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La liga anti Moyano

Los gobernadores peronistas combaten el boom #21F. Prefieren perder solos a colgarse de una alianza sindical-cristinista. Los mimos a Macri en pleno miércoles Negro. El mensaje de las encuestas.
Por 24/02/2018 12:33

Lejos de Hugo Moyano. Así consideran que deben estar los gobernadores del peronismo que mantienen el diálogo con Mauricio Macri y siguen empeñados en moldear un candidato moderado para enfrentar a Cambiemos en 2019. La imponente movilización del 21F y la nueva demostración de fuerza del jefe camionero no modificaron, en esencia, el pensamiento del PJ que insiste en diferenciarse del kirchnerismo como único vehículo para surfear la ola amarilla. Pese a que estuvo dos años largos hibernando y a que hubiera preferido no enfrentar al Presidente, Moyano demostró una fortaleza envidiable y una capacidad única para liderar -en la calle- un frente social que está vacante. La marcha unificó a sectores hasta hace poco irreconciliables de la oposición y abrió la puerta a una convergencia de cara a las próximas elecciones presidenciales, aunque sin candidato a la vista. Terminó, además, sin ningún incidente, algo que contrastó tanto con el papelón del acto del triunvirato de 2017 como con la jornada de piedras contra la reforma previsional y que dejó sin un argumento fundamental a los sectores medios antiperonistas.

Sin embargo, los gobernadores del PJ en todo el país vieron las imágenes con el mismo prisma que en la Casa Rosada. Imágenes que “atrasan” y comportamiento “extorsivo”, así juzgan al 21F en un doble juego que confirma el acercamiento con el Presidente y la distancia con un jefe sindical siempre visto como un desafío por los políticos peronistas.

 

 

El Gobierno decidió no involucrarlos en la disputa, pero sabe que cuenta con ellos. Lo demostró, primero que nadie, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, que hizo de anfitrión para que Macri se refugiara en su provincia durante toda la mañana, mientras Moyano, las organizaciones sociales, el peronismo opositor y la izquierda se apoderaban de la Ciudad de Buenos Aires. Lo mismo Rosana Bertone, la gobernadora de Tierra del Fuego, que recibió en el Sur a Rogelio Frigerio, al día siguiente de la marcha camionera, para inaugurar obras en Río Grande y recorrer Ushuaia.

 

Fuente: Synopsis

 

Aunque saben que los intereses del presidente de Independiente chocaron entre 2011 y 2017 con los del kirchnerismo, el peronismo federal habla un lenguaje similar al que puso a andar Marcos Peña después de la concentración en la avenida 9 de Julio. Piensan que la jefa del 21F fue Cristina Kirchner y siguen huyendo despavoridos hacia un lugar en el que hoy, con la fuerza que tienen, los espera la derrota electoral de 2019. Repiten que Moyano tiene una de las peores imágenes (45% negativa y 30% regular, según un sondeo nacional reciente de la consultora Synopis) y que no existe mejor negocio para Macri que confrontar con el líder opositor estigmatizado por los sectores medios que “lo ven y se asustan”.

El PJ federal no lo dice directamente, pero lo admite: prefiere perder por su cuenta que detrás de cualquier armado que incluya al cristinismo. Lo repitieron esta semana en diálogos con el Gobierno y ante Letra P, con encuestas similares en la mano.

 

Fuente: Synopsis.

 

EL SOCIO DEL CAMBIO. El mayor enemigo de Moyano en la liga de los gobernadores PRO acuerdo es Juan Manuel Urtubey. El gobernador de Salta detesta al camionero desde que, en 2011, fue a hacer campaña por su contrincante de entonces, Walter Wayar, y fue de los primeros en definirlo como “piantavotos” en el tiempo en que sintonizaba fino con Cristina Kirchner. Mientras Urtubey habló de comportamientos extorsivos con un manual idéntico al de Macri, Moyano le respondió que no es peronista y deslizó que no se casó por amor, sino para tapar otras cosas. Demasiado cerca del macrismo y muy lejos en los sondeos, Urtubey contrató al consultor español Antonio Solá en busca de redirigir su estrategia comunicacional y persistir en su intento de ser candidato presidencial.

 

 

El martes próximo, el mejor aliado del Presidente será anfitrión en Salta del Primer Encuentro Regional Norte NOA del Plan Belgrano, con la presencia de gobernadores como Juan Manzur y Gerardo Morales. Encabezados por Marcos Peña y Rogelio Frigerio, medio gabinete viajará a la provincia para exhibir las coincidencias entre oficialismo y oposición. Se espera que se sumen Nicolás Dujovne, Guillermo Dietrich, Juan José Aranguren, Carolina Stanley y Javier González Fraga

El esposo de Isabel Macedo no está solo en la prédica antisindical. Junto con él, Bordet y Bertone también se alinean Domingo Peppo, de Chaco; Sergio Uñac, de San Juan, y Sergio Casas, de La Rioja. Ni siquiera gobernadores más críticos de la alianza gobernante, como Carlos Verna, Alicia Kirchner y Gildo Insfrán, expresaron su parecer sobre la marcha del 21F. La ven como una expresión con impacto acotado a Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que muestra una imagen “en sepia” de la Argentina. Sólo los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá enviaron a su primo Nicolás, que apareció en una foto con Máximo Kirchner haciendo la V. Los demás se declaran a años luz de todo lo que tenga “olor a kirchnerismo”, no quieren ver crecer una corriente cristinista en sus provincias, reducen a Moyano como expresión del mismo espacio y lo ven camino a una confluencia inevitable con CFK.

Hugo no tiene demasiados puentes en el peronismo. A la especulación sobre un encuentro con Cristina, puede sumarle contactos con Rodríguez Saá -a quien apoyó en 2003- y con Eduardo Duhalde, con quien mantiene buena relación. Son figuras de su generación, como otros dos con los que intentó sin éxito construir una corriente en 2013: José Manuel De la Sota y Roberto Lavagna.

 

¡Suéltame, pasado! La foto que no quiere reeditar el peronismo federal.

 

NADA ENFRENTE. Pese a que el Gobierno no hace más que dilapidar poder desde que ganó las elecciones legislativas, hace cuatro meses, en Casa Rosada creen que les sirve parar en la vereda de enfrente al jefe camionero y a la ex presidenta.

Los gobernadores coinciden y miran impactados un sondeo de Analía Del Franco Consultores, realizado en la semana previa a la marcha. Según el estudio, hecho en base a 1.600 casos relevados en la provincia de Buenos Aires, la valoración de la gestión de Cambiemos muestra números negativos en todos los frentes.

 

Fuente: Analia del Franco Consultores.

 

El 78,7% cree que Macri no está respondiendo a las necesidades de la gente. De ese total, sólo 28,2% dice que todavía tiene tiempo de hacerlo. El 70,8% cree que va a haber poco (34,6%) o nada (36,2%) de trabajo en 2018 y el 72,5% cree que el Gobierno va a poder controlar la inflación poco (28,2%) o nada (44,3%).

Sólo el 6,9% considera que el Gobierno debe seguir adelante con las políticas que lleva adelante, “tal como está”. El 46,9% cree que tiene que cambiar todo y el 36,7% continuar con cambios. 

 

Fuente: Analía del Franco Consultores.

 

La sorpresa es que, con esos números y con los traspiés que no deja de acumular, la imagen del Presidente recuperó tres puntos de imagen positiva en el arranque del año. ¿Cómo se explica? Entre los armadores obstinados del peronismo federal, no hay dudas: por la grieta que renace con el rostro de Moyano. “Los sectores medios empiezan a mostrarse disconformes porque tienen los bolsillos más flacos y porque Macri no resuelve los problemas. Pero, si la opción es Cristina o Moyano, prefieren tenerle paciencia al infinito. Ahora, si los sacás de la grieta, el voto a Macri se cae”.

Según otra encuesta de la consultora Synopsis, realizada entre el 16 y el 18 de febrero, el 50% de los consultados considera que el país está peor que hace un año atrás y el 44% cree que estará peor en 2019. Sólo un 29,7% conserva esperanzas de que mejore. Ese sondeo muestra que la imagen de Macri sigue en picada: 40,3% positiva y 39,1% negativa con un diferencial positivo de apenas 1,2% contra un diferencial positivo de 7,9% de Elisa Carrió y de 22,8% de María Eugenia Vidal

 

Máximo Kirchner en el 21F.

 

LA UNIDAD ¿NO SIRVE? En el grupo de los gobernadores que se expresa en el Senado a través de Miguel Ángel Pichetto y en Diputados a través de Pablo Kosiner y Diego Bossio consideran que no se trata de unir a todas las tribus derrotadas del peronismo, sino de reconciliarse con los sectores medios que apostaron por Cambiemos. Por eso, se paran los más lejos de las fotos y los abrazos que nuclean a kirchneristas, randazzistas y massistas en fuga. La última vez, hace dos semanas en la UMET, la universidad de Víctor Santa María. Para los gobernadores, lo que se vio ahí es una larga fila de viudas del kirchnerismo. Por eso, sólo estuvo Alberto Rodríguez Saá y el sanjuanino Uñac, que había prometido una videoconferencia, se borró a último momento.

Pichetto es otro de los que se para lejos del camionero. La relación distante que siempre tuvieron derivó en mala cuando Pablo Moyano denunció que la alianza Cambiemos pretendía aprobar su reforma laboral con una Banelco de época. El jefe de senadores del PJ, que habla a diario con Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, está decidido a combatir cualquier intento del peronismo que incluya a la senadora Kirchner. Dos años mayor que CFK, repite que el peronismo necesita poner al frente de la nueva etapa a actores opositores que no den la imagen de retroceso. Es la foto del PJ que presentó junto a Bossio y a Urtubey el año pasado en el Coloquio de IDEA. Una alternativa de poder que no implique un viraje brusco respecto al ensayo de Macri.

Los gobernadores coinciden en un único punto con el arco amplio de los opositores que marcharon detrás de Moyano: hoy no existe una alternativa clara al macrismo gobernante. Pero arrancan desde muy atrás porque, salvo Urtubey -conocido por sus incursiones mediáticas-, los demás son desconocidos absolutos para la mayor parte de la sociedad. “Los sacás a caminar por el conurbano y no los saluda ni la madre”, admiten. En ese pelotón, hoy sólo ven como posible candidato al gobernador de Salta, al debutante Florencio Randazzo y a Sergio Massa, en su peor versión electoral.

 

La liga anti Moyano

Los gobernadores peronistas combaten el boom #21F. Prefieren perder solos a colgarse de una alianza sindical-cristinista. Los mimos a Macri en pleno miércoles Negro. El mensaje de las encuestas.

Lejos de Hugo Moyano. Así consideran que deben estar los gobernadores del peronismo que mantienen el diálogo con Mauricio Macri y siguen empeñados en moldear un candidato moderado para enfrentar a Cambiemos en 2019. La imponente movilización del 21F y la nueva demostración de fuerza del jefe camionero no modificaron, en esencia, el pensamiento del PJ que insiste en diferenciarse del kirchnerismo como único vehículo para surfear la ola amarilla. Pese a que estuvo dos años largos hibernando y a que hubiera preferido no enfrentar al Presidente, Moyano demostró una fortaleza envidiable y una capacidad única para liderar -en la calle- un frente social que está vacante. La marcha unificó a sectores hasta hace poco irreconciliables de la oposición y abrió la puerta a una convergencia de cara a las próximas elecciones presidenciales, aunque sin candidato a la vista. Terminó, además, sin ningún incidente, algo que contrastó tanto con el papelón del acto del triunvirato de 2017 como con la jornada de piedras contra la reforma previsional y que dejó sin un argumento fundamental a los sectores medios antiperonistas.

Sin embargo, los gobernadores del PJ en todo el país vieron las imágenes con el mismo prisma que en la Casa Rosada. Imágenes que “atrasan” y comportamiento “extorsivo”, así juzgan al 21F en un doble juego que confirma el acercamiento con el Presidente y la distancia con un jefe sindical siempre visto como un desafío por los políticos peronistas.

 

 

El Gobierno decidió no involucrarlos en la disputa, pero sabe que cuenta con ellos. Lo demostró, primero que nadie, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, que hizo de anfitrión para que Macri se refugiara en su provincia durante toda la mañana, mientras Moyano, las organizaciones sociales, el peronismo opositor y la izquierda se apoderaban de la Ciudad de Buenos Aires. Lo mismo Rosana Bertone, la gobernadora de Tierra del Fuego, que recibió en el Sur a Rogelio Frigerio, al día siguiente de la marcha camionera, para inaugurar obras en Río Grande y recorrer Ushuaia.

 

Fuente: Synopsis

 

Aunque saben que los intereses del presidente de Independiente chocaron entre 2011 y 2017 con los del kirchnerismo, el peronismo federal habla un lenguaje similar al que puso a andar Marcos Peña después de la concentración en la avenida 9 de Julio. Piensan que la jefa del 21F fue Cristina Kirchner y siguen huyendo despavoridos hacia un lugar en el que hoy, con la fuerza que tienen, los espera la derrota electoral de 2019. Repiten que Moyano tiene una de las peores imágenes (45% negativa y 30% regular, según un sondeo nacional reciente de la consultora Synopis) y que no existe mejor negocio para Macri que confrontar con el líder opositor estigmatizado por los sectores medios que “lo ven y se asustan”.

El PJ federal no lo dice directamente, pero lo admite: prefiere perder por su cuenta que detrás de cualquier armado que incluya al cristinismo. Lo repitieron esta semana en diálogos con el Gobierno y ante Letra P, con encuestas similares en la mano.

 

Fuente: Synopsis.

 

EL SOCIO DEL CAMBIO. El mayor enemigo de Moyano en la liga de los gobernadores PRO acuerdo es Juan Manuel Urtubey. El gobernador de Salta detesta al camionero desde que, en 2011, fue a hacer campaña por su contrincante de entonces, Walter Wayar, y fue de los primeros en definirlo como “piantavotos” en el tiempo en que sintonizaba fino con Cristina Kirchner. Mientras Urtubey habló de comportamientos extorsivos con un manual idéntico al de Macri, Moyano le respondió que no es peronista y deslizó que no se casó por amor, sino para tapar otras cosas. Demasiado cerca del macrismo y muy lejos en los sondeos, Urtubey contrató al consultor español Antonio Solá en busca de redirigir su estrategia comunicacional y persistir en su intento de ser candidato presidencial.

 

 

El martes próximo, el mejor aliado del Presidente será anfitrión en Salta del Primer Encuentro Regional Norte NOA del Plan Belgrano, con la presencia de gobernadores como Juan Manzur y Gerardo Morales. Encabezados por Marcos Peña y Rogelio Frigerio, medio gabinete viajará a la provincia para exhibir las coincidencias entre oficialismo y oposición. Se espera que se sumen Nicolás Dujovne, Guillermo Dietrich, Juan José Aranguren, Carolina Stanley y Javier González Fraga

El esposo de Isabel Macedo no está solo en la prédica antisindical. Junto con él, Bordet y Bertone también se alinean Domingo Peppo, de Chaco; Sergio Uñac, de San Juan, y Sergio Casas, de La Rioja. Ni siquiera gobernadores más críticos de la alianza gobernante, como Carlos Verna, Alicia Kirchner y Gildo Insfrán, expresaron su parecer sobre la marcha del 21F. La ven como una expresión con impacto acotado a Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que muestra una imagen “en sepia” de la Argentina. Sólo los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá enviaron a su primo Nicolás, que apareció en una foto con Máximo Kirchner haciendo la V. Los demás se declaran a años luz de todo lo que tenga “olor a kirchnerismo”, no quieren ver crecer una corriente cristinista en sus provincias, reducen a Moyano como expresión del mismo espacio y lo ven camino a una confluencia inevitable con CFK.

Hugo no tiene demasiados puentes en el peronismo. A la especulación sobre un encuentro con Cristina, puede sumarle contactos con Rodríguez Saá -a quien apoyó en 2003- y con Eduardo Duhalde, con quien mantiene buena relación. Son figuras de su generación, como otros dos con los que intentó sin éxito construir una corriente en 2013: José Manuel De la Sota y Roberto Lavagna.

 

¡Suéltame, pasado! La foto que no quiere reeditar el peronismo federal.

 

NADA ENFRENTE. Pese a que el Gobierno no hace más que dilapidar poder desde que ganó las elecciones legislativas, hace cuatro meses, en Casa Rosada creen que les sirve parar en la vereda de enfrente al jefe camionero y a la ex presidenta.

Los gobernadores coinciden y miran impactados un sondeo de Analía Del Franco Consultores, realizado en la semana previa a la marcha. Según el estudio, hecho en base a 1.600 casos relevados en la provincia de Buenos Aires, la valoración de la gestión de Cambiemos muestra números negativos en todos los frentes.

 

Fuente: Analia del Franco Consultores.

 

El 78,7% cree que Macri no está respondiendo a las necesidades de la gente. De ese total, sólo 28,2% dice que todavía tiene tiempo de hacerlo. El 70,8% cree que va a haber poco (34,6%) o nada (36,2%) de trabajo en 2018 y el 72,5% cree que el Gobierno va a poder controlar la inflación poco (28,2%) o nada (44,3%).

Sólo el 6,9% considera que el Gobierno debe seguir adelante con las políticas que lleva adelante, “tal como está”. El 46,9% cree que tiene que cambiar todo y el 36,7% continuar con cambios. 

 

Fuente: Analía del Franco Consultores.

 

La sorpresa es que, con esos números y con los traspiés que no deja de acumular, la imagen del Presidente recuperó tres puntos de imagen positiva en el arranque del año. ¿Cómo se explica? Entre los armadores obstinados del peronismo federal, no hay dudas: por la grieta que renace con el rostro de Moyano. “Los sectores medios empiezan a mostrarse disconformes porque tienen los bolsillos más flacos y porque Macri no resuelve los problemas. Pero, si la opción es Cristina o Moyano, prefieren tenerle paciencia al infinito. Ahora, si los sacás de la grieta, el voto a Macri se cae”.

Según otra encuesta de la consultora Synopsis, realizada entre el 16 y el 18 de febrero, el 50% de los consultados considera que el país está peor que hace un año atrás y el 44% cree que estará peor en 2019. Sólo un 29,7% conserva esperanzas de que mejore. Ese sondeo muestra que la imagen de Macri sigue en picada: 40,3% positiva y 39,1% negativa con un diferencial positivo de apenas 1,2% contra un diferencial positivo de 7,9% de Elisa Carrió y de 22,8% de María Eugenia Vidal

 

Máximo Kirchner en el 21F.

 

LA UNIDAD ¿NO SIRVE? En el grupo de los gobernadores que se expresa en el Senado a través de Miguel Ángel Pichetto y en Diputados a través de Pablo Kosiner y Diego Bossio consideran que no se trata de unir a todas las tribus derrotadas del peronismo, sino de reconciliarse con los sectores medios que apostaron por Cambiemos. Por eso, se paran los más lejos de las fotos y los abrazos que nuclean a kirchneristas, randazzistas y massistas en fuga. La última vez, hace dos semanas en la UMET, la universidad de Víctor Santa María. Para los gobernadores, lo que se vio ahí es una larga fila de viudas del kirchnerismo. Por eso, sólo estuvo Alberto Rodríguez Saá y el sanjuanino Uñac, que había prometido una videoconferencia, se borró a último momento.

Pichetto es otro de los que se para lejos del camionero. La relación distante que siempre tuvieron derivó en mala cuando Pablo Moyano denunció que la alianza Cambiemos pretendía aprobar su reforma laboral con una Banelco de época. El jefe de senadores del PJ, que habla a diario con Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, está decidido a combatir cualquier intento del peronismo que incluya a la senadora Kirchner. Dos años mayor que CFK, repite que el peronismo necesita poner al frente de la nueva etapa a actores opositores que no den la imagen de retroceso. Es la foto del PJ que presentó junto a Bossio y a Urtubey el año pasado en el Coloquio de IDEA. Una alternativa de poder que no implique un viraje brusco respecto al ensayo de Macri.

Los gobernadores coinciden en un único punto con el arco amplio de los opositores que marcharon detrás de Moyano: hoy no existe una alternativa clara al macrismo gobernante. Pero arrancan desde muy atrás porque, salvo Urtubey -conocido por sus incursiones mediáticas-, los demás son desconocidos absolutos para la mayor parte de la sociedad. “Los sacás a caminar por el conurbano y no los saluda ni la madre”, admiten. En ese pelotón, hoy sólo ven como posible candidato al gobernador de Salta, al debutante Florencio Randazzo y a Sergio Massa, en su peor versión electoral.