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Atacar el problema de fondo para que Chocobar no sea el pato de la boda

Atacar el problema de fondo para que Chocobar no sea el pato de la boda

05/02/2018 17:48

En estos días se está dando el debate en torno al caso del policía Luis Chocobar, quien, luego de una persecución a un ladrón, lo abatió, en la Ciudad de Buenos Aires. En primera instancia, estas situaciones se dan porque, todavía hoy, en Argentina hay una discusión que no está saldada y que no permitirá avanzar en materia penal: la dicotomía que hay entre garantismo/abolicionismo vs. cumplimiento de la ley.

Las causas nacen mal, desde el momento en que hay un juez que, queriendo interpretar la ley, busca de cualquier manera interponer recursos que le permitan dejar en libertad a un delincuente, quien automáticamente vuelve a la calle a reincidir. Si por sí solo esto ya es un gravísimo problema, pensemos en cuánto se dificulta poder pensar en políticas de seguridad.

El año pasado vino a la Argentina Rudolph Giuliani y su equipo, quienes coincidían en que el modelo Tigre es el indicado en la lucha contra el delito, el uso de la tecnología, le presencia de efectivos en la calle, cámaras vigilando permanentemente y un Centro de Operaciones ejemplar, por nombrar solo algunas de las medidas que Sergio Massa aplicó desde que asumió la intendencia. Ahora bien, se destinan grandes porcentajes del presupuesto, gente, recursos y estrategias, para que, luego de detener in fraganti a un delincuente, a las pocas horas ya esté en libertad. Los esfuerzos de unos son bastardeados por otros. No puede haber una solución mágica si no hay un cambio en el cual la población vea que, en esta sociedad, el que las hace las paga.

Desde el Frente Renovador hemos presentado distintas propuestas y proyectos que buscaban darle más derechos a las víctimas, porque creemos fervientemente que el Estado tiene que tener una posición muy marcada y definida en este aspecto. En 2015, presentamos un Código Penal que aumentaba la pena en más de 50 delitos. Lamentablemente, el Gobierno no está dispuesto a tratarlo con la urgencia que esto tiene, porque no alcanza una foto con Chocobar para los diarios o declarar que lo van a asesorar en el proceso judicial, porque va a ser imposible que lo hagan con todos y cada uno de los argentinos que padecen los procesos judiciales encabezados por estos personajes. No. Hay que definir una política de Estado en forma inmediata.

Las reformas del Código Penal y de Códigos Procesales acordes a los tiempos modernos en los que vivimos permitirían que el juez Gustavo Velázquez, que embargó y detuvo a Chocobar, no cite en sus fundamentos al abolicionista Raúl Zaffaroni, que además lo hace mal, porque en este caso lo que se debe evaluar es que el oficial policial consideró que estaba en riesgo su vida y la de terceros. Velázquez quiere copiar al maestro brujo, pero no le sale muy bien. 

Tenemos que dejar las medidas marketineras de lado y atacar el problema de fondo. El presidente Mauricio Macri tiene que citar a todos los espacios políticos y definir cambios profundos de este debate inconcluso. Porque, si no, el problema será que van a seguir apareciendo héroes como Chocobar, que defienden a la sociedad dentro del marco de la ley y que los villanos de siempre los conviertan en los patos de la boda.

Atacar el problema de fondo para que Chocobar no sea el pato de la boda

Diputado bonaerense por el Frente Renovador y autor del libro "Argentina a contramano del mundo"

En estos días se está dando el debate en torno al caso del policía Luis Chocobar, quien, luego de una persecución a un ladrón, lo abatió, en la Ciudad de Buenos Aires. En primera instancia, estas situaciones se dan porque, todavía hoy, en Argentina hay una discusión que no está saldada y que no permitirá avanzar en materia penal: la dicotomía que hay entre garantismo/abolicionismo vs. cumplimiento de la ley.

Las causas nacen mal, desde el momento en que hay un juez que, queriendo interpretar la ley, busca de cualquier manera interponer recursos que le permitan dejar en libertad a un delincuente, quien automáticamente vuelve a la calle a reincidir. Si por sí solo esto ya es un gravísimo problema, pensemos en cuánto se dificulta poder pensar en políticas de seguridad.

El año pasado vino a la Argentina Rudolph Giuliani y su equipo, quienes coincidían en que el modelo Tigre es el indicado en la lucha contra el delito, el uso de la tecnología, le presencia de efectivos en la calle, cámaras vigilando permanentemente y un Centro de Operaciones ejemplar, por nombrar solo algunas de las medidas que Sergio Massa aplicó desde que asumió la intendencia. Ahora bien, se destinan grandes porcentajes del presupuesto, gente, recursos y estrategias, para que, luego de detener in fraganti a un delincuente, a las pocas horas ya esté en libertad. Los esfuerzos de unos son bastardeados por otros. No puede haber una solución mágica si no hay un cambio en el cual la población vea que, en esta sociedad, el que las hace las paga.

Desde el Frente Renovador hemos presentado distintas propuestas y proyectos que buscaban darle más derechos a las víctimas, porque creemos fervientemente que el Estado tiene que tener una posición muy marcada y definida en este aspecto. En 2015, presentamos un Código Penal que aumentaba la pena en más de 50 delitos. Lamentablemente, el Gobierno no está dispuesto a tratarlo con la urgencia que esto tiene, porque no alcanza una foto con Chocobar para los diarios o declarar que lo van a asesorar en el proceso judicial, porque va a ser imposible que lo hagan con todos y cada uno de los argentinos que padecen los procesos judiciales encabezados por estos personajes. No. Hay que definir una política de Estado en forma inmediata.

Las reformas del Código Penal y de Códigos Procesales acordes a los tiempos modernos en los que vivimos permitirían que el juez Gustavo Velázquez, que embargó y detuvo a Chocobar, no cite en sus fundamentos al abolicionista Raúl Zaffaroni, que además lo hace mal, porque en este caso lo que se debe evaluar es que el oficial policial consideró que estaba en riesgo su vida y la de terceros. Velázquez quiere copiar al maestro brujo, pero no le sale muy bien. 

Tenemos que dejar las medidas marketineras de lado y atacar el problema de fondo. El presidente Mauricio Macri tiene que citar a todos los espacios políticos y definir cambios profundos de este debate inconcluso. Porque, si no, el problema será que van a seguir apareciendo héroes como Chocobar, que defienden a la sociedad dentro del marco de la ley y que los villanos de siempre los conviertan en los patos de la boda.