléfonos fijos. Son herramientas que te permiten universalizar análisis y mensajes”, le dijo a Letra P.

La importancia que le da el primer ministro Peña en el día a día de la gestión es materia de discusión. Para sus opositores, no hacen nada sin medir su influencia y dan marcha atrás sólo cuando las encuestas le marcan lo inviable de la iniciativa, algo que queda desmentido en casos como el de la reforma previsional, que se aprobó con un despliegue represivo inédito en el Congreso a pesar de los números que indican el amplísimo rechazo social incluía a votantes del oficialismo.

“Te da discurso, te da material, te permite entender, te da un marco de interpretación y te permite construir un cuestionario cuantitativo, pero no te sirve para decir que el 10% opina a favor o en contra de algo. Ahí tiene importancia lo ideológico, porque muchas veces lo que uno encuentra está influenciado por lo que fue a buscar”, agrega Kleiman.

Cambiemos tiene un proyecto político, económico, ideológico y cultural. Los sondeos y el rechazo social -que se expresa de distintas maneras- van midiendo el ritmo del gradualismo gobernante.

 

Focuscracia

El poder de los estudios que decodifican el humor social. La maquinaria que dirigen Peña y Durán Barba para saber qué piensan los argentinos. La doctrina Chocobar: cuando manda la ideología.

El Gobierno lo desmiente y quizás, esta vez, lo asistan las pruebas. El cambio de doctrina no empezó con los nueve balazos mortales del policía Luis Chocobar contra el hijo de Ivonne Kukoc, sino con la banda presidencial que Federico Pinedo le colgó a Mauricio Macri, a la vista de todos. En la Casa Rosada, rechazan la teoría tan conspirativa como extendida de que la mano dura estival es producto de la tiranía del focus group.

Aunque resulta muy oportuno en un momento en el que el oficialismo no tiene buenas noticias para dar, la guerra contra el delito que el Presidente y su ministra de Seguridad montaron en torno a Chocobar es producto de la convicción. O de esa palabra tan inadecuada en la era Cambiemos: la ideología.

Lo dijo a través de Twitter el funcionario Hernán Iglesias Illa y lo repiten los colaboradores más estrechos de Marcos Peña, el jefe de Gabinete que esta vez se plegó a la ofensiva que tiene a Patricia Bullrich como vanguardia.

 

 

El cruce de la ministra con Ernesto Tenembaum está plagado de evidencias. La funcionaria que a la vuelta de los años sintoniza plenamente con el pensamiento de Macri mencionó a Santiago Maldonado y Rafael Nahuel como antecedentes. Aunque un asaltante tiene a primera vista un sinfín de diferencias con un manifestante, para el Gobierno son ejemplos de lo mismo. Por lo menos, en un sentido: la Casa Rosada se pone del lado de las fuerzas de seguridad, contra quien sea y hasta que se demuestre lo contrario. Algo que todavía no sucedió y que parece imposible que suceda con el ex presidente de Boca en el poder. Con Macri, el (uniformado) que tira siempre tiene razón.

 

 

LAS BRUJAS NO EXISTEN. Señalado -hasta por algunos oficialistas- como un gobierno al que le falta política, el macrismo es visto como un espacio que vive pendiente de las encuestas. Lo es. Cerca de Horacio Rodríguez Larreta, en sigilosa pero recurrente tensión con Bullrich, se excusan en los concluyentes sondeos que se encargaron en los últimos días: según los números que no muestran, pero dicen atesorar, el 80% de los porteños está de acuerdo con la doctrina Chocobar.

Sin embargo, para encuestadores experimentados consultados por Letra P, la alianza que lidera el PRO no hace más que continuar la senda de todos los proyectos políticos que llegaron a la Casa Rosada, por lo menos en el último cuarto de siglo.

Con la asistencia permanente de Jaime Durán Barba y una red de consultoras que cambian nombres y se extienden, Peña se nutre día a día de un arsenal de mediciones. A cargo de la Unidad Ejecutora de Seguimiento de Medios y Análisis de la Opinión Pública está una funcionaria clave: Mora Jozami, hija de Aníbal Jozami, el rector de la Universidad de Tres de Febrero, un intelectual que exhibe su buena relación con todos los gobiernos desde los tiempos de Carlos Menem. En esa unidad estratégica para el Gobierno se procesan datos que después sirven para tomar decisiones. Encuestas y focus group.

 

 

Duran Barba trabaja con su socio Santiago Nieto y junto al español Roberto Zapata, señalado como el encargado de analizar y sacar conclusiones. Pero no son los únicos. Los discípulos del gurú ecuatoriano brotan como hongos en el firmamento macrista.

En primer lugar, aparecen Rodrigo Lugones y Guillermo Marat -procesados por la campaña sucia contra Daniel Filmus en 2011-, hoy dueños de Tag Continental y Connectic SRL.

Según publicó Federico Mayol en Infobae, hay una nueva empresa que genera cortocircuitos internos, la encuestadora Demos Consulting SRL, creada a mediados de 2016, como “proveedora ascendente” de la Jefatura de Gabinete y de buena llegada también al Gobierno porteño. En el entorno del ecuatoriano recelan de Nicolás Cha, empleado durante una década de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

A ellos se suma Gandhi Espinosa Tinajero, otro amigo de Jaime que viene de Ecuador y se instaló en Argentina con la consultora Inversora Borocca. Por último, en cercanías del oficialismo, algunos mencionan a Alberto Wilensky, un amigo personal del Presidente -con larga experiencia en el sector privado- que fue parte de su gestión en Boca.

 

Durán Barba y Saniago Nieto, con la Negra Vernaci.

 

LOCOS POR EL FOCUS. Para bien o para mal, el focus group no nació con el macrismo. Surgido como método de investigación cualitativo en el mundo de las empresas hace medio siglo, se expandió hace tiempo al universo de la política. Formado en el Partido Comunista, el ministro del Interior de Carlos Menem, Carlos Vladimiro Corach, era fanático de los focus.

Los intendentes del conurbano bonaerense los utilizan tanto que en Casa Rosada algunas consultoras resultan vetadas por reportar a una doble ventanilla.

“Parece un boom para los advenedizos a la consultoría. Pero es una herramienta clásica tradicional de los estudios de mercado en Argentina, que tiene más de 50 años”, le dijo a Letra P la socióloga Celia Kleiman, directora de Poll Data.

Según los encuestadores consultados por Letra P, se trata de un método de investigación más costoso que el de las encuestas -de análisis cuantitativo- y que demanda un tiempo mayor para arrojar resultados que puedan ser útiles. No se puede hacer en cuestión de horas como un sondeo por IVR, sino que exige días. No sirve para tomar decisiones de hoy para mañana, ante una situación imprevista; sí, en cambio, para procesos que se van desencadenando. Traducido a la coyuntura: es más probable que el Gobierno haya encargado focus group para saber qué hacer ante el despertar de Hugo Moyano y el escándalo de Jorge Triaca que para responder al caso Chocobar.

 

Rodrigo Lugones, discípulo del maestro Durán Barba.

 

En primer lugar, es recomendable que para cada focus se convoque a un grupo de entre seis y diez personas que no se conozcan entre sí, que no sean reincidentes y que sean votantes del mismo partido. Se pueden mezclar sexos, edades, ocupación/desocupación y niveles educativos, pero deben estar divididos por último voto. Puede interesar que pertenezcan a la provincia de Buenos Aires, a un municipio, a un cordón del GBA o puede ser indistinto. Depende de lo que el cliente necesite o busque saber.

Cada uno de los participantes cobra en promedio 600 pesos por animar una charla que se extiende por un lapso aproximado de una hora y media. Entre los eslabones de la cadena están los reclutadores de gente, el moderador encargado de coordinar un debate que tiene una guía temática a veces flexible y los desgrabadores de las charlas que se ocupan de grillarla y segmentarla. Es decir que genera costos externos a la estructura de una consultora que incluyen, además, un regalo al participante. En algunas ocasiones, el Gobierno o la fuerza política que encarga el focus quiere presenciarlo y entonces se apela a la Cámara Gesell, que algunas consultoras tienen y otras alquilan. En otros casos, se suelen alquilar salones de hoteles céntricos para el intercambio.

En segundo lugar, hay que hacer una tanda de por lo menos cuatro y de menos de 12.

“Exige un tiempo que a veces es mayor al que tenés para tomar una decisión. No es la herramienta más adecuada para tomar decisiones en poco tiempo. Pero es muy interesante para analizar los motivos por los cuales la gente aprueba o desaprueba al Gobierno”, le dijo a este medio un consultor cercano al oficialismo que prefirió el anonimato.

Entre las ventajas del focus group, afirman los consultores, está el doble beneficio de ofrecer un análisis cualitativo y servir de base, además, para lo cuantitativo. “La riqueza de una charla es incomparable porque aporta motivos precisos sobre la opinión de los consultados”. Es muy probable que se complementen los datos que surgen de las encuestas con el material que aportan los focus group.

 

 

ES LA IDEOLOGÍA, ESTÚPIDO. A la hora de hablar del macrismo empoderado, Federico Aurelio, de la consultora Aresco, no cree que haya que puntualizar en una herramienta en particular.  “Es un gobierno que realiza una exhaustiva investigación cuantitativa y cualitativa de todas las cuestiones que están sucediendo. Pero el factor de mayor diferenciación de este gobierno con respeto a los anteriores está en el análisis de las redes sociales. Tienen un equipo de investigación del uso de las redes sociales que no ha tenido antes ningún otro gobierno. Y lo usan para todo. No hay que olvidar que hoy hay más usuarios de Facebook que teléfonos fijos. Son herramientas que te permiten universalizar análisis y mensajes”, le dijo a Letra P.

La importancia que le da el primer ministro Peña en el día a día de la gestión es materia de discusión. Para sus opositores, no hacen nada sin medir su influencia y dan marcha atrás sólo cuando las encuestas le marcan lo inviable de la iniciativa, algo que queda desmentido en casos como el de la reforma previsional, que se aprobó con un despliegue represivo inédito en el Congreso a pesar de los números que indican el amplísimo rechazo social incluía a votantes del oficialismo.

“Te da discurso, te da material, te permite entender, te da un marco de interpretación y te permite construir un cuestionario cuantitativo, pero no te sirve para decir que el 10% opina a favor o en contra de algo. Ahí tiene importancia lo ideológico, porque muchas veces lo que uno encuentra está influenciado por lo que fue a buscar”, agrega Kleiman.

Cambiemos tiene un proyecto político, económico, ideológico y cultural. Los sondeos y el rechazo social -que se expresa de distintas maneras- van midiendo el ritmo del gradualismo gobernante.