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Los CNU Carlos “El Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares están señalados como autores de seis secuestros y cuatro homicidios de militantes de izquierda y del peronismo revolucionario.
Por 13/09/2017 04:25 PM

Un pedido de prisión perpetua recayó sobre dos ex militantes de la ultraderecha peronista acusados por delitos de lesa humanidad en La Plata, algunos anteriores a la dictadura cívico militar que comenzó el 24 de marzo de 1976. Están señalados como autores de seis secuestros y cuatro homicidios. Las víctimas: militantes de izquierda y del peronismo revolucionario. La próxima semana será el turno de alegar para las querellas. Luego, las defensas.

Carlos Ernesto “El Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares eran conocidos integrantes de la temible Concentración Nacional Universitaria (CNU), organización paraestatal de ultraderecha católica peronista, amparados por el gobierno bonaerense de Victorio Calabró y por el sindicalismo más ortodoxo, encabezado entonces por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

En su alegato, el fiscal federal Juan Martín Nogueira dio por probado que Castillo y Pomares fueron “coautores” del secuestro y homicidio de Carlos Antonio Domínguez, Leonardo Miceli, Néstor Dinotto y Graciela Martini y del secuestro de Roberto Fiandor, Daniel Pastorino y Úrsula Barón.

Castillo está acusado de participar directamente en el secuestro y asesinato de Carlos Antonio Domínguez, titular del gremio del turf de la capital bonaerense. Secuestrado por la banda de la CNU en la madrugada del 12 de febrero de 1976, su cuerpo apareció horas después acribillado a un costado de la ruta a Magdalena. Fiandor, un vocal de la comisión directiva del gremio, se salvó porque logró forzar la traba del baúl, tirarse al asfalto y pedir ayuda a vecinos.

Entre la noche del 3 de abril y la madrugada del 4, el grupo secuestró a Dinotto y a Martini y a otra pareja que sobrevivió, a los que interceptaron mientras viajaban en un auto por la localidad de Villa Elisa.

Las víctimas fueron llevadas a una zona rural, posiblemente cercana a Punta Lara, donde fueron torturadas. Una pareja fue liberada después de un simulacro de fusilamiento, mientras que Dinotto y Martini “aparecieron asesinados al día siguiente en la calle 11 del Barrio Los Porteños de City Bell, con numerosos impactos de proyectiles”. Pomares está acusado de participar en este caso.

Otro de los hechos juzgados ocurrió el 19 de abril del 76, cuando los integrantes de la CNU secuestraron a tres trabajadores. Los cuerpos de Leonardo Miceli, Horacio Urrera y Carlos Alberto Sathicq aparecieron flotando al día siguiente en el arroyo Sarandí, en el partido de Avellaneda, “acribillados a balazos, tanto de frente como por la espalda”, según se desprende del requerimiento de juicio. De los tres casos, sólo se juzgó en este proceso el de Miceli.

La banda de la CNU en La Plata fue desarticulada por la propia dictadura, el 1 de mayo del 76, mientras intentaba secuestrar al hijo de un comisario. El grupo se había salido del control de los militares y perdió su favor. Le abrieron una causa, aunque sólo por asociación ilícita y otros delitos menores contra la propiedad, y sus integrantes fueron condenados. En el marco de aquellas investigaciones, se hicieron allanamientos en los que fueron encontradas pruebas de los crímenes. En el domicilio de Castillo hallaron, por ejemplo, la máquina de escribir de la hija de Domínguez, que sus asesinos habían robado de su casa en la madrugada del 12 de febrero de 1976. Éstas y otras pruebas no fueron consideradas por la justicia por más de tres décadas.

 

LA GÉNESIS
La CNU, nacida en 1968 como una fuerza de choque dentro de la derecha peronista, actuó a partir de 1975 como una herramienta paraestatal. Durante el apogeo de la Triple A, cometió decenas de crímenes en La Plata y Mar del Plata. Uno de los sellos de la organización era que tiraban en la vía pública los cuerpos acribillados de sus víctimas; los asaltos, robos de automóviles y el vaciamiento de las casas solían acompañar a estos homicidios.

 

Castillo, detenido desde 2011, tuvo varias entradas y salidas de prisión en los ‘80 en causas por robo y tenencia de armas y en los ‘90 se vinculó a los carapintadas y militó para el Modín de Aldo Rico.

Pomares se recicló dentro del PJ. Trabajó en la Municipalidad de La Plata durante las gestiones de Julio Alak y su sucesor, Pablo Bruera. Fue, además, asesor del bloque del FpV en la Cámara de Senadores provincial.

El 25 de septiembre será el turno del alegato de las querellas y luego harán lo propio las defensas. Las querellas señalaron que el proceso está recortado, ya que hubo más de 60 crímenes comprobados cometidos por la organización de ultraderecha en La Plata. Y, tras el juicio, es evidente que actuaron más personas.

El tribunal está integrado por los jueces Pablo Vega, Germán Castelli y Alejandro Esmoris, quienes deberán dictar el veredicto del caso.

Cabe recordar que, en diciembre de 2016, en un juicio histórico, el Tribunal Oral Federal N°1 de Mar del Plata condenó a prisión perpetua al ex fiscal federal Gustavo Demarchi al considerarlo culpable de seis asesinatos y asociación ilícita en el marco de la causa donde se investigaron los crímenes de la Concertación Nacional Universitaria (CNU).

La misma pena recibieron el militar retirado Fernando Alberto Otero y el ex docente del Servicio Penitenciario Bonaerense Mario Ernesto Durquet.

 

Piden perpetua para dos ultras de la derecha peronista platense

Los CNU Carlos “El Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares están señalados como autores de seis secuestros y cuatro homicidios de militantes de izquierda y del peronismo revolucionario.

Un pedido de prisión perpetua recayó sobre dos ex militantes de la ultraderecha peronista acusados por delitos de lesa humanidad en La Plata, algunos anteriores a la dictadura cívico militar que comenzó el 24 de marzo de 1976. Están señalados como autores de seis secuestros y cuatro homicidios. Las víctimas: militantes de izquierda y del peronismo revolucionario. La próxima semana será el turno de alegar para las querellas. Luego, las defensas.

Carlos Ernesto “El Indio” Castillo y Juan José “Pipi” Pomares eran conocidos integrantes de la temible Concentración Nacional Universitaria (CNU), organización paraestatal de ultraderecha católica peronista, amparados por el gobierno bonaerense de Victorio Calabró y por el sindicalismo más ortodoxo, encabezado entonces por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

En su alegato, el fiscal federal Juan Martín Nogueira dio por probado que Castillo y Pomares fueron “coautores” del secuestro y homicidio de Carlos Antonio Domínguez, Leonardo Miceli, Néstor Dinotto y Graciela Martini y del secuestro de Roberto Fiandor, Daniel Pastorino y Úrsula Barón.

Castillo está acusado de participar directamente en el secuestro y asesinato de Carlos Antonio Domínguez, titular del gremio del turf de la capital bonaerense. Secuestrado por la banda de la CNU en la madrugada del 12 de febrero de 1976, su cuerpo apareció horas después acribillado a un costado de la ruta a Magdalena. Fiandor, un vocal de la comisión directiva del gremio, se salvó porque logró forzar la traba del baúl, tirarse al asfalto y pedir ayuda a vecinos.

Entre la noche del 3 de abril y la madrugada del 4, el grupo secuestró a Dinotto y a Martini y a otra pareja que sobrevivió, a los que interceptaron mientras viajaban en un auto por la localidad de Villa Elisa.

Las víctimas fueron llevadas a una zona rural, posiblemente cercana a Punta Lara, donde fueron torturadas. Una pareja fue liberada después de un simulacro de fusilamiento, mientras que Dinotto y Martini “aparecieron asesinados al día siguiente en la calle 11 del Barrio Los Porteños de City Bell, con numerosos impactos de proyectiles”. Pomares está acusado de participar en este caso.

Otro de los hechos juzgados ocurrió el 19 de abril del 76, cuando los integrantes de la CNU secuestraron a tres trabajadores. Los cuerpos de Leonardo Miceli, Horacio Urrera y Carlos Alberto Sathicq aparecieron flotando al día siguiente en el arroyo Sarandí, en el partido de Avellaneda, “acribillados a balazos, tanto de frente como por la espalda”, según se desprende del requerimiento de juicio. De los tres casos, sólo se juzgó en este proceso el de Miceli.

La banda de la CNU en La Plata fue desarticulada por la propia dictadura, el 1 de mayo del 76, mientras intentaba secuestrar al hijo de un comisario. El grupo se había salido del control de los militares y perdió su favor. Le abrieron una causa, aunque sólo por asociación ilícita y otros delitos menores contra la propiedad, y sus integrantes fueron condenados. En el marco de aquellas investigaciones, se hicieron allanamientos en los que fueron encontradas pruebas de los crímenes. En el domicilio de Castillo hallaron, por ejemplo, la máquina de escribir de la hija de Domínguez, que sus asesinos habían robado de su casa en la madrugada del 12 de febrero de 1976. Éstas y otras pruebas no fueron consideradas por la justicia por más de tres décadas.

 

LA GÉNESIS
La CNU, nacida en 1968 como una fuerza de choque dentro de la derecha peronista, actuó a partir de 1975 como una herramienta paraestatal. Durante el apogeo de la Triple A, cometió decenas de crímenes en La Plata y Mar del Plata. Uno de los sellos de la organización era que tiraban en la vía pública los cuerpos acribillados de sus víctimas; los asaltos, robos de automóviles y el vaciamiento de las casas solían acompañar a estos homicidios.

 

Castillo, detenido desde 2011, tuvo varias entradas y salidas de prisión en los ‘80 en causas por robo y tenencia de armas y en los ‘90 se vinculó a los carapintadas y militó para el Modín de Aldo Rico.

Pomares se recicló dentro del PJ. Trabajó en la Municipalidad de La Plata durante las gestiones de Julio Alak y su sucesor, Pablo Bruera. Fue, además, asesor del bloque del FpV en la Cámara de Senadores provincial.

El 25 de septiembre será el turno del alegato de las querellas y luego harán lo propio las defensas. Las querellas señalaron que el proceso está recortado, ya que hubo más de 60 crímenes comprobados cometidos por la organización de ultraderecha en La Plata. Y, tras el juicio, es evidente que actuaron más personas.

El tribunal está integrado por los jueces Pablo Vega, Germán Castelli y Alejandro Esmoris, quienes deberán dictar el veredicto del caso.

Cabe recordar que, en diciembre de 2016, en un juicio histórico, el Tribunal Oral Federal N°1 de Mar del Plata condenó a prisión perpetua al ex fiscal federal Gustavo Demarchi al considerarlo culpable de seis asesinatos y asociación ilícita en el marco de la causa donde se investigaron los crímenes de la Concertación Nacional Universitaria (CNU).

La misma pena recibieron el militar retirado Fernando Alberto Otero y el ex docente del Servicio Penitenciario Bonaerense Mario Ernesto Durquet.