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Maldonado: un piedrazo en el centro de una jornada caliente en tribunales

Tres gendarmes declararon ante el juez y ratificaron la versión que dio otro agente en sede administrativa. Los mapuches lo desmintieron. Otro miembro de la fuerza lo relativizó. Las especulaciones.
Por 12/09/2017 08:53 PM

ESQUEL (Enviada) La versión sobre el supuesto piedrazo que un gendarme le habría arrojado a uno de los manifestantes durante el operativo que terminó con la desaparición de Santiago Maldonado en Cushamen agitó este martes la causa judicial y avivó las tensiones en una jornada caliente frente a los tribunales de esta ciudad. Ante el juez Guido Otranto, agentes de la fuerza se refirieron a las declaraciones que otro miembro de Gendarmería hizo el lunes 11 en el marco de una investigación interna, mientras afuera del juzgado se reunían miembros de la comunidad mapuche y un puñado de militantes que pidieron por la aparición del joven y terminaron enfrentados con las fuerzas de seguridad.

 

 

Los gendarmes Walder Ruiz Díaz, César Peralta y Juan Carlos Pelozo ingresaron al edificio ubicado en la intersección de las calles 25 de mayo y 9 de Julio, en el centro de Esquel, apenas pasadas las 10 de la mañana, vestido de civil. Pocos minutos antes habían llegado sus abogados, el secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas del Ministerio de Seguridad, Gonzalo Cané; un representante del CELS y la fiscal federal Silvina Ávila. En paralelo, se habían empezado a congregar algunos manifestantes que llegaban desde Bariloche y El Bolsón, donde vivía Maldonado hasta el día de la represión en la Pu Lof. En las paredes del juzgado colgaron banderas que exigían la aparición con vida de Maldonado y acusaban a la Gendarmería por su desaparición.

El testimonio – que dieron en calidad de testigos - se extendió durante poco más de tres horas, aunque los gendarmes recién pudieron salir del edificio cerca de las 15, en medio de un clima de tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Durante su declaración, Ruiz Díaz y Peralta -ambos cocineros que estuvieron en la ruta 40 el día del operativo pero no ingresaron a la Pu Lof – declararon que escucharon que otro de los agentes decía que le había pegado “un piedrazo” a uno de los manifestantes, que había logrado cruzar del otro lado del río Chubut. Es decir, al sector donde estaban los miembros de la comunidad mapuche. Por su parte, Pelozo declaró que llegó hasta el río pero no hizo referencia al tema del piedrazo y solo mencionó que vio a dos miembros de la comunidad en la otra orilla. Sin embargo, según dijo otra fuente de Gendarmería a Letra P, las declaraciones “fueron bien claras, no hay nada que incrimine” a la fuerza. La misma fuente aseguró que se hizo referencia a que un agente había “tirado una piedra” y no a que había “pegado un piedrazo”. Pero otras dos fuentes con acceso al expediente confiaron a Letra P que hablaron de "pegar" un piedrazo.

Tras su declaración, Pelozo le pidió protección al juez “por la persecución que sufre su esposa docente y sus hijos en la escuela” de El Bolsón, donde viven.

El lunes, en el marco de una investigación interna de la fuerza, el gendarme Neri Armando Robledo había asegurado que formó parte de un grupo de ocho uniformados que llegó hasta el río y que le pegó un piedrazo a un hombre que estaba “a unos 30 metros” y que cruzó a la otra orilla, desde donde lo insultó. “Era una persona robusta y de casi dos metros de altura", dijo Robledo. El gendarme no fue citado hasta ahora a declarar por el juez Otranto. “Igual, un simple piedrazo no dice nada. Es humo”, dijo a este portal una fuente de la fuerza que aseguró que la versión del piedrazo, en todo caso, “corre por cuenta del Ministerio, no de Gendarmería”, y que los agentes dieron cuenta de “las agresiones que recibieron ellos” por parte de los manifestantes.

 

 

Mientras, en la calle, manifestantes especulaban con que la versión del piedrazo intenta ubicar a Maldonado del lado del río donde quedaron ubicados los miembros de la comunidad mapuche, con lo que desligarían a la Gendarmería de su responsabilidad en la desaparición.

Tal como relató Letra P, horas después de que se difundieran los dichos del gendarme, miembros de la comunidad mapuche desmintieron la versión, aseguraron que ninguno resultó herido en esa jornada y ratificaron que los agentes de la fuerza se llevaron al joven artesano. “Ninguno manifestó que le habían pegado un piedrazo. Ni dijo que tuviera dolor ni nada. No hubo heridos. Solo algunos tenían perdigones en las piernas”, dijo en declaraciones a distintos medios, entre ellos Letra P, Matías Santana, el testigo que declaró en la causa cómo la Gendarmería se llevaba a Maldonado.

El clima se fue tensando en las inmediaciones del juzgado, al tiempo que los gendarmes declaraban ante el juez Otranto. Los manifestantes cortaron la calle 25 de mayo. En poco tiempo se pobló de patrulleros y agentes de la Policía de Chubut, que cerraron calles y se dispusieron a custodiar los dos ingresos del edificio. Se sumaron miembros de la Policía Federal y otros tantos agentes de civil que se apostaron en distintos vehículos, sobre las calles 9 de Julio y Roca. La tensión demoró la salida de los gendarmes, que se fueron del edificio camuflados con ropa de la Policía Federal. El juez Otranto se retiró insultado, en medio de empujones. La situación se diluyó cuando los manifestantes descubrieron que los gendarmes ya se habían retirado del lugar.

La declaración de los miembros de Gendarmería – hasta el momento en calidad de testigos – se extenderá hasta el viernes. Se espera que los próximos testimonios aporten datos más relevantes de lo que se conoce hasta el momento.

Maldonado: un piedrazo en el centro de una jornada caliente en tribunales

Tres gendarmes declararon ante el juez y ratificaron la versión que dio otro agente en sede administrativa. Los mapuches lo desmintieron. Otro miembro de la fuerza lo relativizó. Las especulaciones.

ESQUEL (Enviada) La versión sobre el supuesto piedrazo que un gendarme le habría arrojado a uno de los manifestantes durante el operativo que terminó con la desaparición de Santiago Maldonado en Cushamen agitó este martes la causa judicial y avivó las tensiones en una jornada caliente frente a los tribunales de esta ciudad. Ante el juez Guido Otranto, agentes de la fuerza se refirieron a las declaraciones que otro miembro de Gendarmería hizo el lunes 11 en el marco de una investigación interna, mientras afuera del juzgado se reunían miembros de la comunidad mapuche y un puñado de militantes que pidieron por la aparición del joven y terminaron enfrentados con las fuerzas de seguridad.

 

 

Los gendarmes Walder Ruiz Díaz, César Peralta y Juan Carlos Pelozo ingresaron al edificio ubicado en la intersección de las calles 25 de mayo y 9 de Julio, en el centro de Esquel, apenas pasadas las 10 de la mañana, vestido de civil. Pocos minutos antes habían llegado sus abogados, el secretario de Cooperación con los Poderes Judiciales, Ministerios Públicos y Legislaturas del Ministerio de Seguridad, Gonzalo Cané; un representante del CELS y la fiscal federal Silvina Ávila. En paralelo, se habían empezado a congregar algunos manifestantes que llegaban desde Bariloche y El Bolsón, donde vivía Maldonado hasta el día de la represión en la Pu Lof. En las paredes del juzgado colgaron banderas que exigían la aparición con vida de Maldonado y acusaban a la Gendarmería por su desaparición.

El testimonio – que dieron en calidad de testigos - se extendió durante poco más de tres horas, aunque los gendarmes recién pudieron salir del edificio cerca de las 15, en medio de un clima de tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Durante su declaración, Ruiz Díaz y Peralta -ambos cocineros que estuvieron en la ruta 40 el día del operativo pero no ingresaron a la Pu Lof – declararon que escucharon que otro de los agentes decía que le había pegado “un piedrazo” a uno de los manifestantes, que había logrado cruzar del otro lado del río Chubut. Es decir, al sector donde estaban los miembros de la comunidad mapuche. Por su parte, Pelozo declaró que llegó hasta el río pero no hizo referencia al tema del piedrazo y solo mencionó que vio a dos miembros de la comunidad en la otra orilla. Sin embargo, según dijo otra fuente de Gendarmería a Letra P, las declaraciones “fueron bien claras, no hay nada que incrimine” a la fuerza. La misma fuente aseguró que se hizo referencia a que un agente había “tirado una piedra” y no a que había “pegado un piedrazo”. Pero otras dos fuentes con acceso al expediente confiaron a Letra P que hablaron de "pegar" un piedrazo.

Tras su declaración, Pelozo le pidió protección al juez “por la persecución que sufre su esposa docente y sus hijos en la escuela” de El Bolsón, donde viven.

El lunes, en el marco de una investigación interna de la fuerza, el gendarme Neri Armando Robledo había asegurado que formó parte de un grupo de ocho uniformados que llegó hasta el río y que le pegó un piedrazo a un hombre que estaba “a unos 30 metros” y que cruzó a la otra orilla, desde donde lo insultó. “Era una persona robusta y de casi dos metros de altura", dijo Robledo. El gendarme no fue citado hasta ahora a declarar por el juez Otranto. “Igual, un simple piedrazo no dice nada. Es humo”, dijo a este portal una fuente de la fuerza que aseguró que la versión del piedrazo, en todo caso, “corre por cuenta del Ministerio, no de Gendarmería”, y que los agentes dieron cuenta de “las agresiones que recibieron ellos” por parte de los manifestantes.

 

 

Mientras, en la calle, manifestantes especulaban con que la versión del piedrazo intenta ubicar a Maldonado del lado del río donde quedaron ubicados los miembros de la comunidad mapuche, con lo que desligarían a la Gendarmería de su responsabilidad en la desaparición.

Tal como relató Letra P, horas después de que se difundieran los dichos del gendarme, miembros de la comunidad mapuche desmintieron la versión, aseguraron que ninguno resultó herido en esa jornada y ratificaron que los agentes de la fuerza se llevaron al joven artesano. “Ninguno manifestó que le habían pegado un piedrazo. Ni dijo que tuviera dolor ni nada. No hubo heridos. Solo algunos tenían perdigones en las piernas”, dijo en declaraciones a distintos medios, entre ellos Letra P, Matías Santana, el testigo que declaró en la causa cómo la Gendarmería se llevaba a Maldonado.

El clima se fue tensando en las inmediaciones del juzgado, al tiempo que los gendarmes declaraban ante el juez Otranto. Los manifestantes cortaron la calle 25 de mayo. En poco tiempo se pobló de patrulleros y agentes de la Policía de Chubut, que cerraron calles y se dispusieron a custodiar los dos ingresos del edificio. Se sumaron miembros de la Policía Federal y otros tantos agentes de civil que se apostaron en distintos vehículos, sobre las calles 9 de Julio y Roca. La tensión demoró la salida de los gendarmes, que se fueron del edificio camuflados con ropa de la Policía Federal. El juez Otranto se retiró insultado, en medio de empujones. La situación se diluyó cuando los manifestantes descubrieron que los gendarmes ya se habían retirado del lugar.

La declaración de los miembros de Gendarmería – hasta el momento en calidad de testigos – se extenderá hasta el viernes. Se espera que los próximos testimonios aporten datos más relevantes de lo que se conoce hasta el momento.