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Los muchachos socialistas, todos unidos triunfaremos

Lifschitz y Bonfatti, máximos referentes del partido, liman asperezas para frenar las internas y evitar que el progresismo santafecino quede fagocitado por la polarización entre Macri y Cristina.
Por 21/09/2017 06:48 PM

Después del mazazo de las PASO, de justificar el magro resultado por la polarización nacional, el Frente Progresista y, el socialismo en particular, delimitaron el eje de campaña de cara a las elecciones del 22 de octubre. Convencidos en que hay margen para una tercera vía, los progresistas de Santa Fe le pegarán por igual a los tanques nacionales que representan Cambiemos y el peronismo, que en la provincia identifican con una línea kirchnerista clásica.

Quince puntos de ventaja le sacaron la alianza PRO – UCR y el justicialismo al Frente santafesino. Hay que remontar muy de abajo y, para lograrlo, se puso en marcha una ingeniería de campaña que lo tiene ahora como jefe al diputado provincial Rubén Galassi, un hombre de medios. El dato no es menor, porque el legislador es la mano derecha del ex gobernador Antonio Bonfatti, de quien fue ministro de Gobierno.

 

 

La jugada supone un acercamiento entre Bonfatti y su sucesor, Miguel Lifschitz. De relación tormentosa, ambos lideran líneas diferentes dentro del socialismo. Un par de días después de las PASO, a salón lleno, Lifschitz le recrimino “mayor compromiso a la militancia” ¿Quién es el presidente del Partido Socialista (PS) a nivel nacional? Sí, Bonfatti. La declaración no hizo que la sangre llegara al río, porque primó la prudencia.

Con el mar apenas un poco más calmo, el ingeniero Lifschitz retomó el centro de la agenda política y fustigó al intendente de la ciudad de Santa Fe y presidente de la UCR nacional, José Corral. “Me hace gracia escuchar a Corral porque cuando nos necesitaba para retener la intendencia fue un gran defensor del Frente. Y también veo como rápidamente ha cambiado para convertirse en furgón de cola del PRO”, le dijo a Radio 2.

Nunca había sido tan duro con el radical que se fue del progresismo para recaer en Cambiemos. Es que Corral se convirtió en un acérrimo defensor de la gestión macrista y, por otro lado, recibe suculentos fondos para obra pública y derivados. El aliado se convirtió en adversario en poco tiempo.

 

 

El Estado nacional tiene una deuda coparticipable con Santa Fe de 50 mil millones de pesos. Así lo determinó la Corte Suprema de la Nación en diciembre de 2015. Pero al día de hoy ni siquiera se acordó un plan de pagos entre los gobiernos. Los santafesinos idearon una propuesta, pero la Casa Rosada no le prestó atención. “Esta situación nos deja el camino para volver a la Justicia para reclamar lo que la Corte Suprema ya se ha expedido con claridad”, avisó el gobernador.

Por un lado, en el marco de la institucionalidad, Lifschitz apretó los dientes contra el macrismo. Defendió la gestión provincial y apela al provincialismo para detener el embate de las fuerzas nacionales.

Pero a diferencia de la previa a las PASO, Bonfatti comenzó a hacerle la segunda. “Contigiani es el candidato que va a defender los intereses de Santa Fe en el Congreso”, alentó primero, haciendo hincapié en el cabeza de lista de diputados nacionales. “No hay un solo centavo destinado a pagar la deuda que Nación tiene con Santa Fe”, prosiguió, y cerró condenando la grieta “que nos propone elegir entre un presente de ajuste y un pasado de corrupción”. Todo eso en un par de días, mucho más que la antesala a la primaria.

En tándem, los gobernadores, el ex y el actual, hacen fuerza para contener la embestida de cambiemistas y peronistas. Siguen postulando la tercera vía, al menos por ahora.

Los muchachos socialistas, todos unidos triunfaremos

Lifschitz y Bonfatti, máximos referentes del partido, liman asperezas para frenar las internas y evitar que el progresismo santafecino quede fagocitado por la polarización entre Macri y Cristina.

Después del mazazo de las PASO, de justificar el magro resultado por la polarización nacional, el Frente Progresista y, el socialismo en particular, delimitaron el eje de campaña de cara a las elecciones del 22 de octubre. Convencidos en que hay margen para una tercera vía, los progresistas de Santa Fe le pegarán por igual a los tanques nacionales que representan Cambiemos y el peronismo, que en la provincia identifican con una línea kirchnerista clásica.

Quince puntos de ventaja le sacaron la alianza PRO – UCR y el justicialismo al Frente santafesino. Hay que remontar muy de abajo y, para lograrlo, se puso en marcha una ingeniería de campaña que lo tiene ahora como jefe al diputado provincial Rubén Galassi, un hombre de medios. El dato no es menor, porque el legislador es la mano derecha del ex gobernador Antonio Bonfatti, de quien fue ministro de Gobierno.

 

 

La jugada supone un acercamiento entre Bonfatti y su sucesor, Miguel Lifschitz. De relación tormentosa, ambos lideran líneas diferentes dentro del socialismo. Un par de días después de las PASO, a salón lleno, Lifschitz le recrimino “mayor compromiso a la militancia” ¿Quién es el presidente del Partido Socialista (PS) a nivel nacional? Sí, Bonfatti. La declaración no hizo que la sangre llegara al río, porque primó la prudencia.

Con el mar apenas un poco más calmo, el ingeniero Lifschitz retomó el centro de la agenda política y fustigó al intendente de la ciudad de Santa Fe y presidente de la UCR nacional, José Corral. “Me hace gracia escuchar a Corral porque cuando nos necesitaba para retener la intendencia fue un gran defensor del Frente. Y también veo como rápidamente ha cambiado para convertirse en furgón de cola del PRO”, le dijo a Radio 2.

Nunca había sido tan duro con el radical que se fue del progresismo para recaer en Cambiemos. Es que Corral se convirtió en un acérrimo defensor de la gestión macrista y, por otro lado, recibe suculentos fondos para obra pública y derivados. El aliado se convirtió en adversario en poco tiempo.

 

 

El Estado nacional tiene una deuda coparticipable con Santa Fe de 50 mil millones de pesos. Así lo determinó la Corte Suprema de la Nación en diciembre de 2015. Pero al día de hoy ni siquiera se acordó un plan de pagos entre los gobiernos. Los santafesinos idearon una propuesta, pero la Casa Rosada no le prestó atención. “Esta situación nos deja el camino para volver a la Justicia para reclamar lo que la Corte Suprema ya se ha expedido con claridad”, avisó el gobernador.

Por un lado, en el marco de la institucionalidad, Lifschitz apretó los dientes contra el macrismo. Defendió la gestión provincial y apela al provincialismo para detener el embate de las fuerzas nacionales.

Pero a diferencia de la previa a las PASO, Bonfatti comenzó a hacerle la segunda. “Contigiani es el candidato que va a defender los intereses de Santa Fe en el Congreso”, alentó primero, haciendo hincapié en el cabeza de lista de diputados nacionales. “No hay un solo centavo destinado a pagar la deuda que Nación tiene con Santa Fe”, prosiguió, y cerró condenando la grieta “que nos propone elegir entre un presente de ajuste y un pasado de corrupción”. Todo eso en un par de días, mucho más que la antesala a la primaria.

En tándem, los gobernadores, el ex y el actual, hacen fuerza para contener la embestida de cambiemistas y peronistas. Siguen postulando la tercera vía, al menos por ahora.