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Aseguran que “el modelo económico no es amigable” con el sector, reconocen diálogo con Producción y repudian la tasa manía del BCRA. “Perdemos plata”, dicen y alertan por el empleo.
Por 25/09/2017 03:53 PM

-¿Vienen funcionarios?, pregunta un periodista a los directivos de la Fundación Protejer, que están a horas de inaugurar el congreso edición 2017 de su actividad, en el Hotel Hilton de Madero. “Si vienen, vienen como topos, entre la gente”, contestó entre risas uno de los productores de indumentaria que será parte de la jornada. Es que de la totalidad de los sectores fabriles, los textiles y el calzado son de los pocos que no han tenido ni siquiera un rebote en relación al rendimiento del 2016, uno de los peores años de la economía. No es el mejor escenario para una cómoda estadía de funcionarios. De hecho, la organización detalló que fue el propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien se excusó de asistir. Tampoco participaron otros invitados de las segundas líneas.

En este contexto, salieron a exponer la problemática del rubro incluso con mayor ahínco que la propia Unión Industrial Argentina (UIA). Asegurando que el modelo industrial que propone Cambiemos no “es amigable” con el sector textil, y que desde el Estado se exige “eficiencia” cuando “el propio Estado no es eficiente”. Este último punto fue un tiro directo al tema impositivo, uno de los ítems que junto a la caída del consumo generó mayores perjuicios para una industria que contiene a 400 mil trabajadores en todo el país, 180 mil de los cuales son informales.

En la cabecera de la mesa de un salón pequeño pero prolijamente ordenado para atender a la prensa, Jorge Sorabilla, titular de Protejer, junto a Ariel Schale, otro de los hombres fuertes de la entidad, presentan en formato original lo que consideran una trabaja para todo el sector. En una remera blanca que se entregó en mano, se grafica que poco más del 50% del valor de esa mismo remera son impuestos. “Quieren hacer ver que nosotros somos los culpables de los altos precios de la ropa, pero hay otros culpables”, arrancó Sorbilla suave, en una charla que, sin desbordes y con bastante racionalidad, fue in crescendo. “El Estado pretende que la industria ajuste, pero no es eso lo que cambia la ecuación”, se quejó Schale, quien supo ser funcionario de Industria en la provincia de Buenos Aires. Ninguno de los dos cuadros, acompañados por otros productores, está muy de acuerdo con la forma en la que el Gobierno Nacional maneja la economía y la industria.

 

Jorge Sorabilla, titular de ProTejer, en el marco de la exposición sectorial en el Hilton

Letra P preguntó qué nivel de comprensión tenían en el oficialismo sobre lo que ellos planteaban. “La verdad, tenemos muy buen diálogo con Producción y transformación Productiva”. ¿Cuál es entonces el problema? Los empresarios afirman que “el sector está perdiendo plata y el modelo económico no es muy amigable con el sector”.

Lo de Transformación Productiva viene  cuento de que para el Gobierno, los textiles son sectores sensibles que deben tender a la reconversión. A Schale el tema lo pone más activo: “Nos somos sensibles, somos hiper-poderosos, ahora, si quieren que nos reconvirtamos en una cervecería artesanal vamos a chocar”, cuenta. Y agrega que en Producción lejos están de adherir a la política monetaria del Banco Central, a la cual “cuestionan bajo la mesa”. Para Schale y Sorabilla, la medida de tasas y metas de inflación que aplica Federico Sturzenegger es “enfermiza y lo único que hace es terminar con el nivel de actividad”. También le achacan  Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda, haber manifestado que “hay sectores de la industria que no son competitivos”. Sin ir más lejos, Sorabilla recibió una fuerte ovación del auditorio del Hilton cuando se quejó fuerte de las políticas del Banco Central. 

Se lo dijeron en persona cuando fue a la Unión Industrial Argentina (UIA). Paradójicamente, esa entidad madre que los engloba está jugando bastante menos fuerte que el propio sector. Este medio le preguntó a Sorabilla por qué el discurso de Miguel Acevedo, jefe de la UIA, había sido tan poco crítico en el marco de la celebración del Día de la Industria en Pilar. “La UIA asume que en público no se confronta, prefiere hablar en los despachos”, explicó. La posición moderada de Acevedo siguió cuando abrió este evento en el Hilton, con un apoyo al rubro en la misma línea que venía planteando. Lo que sí expresó es el respaldo a un proyecto de ley que ideó Protejer para reducir en un 50% las cargas patronales y los costos laborales en la parte de confección de prendas.

 

 

CONSUMO E IMPUESTOS. Básicamente, hay dos problemas que señalan como centrales en la caída del negocio. El consumo y la parte impositiva. En 2016, bajó el 25% la actividad, y lleva casi 13% de caída, con una perspectiva de llegar a 5% a fin de año. La reducción del desplome existe, pero no es de fondo, admiten. Esto lleva, según  Sorabilla, a una situación del empleo que “es inestable. Lo que nos ofrece el gobierno no nos hace recuperar el nivel de actividad”. Puesto en números, desde diciembre del 2015 a hoy se perdieron entre 20.000 y 25,000 puestos de trabajo en todo el país.

El consumo, que según el sector se mantendrá moderado, tiene otra contra: además de las tarifas y la pérdida de poder adquisitivo del salario, más de la mitad de las compras que se podrían hacer en el mercado interno, se hacen en los tours de compras en el exterior. Los números son elocuentes. En 2016, por aduanas, ingresaron $1400 millones, mientras que por compras en el exterior del rubro textil más de $2000 millones. Ese total podría ser el de ventas locales de lograr una rebaja impositiva que redunde en el precio final de una prenda.

Contaron además que afrontan un serio problema con el tráfico ilegal de prendas a través de la frontera, sobre todo la norte. Estuvieron reunidos con el jefe de Aduanas, Juan José Gómez Centurión, quien les reconoció que aún existe una alta permeabilidad de los cruces fronterizos, que cuentan con la anuencia de las fuerzas de seguridad.

Por último, y en tren de analizar las reformas pendientes, sorprendió la posición de Protejer sobre la reforma laboral. “No hay que hacer algo que atente contra el bolsillo –aseguró Sorabilla- en estos años se han obtenido algunas conquistas como las jubilaciones, logros laborales, etc.”. Y agregó que “no sé si está bien precarizar el empleo”. Naturalmente, en un sector herido gravemente, cualquier ruido que sume confusión puede ser aún más negativo que el presente. En el rubro no le cierran la puerta a las charlas con el Gobierno, un Ejecutivo que “escucha”, pero alertan que si no hay correcciones el camino seguirá siendo complejo.

 

Textiles abandonan la lógica UIA y se enfrentan al modelo industrial M

Aseguran que “el modelo económico no es amigable” con el sector, reconocen diálogo con Producción y repudian la tasa manía del BCRA. “Perdemos plata”, dicen y alertan por el empleo.

-¿Vienen funcionarios?, pregunta un periodista a los directivos de la Fundación Protejer, que están a horas de inaugurar el congreso edición 2017 de su actividad, en el Hotel Hilton de Madero. “Si vienen, vienen como topos, entre la gente”, contestó entre risas uno de los productores de indumentaria que será parte de la jornada. Es que de la totalidad de los sectores fabriles, los textiles y el calzado son de los pocos que no han tenido ni siquiera un rebote en relación al rendimiento del 2016, uno de los peores años de la economía. No es el mejor escenario para una cómoda estadía de funcionarios. De hecho, la organización detalló que fue el propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien se excusó de asistir. Tampoco participaron otros invitados de las segundas líneas.

En este contexto, salieron a exponer la problemática del rubro incluso con mayor ahínco que la propia Unión Industrial Argentina (UIA). Asegurando que el modelo industrial que propone Cambiemos no “es amigable” con el sector textil, y que desde el Estado se exige “eficiencia” cuando “el propio Estado no es eficiente”. Este último punto fue un tiro directo al tema impositivo, uno de los ítems que junto a la caída del consumo generó mayores perjuicios para una industria que contiene a 400 mil trabajadores en todo el país, 180 mil de los cuales son informales.

En la cabecera de la mesa de un salón pequeño pero prolijamente ordenado para atender a la prensa, Jorge Sorabilla, titular de Protejer, junto a Ariel Schale, otro de los hombres fuertes de la entidad, presentan en formato original lo que consideran una trabaja para todo el sector. En una remera blanca que se entregó en mano, se grafica que poco más del 50% del valor de esa mismo remera son impuestos. “Quieren hacer ver que nosotros somos los culpables de los altos precios de la ropa, pero hay otros culpables”, arrancó Sorbilla suave, en una charla que, sin desbordes y con bastante racionalidad, fue in crescendo. “El Estado pretende que la industria ajuste, pero no es eso lo que cambia la ecuación”, se quejó Schale, quien supo ser funcionario de Industria en la provincia de Buenos Aires. Ninguno de los dos cuadros, acompañados por otros productores, está muy de acuerdo con la forma en la que el Gobierno Nacional maneja la economía y la industria.

 

Jorge Sorabilla, titular de ProTejer, en el marco de la exposición sectorial en el Hilton

Letra P preguntó qué nivel de comprensión tenían en el oficialismo sobre lo que ellos planteaban. “La verdad, tenemos muy buen diálogo con Producción y transformación Productiva”. ¿Cuál es entonces el problema? Los empresarios afirman que “el sector está perdiendo plata y el modelo económico no es muy amigable con el sector”.

Lo de Transformación Productiva viene  cuento de que para el Gobierno, los textiles son sectores sensibles que deben tender a la reconversión. A Schale el tema lo pone más activo: “Nos somos sensibles, somos hiper-poderosos, ahora, si quieren que nos reconvirtamos en una cervecería artesanal vamos a chocar”, cuenta. Y agrega que en Producción lejos están de adherir a la política monetaria del Banco Central, a la cual “cuestionan bajo la mesa”. Para Schale y Sorabilla, la medida de tasas y metas de inflación que aplica Federico Sturzenegger es “enfermiza y lo único que hace es terminar con el nivel de actividad”. También le achacan  Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda, haber manifestado que “hay sectores de la industria que no son competitivos”. Sin ir más lejos, Sorabilla recibió una fuerte ovación del auditorio del Hilton cuando se quejó fuerte de las políticas del Banco Central. 

Se lo dijeron en persona cuando fue a la Unión Industrial Argentina (UIA). Paradójicamente, esa entidad madre que los engloba está jugando bastante menos fuerte que el propio sector. Este medio le preguntó a Sorabilla por qué el discurso de Miguel Acevedo, jefe de la UIA, había sido tan poco crítico en el marco de la celebración del Día de la Industria en Pilar. “La UIA asume que en público no se confronta, prefiere hablar en los despachos”, explicó. La posición moderada de Acevedo siguió cuando abrió este evento en el Hilton, con un apoyo al rubro en la misma línea que venía planteando. Lo que sí expresó es el respaldo a un proyecto de ley que ideó Protejer para reducir en un 50% las cargas patronales y los costos laborales en la parte de confección de prendas.

 

 

CONSUMO E IMPUESTOS. Básicamente, hay dos problemas que señalan como centrales en la caída del negocio. El consumo y la parte impositiva. En 2016, bajó el 25% la actividad, y lleva casi 13% de caída, con una perspectiva de llegar a 5% a fin de año. La reducción del desplome existe, pero no es de fondo, admiten. Esto lleva, según  Sorabilla, a una situación del empleo que “es inestable. Lo que nos ofrece el gobierno no nos hace recuperar el nivel de actividad”. Puesto en números, desde diciembre del 2015 a hoy se perdieron entre 20.000 y 25,000 puestos de trabajo en todo el país.

El consumo, que según el sector se mantendrá moderado, tiene otra contra: además de las tarifas y la pérdida de poder adquisitivo del salario, más de la mitad de las compras que se podrían hacer en el mercado interno, se hacen en los tours de compras en el exterior. Los números son elocuentes. En 2016, por aduanas, ingresaron $1400 millones, mientras que por compras en el exterior del rubro textil más de $2000 millones. Ese total podría ser el de ventas locales de lograr una rebaja impositiva que redunde en el precio final de una prenda.

Contaron además que afrontan un serio problema con el tráfico ilegal de prendas a través de la frontera, sobre todo la norte. Estuvieron reunidos con el jefe de Aduanas, Juan José Gómez Centurión, quien les reconoció que aún existe una alta permeabilidad de los cruces fronterizos, que cuentan con la anuencia de las fuerzas de seguridad.

Por último, y en tren de analizar las reformas pendientes, sorprendió la posición de Protejer sobre la reforma laboral. “No hay que hacer algo que atente contra el bolsillo –aseguró Sorabilla- en estos años se han obtenido algunas conquistas como las jubilaciones, logros laborales, etc.”. Y agregó que “no sé si está bien precarizar el empleo”. Naturalmente, en un sector herido gravemente, cualquier ruido que sume confusión puede ser aún más negativo que el presente. En el rubro no le cierran la puerta a las charlas con el Gobierno, un Ejecutivo que “escucha”, pero alertan que si no hay correcciones el camino seguirá siendo complejo.