X

Éste es el cuadro duro de la derecha que aplica el ajuste en Fabricaciones Militares

Interventor desde agosto de 2017, ejecutó el recorte en el organismo dependiente de "El Milico" Oscar Aguad. Empresa e Iglesia. Ambiciones políticas por el carril derecho. La conexión Bergman.
Por 09/01/2018 15:22

“Especialista en gestión de cambio de organizaciones”. En tiempos de candidato a intendente de San Isidro, así definió su rol en el ámbito privado el ingeniero industrial Luis Riva (65), quien desde agosto de 2017 se desempeña como interventor de la Dirección de Fabricaciones Militares, dependiente del Ministerio de Defensa a cargo de Oscar Aguad. A meses de su arribo, el cambio gestionado por Riva en este organismo se tradujo en cientos de despidos, con su epicentro en Fanazul. "Era una planta que estaba sobredimensionada y con bajísima producción sobre la capacidad disponible". Con esas declaraciones radiales –mediante las cuales los operarios dieron cuenta de su destino-, el interventor selló la suerte de la fábrica de explosivos emplazada desde el 3 de octubre de 1946 en el distrito bonaerense de Azul.
 


Ese perfil netamente productivista no es el que Riva expresó en marzo de 1996, cuando, en el cargo de presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), fue anfitrión del entonces ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo: “Nos preocupa el desempleo”, esgrimió, cauteloso, no sin antes destacar la marcha de la década menemista: “Se ha avanzado mucho”, ponderó.

La convergencia entre el libre mercado y la doctrina de la Iglesia es uno de los postulados que ACDE -institución que Riva presidió entre 1993 y 1997- siempre apuntó a armonizar en sus 65 años de historia. De sus congresos y actividades, participaron los principales actores de la economía y la política liberales. Por supuesto, también lo hizo el presidente Mauricio Macri. Por las filas de esta entidad, pasaron los CEOs de las compañías más influyentes, algunos de los cuales saltaron a la función pública, como sucedió con el ex presidente de Acindar y símbolo de la economía doméstica durante los años de plomo, José Alfredo Martínez de Hoz.

En tiempos de Joe como ministro de la dictadura cívico-militar, ACDE era presidida por Luis Miguel Bameule. Veinte años más tarde, sobre el epílogo del menemato, ambos integraron la comitiva del Consejo Empresario Argentino (CEA) que en 1998 le reclamó a la Casa Rosada acelerar en el proyecto de flexibilización laboral.

Actualmente, Bameule es miembro del Directorio de la Sociedad Rural Argentina –es vocal titular- y también forma parte del equipo técnico de “ConVocación por San Isidro”, el partido vecinal creado por Riva en 2001 y que en 2011 lo tuvo como candidato a intendente.

Licenciado en Administración de Empresas, graduado en la Universidad Católica Argentina –como buena parte de los dirigentes de “ConVocación por San Isidro”-, Bameule también ha sido aportante del partido fundado por Riva e integra, junto a otros miembros de ese espacio vecinalista, el centro de investigación en políticas públicas “Libertad y Progreso”, desde donde los cuadros de la derecha nacional emanan documentos sugiriendo las políticas a seguir por parte del macrismo.

Entre ellos, figura la “Propuesta de reforma de las relaciones laborales”, de 2016. En ese documento, se insta, entre otras cosas, a la “contratación flexible”, la “flexibilización interna” –polivalencia funcional-, “jornadas y descansos flexibles”, “negociación descentralizada” y a un “nuevo sistema de despido y seguro de desempleo” mediante la creación de un “fondo de capitalización individual, que se financiaría con aportes del trabajador (ahorro) y contribuciones del empleador (capitalización)”.

Así, el clamor flexibilizador que unía el pedido de Bameule (ex presidente de Quickfood) y Martínez de Hoz en los ’90 se reedita en estos días de debate por la reforma laboral bajo el ala de “Libertad y Progreso”. Entre los autores de ese texto, además de Bameule, figura Marcos Hilding Ohlsson, ex concejal de “ConVocación por San Isidro” y mano derecha de Riva en ese espacio.

 


OPOSICIÓN A POSSE. ConVocación por San Isidro se presenta como un partido de impronta joven, que interpela a la participación de la ciudadanía en política, aunque su matriz ideológica posee un marcado perfil católico entrecruzado con añejas recetas económicas emanadas de la elite empresarial. No es casual que dos de sus integrantes con mayores cucardas en ese ámbito hayan presidido la ACDE en dos momentos históricos de reverdecer neoliberal en nuestro país: Bameule (durante la dictadura) y Riva (durante el menemismo).

Los primeros concejales que logró colocar este vecinalismo fue en 2003, en alianza con Recrear, espacio referenciado en Ricardo López Murphy, ex ministro de Economía de Fernando de La Rúa.

Otro de los componentes que configuran los rasgos identitarios del partido fundado por el interventor de Fabricaciones Militares es su definida oposición al actual intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

El mismo Riva recuerda que su partido –concretado en 2001- comenzó a gestarse en 1999: “Cuando pensábamos que se acababa un ciclo –por el de Melchor Posse, padre de Gustavo-, apareció Gustavo Posse”. En la reseña histórica del espacio vecinal se remarca que la agrupación surge entre vecinos “que compartían la desesperanza de un cambio en la gestión del gobierno municipal”. La disidencia con el possismo por aspectos de la dinámica cotidiana de la gestión local también viene de una constante disputa por los referentes nacionales.
 


Desde 2008, ConVocación por San Isidro trabajó articuladamente en el Concejo Deliberante en un interbloque con Unión-PRO. Pero en 2011 se reflotaron los resquemores con el Ejecutivo municipal cuando el denarvaísmo –“Nuestros socios naturales”, definido por el propio partido vecinal- se unió al possismo. “La alianza entre De Narváez y Posse es muy lamentable”, condenó Riva, por aquel entonces candidato a intendente de ConVocación por San Isidro. Esa elección fue catastrófica para el partido de Riva: no sólo Posse se impuso con casi el 45% de los votos, sino que la boleta que él encabezada obtuvo sólo el 6,16% de las voluntades y no pudo llevar concejales al recinto.

En la actualidad, aquella disputa por el respaldo denarvaísta se traduce por quién es el mejor exponente del vidalismo. “Tenemos coincidencias con algunas políticas de Vidal, creemos que algunas peleas que está dando son muy importantes para la provincia y, por lo tanto, para San Isidro, pero tenemos el contrapunto de que Posse tiene poco que ver con ese espacio”, definió en tiempos de campaña uno de los candidatos al Concejo de ConVocación por San Isidro, Manuel Abella. En los últimos comicios, a este espacio no le fue nada mal: se ubicó en segundo lugar con casi 20% de los votos, obtuvo tres bancas y construyó, así, un bloque de cinco integrantes. 

SIMPATIZANTE PRO-CASTRENSE. El partido vecinal de Riva cosecha algunas simpatías de sectores de Cambiemos más recostados en el ala PRO, como sucede con uno de los referentes de la juventud amarilla en ese distrito, Segundo Carafí, un ferviente activista por la liberación de genocidas presos que supo marchar con Cecilia Pando. Reivindicando los años de plomo, Carafi sostiene en las redes sociales: “Ahora se está llevando a cabo la sentencia de la Causa ESMA 3. La mentira, la venganza y el odio triunfaron en nuestra sociedad que sigue condenando a quienes lucharon contra el terrorismo”.

 

 

El joven de ultra-derecha también buscó que la gobernadora María Eugenia Vidal derogara la ley anti-negacionista, que reconoce a los 30 mil desaparecidos y que fue aprobada el año pasado por la Legislatura bonaerense: “Intentar callar con una ley la voz de muchos argentinos que opinan distinto a la versión popular de los últimos años que habla de ‘los 30.000 desaparecidos’ es atentar contra los valores más profundos de la República”, sostuvo Carafí en la página de change.org , donde subió su petición.

Tras conocerse su participación en una marcha con Pando, en mayo pasado, Carafi renunció al mes siguiente al Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, donde se desempeñaba. También, dejó de mostrarse como parte de la Juventud PRO de San Isidro y comenzó a exhibir en las redes sociales su simpatía por “ConVocación por San Isidro”, difundiendo actividades de los concejales de este espacio.

LAZOS PRO. Pero, más allá de esas simpatías de dirigentes menores, el espacio de Riva cuenta con contactos en el gabinete nacional. De hecho, el interventor de Fabricaciones Militares escribió en 2011 con otro militante del partido vecinal, Martín Lutufyan, el libro “No te Metás: pero si no sos vos… ¿quién? y si no es ahora… ¿cuándo?”, que fue prologado por el actual ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman.
 

El rabino Bergman, durante la presentación del libro de Riva.

“El mensaje de ‘No te metás…’ es ‘no temas a los corruptos’, tu misión es dar testimonio de una conducta que predique con el ejemplo y honor, respeto y vocación ciudadana. No son meras palabras, son columnas que sostienen a la sociedad”, enfatizó Bergman al momento de la presentación del libro junto a Riva y Lutufyan.

Ese año, el entonces candidato a intendente de ConVocación por San Isidro también había recibido el respaldo de la entonces diputada PRO anti-abortista Cynthia Hotton, quien catalogó a Riva como “un católico comprometido con la vida”.

PASADO CEO. Aunque está radicado hace 30 años en San Isidro, Luis Riva es mendocino. Y uno de sus pasos por el mundo empresarial fue justamente en las compañías de uno de los empresarios fuertes de esa provincia: Enrique Pescarmona. Riva se desempeñó como CEO en el Grupo IMPSA. Precisamente en 2016, Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) pudo sortear la quiebra tras el aval que le dio la Justicia para reestructurar su deuda, que supera los 1.100 millones de dólares.

Según informó Clarín, la compañía obtuvo la aprobación del 52% de los tenedores de su deuda por US$ 1.100 millones en septiembre. Eso abrió un camino para resolver una disputa con sus acreedores que sólo comenzó a acercarse a una resolución después de que el presidente Macri le dijo al banco Nación que diera prioridad a la salvación del fabricante de turbinas y los empleos que creó incluso si eso significaba que Pescarmona ya no estuviera a cargo.

 

Riva (izq.) durante su paso por la consultora Great Place to Work.

Con estudios de posgrado en el exterior, Riva también pasó por las compañías Alto Paraná, METANSA y Metalúrgica de los Andes S.A. Además de ACDE, el hoy interventor de Fabricaciones Militares fue presidente del XXIX Coloquio de IDEA, vice-presidente de Uniapac Latinoamericana y miembro del Board of Directors de Uniapac Internacional.

En su amplio abanico de participaciones institucionales y empresariales, Riva fue CEO de Managers S.A., empresa dedicada a brindar servicios de Dirección, Estrategia y Gestión, y presidente de la consultora Great Place to Work para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. También, titular de la Inversora Los Cedros S.A.

A su vez, es miembro de la Fundación Educación y Trabajo, Fundacol, Reciduca y la Red de Acción Política (RAP), que nuclea a dirigentes políticos de distintas extracciones, entre ellos, la vicepresidenta Gabriela Michetti y su actual jefe, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien lo colocó como el encargado del ajuste en Fabricaciones Militares.

Éste es el cuadro duro de la derecha que aplica el ajuste en Fabricaciones Militares

Interventor desde agosto de 2017, ejecutó el recorte en el organismo dependiente de "El Milico" Oscar Aguad. Empresa e Iglesia. Ambiciones políticas por el carril derecho. La conexión Bergman.

“Especialista en gestión de cambio de organizaciones”. En tiempos de candidato a intendente de San Isidro, así definió su rol en el ámbito privado el ingeniero industrial Luis Riva (65), quien desde agosto de 2017 se desempeña como interventor de la Dirección de Fabricaciones Militares, dependiente del Ministerio de Defensa a cargo de Oscar Aguad. A meses de su arribo, el cambio gestionado por Riva en este organismo se tradujo en cientos de despidos, con su epicentro en Fanazul. "Era una planta que estaba sobredimensionada y con bajísima producción sobre la capacidad disponible". Con esas declaraciones radiales –mediante las cuales los operarios dieron cuenta de su destino-, el interventor selló la suerte de la fábrica de explosivos emplazada desde el 3 de octubre de 1946 en el distrito bonaerense de Azul.
 


Ese perfil netamente productivista no es el que Riva expresó en marzo de 1996, cuando, en el cargo de presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), fue anfitrión del entonces ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo: “Nos preocupa el desempleo”, esgrimió, cauteloso, no sin antes destacar la marcha de la década menemista: “Se ha avanzado mucho”, ponderó.

La convergencia entre el libre mercado y la doctrina de la Iglesia es uno de los postulados que ACDE -institución que Riva presidió entre 1993 y 1997- siempre apuntó a armonizar en sus 65 años de historia. De sus congresos y actividades, participaron los principales actores de la economía y la política liberales. Por supuesto, también lo hizo el presidente Mauricio Macri. Por las filas de esta entidad, pasaron los CEOs de las compañías más influyentes, algunos de los cuales saltaron a la función pública, como sucedió con el ex presidente de Acindar y símbolo de la economía doméstica durante los años de plomo, José Alfredo Martínez de Hoz.

En tiempos de Joe como ministro de la dictadura cívico-militar, ACDE era presidida por Luis Miguel Bameule. Veinte años más tarde, sobre el epílogo del menemato, ambos integraron la comitiva del Consejo Empresario Argentino (CEA) que en 1998 le reclamó a la Casa Rosada acelerar en el proyecto de flexibilización laboral.

Actualmente, Bameule es miembro del Directorio de la Sociedad Rural Argentina –es vocal titular- y también forma parte del equipo técnico de “ConVocación por San Isidro”, el partido vecinal creado por Riva en 2001 y que en 2011 lo tuvo como candidato a intendente.

Licenciado en Administración de Empresas, graduado en la Universidad Católica Argentina –como buena parte de los dirigentes de “ConVocación por San Isidro”-, Bameule también ha sido aportante del partido fundado por Riva e integra, junto a otros miembros de ese espacio vecinalista, el centro de investigación en políticas públicas “Libertad y Progreso”, desde donde los cuadros de la derecha nacional emanan documentos sugiriendo las políticas a seguir por parte del macrismo.

Entre ellos, figura la “Propuesta de reforma de las relaciones laborales”, de 2016. En ese documento, se insta, entre otras cosas, a la “contratación flexible”, la “flexibilización interna” –polivalencia funcional-, “jornadas y descansos flexibles”, “negociación descentralizada” y a un “nuevo sistema de despido y seguro de desempleo” mediante la creación de un “fondo de capitalización individual, que se financiaría con aportes del trabajador (ahorro) y contribuciones del empleador (capitalización)”.

Así, el clamor flexibilizador que unía el pedido de Bameule (ex presidente de Quickfood) y Martínez de Hoz en los ’90 se reedita en estos días de debate por la reforma laboral bajo el ala de “Libertad y Progreso”. Entre los autores de ese texto, además de Bameule, figura Marcos Hilding Ohlsson, ex concejal de “ConVocación por San Isidro” y mano derecha de Riva en ese espacio.

 


OPOSICIÓN A POSSE. ConVocación por San Isidro se presenta como un partido de impronta joven, que interpela a la participación de la ciudadanía en política, aunque su matriz ideológica posee un marcado perfil católico entrecruzado con añejas recetas económicas emanadas de la elite empresarial. No es casual que dos de sus integrantes con mayores cucardas en ese ámbito hayan presidido la ACDE en dos momentos históricos de reverdecer neoliberal en nuestro país: Bameule (durante la dictadura) y Riva (durante el menemismo).

Los primeros concejales que logró colocar este vecinalismo fue en 2003, en alianza con Recrear, espacio referenciado en Ricardo López Murphy, ex ministro de Economía de Fernando de La Rúa.

Otro de los componentes que configuran los rasgos identitarios del partido fundado por el interventor de Fabricaciones Militares es su definida oposición al actual intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

El mismo Riva recuerda que su partido –concretado en 2001- comenzó a gestarse en 1999: “Cuando pensábamos que se acababa un ciclo –por el de Melchor Posse, padre de Gustavo-, apareció Gustavo Posse”. En la reseña histórica del espacio vecinal se remarca que la agrupación surge entre vecinos “que compartían la desesperanza de un cambio en la gestión del gobierno municipal”. La disidencia con el possismo por aspectos de la dinámica cotidiana de la gestión local también viene de una constante disputa por los referentes nacionales.
 


Desde 2008, ConVocación por San Isidro trabajó articuladamente en el Concejo Deliberante en un interbloque con Unión-PRO. Pero en 2011 se reflotaron los resquemores con el Ejecutivo municipal cuando el denarvaísmo –“Nuestros socios naturales”, definido por el propio partido vecinal- se unió al possismo. “La alianza entre De Narváez y Posse es muy lamentable”, condenó Riva, por aquel entonces candidato a intendente de ConVocación por San Isidro. Esa elección fue catastrófica para el partido de Riva: no sólo Posse se impuso con casi el 45% de los votos, sino que la boleta que él encabezada obtuvo sólo el 6,16% de las voluntades y no pudo llevar concejales al recinto.

En la actualidad, aquella disputa por el respaldo denarvaísta se traduce por quién es el mejor exponente del vidalismo. “Tenemos coincidencias con algunas políticas de Vidal, creemos que algunas peleas que está dando son muy importantes para la provincia y, por lo tanto, para San Isidro, pero tenemos el contrapunto de que Posse tiene poco que ver con ese espacio”, definió en tiempos de campaña uno de los candidatos al Concejo de ConVocación por San Isidro, Manuel Abella. En los últimos comicios, a este espacio no le fue nada mal: se ubicó en segundo lugar con casi 20% de los votos, obtuvo tres bancas y construyó, así, un bloque de cinco integrantes. 

SIMPATIZANTE PRO-CASTRENSE. El partido vecinal de Riva cosecha algunas simpatías de sectores de Cambiemos más recostados en el ala PRO, como sucede con uno de los referentes de la juventud amarilla en ese distrito, Segundo Carafí, un ferviente activista por la liberación de genocidas presos que supo marchar con Cecilia Pando. Reivindicando los años de plomo, Carafi sostiene en las redes sociales: “Ahora se está llevando a cabo la sentencia de la Causa ESMA 3. La mentira, la venganza y el odio triunfaron en nuestra sociedad que sigue condenando a quienes lucharon contra el terrorismo”.

 

 

El joven de ultra-derecha también buscó que la gobernadora María Eugenia Vidal derogara la ley anti-negacionista, que reconoce a los 30 mil desaparecidos y que fue aprobada el año pasado por la Legislatura bonaerense: “Intentar callar con una ley la voz de muchos argentinos que opinan distinto a la versión popular de los últimos años que habla de ‘los 30.000 desaparecidos’ es atentar contra los valores más profundos de la República”, sostuvo Carafí en la página de change.org , donde subió su petición.

Tras conocerse su participación en una marcha con Pando, en mayo pasado, Carafi renunció al mes siguiente al Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, donde se desempeñaba. También, dejó de mostrarse como parte de la Juventud PRO de San Isidro y comenzó a exhibir en las redes sociales su simpatía por “ConVocación por San Isidro”, difundiendo actividades de los concejales de este espacio.

LAZOS PRO. Pero, más allá de esas simpatías de dirigentes menores, el espacio de Riva cuenta con contactos en el gabinete nacional. De hecho, el interventor de Fabricaciones Militares escribió en 2011 con otro militante del partido vecinal, Martín Lutufyan, el libro “No te Metás: pero si no sos vos… ¿quién? y si no es ahora… ¿cuándo?”, que fue prologado por el actual ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman.
 

El rabino Bergman, durante la presentación del libro de Riva.

“El mensaje de ‘No te metás…’ es ‘no temas a los corruptos’, tu misión es dar testimonio de una conducta que predique con el ejemplo y honor, respeto y vocación ciudadana. No son meras palabras, son columnas que sostienen a la sociedad”, enfatizó Bergman al momento de la presentación del libro junto a Riva y Lutufyan.

Ese año, el entonces candidato a intendente de ConVocación por San Isidro también había recibido el respaldo de la entonces diputada PRO anti-abortista Cynthia Hotton, quien catalogó a Riva como “un católico comprometido con la vida”.

PASADO CEO. Aunque está radicado hace 30 años en San Isidro, Luis Riva es mendocino. Y uno de sus pasos por el mundo empresarial fue justamente en las compañías de uno de los empresarios fuertes de esa provincia: Enrique Pescarmona. Riva se desempeñó como CEO en el Grupo IMPSA. Precisamente en 2016, Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) pudo sortear la quiebra tras el aval que le dio la Justicia para reestructurar su deuda, que supera los 1.100 millones de dólares.

Según informó Clarín, la compañía obtuvo la aprobación del 52% de los tenedores de su deuda por US$ 1.100 millones en septiembre. Eso abrió un camino para resolver una disputa con sus acreedores que sólo comenzó a acercarse a una resolución después de que el presidente Macri le dijo al banco Nación que diera prioridad a la salvación del fabricante de turbinas y los empleos que creó incluso si eso significaba que Pescarmona ya no estuviera a cargo.

 

Riva (izq.) durante su paso por la consultora Great Place to Work.

Con estudios de posgrado en el exterior, Riva también pasó por las compañías Alto Paraná, METANSA y Metalúrgica de los Andes S.A. Además de ACDE, el hoy interventor de Fabricaciones Militares fue presidente del XXIX Coloquio de IDEA, vice-presidente de Uniapac Latinoamericana y miembro del Board of Directors de Uniapac Internacional.

En su amplio abanico de participaciones institucionales y empresariales, Riva fue CEO de Managers S.A., empresa dedicada a brindar servicios de Dirección, Estrategia y Gestión, y presidente de la consultora Great Place to Work para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. También, titular de la Inversora Los Cedros S.A.

A su vez, es miembro de la Fundación Educación y Trabajo, Fundacol, Reciduca y la Red de Acción Política (RAP), que nuclea a dirigentes políticos de distintas extracciones, entre ellos, la vicepresidenta Gabriela Michetti y su actual jefe, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien lo colocó como el encargado del ajuste en Fabricaciones Militares.