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El proyecto, con sanción del Senado, pasó por comisiones y será ley en Diputados antes de octubre. Ante la indiferencia de la Rosada, fue clave la presión de las diputadas. Rechazo de la izquierda.
Por 12/09/2017 07:25 PM

La presión de las mujeres y la indiferencia del Gobierno nacional permitieron que el proyecto para instaurar la paridad de género en las elecciones nacionales, que ya cuenta con media sanción del Senado, consiga este martes dictamen en la Cámara de Diputados y quede listo para ser discutido en el recinto. En el Congreso descuentan su aprobación por lo que, en los comicios de 2019, todas las listas legislativas deberán contar con, al menos, la mitad su nómina integrada por candidatas.

Tras varios meses de demora, finalmente el plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales, de Justicia y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados firmó el despacho del expediente que los senadores aprobaron a fines del año pasado, en paralelo al duro revés que los gobernadores peronistas le daban al gobierno de Mauricio Macri, al rechazar su proyecto para modificar el sistema electoral y votar mediante boleta electrónica. El dictamen fue votado por todos los bloques, con la llamativa excepción de la izquierda.

Con este primer paso cerrado, descongelar la ley de paridad de género que Cambiemos tenía frenada en la Cámara baja, ahora el grupo de diputadas que impulsa la iniciativa y que comandan las oficialistas Carla Carrizo (UCR), María Gabriela Burgos (UCR), Cristina Álvarez Rodríguez (FpV) y Silvia Lospennato (PRO) irá por el segundo: lograr que el proyecto llegue al recinto y sea ley. La especulación, por estas horas, es que se discuta en dos semanas.

 

 

“La idea es que este dictamen se ratifique en una posible sesión del 27 de septiembre”, aseguró Carrizo al término de la reunión. Y explicó la implicancia de la ley en la estructuración de las futuras listas. “La paridad implica que sea una y uno –dijo-. Ahora no va a haber excusa para que la mujer vaya en el tercer lugar”.

La principal impulsora de la paridad de género dentro del massismo, la funcionaria de la Municipalidad de Tigre Malena Galmarini, afirmó que "nuestro país no puede seguir avanzando si las mujeres no tenemos el lugar que nos corresponde. Si no, las decisiones las van a seguir tomando los hombres por nosotras. Somos las más pobres entre las pobres y las que más sufrimos la desigualdad".

Lo que sí se descuenta es su aprobación. “Va a ser votada por más del 90% de la Cámara, como pocas veces sucede”, se entusiasmó Lospennato, mano derecha del presidente de la Cámara, Emilio Monzó. “Es un gran paso el que hemos dado por la igualdad de derechos entre varones y mujeres”, celebró Victoria Donda, de Libres del Sur.

 

 

El proyecto para instaurar la paridad de género en las listas parlamentarias –pasará del 30% actual al 50%- para cargos nacionales –aunque para el Senado ya existe, deben intercalarse un hombre y una mujer o viceversa- fue la respuesta que los senadores le enviaron a Casa Rosada mientras le negaban la sanción del voto electrónico, lo que a fines del año pasado era la obsesión de Macri. Tanto obsesionaba al Presidente el cambio en el sistema de votación que aceptó incluir la paridad de género, pero sólo como parte de la reforma electoral. Un anzuelo para incrementar voluntades que no logró doblegar la resistencia de los senadores peronistas, unificados en el rechazo al medio electrónico de votación por orden de los gobernadores del PJ.

Pero así como el proyecto ingresó a Diputados fue cajoneado por el propio oficialismo. Desentendiéndose, incluso, de los reclamos de las propias diputadas oficialistas. Recién fue desactivado en mayo, cuando unos 30 diputados de varios bloques firmaron un escrito reclamándole al presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, el macrista Pablo Tonelli, el tratamiento urgente de la ley que mantenía guardada. En esa lista de rúbricas fue decisoria la del presidente del bloque radical y del interbloque Cambiemos, Mario Negri. Su firma delataba la intención de destrabar lo trabado.

Curioso fue el rechazo que expuso la izquierda. La mendocina Soledad Sosa (FIT) calificó a la propuesta como un acto de demagogia electoral y dijo que “si quienes votan la paridad de género votaran por nuestros derechos tendríamos el derecho al aborto, extensión de licencias…”. “La misoginia está dentro de sus propios partidos, porque tienen que apelar a esto para poder tener un lugar”, agregó.

 

 

Más llamativa aún fue la explicación de su compañero de bancada, Juan Carlos Giordano (FIT). Según su visión, la ampliación del número de mujeres en la Cámara no es garantía para el tratamiento en el Congreso de la agenda de género porque, por ejemplo, hubo una presidenta mujer ocho años y nunca se aprobó el aborto legal, gratuito y seguro.

El Gobierno desbloqueó la ley y en 2019 habrá paridad de género en las listas

El proyecto, con sanción del Senado, pasó por comisiones y será ley en Diputados antes de octubre. Ante la indiferencia de la Rosada, fue clave la presión de las diputadas. Rechazo de la izquierda.

La presión de las mujeres y la indiferencia del Gobierno nacional permitieron que el proyecto para instaurar la paridad de género en las elecciones nacionales, que ya cuenta con media sanción del Senado, consiga este martes dictamen en la Cámara de Diputados y quede listo para ser discutido en el recinto. En el Congreso descuentan su aprobación por lo que, en los comicios de 2019, todas las listas legislativas deberán contar con, al menos, la mitad su nómina integrada por candidatas.

Tras varios meses de demora, finalmente el plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales, de Justicia y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados firmó el despacho del expediente que los senadores aprobaron a fines del año pasado, en paralelo al duro revés que los gobernadores peronistas le daban al gobierno de Mauricio Macri, al rechazar su proyecto para modificar el sistema electoral y votar mediante boleta electrónica. El dictamen fue votado por todos los bloques, con la llamativa excepción de la izquierda.

Con este primer paso cerrado, descongelar la ley de paridad de género que Cambiemos tenía frenada en la Cámara baja, ahora el grupo de diputadas que impulsa la iniciativa y que comandan las oficialistas Carla Carrizo (UCR), María Gabriela Burgos (UCR), Cristina Álvarez Rodríguez (FpV) y Silvia Lospennato (PRO) irá por el segundo: lograr que el proyecto llegue al recinto y sea ley. La especulación, por estas horas, es que se discuta en dos semanas.

 

 

“La idea es que este dictamen se ratifique en una posible sesión del 27 de septiembre”, aseguró Carrizo al término de la reunión. Y explicó la implicancia de la ley en la estructuración de las futuras listas. “La paridad implica que sea una y uno –dijo-. Ahora no va a haber excusa para que la mujer vaya en el tercer lugar”.

La principal impulsora de la paridad de género dentro del massismo, la funcionaria de la Municipalidad de Tigre Malena Galmarini, afirmó que "nuestro país no puede seguir avanzando si las mujeres no tenemos el lugar que nos corresponde. Si no, las decisiones las van a seguir tomando los hombres por nosotras. Somos las más pobres entre las pobres y las que más sufrimos la desigualdad".

Lo que sí se descuenta es su aprobación. “Va a ser votada por más del 90% de la Cámara, como pocas veces sucede”, se entusiasmó Lospennato, mano derecha del presidente de la Cámara, Emilio Monzó. “Es un gran paso el que hemos dado por la igualdad de derechos entre varones y mujeres”, celebró Victoria Donda, de Libres del Sur.

 

 

El proyecto para instaurar la paridad de género en las listas parlamentarias –pasará del 30% actual al 50%- para cargos nacionales –aunque para el Senado ya existe, deben intercalarse un hombre y una mujer o viceversa- fue la respuesta que los senadores le enviaron a Casa Rosada mientras le negaban la sanción del voto electrónico, lo que a fines del año pasado era la obsesión de Macri. Tanto obsesionaba al Presidente el cambio en el sistema de votación que aceptó incluir la paridad de género, pero sólo como parte de la reforma electoral. Un anzuelo para incrementar voluntades que no logró doblegar la resistencia de los senadores peronistas, unificados en el rechazo al medio electrónico de votación por orden de los gobernadores del PJ.

Pero así como el proyecto ingresó a Diputados fue cajoneado por el propio oficialismo. Desentendiéndose, incluso, de los reclamos de las propias diputadas oficialistas. Recién fue desactivado en mayo, cuando unos 30 diputados de varios bloques firmaron un escrito reclamándole al presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, el macrista Pablo Tonelli, el tratamiento urgente de la ley que mantenía guardada. En esa lista de rúbricas fue decisoria la del presidente del bloque radical y del interbloque Cambiemos, Mario Negri. Su firma delataba la intención de destrabar lo trabado.

Curioso fue el rechazo que expuso la izquierda. La mendocina Soledad Sosa (FIT) calificó a la propuesta como un acto de demagogia electoral y dijo que “si quienes votan la paridad de género votaran por nuestros derechos tendríamos el derecho al aborto, extensión de licencias…”. “La misoginia está dentro de sus propios partidos, porque tienen que apelar a esto para poder tener un lugar”, agregó.

 

 

Más llamativa aún fue la explicación de su compañero de bancada, Juan Carlos Giordano (FIT). Según su visión, la ampliación del número de mujeres en la Cámara no es garantía para el tratamiento en el Congreso de la agenda de género porque, por ejemplo, hubo una presidenta mujer ocho años y nunca se aprobó el aborto legal, gratuito y seguro.