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“La responsabilidad de los dirigentes del PJ es armar un gran frente electoral"

El intendente de Lomas de Zamora defiende su vocación dialoguista, pero critica fuerte a Cambiemos. Va por la unidad electoral del peronismo y esquiva definiciones personales para 2019.
Por 13/01/2018 19:57

El intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, toma mate en la carpa número uno del Parador Del Este, en el balneario de Costa del Este, Partido de La Costa. Tiene puestos unos jeans, pero se saca las zapatillas y las medias para hacer una sesión de fotos junto a su esposa, Jésica Cirio, y su pequeña hija Chloé. En la misma carpa, está el intendente anfitrión, Juan Pablo De Jesús, con su novia, Alexia Toumikian, también modelo y bailarina de ShowMatch. El lomense pasa el fin de semana en el Partido de la Costa y se aloja en la casa de su amigo De Jesús. Entre los dos, no dejan de hablar de política ni de tirar chistes. “Qué calor que hacía anoche”, le recrimina Insaurralde a De Jesús. Ambas parejas habían ido a cenar a un restaurant en Costa del Este donde el aire acondicionado no era norma del lugar.

Es viernes por la mañana, el sol amaga con aparecer en la costa atlántica, pero las nubes pueden más en un verano en la que se ve menos gente que otros años. El intendente de La Costa explica que el turismo mutó, que la gente ya no se queda tanto tiempo y que esperan más concurrencia para el fin de semana y la segunda quincena. “La temporada viene bien”, aclara. A casi 30 metros, sobre la orilla del mar, Insaurralde se abraza con su mujer y su beba mientras les sacan fotos. Cirio las chequea. Luego ella habla sobre la maternidad y él, sobre ser padre nuevamente. Su hija solo toma la mamadera. Todos en la carpa coinciden en que el mar le da apetito a la pequeña Chloé.

-Nosotros vamos a hablar de política- avisa Letra P.

-Sí- asiente Insaurralde.

 

Insaurralde junto De Jesús y la novia del anfitrión. Se quemó la mano con un horno pizzero. (Foto: AG La Plata)

 

Aparece en escena el diputado provincial Federico Otermín. Fue electo en las últimas elecciones por Unidad Ciudadana, pero integra el bloque PJ Unidad y Renovación en la Legislatura bonaerense. Es uno de los más cercanos al intendente de Lomas de Zamora. Saluda y se sienta a su lado. En la carpa número uno del balneario solo quedan Insaurralde, De Jesús y Otermín.

Algunos días atrás, el alcalde de Lomas compartió un asado con Máximo Kirchner. Fue horas después de una charla que mantuvo el titular del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa en la localidad Pinamar. El verano da lugar para la rosca. Pareciera que la negociación del nuevo PJ provincial va a dos bandas para “abrir las puertas”, como dirá Insaurralde. El lomense explora sus nexos con Unidad Ciudadana, mientras que Menéndez trata de arrimar al Frente Renovador para confluir “en un gran frente electoral” para 2019. “Hace un mes que asumió esta conducción y el camino es hablar con todos. Vos me decís '¿el resultado está garantizado?' y te digo que no, pero el desafío es construir este nuevo peronismo que vuelva a enamorar; no tenemos apuro. Ojalá sea en 2019”, explicará en la charla con Letra P.

 

 

BIO. 47 años, casado, cuatro hijos. Intendente de Lomas de Zamora desde 2009, cuando asumió en forma interina. Luego electo en la elección de 2011, cuando fue el más votado en la historia de Lomas de Zamora, resultó ratificado en 2015. En 2013, fue el candidato a diputado nacional del Frente para la Victoria para enfrentar al Frente Renovador y a Sergio Massa. Perdió por seis puntos ese comicio y luego renunció a su banca para volver al municipio. El año pasado, fue uno de los articuladores para que su par de Merlo, Gustavo Menéndez, se convirtiera en presidente del PJ bonaerense. Es uno de los intendentes peronistas que mantiene diálogo con el gobierno de Cambiemos, situación que a veces le cuesta algunas críticas del kirchnerismo duro. 

 

-¿Encuentra algo positivo en el Gobierno, tanto en el nacional como en el provincial?

-Sí, encuentro cosas positivas. Una tiene que ver con la restitución del Fondo del Conurbano. Es muy positivo. Es una lucha que los que somos dirigentes bonaerenses teníamos pendiente a lo largo de los años y ojalá que, una vez restituidos los fondos, la provincia de Buenos Aires pueda mostrar su esplendor. Cuando el Fondo se creó, se hacían miles de caminos, de jardines en el conurbano, cloacas... Con esta restitución, en el año 2019 esperamos ver en el conurbano, con tantas deudas pendientes, ese gran avance de obra que necesitan los bonaerenses. Tendría que ser un antes y después.

-¿El acuerdo debería limitar un poco la emisión de deuda que el Gobierno provincial viene haciendo año tras año con autorización de la Legislatura?

-Sin ninguna duda. Creo que para 2019 la provincia de Buenos Aires tendría que bajar su deuda a nivel de infraestructura, no para gastos corrientes, sino para infraestructura. Es lo mínimo e indispensable.

-El presidente Mauricio Macri se había calificado con un 8 en su primer año de mandato. ¿Cuánto le pondría usted?

-No podría decir exactamente un número. Lo que sí vemos es que la política económica del Gobierno nunca le funcionó a la Argentina. Más allá del crédito de que ha ganado las elecciones, no significa que a la gente le esté yendo bien. Este modelo de ajustar, no producir empleo, no es garantizar la sustitución de importaciones y no abrir nuevas fábricas no ha dado buenos resultados. Yo soy un dirigente de la provincia de Buenos Aires, de Lomas de Zamora, y quiero que nos vaya bien. El camino es muy difícil si el Estado no interviene, si el Estado cada vez es más chico. A veces quieren hacer vender que un Estado que interviene, que está al lado de la gente, es un estado ineficiente y para nada es así.

-Si a la gente no le va bien, ¿por qué Cambiemos gana las elecciones? ¿Qué hay detrás de ese fenómeno?

-Una cosa no tiene nada que ver con la otra. La gente votó un cambio y el cambio fue para peor. El empleo no se recupera, no hay mayor expectativa. El motor productivo de la Argentina es el consumo y en cualquiera de los rubros el consumo ha caído. El salario no se ha ajustado con la inflación. El ahorro que se quiso hacer en materia de subsidios fue totalmente proporcional a la ganancia de las empresas, no a quienes consumen el servicio. Si ganás las elecciones, no significa que estás haciendo las cosas bien. Puede ser que las otras opciones no sean tampoco las que la gente quiera tomar. Nosotros perdimos porque no pudimos enamorar al electorado. La gente quería un cambio y cambió. Pero se le presentó a la gente un cambio con muchas promesas y sueños que no se vieron.

"Vidal, MacriCarrió, Sanz y el radicalismo creen en un estado chico, en el libre mercado, creen que la economía arregla los problemas de la gente, sin que el estado tenga que intervenir."

-¿Y el peronismo qué tiene que hacer en este contexto?

-Lo que está haciendo. Después de un momento difícil de dos años, después de haber perdido dos elecciones seguidas, de tantos años en el gobierno, no es fácil reorganizar una oposición, entender que somos opositores, que tenemos que unirnos hasta en nuestras diferencias porque tenemos diferencias mayores con nuestros adversarios políticos, que son el Gobierno. Ahí va a estar la responsabilidad de los dirigentes del peronismo: amar un gran frente electoral, armar un gran sector opositor, porque después no hay pretextos. Si creemos que este gobierno le está haciendo daño a la gran mayoría de los argentinos a través del ajuste, la falta del empleo, la falta de educación y asistencia social, lo tentemos que resolver nosotros.

-Por estos días, los dirigentes se muestran abiertos al diálogo. Usted cenó con Máximo Kirchner, Gustavo Menéndez se reunió con Massa, aparece una instancia de acercamientos. ¿Se pueden traducir en acción estos encuentros?

-Lo vamos a intentar. Nosotros entendimos que debíamos abrir las puertas del peronismo, reorganizarlo. Por eso el cambio de autoridades, por eso una conducción que tenga que ver con un equipo que va e enfrentar un gran desafío, que va a dialogar con todos los actores que se alejaron del peronismo, no importa cuál haya sido la circunstancia. Entendimos con Gustavo Ménendez, con (el intendente de Esteban Echevarría) Fernando Gray, con Juan Pablo de Jesús, que son las cabezas máximas del PJ bonaerense, que teníamos que salir a hablar con todos los sectores.

-¿Con todos?

-Con el Frente Renovador, con Cumplir, con las organizaciones sociales, con los sindicatos. Hace un mes que asumió esta conducción y el camino es hablar con todos. Fortalecer la construcción de Unidad Ciudadana, fortalecer la construcción de un nuevo PJ renovado, con dinámica, abierto a todo el arco popular, y confluir en un gran frente electoral. Vos me decís ‘¿el resultado está garantizado?’ y te digo que no. Ahora tenemos la responsabilidad nosotros, como dirigentes de una generación intermedia. Para eso, yo voy a estar todo el tiempo que mi gestión en Lomas de Zamora me lo permita. El desafío es construir este nuevo peronismo que vuelva a enamorar; no tenemos apuro. Ojalá sea en 2019. Está claro que el peronismo tiene que volver a enamorar, tiene que ser el motor transformador que dé garantía a nuestros vecinos de la provincia de Buenos Aires. Y ahí vamos a estar, trabajando.

- Gustavo Menéndez bregó por una reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, usted tiene relación con ambos, ¿cree que puede darse?

Una de las cosas que creo como dirigente es que uno siempre tiene que tener el concepto de tener las mismas convicciones, pero sí también que la realidad es la que marca los indicadores. Entonces vos me hablas de reuniones, y yo creo que tenemos que interpretar la realidad. No es lo mismo cuál o tal persona o tal o cuál cosa. Pero si se dan las reuniones es porque puede motivarlo algo más grande que los egos personales o que las cuestiones individuales. Creo en los hombres y mujeres que hacen un salto de calidad. Si beneficia nuestros ciudadanos, bienvenido sea el diálogo. Yo apuesto a eso, creo que hay que dialogar más allá de las disidencias pero no sería nunca mediador entre dos dirigentes para que se junten. Creo en la madurez de cada uno, pensando en el bienestar de los argentinos.
 


-En la discusión de candidatos en 2015 en el peronismo/kirchnerismo los intendentes quedaron relegados en esas decisiones, pero ahora los jefes comunales tienen un rol más activo. ¿Están para ser candidatos?

-Somos los responsables de haber cambiado ese rol, pero también somos los responsables de que lo que queda lo hagamos bien. Así como nos ponemos al hombro la reorganización del peronismo, hay una gran generación de intendentes que pueden ser protagonistas, que pueden cumplir ese rol. Lo importante es que lo podamos hacer con un objetivo: frenar este ajuste que le está haciendo mal a la enorme mayoría de los argentinos y que podamos construir una fuerza que sea mejor que nosotros cuando gobernábamos y que sea mejor que la que gobierna hoy. No es poco lo que nosotros nos estamos proponiendo y estoy seguro de que con Gray, De Jesus, (el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo) Nardini, (el de Almirante Brown, Mariano) Cascallares y Menendez queremos que el peronsmo vuelva a ser ese gran campo popular que fue. No nos apura el tiempo, nos sobran ganas.

-La reunión que mantuvo con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y otros intendentes del peronismo generó un poco de revuelo sobre todo con sectores del kirchnerismo. ¿Se pueden conciliar esas diferencias?

-No hace falta un punto de conciliación, porque no tengo qué romper. No todos pensamos igual. Hay algunos que hacen política y creen que hay que oponerse a todo. Otros creemos que debemos construir una oposición con coherencia, siendo mejores que los otros a través de la propuesta. Tiene que ver con la metodología. A mí la foto nunca me hizo ruido: ni la de Frigerio ni la de nadie. Yo tengo un millón de habitantes, hay quince millones de habitantes en la provincia de Buenos Aires que necesitan resolver cosas y fuimos con el presidente del PJ porque creemos en el rol de los intendentes y que el Gobierno nacional debe entender que todavía hay obras de infraestructura que tienen que ver con servicios básicos como el agua, la cloaca, que necesitan acortar los tiempos de inversión. Si tenemos que reunirnos 500 veces para reclamar derechos de nuestros bonaerenses, lo vamos a hacer. A mí la foto no me hace ruido. A mí me hace más ruido que no funcione un hospital, que no tengamos patrulla, que la guardia de un hospital esté saturada. Eso me hace ruido y contra eso voy a seguir trabajando y luchando.
 


Insaurralde habla distendido en la tranquilidad de la playa. De Jesús y Otermín lo escuchan atentamente y asienten en silencio. Toma de un mate fashion color verde manzana hecho de goma. Prefiere el sonido del mar a la música que propone el parador. Luego bromeará y le dirá a la dueña del complejo que hace falta música electrónica. Desde que Menéndez es el jefe del PJ bonaerense, él se convirtió en puntal clave en la estructura del nuevo peronismo. Aunque no lo asuman, los intendentes del conurbano corrieron del camino al matancero Fernando Espinoza en una virtual pelea por la gobernación representando al peronismo en algún momento. Insaurralde, sin embargo, esquiva esa discusión.
 

De Jesús, el diputado Otermín e Insaurralde. De fondo, el mar de Costa del Este.


-¿Tiene ganas de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires?

-Hoy por hoy, mis expectativas son terminar mi mandato con el sueño que tenía en 2015, cuando renové la intendencia. No solo estamos cumpliendo lo que les prometimos a los vecinos, sino que construimos, a través de una gestión eficiente, una plataforma bien vista por el resto de los intendentes. Después, en 2019, evaluaré en qué espacio de la política me gustaría estar o colaborar, pero no me desvela ninguno porque he cumplido todo lo que quería: mi sueño era construir un lugar diferente, construir una ciudad moderna con un montón de cosas que todavía faltan. Estoy feliz terminando mi mandato en 2019.

-¿Vidal es Macri?

-Y sí. Diferencias personales tenemos todos. Ellos son del PRO netamente. En Cambiemos puede haber algunas diferencias, pero todo el arco lo conduce Macri. Es como cuando Cristina era presidenta. La pregunta está bien, pero la respuesta es mucho más amplia y abarcativa. Tiene que ver con pertenecer al mismo espacio político. Con pensar los parámetros. El lugar hacia dónde quieren que vaya el país es el mismo, está más que claro. Cuando estás en el arco opositor, podés coincidir con algunas cosas que les hagan bien a tus ciudadanos, pero nosotros pensamos en la sustitución de importaciones, en abrir fábricas, en un estado que regule y que los proteja. Vidal, Macri, (Elisa) Carrió, (Ernesto) Sanz y el radicalismo creen en un Estado chico, en el libre mercado... creen que la economía arregla los problemas de la gente, sin que el Estado tenga que intervenir, o creen que el trabajo es un gasto. Nosotros creemos que forma parte de la materia productiva de producción.

"Si creemos que este Gobierno le está haciendo daño a la gran mayoría de los argentinos a través del ajuste, la falta del empleo, la falta de educación y asistencia social, lo tentemos que resolver nosotros".

-¿Cree en el slogan de la lucha contra las mafias que pregona el Gobierno?

-Yo le pongo nombre y apellido. La lucha contra la corrupción, la lucha contra los policías que son corruptos, la lucha contra el narcotráfico que tantos problemas les traen a nuestros pibes en los barrios del conurbano. Yo le pongo nombre y apellido: son policías corruptos, son políticos corruptos, son vecinos corruptos, son delincuentes que enferman a nuestros pibes. Que les pongan otros títulos quizá tiene que ver con una construcción comunicacional que hacen.

-¿Qué opina de los cierres de casinos y el cierre del Bingo de Temperley, en su municipio, que anunció la gobernadora?

-Empiezo por casa: el de Temperley es una licencia vencida. El Estado tiene derecho a no renovar las salas que se vencen y ésa era una sala inviable, igual que los tres casinos, que eran deficitarios. Si reabsorbió al personal y la gente no se queda sin trabajo, no está mal. Lo que queda claro es que no eran salas donde había un caudal de público impresionante. Si queremos luchar contra la ludopatía, luchemos con un gran laburo en los lugares de mayor afluencia, el casino de Mar del Plata y el de Tigre. Ahí vamos a estar trabajando en conjunto.
 


 

-Hay varios intendentes peronistas que rechazarán el Pacto Fiscal al que invita adherir el gobierno provincial. ¿Lomas de Zamora va a sumarse a es,a iniciativa?

-Quiero aclarar eso: este pacto fiscal lo que busca es un equilibrio, un equilibrio que, por ejemplo, en Lomas de Zamora hace ocho años lo tenemos. No hace falta un pacto fiscal para que un municipio controle la cantidad de empleados, porque, si yo asfalto cinco avenidas más, tengo que agregar servicio de barrido. Si tengo que agregar servicio de barrido, tengo que agregar empleados municipales y el pacto fiscal lo permite. Una cosa es un título y otra es la letra chica. Cerrar con déficit es hipotecar el futuro de los vecinos del lugar. Cada uno de los puntos que tiene, el 99% de los intendentes de la provincia de Buenos Aires lo cumple.

-¿Entonces usted no necesita de un Pacto Fiscal?

-No necesitamos asistencia financiera para pagar sueldos y gastos corrientes en los ocho años en los que fui intendente ni la necesitaremos en los dos años que me quedan de mandato, porque siempre fuimos previsibles. La gran discusión de los municipios con la provincia de Buenos Aires tiene que ver con la autonomía municipal, pero no para hacer lo que uno quiera. Porque ni el Gobierno nacional ni el provincial ni el municipal pueden hacer lo que quieran. No son islas.

-¿Y qué le piden los vecinos?

 -Vivir más seguros. En las ciudades en los que los estados están presentes, tienen una policía de prevención. En la provincia de Buenos Aires, esa discusión no se dio. Se empezó a dar en la época de (Daniel) Scioli y construyó esta policía local sin la responsabilidad de los intendentes. Sí con la ayuda de poder participar. Me parece que es una gran discusión que puede dar la gobernadora. Es necesaria. Lo ratifico todos los días, lo hablo con el ministro (Cristian) Ritondo. Es una discusión que me gustaría que la gobernadora no perdiera en estos dos años que le quedan de mandato. El año pasado, cuando abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura, prometió hacer un gran llamado a todos los actores de la política en una mesa de seguridad ciudadana. Lamentablemente, todavía no se ha cumplido.

 

 

-¿Le van a reclamar otra vez por el control de la Policía Local a la Provincia?

-Federico (Otermín) y otros legisladores del bloque tienen un trabajo sobre autonomía municipal y sobre Policía Local, porque es un desafío que hoy las ciudades y los intendentes tenemos. La demanda es múltiple. La gente ya no mira más si es una arteria provincial o si la salud depende de la provincia de Buenos Aires. Cuando te matan un vecino, cuando uno sufre en la guardia del hospital, no analiza si es provincial o municipal.

-Me habló de la unidad y un gran frente opositor. ¿Los bloques peronistas de Unidad Ciudadana y del PJ Unidad y Renovación van a unirse este año en la Legislatura?

-Siempre estuvimos juntos. El problema es que a veces tiene que ver con coyunturas sobre cuestiones de urgencia o de gobernabilidad que nosotros planeamos. Pero nosotros vamos a construir un gran frente.

“La responsabilidad de los dirigentes del PJ es armar un gran frente electoral"

El intendente de Lomas de Zamora defiende su vocación dialoguista, pero critica fuerte a Cambiemos. Va por la unidad electoral del peronismo y esquiva definiciones personales para 2019. 

El intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, toma mate en la carpa número uno del Parador Del Este, en el balneario de Costa del Este, Partido de La Costa. Tiene puestos unos jeans, pero se saca las zapatillas y las medias para hacer una sesión de fotos junto a su esposa, Jésica Cirio, y su pequeña hija Chloé. En la misma carpa, está el intendente anfitrión, Juan Pablo De Jesús, con su novia, Alexia Toumikian, también modelo y bailarina de ShowMatch. El lomense pasa el fin de semana en el Partido de la Costa y se aloja en la casa de su amigo De Jesús. Entre los dos, no dejan de hablar de política ni de tirar chistes. “Qué calor que hacía anoche”, le recrimina Insaurralde a De Jesús. Ambas parejas habían ido a cenar a un restaurant en Costa del Este donde el aire acondicionado no era norma del lugar.

Es viernes por la mañana, el sol amaga con aparecer en la costa atlántica, pero las nubes pueden más en un verano en la que se ve menos gente que otros años. El intendente de La Costa explica que el turismo mutó, que la gente ya no se queda tanto tiempo y que esperan más concurrencia para el fin de semana y la segunda quincena. “La temporada viene bien”, aclara. A casi 30 metros, sobre la orilla del mar, Insaurralde se abraza con su mujer y su beba mientras les sacan fotos. Cirio las chequea. Luego ella habla sobre la maternidad y él, sobre ser padre nuevamente. Su hija solo toma la mamadera. Todos en la carpa coinciden en que el mar le da apetito a la pequeña Chloé.

-Nosotros vamos a hablar de política- avisa Letra P.

-Sí- asiente Insaurralde.

 

Insaurralde junto De Jesús y la novia del anfitrión. Se quemó la mano con un horno pizzero. (Foto: AG La Plata)

 

Aparece en escena el diputado provincial Federico Otermín. Fue electo en las últimas elecciones por Unidad Ciudadana, pero integra el bloque PJ Unidad y Renovación en la Legislatura bonaerense. Es uno de los más cercanos al intendente de Lomas de Zamora. Saluda y se sienta a su lado. En la carpa número uno del balneario solo quedan Insaurralde, De Jesús y Otermín.

Algunos días atrás, el alcalde de Lomas compartió un asado con Máximo Kirchner. Fue horas después de una charla que mantuvo el titular del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa en la localidad Pinamar. El verano da lugar para la rosca. Pareciera que la negociación del nuevo PJ provincial va a dos bandas para “abrir las puertas”, como dirá Insaurralde. El lomense explora sus nexos con Unidad Ciudadana, mientras que Menéndez trata de arrimar al Frente Renovador para confluir “en un gran frente electoral” para 2019. “Hace un mes que asumió esta conducción y el camino es hablar con todos. Vos me decís '¿el resultado está garantizado?' y te digo que no, pero el desafío es construir este nuevo peronismo que vuelva a enamorar; no tenemos apuro. Ojalá sea en 2019”, explicará en la charla con Letra P.

 

 

BIO. 47 años, casado, cuatro hijos. Intendente de Lomas de Zamora desde 2009, cuando asumió en forma interina. Luego electo en la elección de 2011, cuando fue el más votado en la historia de Lomas de Zamora, resultó ratificado en 2015. En 2013, fue el candidato a diputado nacional del Frente para la Victoria para enfrentar al Frente Renovador y a Sergio Massa. Perdió por seis puntos ese comicio y luego renunció a su banca para volver al municipio. El año pasado, fue uno de los articuladores para que su par de Merlo, Gustavo Menéndez, se convirtiera en presidente del PJ bonaerense. Es uno de los intendentes peronistas que mantiene diálogo con el gobierno de Cambiemos, situación que a veces le cuesta algunas críticas del kirchnerismo duro. 

 

-¿Encuentra algo positivo en el Gobierno, tanto en el nacional como en el provincial?

-Sí, encuentro cosas positivas. Una tiene que ver con la restitución del Fondo del Conurbano. Es muy positivo. Es una lucha que los que somos dirigentes bonaerenses teníamos pendiente a lo largo de los años y ojalá que, una vez restituidos los fondos, la provincia de Buenos Aires pueda mostrar su esplendor. Cuando el Fondo se creó, se hacían miles de caminos, de jardines en el conurbano, cloacas... Con esta restitución, en el año 2019 esperamos ver en el conurbano, con tantas deudas pendientes, ese gran avance de obra que necesitan los bonaerenses. Tendría que ser un antes y después.

-¿El acuerdo debería limitar un poco la emisión de deuda que el Gobierno provincial viene haciendo año tras año con autorización de la Legislatura?

-Sin ninguna duda. Creo que para 2019 la provincia de Buenos Aires tendría que bajar su deuda a nivel de infraestructura, no para gastos corrientes, sino para infraestructura. Es lo mínimo e indispensable.

-El presidente Mauricio Macri se había calificado con un 8 en su primer año de mandato. ¿Cuánto le pondría usted?

-No podría decir exactamente un número. Lo que sí vemos es que la política económica del Gobierno nunca le funcionó a la Argentina. Más allá del crédito de que ha ganado las elecciones, no significa que a la gente le esté yendo bien. Este modelo de ajustar, no producir empleo, no es garantizar la sustitución de importaciones y no abrir nuevas fábricas no ha dado buenos resultados. Yo soy un dirigente de la provincia de Buenos Aires, de Lomas de Zamora, y quiero que nos vaya bien. El camino es muy difícil si el Estado no interviene, si el Estado cada vez es más chico. A veces quieren hacer vender que un Estado que interviene, que está al lado de la gente, es un estado ineficiente y para nada es así.

-Si a la gente no le va bien, ¿por qué Cambiemos gana las elecciones? ¿Qué hay detrás de ese fenómeno?

-Una cosa no tiene nada que ver con la otra. La gente votó un cambio y el cambio fue para peor. El empleo no se recupera, no hay mayor expectativa. El motor productivo de la Argentina es el consumo y en cualquiera de los rubros el consumo ha caído. El salario no se ha ajustado con la inflación. El ahorro que se quiso hacer en materia de subsidios fue totalmente proporcional a la ganancia de las empresas, no a quienes consumen el servicio. Si ganás las elecciones, no significa que estás haciendo las cosas bien. Puede ser que las otras opciones no sean tampoco las que la gente quiera tomar. Nosotros perdimos porque no pudimos enamorar al electorado. La gente quería un cambio y cambió. Pero se le presentó a la gente un cambio con muchas promesas y sueños que no se vieron.

"Vidal, MacriCarrió, Sanz y el radicalismo creen en un estado chico, en el libre mercado, creen que la economía arregla los problemas de la gente, sin que el estado tenga que intervenir."

-¿Y el peronismo qué tiene que hacer en este contexto?

-Lo que está haciendo. Después de un momento difícil de dos años, después de haber perdido dos elecciones seguidas, de tantos años en el gobierno, no es fácil reorganizar una oposición, entender que somos opositores, que tenemos que unirnos hasta en nuestras diferencias porque tenemos diferencias mayores con nuestros adversarios políticos, que son el Gobierno. Ahí va a estar la responsabilidad de los dirigentes del peronismo: amar un gran frente electoral, armar un gran sector opositor, porque después no hay pretextos. Si creemos que este gobierno le está haciendo daño a la gran mayoría de los argentinos a través del ajuste, la falta del empleo, la falta de educación y asistencia social, lo tentemos que resolver nosotros.

-Por estos días, los dirigentes se muestran abiertos al diálogo. Usted cenó con Máximo Kirchner, Gustavo Menéndez se reunió con Massa, aparece una instancia de acercamientos. ¿Se pueden traducir en acción estos encuentros?

-Lo vamos a intentar. Nosotros entendimos que debíamos abrir las puertas del peronismo, reorganizarlo. Por eso el cambio de autoridades, por eso una conducción que tenga que ver con un equipo que va e enfrentar un gran desafío, que va a dialogar con todos los actores que se alejaron del peronismo, no importa cuál haya sido la circunstancia. Entendimos con Gustavo Ménendez, con (el intendente de Esteban Echevarría) Fernando Gray, con Juan Pablo de Jesús, que son las cabezas máximas del PJ bonaerense, que teníamos que salir a hablar con todos los sectores.

-¿Con todos?

-Con el Frente Renovador, con Cumplir, con las organizaciones sociales, con los sindicatos. Hace un mes que asumió esta conducción y el camino es hablar con todos. Fortalecer la construcción de Unidad Ciudadana, fortalecer la construcción de un nuevo PJ renovado, con dinámica, abierto a todo el arco popular, y confluir en un gran frente electoral. Vos me decís ‘¿el resultado está garantizado?’ y te digo que no. Ahora tenemos la responsabilidad nosotros, como dirigentes de una generación intermedia. Para eso, yo voy a estar todo el tiempo que mi gestión en Lomas de Zamora me lo permita. El desafío es construir este nuevo peronismo que vuelva a enamorar; no tenemos apuro. Ojalá sea en 2019. Está claro que el peronismo tiene que volver a enamorar, tiene que ser el motor transformador que dé garantía a nuestros vecinos de la provincia de Buenos Aires. Y ahí vamos a estar, trabajando.

- Gustavo Menéndez bregó por una reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, usted tiene relación con ambos, ¿cree que puede darse?

Una de las cosas que creo como dirigente es que uno siempre tiene que tener el concepto de tener las mismas convicciones, pero sí también que la realidad es la que marca los indicadores. Entonces vos me hablas de reuniones, y yo creo que tenemos que interpretar la realidad. No es lo mismo cuál o tal persona o tal o cuál cosa. Pero si se dan las reuniones es porque puede motivarlo algo más grande que los egos personales o que las cuestiones individuales. Creo en los hombres y mujeres que hacen un salto de calidad. Si beneficia nuestros ciudadanos, bienvenido sea el diálogo. Yo apuesto a eso, creo que hay que dialogar más allá de las disidencias pero no sería nunca mediador entre dos dirigentes para que se junten. Creo en la madurez de cada uno, pensando en el bienestar de los argentinos.
 


-En la discusión de candidatos en 2015 en el peronismo/kirchnerismo los intendentes quedaron relegados en esas decisiones, pero ahora los jefes comunales tienen un rol más activo. ¿Están para ser candidatos?

-Somos los responsables de haber cambiado ese rol, pero también somos los responsables de que lo que queda lo hagamos bien. Así como nos ponemos al hombro la reorganización del peronismo, hay una gran generación de intendentes que pueden ser protagonistas, que pueden cumplir ese rol. Lo importante es que lo podamos hacer con un objetivo: frenar este ajuste que le está haciendo mal a la enorme mayoría de los argentinos y que podamos construir una fuerza que sea mejor que nosotros cuando gobernábamos y que sea mejor que la que gobierna hoy. No es poco lo que nosotros nos estamos proponiendo y estoy seguro de que con Gray, De Jesus, (el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo) Nardini, (el de Almirante Brown, Mariano) Cascallares y Menendez queremos que el peronsmo vuelva a ser ese gran campo popular que fue. No nos apura el tiempo, nos sobran ganas.

-La reunión que mantuvo con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y otros intendentes del peronismo generó un poco de revuelo sobre todo con sectores del kirchnerismo. ¿Se pueden conciliar esas diferencias?

-No hace falta un punto de conciliación, porque no tengo qué romper. No todos pensamos igual. Hay algunos que hacen política y creen que hay que oponerse a todo. Otros creemos que debemos construir una oposición con coherencia, siendo mejores que los otros a través de la propuesta. Tiene que ver con la metodología. A mí la foto nunca me hizo ruido: ni la de Frigerio ni la de nadie. Yo tengo un millón de habitantes, hay quince millones de habitantes en la provincia de Buenos Aires que necesitan resolver cosas y fuimos con el presidente del PJ porque creemos en el rol de los intendentes y que el Gobierno nacional debe entender que todavía hay obras de infraestructura que tienen que ver con servicios básicos como el agua, la cloaca, que necesitan acortar los tiempos de inversión. Si tenemos que reunirnos 500 veces para reclamar derechos de nuestros bonaerenses, lo vamos a hacer. A mí la foto no me hace ruido. A mí me hace más ruido que no funcione un hospital, que no tengamos patrulla, que la guardia de un hospital esté saturada. Eso me hace ruido y contra eso voy a seguir trabajando y luchando.
 


Insaurralde habla distendido en la tranquilidad de la playa. De Jesús y Otermín lo escuchan atentamente y asienten en silencio. Toma de un mate fashion color verde manzana hecho de goma. Prefiere el sonido del mar a la música que propone el parador. Luego bromeará y le dirá a la dueña del complejo que hace falta música electrónica. Desde que Menéndez es el jefe del PJ bonaerense, él se convirtió en puntal clave en la estructura del nuevo peronismo. Aunque no lo asuman, los intendentes del conurbano corrieron del camino al matancero Fernando Espinoza en una virtual pelea por la gobernación representando al peronismo en algún momento. Insaurralde, sin embargo, esquiva esa discusión.
 

De Jesús, el diputado Otermín e Insaurralde. De fondo, el mar de Costa del Este.


-¿Tiene ganas de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires?

-Hoy por hoy, mis expectativas son terminar mi mandato con el sueño que tenía en 2015, cuando renové la intendencia. No solo estamos cumpliendo lo que les prometimos a los vecinos, sino que construimos, a través de una gestión eficiente, una plataforma bien vista por el resto de los intendentes. Después, en 2019, evaluaré en qué espacio de la política me gustaría estar o colaborar, pero no me desvela ninguno porque he cumplido todo lo que quería: mi sueño era construir un lugar diferente, construir una ciudad moderna con un montón de cosas que todavía faltan. Estoy feliz terminando mi mandato en 2019.

-¿Vidal es Macri?

-Y sí. Diferencias personales tenemos todos. Ellos son del PRO netamente. En Cambiemos puede haber algunas diferencias, pero todo el arco lo conduce Macri. Es como cuando Cristina era presidenta. La pregunta está bien, pero la respuesta es mucho más amplia y abarcativa. Tiene que ver con pertenecer al mismo espacio político. Con pensar los parámetros. El lugar hacia dónde quieren que vaya el país es el mismo, está más que claro. Cuando estás en el arco opositor, podés coincidir con algunas cosas que les hagan bien a tus ciudadanos, pero nosotros pensamos en la sustitución de importaciones, en abrir fábricas, en un estado que regule y que los proteja. Vidal, Macri, (Elisa) Carrió, (Ernesto) Sanz y el radicalismo creen en un Estado chico, en el libre mercado... creen que la economía arregla los problemas de la gente, sin que el Estado tenga que intervenir, o creen que el trabajo es un gasto. Nosotros creemos que forma parte de la materia productiva de producción.

"Si creemos que este Gobierno le está haciendo daño a la gran mayoría de los argentinos a través del ajuste, la falta del empleo, la falta de educación y asistencia social, lo tentemos que resolver nosotros".

-¿Cree en el slogan de la lucha contra las mafias que pregona el Gobierno?

-Yo le pongo nombre y apellido. La lucha contra la corrupción, la lucha contra los policías que son corruptos, la lucha contra el narcotráfico que tantos problemas les traen a nuestros pibes en los barrios del conurbano. Yo le pongo nombre y apellido: son policías corruptos, son políticos corruptos, son vecinos corruptos, son delincuentes que enferman a nuestros pibes. Que les pongan otros títulos quizá tiene que ver con una construcción comunicacional que hacen.

-¿Qué opina de los cierres de casinos y el cierre del Bingo de Temperley, en su municipio, que anunció la gobernadora?

-Empiezo por casa: el de Temperley es una licencia vencida. El Estado tiene derecho a no renovar las salas que se vencen y ésa era una sala inviable, igual que los tres casinos, que eran deficitarios. Si reabsorbió al personal y la gente no se queda sin trabajo, no está mal. Lo que queda claro es que no eran salas donde había un caudal de público impresionante. Si queremos luchar contra la ludopatía, luchemos con un gran laburo en los lugares de mayor afluencia, el casino de Mar del Plata y el de Tigre. Ahí vamos a estar trabajando en conjunto.
 


 

-Hay varios intendentes peronistas que rechazarán el Pacto Fiscal al que invita adherir el gobierno provincial. ¿Lomas de Zamora va a sumarse a es,a iniciativa?

-Quiero aclarar eso: este pacto fiscal lo que busca es un equilibrio, un equilibrio que, por ejemplo, en Lomas de Zamora hace ocho años lo tenemos. No hace falta un pacto fiscal para que un municipio controle la cantidad de empleados, porque, si yo asfalto cinco avenidas más, tengo que agregar servicio de barrido. Si tengo que agregar servicio de barrido, tengo que agregar empleados municipales y el pacto fiscal lo permite. Una cosa es un título y otra es la letra chica. Cerrar con déficit es hipotecar el futuro de los vecinos del lugar. Cada uno de los puntos que tiene, el 99% de los intendentes de la provincia de Buenos Aires lo cumple.

-¿Entonces usted no necesita de un Pacto Fiscal?

-No necesitamos asistencia financiera para pagar sueldos y gastos corrientes en los ocho años en los que fui intendente ni la necesitaremos en los dos años que me quedan de mandato, porque siempre fuimos previsibles. La gran discusión de los municipios con la provincia de Buenos Aires tiene que ver con la autonomía municipal, pero no para hacer lo que uno quiera. Porque ni el Gobierno nacional ni el provincial ni el municipal pueden hacer lo que quieran. No son islas.

-¿Y qué le piden los vecinos?

 -Vivir más seguros. En las ciudades en los que los estados están presentes, tienen una policía de prevención. En la provincia de Buenos Aires, esa discusión no se dio. Se empezó a dar en la época de (Daniel) Scioli y construyó esta policía local sin la responsabilidad de los intendentes. Sí con la ayuda de poder participar. Me parece que es una gran discusión que puede dar la gobernadora. Es necesaria. Lo ratifico todos los días, lo hablo con el ministro (Cristian) Ritondo. Es una discusión que me gustaría que la gobernadora no perdiera en estos dos años que le quedan de mandato. El año pasado, cuando abrió las sesiones ordinarias de la Legislatura, prometió hacer un gran llamado a todos los actores de la política en una mesa de seguridad ciudadana. Lamentablemente, todavía no se ha cumplido.

 

 

-¿Le van a reclamar otra vez por el control de la Policía Local a la Provincia?

-Federico (Otermín) y otros legisladores del bloque tienen un trabajo sobre autonomía municipal y sobre Policía Local, porque es un desafío que hoy las ciudades y los intendentes tenemos. La demanda es múltiple. La gente ya no mira más si es una arteria provincial o si la salud depende de la provincia de Buenos Aires. Cuando te matan un vecino, cuando uno sufre en la guardia del hospital, no analiza si es provincial o municipal.

-Me habló de la unidad y un gran frente opositor. ¿Los bloques peronistas de Unidad Ciudadana y del PJ Unidad y Renovación van a unirse este año en la Legislatura?

-Siempre estuvimos juntos. El problema es que a veces tiene que ver con coyunturas sobre cuestiones de urgencia o de gobernabilidad que nosotros planeamos. Pero nosotros vamos a construir un gran frente.