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Macri no descarta visitar Santa Cruz y aprovechar el resultado de San Luis para reforzar Córdoba y "dar vuelta" la derrota leve de Cambiemos en Santa Fe. Los problemas con el peronismo en Tucumán.
Por 14/09/2017 08:23 PM

Mientras la mesa chica que rodea al presidente Mauricio Macri analiza qué puntos del interior del país visitará durante la campaña electoral que arranca este domingo, en la Casa Rosada los funcionarios que están a cargo del armado nacional de Cambiemos aseguran que el escenario de polarización que dividió al electorado bonaerense se repetirá en los principales puntos del interior del país. “Vemos que hay como un efecto contagio de la polarización con el kirchnerismo en distintas provincias y eso es un problema para algunos gobernadores”, explicó un funcionario de Balcarce 50. “En algunas provincias sabemos que los votantes pedían boletas de Cristina Kirchner y de María Eugenia Vidal. Suena confuso, pero es una de las muestras del alcance nacional de la polarización que se jugó en la provincia”, retrató el funcionario con oficina frente al Patio de las Palmeras de la Casa de Gobierno.

Tal como se espera en la provincia de Buenos Aires, el lanzamiento de la campaña en cada distrito arrancará con “un timbreo de gestión”, que será acompañado por una fuerte ofensiva de entrevistas en los medios e irrupciones radiales y televisivas del Presidente en las principales cabeceras del país. La preparatoria se concretará este viernes en Parque Norte, donde habrá una nueva reunión de Consejo Nacional del PRO. 

El elenco de “grandes electores” que redoblarán su presencia en las provincias estará encabezado por Macri y secundado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que ya tiene prevista una visita a Mendoza a fin de mes, para reforzar a los escuderos de Cambiemos al pie de los Andes.

Así como algunas figuras del oficialismo deambularán por el interior, otras no saldrán de su territorio, como es el caso de Vidal, que estará al frente de la campaña bonaerense. Del otro lado del Riachuelo, los operadores del oficialismo porteño prometen una “nacionalización de la victoria en la Ciudad". "Vamos a tener una presencia nacional mayor que la que tuvimos en las PASO. Rodríguez Larreta y Diego Santilli están a disposición para participar en las campañas provinciales”, explicó un dirigente nacional del PRO con responsabilidades políticas en la capital.

La agenda nacional de las figuras porteñas no será confiada solamente para los dirigentes del PRO. La chaqueña Elisa “Lilita” Carrió, principal candidata de Cambiemos en la Ciudad, tendrá una intensa agenda en el conurbano desde que arranque la campaña. “Todavía queda que definamos la agenda, pero ella será una de las encargadas de proyectar el resultado porteño en la provincia”, confimó el funcionario.

LOS PRONÓSTICOS. En el abanico de pronósticos que barajan dentro del Gobierno, apuestan a “dar vuelta Santa Fe” y superar la derrota que afrontó el radical Albor Cantard frente al ex ministro kirchnerista Agustín “Chivo” Rossi, que tuvo una cosecha del 27,87% bajo el signo del Frente Justicialista y se impuso por siete décimas sobre el 27,13% de Cambiemos. Esa diferencia ajustada entre macristas y kirchneristas dejó en un incómodo tercer lugar al Frente Progresista Cívico y Social, que sólo acumuló el 11,96% para el oficialismo santafesino, conducido por el gobernador Miguel Lifschitz. Los encargados de reforzar ese territorio, clave para Cambiemos, serán Macri, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio.

 

 

En la lista de fortalezas del oficialismo también figura Córdoba, donde Cambiemos logró el 44,51%. “Esperamos perforar ese número, con nuestros candidatos, pero también también con visitas del Presidente. Ya quedó demostrado que al gobernador Schiaretti no le sirvió pelearse con nosotros, ni siquiera cuando Macri viene de visita”, amplió uno de los candidatos amarillos a Letra P.

Por fuera de los cuatro distritos electorales más importantes del país, en el oficialismo apuntan a dos provincias que le prodigaron dos victorias de alto valor simbólico: San Luis y Santa Cruz. En tierra puntana, la alianza de macristas y radicales se impuso al peronismo por 54,82% a 37,25%, y en Santa Cruz, cuna originaria del kirchnerismo, Cambiemos obtuvo el 45,87% de los votos, y le ganó por 15 puntos al Frente para la Victoria, que acumuló el 29,10.

 

 

En el entorno presidencial no descartan una visita a Santa Cruz para capitalizar esa victoria en las primarias, mientras que San Luis será utilizado como un espejo para apuntalar a sus dos provincias lindantes: Mendoza y Córdoba.

“Vamos a trabajar con el eje de la ola amarilla en el interior”, amplió un funcionario de la mesa chica nacional, para graficar el modo en que buscarán atenazar a algunos gobernadores patagónicos, como Omar Gutiérrez en Neuquén, y Alberto Weretilneck, de Rio Negro.

En el norte, el mapa está mas cerca de la preocupación que de la certeza. La zona más caliente es Tucumán, donde el radical José Cano, al frente de Cambiemos, obtuvo 20 puntos menos en las PASO que la cosecha de las presidenciales de 2015. En ese caso, el resultado “deficiente”, es adjudicado a la brutal interna entre el ex titular del Plan Belgrano (que Macri comparó con George Clooney), y el peronista Domingo Amaya, actual secretario de Vivienda del ministerio del Interior.

“En el norte, si no acordamos con el peronismo afín a nosotros, la cosa no funciona, y ese error ya se cometió en Tucumán, ahora habrá que revertirlo”, se lamentó otro de los alfiles del Ejecutivo que teje en cada provincia, bajo el nuevo tándem conformado por Peña y Frigerio. 

Polarización y ola amarilla, la estrategia de la Rosada para pelear el interior

Macri no descarta visitar Santa Cruz y aprovechar el resultado de San Luis para reforzar Córdoba y "dar vuelta" la derrota leve de Cambiemos en Santa Fe. Los problemas con el peronismo en Tucumán. 

Mientras la mesa chica que rodea al presidente Mauricio Macri analiza qué puntos del interior del país visitará durante la campaña electoral que arranca este domingo, en la Casa Rosada los funcionarios que están a cargo del armado nacional de Cambiemos aseguran que el escenario de polarización que dividió al electorado bonaerense se repetirá en los principales puntos del interior del país. “Vemos que hay como un efecto contagio de la polarización con el kirchnerismo en distintas provincias y eso es un problema para algunos gobernadores”, explicó un funcionario de Balcarce 50. “En algunas provincias sabemos que los votantes pedían boletas de Cristina Kirchner y de María Eugenia Vidal. Suena confuso, pero es una de las muestras del alcance nacional de la polarización que se jugó en la provincia”, retrató el funcionario con oficina frente al Patio de las Palmeras de la Casa de Gobierno.

Tal como se espera en la provincia de Buenos Aires, el lanzamiento de la campaña en cada distrito arrancará con “un timbreo de gestión”, que será acompañado por una fuerte ofensiva de entrevistas en los medios e irrupciones radiales y televisivas del Presidente en las principales cabeceras del país. La preparatoria se concretará este viernes en Parque Norte, donde habrá una nueva reunión de Consejo Nacional del PRO. 

El elenco de “grandes electores” que redoblarán su presencia en las provincias estará encabezado por Macri y secundado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que ya tiene prevista una visita a Mendoza a fin de mes, para reforzar a los escuderos de Cambiemos al pie de los Andes.

Así como algunas figuras del oficialismo deambularán por el interior, otras no saldrán de su territorio, como es el caso de Vidal, que estará al frente de la campaña bonaerense. Del otro lado del Riachuelo, los operadores del oficialismo porteño prometen una “nacionalización de la victoria en la Ciudad". "Vamos a tener una presencia nacional mayor que la que tuvimos en las PASO. Rodríguez Larreta y Diego Santilli están a disposición para participar en las campañas provinciales”, explicó un dirigente nacional del PRO con responsabilidades políticas en la capital.

La agenda nacional de las figuras porteñas no será confiada solamente para los dirigentes del PRO. La chaqueña Elisa “Lilita” Carrió, principal candidata de Cambiemos en la Ciudad, tendrá una intensa agenda en el conurbano desde que arranque la campaña. “Todavía queda que definamos la agenda, pero ella será una de las encargadas de proyectar el resultado porteño en la provincia”, confimó el funcionario.

LOS PRONÓSTICOS. En el abanico de pronósticos que barajan dentro del Gobierno, apuestan a “dar vuelta Santa Fe” y superar la derrota que afrontó el radical Albor Cantard frente al ex ministro kirchnerista Agustín “Chivo” Rossi, que tuvo una cosecha del 27,87% bajo el signo del Frente Justicialista y se impuso por siete décimas sobre el 27,13% de Cambiemos. Esa diferencia ajustada entre macristas y kirchneristas dejó en un incómodo tercer lugar al Frente Progresista Cívico y Social, que sólo acumuló el 11,96% para el oficialismo santafesino, conducido por el gobernador Miguel Lifschitz. Los encargados de reforzar ese territorio, clave para Cambiemos, serán Macri, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio.

 

 

En la lista de fortalezas del oficialismo también figura Córdoba, donde Cambiemos logró el 44,51%. “Esperamos perforar ese número, con nuestros candidatos, pero también también con visitas del Presidente. Ya quedó demostrado que al gobernador Schiaretti no le sirvió pelearse con nosotros, ni siquiera cuando Macri viene de visita”, amplió uno de los candidatos amarillos a Letra P.

Por fuera de los cuatro distritos electorales más importantes del país, en el oficialismo apuntan a dos provincias que le prodigaron dos victorias de alto valor simbólico: San Luis y Santa Cruz. En tierra puntana, la alianza de macristas y radicales se impuso al peronismo por 54,82% a 37,25%, y en Santa Cruz, cuna originaria del kirchnerismo, Cambiemos obtuvo el 45,87% de los votos, y le ganó por 15 puntos al Frente para la Victoria, que acumuló el 29,10.

 

 

En el entorno presidencial no descartan una visita a Santa Cruz para capitalizar esa victoria en las primarias, mientras que San Luis será utilizado como un espejo para apuntalar a sus dos provincias lindantes: Mendoza y Córdoba.

“Vamos a trabajar con el eje de la ola amarilla en el interior”, amplió un funcionario de la mesa chica nacional, para graficar el modo en que buscarán atenazar a algunos gobernadores patagónicos, como Omar Gutiérrez en Neuquén, y Alberto Weretilneck, de Rio Negro.

En el norte, el mapa está mas cerca de la preocupación que de la certeza. La zona más caliente es Tucumán, donde el radical José Cano, al frente de Cambiemos, obtuvo 20 puntos menos en las PASO que la cosecha de las presidenciales de 2015. En ese caso, el resultado “deficiente”, es adjudicado a la brutal interna entre el ex titular del Plan Belgrano (que Macri comparó con George Clooney), y el peronista Domingo Amaya, actual secretario de Vivienda del ministerio del Interior.

“En el norte, si no acordamos con el peronismo afín a nosotros, la cosa no funciona, y ese error ya se cometió en Tucumán, ahora habrá que revertirlo”, se lamentó otro de los alfiles del Ejecutivo que teje en cada provincia, bajo el nuevo tándem conformado por Peña y Frigerio.