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Atraídos por el espanto, socialistas y peronistas coquetean en Santa Fe

El sector de Bonfatti propone armar una coalición para frenar el avance de Cambiemos. Lo avalan senadores y diputados provinciales del PJ. Lifschitz pelea por la reeleción. Negativa de Perotti.
Por 12/01/2018 15:56
La patria socialista, amenazada

Cuando en la madrugada del 15 de junio de 2015 terminó el escrutinio provisorio en Santa Fe, las planillas arrojaron un resultado que dejó a los protagonistas sin aliento. Los dos millones de votos emitidos se habían dividido en tres partes casi exactamente iguales. El Frente Progresista, con Miguel Lifschitz a la cabeza, había ganado la batalla electoral, imponiéndose por apenas 1.776 votos sobre el segundo, el macrista Miguel del Sel, y por 25.582 sobre el tercero, el peronista Omar Perotti. El escenario de tercios, que ya había asomado en 2011, se repetía cuatro años más tarde, pero perfeccionado.

La ecuación cambió en 2017: escisión de una parte de la UCR del Frente Progresista y alianza con el PRO mediante, Cambiemos se quedó con casi el 38 por ciento de los votos, 12 puntos por encima del peronismo y a 23 del oficialismo gobernante. El temor a la ola amarilla inundó despachos ejecutivos y legislativos de donde, como un globo de ensayo, empezó a salir eyectada una pregunta inimaginable años atrás: ¿y si el socialismo y el peronismo arman un frente para competir contra Cambiemos en 2019?  

“Hay que polarizar, sin dudas, para enfrentar el avance de la derecha. El centrismo ya no existe, no tiene chance”, lanzó los primeros días de enero el diputado socialista Luis Contigiani, a poco de haber desembarcado en la Cámara baja, donde trabajó varios temas en conjunto con la ex jueza Alejandra Rodenas, electa por el Frente Justicialista santafesino junto a Agustín Rossi en las elecciones 2017.

 

 

Los centros a un eventual acuerdo se multiplicaron. “Esta fue la última elección de tres tercios en Santa Fe”, dijo el jefe de senadores del PJ en la Legislatura provincial, Armando Traferri, quien insistió en la necesidad de unir al peronismo, el socialismo y sectores del radicalismo para enfrentar a “la derecha neoliberal”. “Ojalá podamos construir un frente con el socialismo”, abonó la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun. "Si Perotti sigue apostando a los fondos buitre, yo me voy a quedar con (Antonio) Bonfatti", dijo el diputado peronista provincial Luis Rubeo. En el tradicional campamento de la juventud socialista, Bonfatti invitó a construir "una propuesta de país diferente" con los “radicales de (Hipólito) Yrigoyen y los peronistas de (Juan Domingo) Perón". Feliz coincidencia.

Pero Lifschitz se desmarcó. “La polarización en Argentina es entre el PJ kirchnerista y Cambiemos y les sirve a ambos reeditarla. Nuestra ubicación es clave para nuestro futuro. Hay un espacio de pensamiento en la sociedad argentina que busca alternativas al PJ y a Cambiemos. Nosotros lo tenemos que recuperar. Tiene que ser el socialismo el que conduzca ese proceso”, dijo desde el mismo escenario que Bonfatti. El secretario general del Partido Socialista de Santa Fe, Enrique Estévez, lo respaldó: “No vamos a proponer nada nuevo volviendo al pasado. Con el kirchnerismo no tenemos nada que ver”. Globo pinchado.

 

 

SEÑAL DE LARGADA: LA REFORMA CONSTITUCIONAL. Lifschitz tiene su propio diálogo con el peronismo. A nivel nacional, mantiene una relación fluida con sus pares gobernadores del PJ, participa de sus reuniones y hasta comparte con ellos un grupo de Whatsapp. Con su vecino Juan Schiaretti se reúne y dialoga mucho más de lo que se difunde. Su ministro de Gobierno, Pablo Farías, habla con los senadores justicialistas en nombre del mandatario. El rosarino no ve con malos ojos el acercamiento al peronismo. Aunque Contigiani tiene línea directa con Bonfatti, el diputado tuvo un durísimo discurso en contra del PRO durante su gestión como ministro de Producción, alentado por el propio Lifschitz, quien lo eligió para encabezar la lista nacional. Pero, en Santa Fe, el gobernador juega su propio partido interno.

En breve, Lifschitz enviará a la Legislatura un proyecto de reforma constitucional que puede -o no- incluir la posibilidad de la reelección para el gobernador. Ya dijo públicamente que le gustaría quedarse dos períodos en la Casa Gris, pero eso requiere consenso. Para que el proyecto sea aprobado, necesita del voto de los dos tercios de los miembros de cada cámara. Es decir, necesita del peronismo. Pero también del socialismo. El presidente de la Cámara de Diputados, Bonfatti, quiere volver a ser gobernador. La interna entre los dos dirigentes es clara. El gobernador vetó esta semana una modificación de la ley de jubilaciones que había impulsado su antecesor en el cargo. Cancha marcada.

Si la reforma constitucional se concreta e incluye la reelección, puede que sea con la condición de que los dos períodos se cuenten a partir de la elección del próximo mandatario. Es decir, que eso excluya a Lifschitz, quien juró por la Constitución vigente. Aunque el gobernador aspira a ser reelecto, en el Frente Progresista afirman que no piensa poner los acuerdos políticos del socialismo en riesgo para conseguirlo. En ese caso, las acciones de Bonfatti suben.

UN ACUERDO EN LA META. No todos los actores del peronismo santafesino aprueban la idea del frente con el socialismo. Desde un sector del kichnerismo afirman que la “operación acuerdo” es obra de los senadores del PJ, en línea con Bonfatti, con quien construyeron una relación fluida cuando era gobernador. El sucesor de Hermes Binner ejerció su mandato con minoría en ambas cámaras. Durante su gobierno, el Frente Progresista tuvo solo 15 del total de 50 diputados y ocho de los 19 senadores. El presidente de la Cámara de Diputados era Rubeo. “Da la sensación de que el acuerdo en realidad no es armar un frente sino que consiste en ir todos detrás de la candidatura a gobernador de Bonfatti”, piensa un dirigente de peso del peronismo santafesino.  

 

Lifschitz le sacó 25 mil votos de ventaja a Perotti en 2015. El peronista quiere revancha. 

 

¿Por qué los senadores provinciales del PJ apoyarían a Bonfatti en lugar de al candidato natural del peronismo, Perotti, que en 2015 quedó apenas a 25 mil votos de la meta? La relación de los legisladores con el senador nacional no es buena. En 2017, le pidieron que fuera candidato a diputado nacional, pero Perotti se negó, con el ojo puesto en la gobernación. Los senadores, alérgicos al kirchnerismo, vetaron a Rossi y apoyaron a Rodenas. Le exigieron a Perotti que la apuntalara en la campaña, pero el rafaelino tampoco quiso.

El senador nacional cree que los legisladores intentan marcarle la cancha porque no quieren perder su poder. Por eso, amenazan con jugar con Bonfatti, con quien, dicen, se sienten “más cómodos”. Los senadores santafesinos ostentan un poder envidiable para cualquier legislador provincial, a excepción de los privilegiados bonaerenses. Santa Fe mantiene todavía un sistema bicameral –que sería uno de los puntos de la reforma- y la Legislatura maneja un presupuesto monstruoso. En 2017, el monto asignado al Congreso provincial fue de 2.133 millones de pesos. De ese total, 838 millones fueron para el Senado y 1.295, para Diputados. En 2018, el monto asciende a 3.203 millones. Un incremento del 50% de un año a otro.

La Cámara de Senadores se compone de un legislador por cada uno de los 19 departamentos de la provincia. Son elegidos cada cuatro años junto con el gobernador y son reelegibles de manera indefinida. En sus distritos, tienen un enorme peso político: inauguran obras junto al gobernador, reparten subsidios, organizan el territorio. “Son como jeques árabes”, grafica una fuente provincial. De los 838 millones que se le asignó a la Cámara de Senadores en 2017, 149 millones fueron para el rubro “transferencias”, que representa los subsidios que el legislador puede distribuir en su departamento como crea conveniente. De los 19 senadores actuales, 11 pertenecen al peronismo. El resto pertenece al Frente Progresista y uno, al radicalismo.

Cerca de Perotti remarcan que “el socialismo está agotado, quedó claro en las elecciones en la que que salieron terceros, cómodos” y señalan que “el peronismo siempre tuvo vocación frentista”. Pero que, en caso de que en 2019 existiera un frente que los contuviera a todos, “tendría que estar liderado por el PJ”, con el senador como candidato.

 

 

En el socialismo, la idea causa urticaria. “¿Sentarse con Perotti, que firmó con las dos manos la privatización del Banco de Santa Fe? Hay que tomarse un antiácido”, disparó el secretario general del partido, Estévez, en el programa Rompecabezas, de Rosario. Para el kirchnerismo también hubo: “Pasaron de llamarnos narcosocialistas a querer armar un frente con nosotros”.  

Pero, a pesar de algunas chispas cruzadas, la sombra de Cambiemos se eleva en Santa Fe y alimenta la versión de la unión por el espanto. “Nosotros no queremos que la provincia sea gobernada por el PRO. Tenemos que pensar de qué manera construimos un paraguas”, le dijo a Letra P la diputada nacional Lucila de Ponti, del Movimiento Evita. El peronismo remarca que el partido está “organizado” y que salió bien parado de las elecciones de 2015 y 2017, ya que en las dos oportunidades superó los 500 mil votos.

En el socialismo, entienden que parte de sus votos se fugaron hacia Cambiemos en 2017. Un dirigente del kirchnerismo coincide con esa lectura, pero asegura que la elección a gobernador no repetiría el resultado. “Volvería a ser una elección de tercios. La de 2017 se nacionalizó”, dice. Tanto Lifschitz, recostado sobre el gobierno provincial, con buena imagen personal y de gestión, como Bonfatti, el candidato más votado en 2015 –obtuvo más de 700 mil sufragios–, podrían levantar la vara del Frente Progresista. Sin embargo, la salida de la alianza del ala radical comandada por el intendente de Santa Fe, José Corral, dejó al socialismo sin una parte importante de su estructura.

La discusión por la reforma constitucional marcará la primera señal de un 2018 en el que se empezará a cocinar la definición para el año electoral, que en Santa Fe suele adelantarse al verano. Si el gobernador resuelve, como hizo Bonfatti en 2015, desdoblar las elecciones, el misterio de las listas se resolverá con el calor santafesino en su pico máximo.

Atraídos por el espanto, socialistas y peronistas coquetean en Santa Fe

El sector de Bonfatti propone armar una coalición para frenar el avance de Cambiemos. Lo avalan senadores y diputados provinciales del PJ. Lifschitz pelea por la reeleción. Negativa de Perotti.

Cuando en la madrugada del 15 de junio de 2015 terminó el escrutinio provisorio en Santa Fe, las planillas arrojaron un resultado que dejó a los protagonistas sin aliento. Los dos millones de votos emitidos se habían dividido en tres partes casi exactamente iguales. El Frente Progresista, con Miguel Lifschitz a la cabeza, había ganado la batalla electoral, imponiéndose por apenas 1.776 votos sobre el segundo, el macrista Miguel del Sel, y por 25.582 sobre el tercero, el peronista Omar Perotti. El escenario de tercios, que ya había asomado en 2011, se repetía cuatro años más tarde, pero perfeccionado.

La ecuación cambió en 2017: escisión de una parte de la UCR del Frente Progresista y alianza con el PRO mediante, Cambiemos se quedó con casi el 38 por ciento de los votos, 12 puntos por encima del peronismo y a 23 del oficialismo gobernante. El temor a la ola amarilla inundó despachos ejecutivos y legislativos de donde, como un globo de ensayo, empezó a salir eyectada una pregunta inimaginable años atrás: ¿y si el socialismo y el peronismo arman un frente para competir contra Cambiemos en 2019?  

“Hay que polarizar, sin dudas, para enfrentar el avance de la derecha. El centrismo ya no existe, no tiene chance”, lanzó los primeros días de enero el diputado socialista Luis Contigiani, a poco de haber desembarcado en la Cámara baja, donde trabajó varios temas en conjunto con la ex jueza Alejandra Rodenas, electa por el Frente Justicialista santafesino junto a Agustín Rossi en las elecciones 2017.

 

 

Los centros a un eventual acuerdo se multiplicaron. “Esta fue la última elección de tres tercios en Santa Fe”, dijo el jefe de senadores del PJ en la Legislatura provincial, Armando Traferri, quien insistió en la necesidad de unir al peronismo, el socialismo y sectores del radicalismo para enfrentar a “la derecha neoliberal”. “Ojalá podamos construir un frente con el socialismo”, abonó la senadora nacional María de los Ángeles Sacnun. "Si Perotti sigue apostando a los fondos buitre, yo me voy a quedar con (Antonio) Bonfatti", dijo el diputado peronista provincial Luis Rubeo. En el tradicional campamento de la juventud socialista, Bonfatti invitó a construir "una propuesta de país diferente" con los “radicales de (Hipólito) Yrigoyen y los peronistas de (Juan Domingo) Perón". Feliz coincidencia.

Pero Lifschitz se desmarcó. “La polarización en Argentina es entre el PJ kirchnerista y Cambiemos y les sirve a ambos reeditarla. Nuestra ubicación es clave para nuestro futuro. Hay un espacio de pensamiento en la sociedad argentina que busca alternativas al PJ y a Cambiemos. Nosotros lo tenemos que recuperar. Tiene que ser el socialismo el que conduzca ese proceso”, dijo desde el mismo escenario que Bonfatti. El secretario general del Partido Socialista de Santa Fe, Enrique Estévez, lo respaldó: “No vamos a proponer nada nuevo volviendo al pasado. Con el kirchnerismo no tenemos nada que ver”. Globo pinchado.

 

 

SEÑAL DE LARGADA: LA REFORMA CONSTITUCIONAL. Lifschitz tiene su propio diálogo con el peronismo. A nivel nacional, mantiene una relación fluida con sus pares gobernadores del PJ, participa de sus reuniones y hasta comparte con ellos un grupo de Whatsapp. Con su vecino Juan Schiaretti se reúne y dialoga mucho más de lo que se difunde. Su ministro de Gobierno, Pablo Farías, habla con los senadores justicialistas en nombre del mandatario. El rosarino no ve con malos ojos el acercamiento al peronismo. Aunque Contigiani tiene línea directa con Bonfatti, el diputado tuvo un durísimo discurso en contra del PRO durante su gestión como ministro de Producción, alentado por el propio Lifschitz, quien lo eligió para encabezar la lista nacional. Pero, en Santa Fe, el gobernador juega su propio partido interno.

En breve, Lifschitz enviará a la Legislatura un proyecto de reforma constitucional que puede -o no- incluir la posibilidad de la reelección para el gobernador. Ya dijo públicamente que le gustaría quedarse dos períodos en la Casa Gris, pero eso requiere consenso. Para que el proyecto sea aprobado, necesita del voto de los dos tercios de los miembros de cada cámara. Es decir, necesita del peronismo. Pero también del socialismo. El presidente de la Cámara de Diputados, Bonfatti, quiere volver a ser gobernador. La interna entre los dos dirigentes es clara. El gobernador vetó esta semana una modificación de la ley de jubilaciones que había impulsado su antecesor en el cargo. Cancha marcada.

Si la reforma constitucional se concreta e incluye la reelección, puede que sea con la condición de que los dos períodos se cuenten a partir de la elección del próximo mandatario. Es decir, que eso excluya a Lifschitz, quien juró por la Constitución vigente. Aunque el gobernador aspira a ser reelecto, en el Frente Progresista afirman que no piensa poner los acuerdos políticos del socialismo en riesgo para conseguirlo. En ese caso, las acciones de Bonfatti suben.

UN ACUERDO EN LA META. No todos los actores del peronismo santafesino aprueban la idea del frente con el socialismo. Desde un sector del kichnerismo afirman que la “operación acuerdo” es obra de los senadores del PJ, en línea con Bonfatti, con quien construyeron una relación fluida cuando era gobernador. El sucesor de Hermes Binner ejerció su mandato con minoría en ambas cámaras. Durante su gobierno, el Frente Progresista tuvo solo 15 del total de 50 diputados y ocho de los 19 senadores. El presidente de la Cámara de Diputados era Rubeo. “Da la sensación de que el acuerdo en realidad no es armar un frente sino que consiste en ir todos detrás de la candidatura a gobernador de Bonfatti”, piensa un dirigente de peso del peronismo santafesino.  

 

Lifschitz le sacó 25 mil votos de ventaja a Perotti en 2015. El peronista quiere revancha. 

 

¿Por qué los senadores provinciales del PJ apoyarían a Bonfatti en lugar de al candidato natural del peronismo, Perotti, que en 2015 quedó apenas a 25 mil votos de la meta? La relación de los legisladores con el senador nacional no es buena. En 2017, le pidieron que fuera candidato a diputado nacional, pero Perotti se negó, con el ojo puesto en la gobernación. Los senadores, alérgicos al kirchnerismo, vetaron a Rossi y apoyaron a Rodenas. Le exigieron a Perotti que la apuntalara en la campaña, pero el rafaelino tampoco quiso.

El senador nacional cree que los legisladores intentan marcarle la cancha porque no quieren perder su poder. Por eso, amenazan con jugar con Bonfatti, con quien, dicen, se sienten “más cómodos”. Los senadores santafesinos ostentan un poder envidiable para cualquier legislador provincial, a excepción de los privilegiados bonaerenses. Santa Fe mantiene todavía un sistema bicameral –que sería uno de los puntos de la reforma- y la Legislatura maneja un presupuesto monstruoso. En 2017, el monto asignado al Congreso provincial fue de 2.133 millones de pesos. De ese total, 838 millones fueron para el Senado y 1.295, para Diputados. En 2018, el monto asciende a 3.203 millones. Un incremento del 50% de un año a otro.

La Cámara de Senadores se compone de un legislador por cada uno de los 19 departamentos de la provincia. Son elegidos cada cuatro años junto con el gobernador y son reelegibles de manera indefinida. En sus distritos, tienen un enorme peso político: inauguran obras junto al gobernador, reparten subsidios, organizan el territorio. “Son como jeques árabes”, grafica una fuente provincial. De los 838 millones que se le asignó a la Cámara de Senadores en 2017, 149 millones fueron para el rubro “transferencias”, que representa los subsidios que el legislador puede distribuir en su departamento como crea conveniente. De los 19 senadores actuales, 11 pertenecen al peronismo. El resto pertenece al Frente Progresista y uno, al radicalismo.

Cerca de Perotti remarcan que “el socialismo está agotado, quedó claro en las elecciones en la que que salieron terceros, cómodos” y señalan que “el peronismo siempre tuvo vocación frentista”. Pero que, en caso de que en 2019 existiera un frente que los contuviera a todos, “tendría que estar liderado por el PJ”, con el senador como candidato.

 

 

En el socialismo, la idea causa urticaria. “¿Sentarse con Perotti, que firmó con las dos manos la privatización del Banco de Santa Fe? Hay que tomarse un antiácido”, disparó el secretario general del partido, Estévez, en el programa Rompecabezas, de Rosario. Para el kirchnerismo también hubo: “Pasaron de llamarnos narcosocialistas a querer armar un frente con nosotros”.  

Pero, a pesar de algunas chispas cruzadas, la sombra de Cambiemos se eleva en Santa Fe y alimenta la versión de la unión por el espanto. “Nosotros no queremos que la provincia sea gobernada por el PRO. Tenemos que pensar de qué manera construimos un paraguas”, le dijo a Letra P la diputada nacional Lucila de Ponti, del Movimiento Evita. El peronismo remarca que el partido está “organizado” y que salió bien parado de las elecciones de 2015 y 2017, ya que en las dos oportunidades superó los 500 mil votos.

En el socialismo, entienden que parte de sus votos se fugaron hacia Cambiemos en 2017. Un dirigente del kirchnerismo coincide con esa lectura, pero asegura que la elección a gobernador no repetiría el resultado. “Volvería a ser una elección de tercios. La de 2017 se nacionalizó”, dice. Tanto Lifschitz, recostado sobre el gobierno provincial, con buena imagen personal y de gestión, como Bonfatti, el candidato más votado en 2015 –obtuvo más de 700 mil sufragios–, podrían levantar la vara del Frente Progresista. Sin embargo, la salida de la alianza del ala radical comandada por el intendente de Santa Fe, José Corral, dejó al socialismo sin una parte importante de su estructura.

La discusión por la reforma constitucional marcará la primera señal de un 2018 en el que se empezará a cocinar la definición para el año electoral, que en Santa Fe suele adelantarse al verano. Si el gobernador resuelve, como hizo Bonfatti en 2015, desdoblar las elecciones, el misterio de las listas se resolverá con el calor santafesino en su pico máximo.