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“El kirchnerismo le queda cómodo a PRO, porque les ganan y después acuerdan”

El candidato a diputado apunta contra Unidad Porteña y destaca que Larreta "termina las obras", pero critica el destino de los recursos. Confirma que, en el Congreso, se sumará al bloque de Cambiemos.
Por 24/09/2017 10:14 AM

Culmina el intercambio de preguntas por Facebook Live y abandona la mesa, mientras Débora Pérez Volpin (candidata a legisladora porteña) y Carla Carrizo (candidata a diputada nacional) se quedan dialogando entre ellas. En unos pocos pasos largos cruza hacia el extremo sur del Café Paseo Del Sol para encontrarse con su primo y mano derecha, Guillermo Laje, ideólogo y estratega de los movimientos políticos del frente Evolución.

 

 

Martín Lousteau está relajado. Tras unos días de descanso en familia y un análisis introspectivo sobre el resultado electoral de las PASO del 13 de agosto, volvió a recorrer la Ciudad de Buenos Aires. Durante unos minutos analizará números con Laje y luego recibirá a Letra P en la mesa contigua a la que usó para hablar con vecinos, militantes o simples curiosos que conectaron con su usuario de Facebook. Su campaña 2.0 no es nueva. También la ensayó en la previa a las primarias aunque, durante la entrevista, reconocerá que quizás deberían darle más preponderancia a esa parte de la campaña con la que hizo escuela el PRO.

El economista modificará algunos aspectos de cara a octubre y la diferencia se verá, profundamente, en el nivel discursivo. Ahora, los dardos serán dirigidos de manera solapada hacia el kirchnerismo y se dejarán de lado los cuestionamientos a Elisa Carrió y al frente oficialista Vamos Juntos, que arrasaron con el 50,13% de los votos en las primarias. Sin embargo, insistirá con su rechazo a “la grieta” y la polarización: “Creo que estamos en un contexto de mucha virulencia, mucho fanatismo”.

Enfocado en volver a competir en 2019, el ex embajador argentino en los Estados Unidos pide discutir “futuro” y apoya con matices al Gobierno de Mauricio Macri, al tiempo que critica la gestión porteña de Horacio Rodríguez Larreta. “Estamos en contra del pasado, del abuso del autoritarismo, de la prepotencia, de corrupción, de la mala administración de lo público. Pero también creemos que esta manera de debatir no conduce a ningún lugar”, sostiene. Se acomoda en la mesa y levanta la vista para contemplar el Parque Centenario, regado por la copiosa lluvia que azotó la Ciudad en la semana. Rápido como un rayo cruza un joven del otro lado del ventanal. Vuelve sobre sus pasos y lo reconoce. Grita, hace ademanes, hasta que Lousteau lo ve. Se miran y sonríen de manera cómplice. En un instante de fugacidad, el joven saca el celular y activa el modo selfie. Un minuto de fama en Snapchat para el joven y una amplia sonrisa del economista que, tras el retrato fotográfico, se dispone para dar comienzo a la entrevista y dispara: "Volvemos la intensidad de la campaña".

 

BIO. Es Licenciado en Economía (Universidad de San Andrés) y Master of Science in Economics (London School of Economics and Politicals Sciences). Fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y presidente del Grupo BAPRO, ministro de la Producción de la provincia de Buenos Aires y asesor de la presidencia del Banco Central. En 2007 asumió como ministro de Economía de la Nación. Se desempeñó como profesor de postgrado en el Instituto Torcuato Di Tella y de grado en la Universidad de San Andrés. Es autor de Sin Atajos y Hacia un Federalismo Solidario. También realizó trabajos especializados y artículos periodísticos publicados en la Argentina y en el exterior. Fue diputado nacional en 2013 y luego asumió en 2015 como embajador argentino en Estados Unidos. Actualmente, compite por una banca en el Congreso por el frente Evolución.

 

 

-¿Qué opinión tiene sobre la reforma educativa que impulsa el Gobierno porteño?

-Hasta ahora no hay documento de la reforma, no había contenido específico. Cuando uno mira algunas cuestiones de la reforma por lo menos ameritan un debate más profundo. Sobre todo la parte que los chicos más resisten, que es el quinto año con prácticas. Eso se va a aplicar para escuelas públicas, pero yo me preguntó qué diría un padre de una escuela privada. ¿Qué pasaría si a un padre que lleva a su hijo a escuela privada le dicen que en quinto año no va a haber clases y lo van a mandar a trabajar? Y no le dicen dónde, cómo, en qué condiciones, si es afín a lo que el chico quiere seguir después. Yo creo que no le gustaría a ese padre. Algo de eso tenemos que pensar que ocurre en la escuela pública.

-¿Cree que habría que enfocarse en el ingreso a la universidad más que en el ingreso al mundo del trabajo?

-Estamos presuponiendo que durante 11 años la escuela pública no te forma lo suficiente para ir a la universidad o entrar a trabajar. ¿No deberíamos repensar lo que le pasa a la educación los 11 años anteriores? ¿Por qué pensamos que la escuela privada te está formando para la universidad y el mundo laboral y la escuela pública no? Vamos a tener dos sistemas. Uno donde el que es privilegiado puede llegar a la Universidad y un buen trabajo. Y el otro, si no le hacemos una práctica en el último año, no va a poder insertarse en la laboralidad. Es tener dos sistemas: uno A y uno B; uno de primera y otro de segunda.

"No nos gusta la palabra grieta porque da la sensación de simetría y no queremos que los dos lados sean iguales."

-¿Considera que la toma de un colegio es un método válido de protesta?

-No estamos de acuerdo con las tomas porque son un método extremo, pero también creemos que los jóvenes reflejan con las tomas lo que nosotros les mostramos como adultos. No estamos pudiendo discutir nada de lo importante que tiene para discutir la Argentina con la tranquilidad con la que deberíamos discutir.

-La oposición porteña, sindicatos y alumnos dicen que no tiene consenso y que no los convocaron para debatir los alcances de la reforma.

-Recién hace menos de cinco días que tenemos un documento de tres páginas sobre en qué consiste la reforma. Y parte de ese documento dice que ya no hay mucho para discutir, porque la discusión fue interna. La verdad es que el sistema educativo no es un tema de un gobierno, es un tema de una sociedad, que abarca a los alumnos, docentes, el resto de los trabajadores de la educación, los padres, muchas comunidades relacionadas con la educación y, generalmente, son reformas consensuadas. No quiere decir que los otros actores decidan la reforma, tengan poder de veto, pero sí que hay que discutirla para ver cómo la mejoramos.

-¿Qué análisis hicieron del resultado que obtuvieron en las PASO?

-En toda contienda hay dos partes: el contexto y lo que uno hace. Creo que estamos en un contexto de mucha virulencia, mucho fanatismo. Eso se vio en la Ciudad y en muchos lados. No nos gusta la palabra grieta porque da la sensación de simetría y no queremos que los dos lados sean iguales. Estamos en contra del pasado, del abuso del autoritarismo, de la prepotencia, de la corrupción, de la mala administración de lo público. Pero también creemos que esta manera de debatir no conduce a ningún lugar. Tenemos acuerdos y diferencias con lo que hace el Gobierno, pero queremos debatir, en base a esas cosas, qué es lo que hay que hacer con el futuro.

-¿Modificarán la campaña de cara a las elecciones generales de octubre?

-Lo que nos planteamos a partir de los resultados es si el modo de campaña que hicimos fue suficiente para generar más contagiados de este sentimiento que tenemos nosotros. Y, evidentemente, no. Queremos más porque como somos un espacio que pretende transformar necesitamos más gente, queremos construir mayorías sobre ciertas cuestiones.

Modificaremos eso, cierta lógica de campaña de si hay más medios o Facebook Live y menos reuniones con vecinos. Hicimos una reunión cada día con 300 vecinos cada vez. Si los temas se reparten más, si es el diagnóstico es más general, si vamos a insistir con las mismas propuestas, con las convicciones de crear este espacio. Queremos que entre nosotros, los candidatos, el equipo y el cuarto de millón de porteños que nos votaron invitar más gente a este grupo de fanáticos del no fanatismo.

 

 

-Pero pareciera que decidieron poner el foco, al menos en esta etapa, en polarizar con el kirchnerismo y hablar del pasado. ¿Por qué?

-Debatimos un montón de cuestiones distintas, no es que ponemos el foco en un lugar o en otro. Lo que decíamos es que en una campaña en la que nos reuníamos con vecinos surgen muchos temas de la Ciudad, porque a los vecinos les gustan los temas de la Ciudad. Nosotros lanzamos un acto con propuestas nacionales y propuestas locales.

El uso de la polarización es un uso donde, a raíz de señalar el pasado, no se discute el presente ni el futuro. Nosotros vemos el pasado igual que los demás, pero esa no puede ser la excusa para no dar una discusión más elevada sobre el presente y el futuro. No queremos usar el pasado como excusa para no discutir el futuro. La crítica del pasado la hacemos nosotros también pero, al mismo tiempo, queremos mostrar las diferencias de visión que tenemos sobre el presente y cómo eso se traslada al futuro. Es cierto que en el fragor de la campaña, en reuniones de tres horas con vecinos surgen muchos temas de la Ciudad y, por ahí, la campaña en el sentir de mucha gente se desequilibró hacia las propuestas de la Ciudad. Y nosotros queremos tener propuestas sobre lo nacional y debatir lo nacional. Cuando decimos que el tema de tarifas hay que resolverlo de otra manera y planteamos otra propuesta no estamos hablando del pasado, estamos hablando del futuro.

 

 

-Pero en el acto de relanzamiento salieron a cuestionar al kirchnerismo. Roy Cortina planteó que no podía creer que “el pasado” haya quedado en segundo lugar en la Ciudad. ¿Cómo van a salir a disputar con Unidad Porteña?

-Creo que en las dos oportunidades en que le ganamos al kirchnerismo, con UNEN y con ECO, habilitamos una mejor discusión. Hay temas nacionales y de la Ciudad que se empezaron a debatir cuando nosotros empezamos a hacer fuerza. El juego, la mortalidad infantil, las villas, el acceso a la vivienda. Lo que quiere decir Roy es que la vuelta al pasado es lo que dijo (el vicejefe de Gobierno, DiegoSantilli. Santilli dijo que con el kirchnerismo es un clásico que nos queda cómodo. ¿Qué quiere decir eso? Les queda cómodo. Saben que les ganan, que no tienen mayor exigencia. Saben que muchas veces el kirchnerismo en temas de transparencia, anticorrupción y juego no levanta los temas y nosotros los levantamos todo el tiempo.

-¿Cómo evalúa la relación macrismo y kirchnerismo en la Ciudad?

-Al macrismo, el kirchnerismo le queda cómodo porque les han ganado siempre y porque después pueden acordar con ellos. Con nosotros eso es más difícil. Al PRO, el kirchnerismo le queda cómodo porque les ganan y acuerdan.

-Con el resultado de las PASO en la mano, ¿hubiese servido una alianza con Sergio Massa y Margarita Stolbizer?

-No hacemos alianzas en función de especulaciones electorales ni nuestro discurso va en función de especulaciones. Estamos convencidos de lo que hacemos. A veces, los tiempos son más propicios y otras menos. Eso quiere decir que la capacidad de generar mayorías para transformar puede tardar más o menos, pero estamos convencidos de que el rumbo que tenemos que seguir es el de nuestras convicciones.

-En el cierre de campaña de cara a las PASO, usted acusó al Gobierno porteño y al PRO de “financiar” a la oposición. ¿A qué se refería? ¿Puede ampliar?

-Lo que yo hice es repetir lo que dicen muchos analistas. Las columnas de (Ricardo) Roa, (Carlos) Pagni, (Jorge) Asís, Beto Valdez han dicho eso. Para crear esa comodidad de la no discusión del futuro quieren elegir en la Ciudad la oposición que les queda más cómoda. Hacen todo lo que tengan que hacer para tener esa oposición más cómoda. Asumiendo que eso es cierto, puede ser una táctica muy buena para una elección elegir tu oposición. Pero no es buena para la sociedad, ni para crecer ni debatir.

 

 

-Usted dijo que Larreta le negó la interna y también lo acusó de "mezquino" por esa decisión. ¿Por qué cree que Macri, Marcos Peña y María Eugenia Vidal avalaron esa estrategia entonces?

-Ya no quiero discutir interna o no interna. Otros decidieron… Hay acuerdos con ellos y hay diferencias. Lo importante es que los acuerdos y diferencias se puedan tramitar como corresponde. Ellos eligieron el camino de que no fuera en una interna y no pasa nada.

 

Yo no veo un plan represivo. Me gustaría vivir en una sociedad en la que nadie sienta que tiene que ir a una marcha encapuchado y con un palo.

 

-En las PASO fue muy crítico del rol de Elisa Carrió durante la campaña. ¿Qué lectura hace de la campaña del oficialismo para octubre?

-La lectura más importante es la que hizo la gente. La gente la votó esa campaña. Nosotros vamos a seguir haciendo el tipo de campaña que hacemos nosotros. Vamos a seguir haciendo propuestas muy concretas. Ahora va a haber un debate, yo creo mucho en los debates. No porque cambien el voto, pero sí porque brindan información al ciudadano, sirve para contrastar propuestas. Ahí la aplaudo a Carrió porque ha habido ocasiones en las que el PRO no ha querido dar debate, no sólo en el último ballotage. Carrió sacó el 49% de los votos y cumple lo que para nosotros está bien, que es querer debatir. Hay que hacerle un reconocimiento en esa actitud a través del tiempo. Siempre ha debatido.

-Ha dicho que su aspiración es gobernar la Ciudad y, pese al resultado, las PASO de agosto demostraron que tiene un voto propio en el distrito ¿Reafirma su candidatura para 2019?

-Yo no creo en los votos duros. Creo que hay una identificación que tenemos con esos votantes, de estas cosas en las que creemos de cómo se debe construir en política, de no caer en fanatismos que destruyan e, inclusive, son consensos que hemos adquirido con mucho costo. Somos un espacio que tiene vocación de transformación. Aspiramos a ser oficialismo en algún momento, porque queremos cambiar. Tenemos otra visión de Ciudad, otras prioridades.

-¿Cuáles son las prioridades del gobierno de Larreta que cuestiona?

-Larreta es particularmente muy bueno en algo que es marca registrada del PRO en la gestión anterior. Hace muchas obras y las empieza y las termina. Con algunas de ellas acuerdo y otras creo que podríamos utilizar esa plata en políticas o en obras que tendrían más impacto en cómo vivimos.

-¿Cree que, como plantean el kirchnerismo y la izquierda, hay un escenario represivo creciente desde que asumió Macri?

-Yo no veo eso. Me gustaría vivir en una sociedad en la que nadie sienta que tiene que ir a una marcha encapuchado y con un palo y nadie quiera ir a una marcha encapuchado y con un palo. Quiero decir que nadie sienta que va a ser agredido y tiene que ocultar su rostro porque después lo van a perseguir. Últimamente estamos viviendo en un escenario de tensión permanente en donde hay excesos desde las actitudes hasta la comunicación. Cada error que se comete de un lado y del otro, en lugar de ser tomado como un error y ver cómo corregirlo, es tomado de una bandera de un lado y del otro.

 

 

-¿Se refiere a la desaparición de Santiago Maldonado?

El caso de Maldonado es el caso más emblemático de los últimos tiempos. Es un ciudadano desaparecido en un contexto del accionar de una fuerza de seguridad ordenado por un juez. Es sumamente grave. El Gobierno no reaccionó inicialmente como corresponde.

-¿Cómo debería haber reaccionado?

Creo que debería reunirse con la familia y tendría que haber apartado a los gendarmes, por lo menos a los que participaron más activamente y cercanamente al lugar donde desapareció Santiago Maldonado. Por otro lado, la acusación de que esto es una dictadura y el presidente es una basura o no estamos en un estado de derecho, yo no creo en ninguna de esas cosas.

-En diciembre asumiría en el Congreso como diputado nacional ¿Qué bancada va a integrar?¿Tiene pensado formar un bloque propio?

-Vamos a aportar a la discusión y la interacción del interbloque Cambiemos, pero desde nuestra identidad. No somos levanta manos.

“El kirchnerismo le queda cómodo a PRO, porque les ganan y después acuerdan”

El candidato a diputado apunta contra Unidad Porteña y destaca que Larreta "termina las obras", pero critica el destino de los recursos. Confirma que, en el Congreso, se sumará al bloque de Cambiemos.

Culmina el intercambio de preguntas por Facebook Live y abandona la mesa, mientras Débora Pérez Volpin (candidata a legisladora porteña) y Carla Carrizo (candidata a diputada nacional) se quedan dialogando entre ellas. En unos pocos pasos largos cruza hacia el extremo sur del Café Paseo Del Sol para encontrarse con su primo y mano derecha, Guillermo Laje, ideólogo y estratega de los movimientos políticos del frente Evolución.

 

 

Martín Lousteau está relajado. Tras unos días de descanso en familia y un análisis introspectivo sobre el resultado electoral de las PASO del 13 de agosto, volvió a recorrer la Ciudad de Buenos Aires. Durante unos minutos analizará números con Laje y luego recibirá a Letra P en la mesa contigua a la que usó para hablar con vecinos, militantes o simples curiosos que conectaron con su usuario de Facebook. Su campaña 2.0 no es nueva. También la ensayó en la previa a las primarias aunque, durante la entrevista, reconocerá que quizás deberían darle más preponderancia a esa parte de la campaña con la que hizo escuela el PRO.

El economista modificará algunos aspectos de cara a octubre y la diferencia se verá, profundamente, en el nivel discursivo. Ahora, los dardos serán dirigidos de manera solapada hacia el kirchnerismo y se dejarán de lado los cuestionamientos a Elisa Carrió y al frente oficialista Vamos Juntos, que arrasaron con el 50,13% de los votos en las primarias. Sin embargo, insistirá con su rechazo a “la grieta” y la polarización: “Creo que estamos en un contexto de mucha virulencia, mucho fanatismo”.

Enfocado en volver a competir en 2019, el ex embajador argentino en los Estados Unidos pide discutir “futuro” y apoya con matices al Gobierno de Mauricio Macri, al tiempo que critica la gestión porteña de Horacio Rodríguez Larreta. “Estamos en contra del pasado, del abuso del autoritarismo, de la prepotencia, de corrupción, de la mala administración de lo público. Pero también creemos que esta manera de debatir no conduce a ningún lugar”, sostiene. Se acomoda en la mesa y levanta la vista para contemplar el Parque Centenario, regado por la copiosa lluvia que azotó la Ciudad en la semana. Rápido como un rayo cruza un joven del otro lado del ventanal. Vuelve sobre sus pasos y lo reconoce. Grita, hace ademanes, hasta que Lousteau lo ve. Se miran y sonríen de manera cómplice. En un instante de fugacidad, el joven saca el celular y activa el modo selfie. Un minuto de fama en Snapchat para el joven y una amplia sonrisa del economista que, tras el retrato fotográfico, se dispone para dar comienzo a la entrevista y dispara: "Volvemos la intensidad de la campaña".

 

BIO. Es Licenciado en Economía (Universidad de San Andrés) y Master of Science in Economics (London School of Economics and Politicals Sciences). Fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y presidente del Grupo BAPRO, ministro de la Producción de la provincia de Buenos Aires y asesor de la presidencia del Banco Central. En 2007 asumió como ministro de Economía de la Nación. Se desempeñó como profesor de postgrado en el Instituto Torcuato Di Tella y de grado en la Universidad de San Andrés. Es autor de Sin Atajos y Hacia un Federalismo Solidario. También realizó trabajos especializados y artículos periodísticos publicados en la Argentina y en el exterior. Fue diputado nacional en 2013 y luego asumió en 2015 como embajador argentino en Estados Unidos. Actualmente, compite por una banca en el Congreso por el frente Evolución.

 

 

-¿Qué opinión tiene sobre la reforma educativa que impulsa el Gobierno porteño?

-Hasta ahora no hay documento de la reforma, no había contenido específico. Cuando uno mira algunas cuestiones de la reforma por lo menos ameritan un debate más profundo. Sobre todo la parte que los chicos más resisten, que es el quinto año con prácticas. Eso se va a aplicar para escuelas públicas, pero yo me preguntó qué diría un padre de una escuela privada. ¿Qué pasaría si a un padre que lleva a su hijo a escuela privada le dicen que en quinto año no va a haber clases y lo van a mandar a trabajar? Y no le dicen dónde, cómo, en qué condiciones, si es afín a lo que el chico quiere seguir después. Yo creo que no le gustaría a ese padre. Algo de eso tenemos que pensar que ocurre en la escuela pública.

-¿Cree que habría que enfocarse en el ingreso a la universidad más que en el ingreso al mundo del trabajo?

-Estamos presuponiendo que durante 11 años la escuela pública no te forma lo suficiente para ir a la universidad o entrar a trabajar. ¿No deberíamos repensar lo que le pasa a la educación los 11 años anteriores? ¿Por qué pensamos que la escuela privada te está formando para la universidad y el mundo laboral y la escuela pública no? Vamos a tener dos sistemas. Uno donde el que es privilegiado puede llegar a la Universidad y un buen trabajo. Y el otro, si no le hacemos una práctica en el último año, no va a poder insertarse en la laboralidad. Es tener dos sistemas: uno A y uno B; uno de primera y otro de segunda.

"No nos gusta la palabra grieta porque da la sensación de simetría y no queremos que los dos lados sean iguales."

-¿Considera que la toma de un colegio es un método válido de protesta?

-No estamos de acuerdo con las tomas porque son un método extremo, pero también creemos que los jóvenes reflejan con las tomas lo que nosotros les mostramos como adultos. No estamos pudiendo discutir nada de lo importante que tiene para discutir la Argentina con la tranquilidad con la que deberíamos discutir.

-La oposición porteña, sindicatos y alumnos dicen que no tiene consenso y que no los convocaron para debatir los alcances de la reforma.

-Recién hace menos de cinco días que tenemos un documento de tres páginas sobre en qué consiste la reforma. Y parte de ese documento dice que ya no hay mucho para discutir, porque la discusión fue interna. La verdad es que el sistema educativo no es un tema de un gobierno, es un tema de una sociedad, que abarca a los alumnos, docentes, el resto de los trabajadores de la educación, los padres, muchas comunidades relacionadas con la educación y, generalmente, son reformas consensuadas. No quiere decir que los otros actores decidan la reforma, tengan poder de veto, pero sí que hay que discutirla para ver cómo la mejoramos.

-¿Qué análisis hicieron del resultado que obtuvieron en las PASO?

-En toda contienda hay dos partes: el contexto y lo que uno hace. Creo que estamos en un contexto de mucha virulencia, mucho fanatismo. Eso se vio en la Ciudad y en muchos lados. No nos gusta la palabra grieta porque da la sensación de simetría y no queremos que los dos lados sean iguales. Estamos en contra del pasado, del abuso del autoritarismo, de la prepotencia, de la corrupción, de la mala administración de lo público. Pero también creemos que esta manera de debatir no conduce a ningún lugar. Tenemos acuerdos y diferencias con lo que hace el Gobierno, pero queremos debatir, en base a esas cosas, qué es lo que hay que hacer con el futuro.

-¿Modificarán la campaña de cara a las elecciones generales de octubre?

-Lo que nos planteamos a partir de los resultados es si el modo de campaña que hicimos fue suficiente para generar más contagiados de este sentimiento que tenemos nosotros. Y, evidentemente, no. Queremos más porque como somos un espacio que pretende transformar necesitamos más gente, queremos construir mayorías sobre ciertas cuestiones.

Modificaremos eso, cierta lógica de campaña de si hay más medios o Facebook Live y menos reuniones con vecinos. Hicimos una reunión cada día con 300 vecinos cada vez. Si los temas se reparten más, si es el diagnóstico es más general, si vamos a insistir con las mismas propuestas, con las convicciones de crear este espacio. Queremos que entre nosotros, los candidatos, el equipo y el cuarto de millón de porteños que nos votaron invitar más gente a este grupo de fanáticos del no fanatismo.

 

 

-Pero pareciera que decidieron poner el foco, al menos en esta etapa, en polarizar con el kirchnerismo y hablar del pasado. ¿Por qué?

-Debatimos un montón de cuestiones distintas, no es que ponemos el foco en un lugar o en otro. Lo que decíamos es que en una campaña en la que nos reuníamos con vecinos surgen muchos temas de la Ciudad, porque a los vecinos les gustan los temas de la Ciudad. Nosotros lanzamos un acto con propuestas nacionales y propuestas locales.

El uso de la polarización es un uso donde, a raíz de señalar el pasado, no se discute el presente ni el futuro. Nosotros vemos el pasado igual que los demás, pero esa no puede ser la excusa para no dar una discusión más elevada sobre el presente y el futuro. No queremos usar el pasado como excusa para no discutir el futuro. La crítica del pasado la hacemos nosotros también pero, al mismo tiempo, queremos mostrar las diferencias de visión que tenemos sobre el presente y cómo eso se traslada al futuro. Es cierto que en el fragor de la campaña, en reuniones de tres horas con vecinos surgen muchos temas de la Ciudad y, por ahí, la campaña en el sentir de mucha gente se desequilibró hacia las propuestas de la Ciudad. Y nosotros queremos tener propuestas sobre lo nacional y debatir lo nacional. Cuando decimos que el tema de tarifas hay que resolverlo de otra manera y planteamos otra propuesta no estamos hablando del pasado, estamos hablando del futuro.

 

 

-Pero en el acto de relanzamiento salieron a cuestionar al kirchnerismo. Roy Cortina planteó que no podía creer que “el pasado” haya quedado en segundo lugar en la Ciudad. ¿Cómo van a salir a disputar con Unidad Porteña?

-Creo que en las dos oportunidades en que le ganamos al kirchnerismo, con UNEN y con ECO, habilitamos una mejor discusión. Hay temas nacionales y de la Ciudad que se empezaron a debatir cuando nosotros empezamos a hacer fuerza. El juego, la mortalidad infantil, las villas, el acceso a la vivienda. Lo que quiere decir Roy es que la vuelta al pasado es lo que dijo (el vicejefe de Gobierno, DiegoSantilli. Santilli dijo que con el kirchnerismo es un clásico que nos queda cómodo. ¿Qué quiere decir eso? Les queda cómodo. Saben que les ganan, que no tienen mayor exigencia. Saben que muchas veces el kirchnerismo en temas de transparencia, anticorrupción y juego no levanta los temas y nosotros los levantamos todo el tiempo.

-¿Cómo evalúa la relación macrismo y kirchnerismo en la Ciudad?

-Al macrismo, el kirchnerismo le queda cómodo porque les han ganado siempre y porque después pueden acordar con ellos. Con nosotros eso es más difícil. Al PRO, el kirchnerismo le queda cómodo porque les ganan y acuerdan.

-Con el resultado de las PASO en la mano, ¿hubiese servido una alianza con Sergio Massa y Margarita Stolbizer?

-No hacemos alianzas en función de especulaciones electorales ni nuestro discurso va en función de especulaciones. Estamos convencidos de lo que hacemos. A veces, los tiempos son más propicios y otras menos. Eso quiere decir que la capacidad de generar mayorías para transformar puede tardar más o menos, pero estamos convencidos de que el rumbo que tenemos que seguir es el de nuestras convicciones.

-En el cierre de campaña de cara a las PASO, usted acusó al Gobierno porteño y al PRO de “financiar” a la oposición. ¿A qué se refería? ¿Puede ampliar?

-Lo que yo hice es repetir lo que dicen muchos analistas. Las columnas de (Ricardo) Roa, (Carlos) Pagni, (Jorge) Asís, Beto Valdez han dicho eso. Para crear esa comodidad de la no discusión del futuro quieren elegir en la Ciudad la oposición que les queda más cómoda. Hacen todo lo que tengan que hacer para tener esa oposición más cómoda. Asumiendo que eso es cierto, puede ser una táctica muy buena para una elección elegir tu oposición. Pero no es buena para la sociedad, ni para crecer ni debatir.

 

 

-Usted dijo que Larreta le negó la interna y también lo acusó de "mezquino" por esa decisión. ¿Por qué cree que Macri, Marcos Peña y María Eugenia Vidal avalaron esa estrategia entonces?

-Ya no quiero discutir interna o no interna. Otros decidieron… Hay acuerdos con ellos y hay diferencias. Lo importante es que los acuerdos y diferencias se puedan tramitar como corresponde. Ellos eligieron el camino de que no fuera en una interna y no pasa nada.

 

Yo no veo un plan represivo. Me gustaría vivir en una sociedad en la que nadie sienta que tiene que ir a una marcha encapuchado y con un palo.

 

-En las PASO fue muy crítico del rol de Elisa Carrió durante la campaña. ¿Qué lectura hace de la campaña del oficialismo para octubre?

-La lectura más importante es la que hizo la gente. La gente la votó esa campaña. Nosotros vamos a seguir haciendo el tipo de campaña que hacemos nosotros. Vamos a seguir haciendo propuestas muy concretas. Ahora va a haber un debate, yo creo mucho en los debates. No porque cambien el voto, pero sí porque brindan información al ciudadano, sirve para contrastar propuestas. Ahí la aplaudo a Carrió porque ha habido ocasiones en las que el PRO no ha querido dar debate, no sólo en el último ballotage. Carrió sacó el 49% de los votos y cumple lo que para nosotros está bien, que es querer debatir. Hay que hacerle un reconocimiento en esa actitud a través del tiempo. Siempre ha debatido.

-Ha dicho que su aspiración es gobernar la Ciudad y, pese al resultado, las PASO de agosto demostraron que tiene un voto propio en el distrito ¿Reafirma su candidatura para 2019?

-Yo no creo en los votos duros. Creo que hay una identificación que tenemos con esos votantes, de estas cosas en las que creemos de cómo se debe construir en política, de no caer en fanatismos que destruyan e, inclusive, son consensos que hemos adquirido con mucho costo. Somos un espacio que tiene vocación de transformación. Aspiramos a ser oficialismo en algún momento, porque queremos cambiar. Tenemos otra visión de Ciudad, otras prioridades.

-¿Cuáles son las prioridades del gobierno de Larreta que cuestiona?

-Larreta es particularmente muy bueno en algo que es marca registrada del PRO en la gestión anterior. Hace muchas obras y las empieza y las termina. Con algunas de ellas acuerdo y otras creo que podríamos utilizar esa plata en políticas o en obras que tendrían más impacto en cómo vivimos.

-¿Cree que, como plantean el kirchnerismo y la izquierda, hay un escenario represivo creciente desde que asumió Macri?

-Yo no veo eso. Me gustaría vivir en una sociedad en la que nadie sienta que tiene que ir a una marcha encapuchado y con un palo y nadie quiera ir a una marcha encapuchado y con un palo. Quiero decir que nadie sienta que va a ser agredido y tiene que ocultar su rostro porque después lo van a perseguir. Últimamente estamos viviendo en un escenario de tensión permanente en donde hay excesos desde las actitudes hasta la comunicación. Cada error que se comete de un lado y del otro, en lugar de ser tomado como un error y ver cómo corregirlo, es tomado de una bandera de un lado y del otro.

 

 

-¿Se refiere a la desaparición de Santiago Maldonado?

El caso de Maldonado es el caso más emblemático de los últimos tiempos. Es un ciudadano desaparecido en un contexto del accionar de una fuerza de seguridad ordenado por un juez. Es sumamente grave. El Gobierno no reaccionó inicialmente como corresponde.

-¿Cómo debería haber reaccionado?

Creo que debería reunirse con la familia y tendría que haber apartado a los gendarmes, por lo menos a los que participaron más activamente y cercanamente al lugar donde desapareció Santiago Maldonado. Por otro lado, la acusación de que esto es una dictadura y el presidente es una basura o no estamos en un estado de derecho, yo no creo en ninguna de esas cosas.

-En diciembre asumiría en el Congreso como diputado nacional ¿Qué bancada va a integrar?¿Tiene pensado formar un bloque propio?

-Vamos a aportar a la discusión y la interacción del interbloque Cambiemos, pero desde nuestra identidad. No somos levanta manos.