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El subsecretario de Hidráulica se reunirá en Genera La Madrid con los representantes de la cuenca. El distrito más afectado en Guaminí. Los intendentes esperan que se cumplan con los anuncios.
Redacción 28/09/2017 08:21 AM

La crisis hídrica sigue siendo uno de los problemas que más preocupan al interior de la provincia de Buenos Aires. En el oeste el problema se ubica en la región de las lagunas Encadenadas del Oeste. Este jueves, representantes de los distritos que componen la cuenca se vuelven a reunir con el subsecretario de Infraestructura Hidráulica bonaerense, Rodrigo Silvosa, para determinar los próximos pasos. Los intendentes buscan que se cumplan con los anuncios previos.

El encuentro, que se llevará a cabo a partir de las 11 en la municipalidad de General La Madrid, buscará atender las distintas posiciones respecto a la problemática. Según describe el diario La Nueva, Guaminí, conducido por el peronista Néstor Álvarez,  es el distrito más complicado, dado que necesita desesperadamente poder trasvasar aguas de las lagunas Alsina y del Monte, que representan un peligro potencial para sus localidades. El canal aliviador hacia el sistema del Salado ya no alcanza, y plantea poder derivar hacia Epecuén.

Además, pide que ya no se desvíe agua hacia el sistema desde el Partidor de Piñeyro, y que el agua del río Sauce Corto se envíe por el arroyo Huascar hacia el Vallimanca.

 

En agosto, Silvosa se reunió con los intendentes en Puan. 

Aquí entra a tallar la posición de Coronel Suárez, gobernada por radical Roberto Palacio, con el acompañamiento de General La Madrid. Los productores, Sociedad Rural y municipio aseguran que si se permite esto último, muchos campos en ese camino quedarían inundados debido al gran caudal que desciende desde las sierras de Curamalal. Además, sostienen que no se puede enviar más agua a un sistema colapsado, como es la cuenca del Salado.

Carhué y Adolfo Alsina, gobernado por el radical David Hirtz,  representan la tercera posición. Tomando como argumento fundamental el recuerdo de la inundación de Epecuén en 1985 y el hecho que el nivel de la laguna está aún 2 metros por encima de lo establecido en el manual de operaciones de la cuenca -como el permitido para trasvasar líquido desde aguas arriba-, desde el municipio se niegan rotundamente a la posibilidad de la apertura de las compuertas de Rolito y en ingreso de más agua.

En una reunión previa, desarrollada el pasado 1 de agosto en Puan, Silvosa comprometió la instalación de un tapón en el Partidor de Piñeyro; que el arroyo Pigüé no se trasvase hacia Epecuén -por consiguiente, seguiría desagotando en el Lago del Venado; que el Alteo del Mataco se realizase con las medidas y los desagües propuestos por Guaminí -no con los lineamientos originales-; y a la realización de tareas de limpieza y recambio de compuertas en el sector de Rolito.

Sin embargo, a más de un mes y medio de estos anuncios, de todos estos trabajos solo se llevó a cabo el tapón, que fue arrasado por el agua que bajó desde las sierras por el Sauce Corto, y volvió a construirse. La situación es hoy mucho más complicada en la cuenca, sobre todo en cercanías a los cascos urbanos de Bonifacio y Guaminí.

Inundaciones: preocupante situación en la zona de las Encadenadas del Oeste

El subsecretario de Hidráulica se reunirá en Genera La Madrid con los representantes de la cuenca. El distrito más afectado en Guaminí. Los intendentes esperan que se cumplan con los anuncios.

La crisis hídrica sigue siendo uno de los problemas que más preocupan al interior de la provincia de Buenos Aires. En el oeste el problema se ubica en la región de las lagunas Encadenadas del Oeste. Este jueves, representantes de los distritos que componen la cuenca se vuelven a reunir con el subsecretario de Infraestructura Hidráulica bonaerense, Rodrigo Silvosa, para determinar los próximos pasos. Los intendentes buscan que se cumplan con los anuncios previos.

El encuentro, que se llevará a cabo a partir de las 11 en la municipalidad de General La Madrid, buscará atender las distintas posiciones respecto a la problemática. Según describe el diario La Nueva, Guaminí, conducido por el peronista Néstor Álvarez,  es el distrito más complicado, dado que necesita desesperadamente poder trasvasar aguas de las lagunas Alsina y del Monte, que representan un peligro potencial para sus localidades. El canal aliviador hacia el sistema del Salado ya no alcanza, y plantea poder derivar hacia Epecuén.

Además, pide que ya no se desvíe agua hacia el sistema desde el Partidor de Piñeyro, y que el agua del río Sauce Corto se envíe por el arroyo Huascar hacia el Vallimanca.

 

En agosto, Silvosa se reunió con los intendentes en Puan. 

Aquí entra a tallar la posición de Coronel Suárez, gobernada por radical Roberto Palacio, con el acompañamiento de General La Madrid. Los productores, Sociedad Rural y municipio aseguran que si se permite esto último, muchos campos en ese camino quedarían inundados debido al gran caudal que desciende desde las sierras de Curamalal. Además, sostienen que no se puede enviar más agua a un sistema colapsado, como es la cuenca del Salado.

Carhué y Adolfo Alsina, gobernado por el radical David Hirtz,  representan la tercera posición. Tomando como argumento fundamental el recuerdo de la inundación de Epecuén en 1985 y el hecho que el nivel de la laguna está aún 2 metros por encima de lo establecido en el manual de operaciones de la cuenca -como el permitido para trasvasar líquido desde aguas arriba-, desde el municipio se niegan rotundamente a la posibilidad de la apertura de las compuertas de Rolito y en ingreso de más agua.

En una reunión previa, desarrollada el pasado 1 de agosto en Puan, Silvosa comprometió la instalación de un tapón en el Partidor de Piñeyro; que el arroyo Pigüé no se trasvase hacia Epecuén -por consiguiente, seguiría desagotando en el Lago del Venado; que el Alteo del Mataco se realizase con las medidas y los desagües propuestos por Guaminí -no con los lineamientos originales-; y a la realización de tareas de limpieza y recambio de compuertas en el sector de Rolito.

Sin embargo, a más de un mes y medio de estos anuncios, de todos estos trabajos solo se llevó a cabo el tapón, que fue arrasado por el agua que bajó desde las sierras por el Sauce Corto, y volvió a construirse. La situación es hoy mucho más complicada en la cuenca, sobre todo en cercanías a los cascos urbanos de Bonifacio y Guaminí.