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CFK y la trampa del acuerdo opositor

CFK y la trampa del acuerdo opositor

12/09/2017 04:06 PM

Cristina, este martes en Ituzaingó. Insistió en llamar a la unidad opositora.

 

Cristina Fernández de Kirchner sabe que un acuerdo de las fuerzas de la oposición –aunque se limite a las de raíz peronista- es inviable antes de las elecciones de octubre. En rigor, lo que la candidata de Unidad Ciudadana esconde bajo la manga de sus presuntas buenas intenciones (“frenar el ajuste”) es un plan de saqueo: lo que quiere es robarles votos y tropa a sus competidores no oficialistas.

-¿Qué balance hacen de las primeras reacciones al llamado a la unidad?- le preguntó Letra P, en referencia a los rechazos expresados por las dos principales figuras de la alianza 1País, Sergio Massa y Margarita Stolbizer, y del frente Cumplir, Florencio Randazzo, a un dirigente kirchnerista con acceso a la mesa chica de UC.

-Nosotros vamos a seguir insistiendo en la unidad, en la convocatoria a poder frenar el ajuste- respondió.

-Técnicamente, ¿cómo sería esa unidad?

-Se plantea en dos sentidos: unidad legislativa para adelante para que el oficialismo no siga con el ajuste. Y, de cara a las elecciones, un llamado a todos los que votaron a la oposición a usar nuestra boleta para dar el mensaje a Macri, ya que somos la fuerza opositora que ganó y que además está posicionada como la mejor en términos de oposición.

-Entonces no hay chance de conseguir apoyo de otros líderes opositores antes de octubre.

-Las chances dependerán de varios factores. En los últimos días, dos líderes sindicales dieron su apoyo a CFK. Seguro que se irán sumando sectores que hasta las PASO tenían una visión, pero ahora entienden que lo mejor es apoyar a alguien que tiene verdaderas posibilidades de ganar para frenar los ajustes que se vienen después de octubre.

Como ha informado este portal, Cristina, que en las primarias del pasado 13 de agosto se impuso sobre el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, por un irrisorio puñado de 20 mil votos, salió a buscar votos en dos canastas:

 

  • La que –prevén consultores que le acercan números a Unidad Ciudadana- llenarán los votos que pierdan Massa y Randazzo.

 

Al primer grupo debe convencerlo de que esta vez vaya a votar.

Al segundo colectivo debe seducirlo para que la vote a ella.

La apelación al voto útil fue una decisión inmediata del kirchnerismo tras el empate de agosto. El mensaje es el que repitió CFK en su carta abierta de este lunes: “Creo, sinceramente, que ahora es el momento de Unidad Ciudadana, el mejor instrumento que tenemos HOY para que la voz de la mayoría social y electoral sea también una mayoría política en las instituciones”.

En el texto, la candidata al Senado buscó calmar los ánimos que ya sabía que iba a irritar. “Nadie debe renunciar a nada. Ni a sus ideas, ni a lo que dijo, ni a lo que hizo, menos aún, a sus aspiraciones futuras. Ganemos juntos ESTA elección y hablemos todos y todas, de TODO. Sin limitaciones y sin reservas”, los invitó.

Otra vez: no es viable un acuerdo con los demás líderes opositores antes de octubre si Cristina pretende que todos los que quieren “frenar el ajuste” la voten a ella. Para que eso ocurriera, deberían pasar dos cosas –o una de las dos-:

  1. Los otros líderes opositores tendrían que declinar sus candidaturas.
  2. O mantenerlas, pero, al mismo tiempo, llamar a la población a que no los vote.

Está claro: nada de eso va a pasar. Esos referentes por poco mandan a Cristina a freír churros –Stolbizer le sugirió que, más que un acuerdo, prepare su defensa para presentarse en tribunales.

Más: tampoco sería lógico que las fuerzas opositoras peronistas no cristinistas anunciaran ahora un acuerdo legislativo para después de diciembre. Si fueran a hacer todos lo mismo en el Congreso, ¿con qué argumento Massa y Randazzo pedirían el voto para ellos? ¿Por qué un peronista que quiere ponerle límites al oficialismo debería resistirse a la tentación de apoyar a la lista con más chances de ganar? 

Queda, entonces, el plan de saqueo, que acaso haya sido rarificado como estrategia por los cerebros de UC a partir de las primeras buenas señales: intendentes randazzistas –con el caso del jefe de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, como caso más resonante- y esos dirigentes sindicales que mencionaba la fuente K a Letra P, con el triunviro de la CGT Héctor Daer como nombre más famoso, abandonaron sus trincheras anegadas por la derrota de las PASO y juraron fidelidad –al menos para este turno electoral- a la ex Jefa de todos y todas.

El drenaje, sabe Cristina, deberá ser generoso. Como informó Letra P, las proyecciones que maneja el peronismo anticipan que Cambiemos –que ya ganó la batalla por las bancas que pone en juego la provincia de Buenos Aires en la Cámara de Diputados- le dará vuelta el resultado en la pelea por los escaños del Senado.

CFK y la trampa del acuerdo opositor

Cristina, este martes en Ituzaingó. Insistió en llamar a la unidad opositora.

 

Cristina Fernández de Kirchner sabe que un acuerdo de las fuerzas de la oposición –aunque se limite a las de raíz peronista- es inviable antes de las elecciones de octubre. En rigor, lo que la candidata de Unidad Ciudadana esconde bajo la manga de sus presuntas buenas intenciones (“frenar el ajuste”) es un plan de saqueo: lo que quiere es robarles votos y tropa a sus competidores no oficialistas.

-¿Qué balance hacen de las primeras reacciones al llamado a la unidad?- le preguntó Letra P, en referencia a los rechazos expresados por las dos principales figuras de la alianza 1País, Sergio Massa y Margarita Stolbizer, y del frente Cumplir, Florencio Randazzo, a un dirigente kirchnerista con acceso a la mesa chica de UC.

-Nosotros vamos a seguir insistiendo en la unidad, en la convocatoria a poder frenar el ajuste- respondió.

-Técnicamente, ¿cómo sería esa unidad?

-Se plantea en dos sentidos: unidad legislativa para adelante para que el oficialismo no siga con el ajuste. Y, de cara a las elecciones, un llamado a todos los que votaron a la oposición a usar nuestra boleta para dar el mensaje a Macri, ya que somos la fuerza opositora que ganó y que además está posicionada como la mejor en términos de oposición.

-Entonces no hay chance de conseguir apoyo de otros líderes opositores antes de octubre.

-Las chances dependerán de varios factores. En los últimos días, dos líderes sindicales dieron su apoyo a CFK. Seguro que se irán sumando sectores que hasta las PASO tenían una visión, pero ahora entienden que lo mejor es apoyar a alguien que tiene verdaderas posibilidades de ganar para frenar los ajustes que se vienen después de octubre.

Como ha informado este portal, Cristina, que en las primarias del pasado 13 de agosto se impuso sobre el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, por un irrisorio puñado de 20 mil votos, salió a buscar votos en dos canastas:

 

  • La que –prevén consultores que le acercan números a Unidad Ciudadana- llenarán los votos que pierdan Massa y Randazzo.

 

Al primer grupo debe convencerlo de que esta vez vaya a votar.

Al segundo colectivo debe seducirlo para que la vote a ella.

La apelación al voto útil fue una decisión inmediata del kirchnerismo tras el empate de agosto. El mensaje es el que repitió CFK en su carta abierta de este lunes: “Creo, sinceramente, que ahora es el momento de Unidad Ciudadana, el mejor instrumento que tenemos HOY para que la voz de la mayoría social y electoral sea también una mayoría política en las instituciones”.

En el texto, la candidata al Senado buscó calmar los ánimos que ya sabía que iba a irritar. “Nadie debe renunciar a nada. Ni a sus ideas, ni a lo que dijo, ni a lo que hizo, menos aún, a sus aspiraciones futuras. Ganemos juntos ESTA elección y hablemos todos y todas, de TODO. Sin limitaciones y sin reservas”, los invitó.

Otra vez: no es viable un acuerdo con los demás líderes opositores antes de octubre si Cristina pretende que todos los que quieren “frenar el ajuste” la voten a ella. Para que eso ocurriera, deberían pasar dos cosas –o una de las dos-:

  1. Los otros líderes opositores tendrían que declinar sus candidaturas.
  2. O mantenerlas, pero, al mismo tiempo, llamar a la población a que no los vote.

Está claro: nada de eso va a pasar. Esos referentes por poco mandan a Cristina a freír churros –Stolbizer le sugirió que, más que un acuerdo, prepare su defensa para presentarse en tribunales.

Más: tampoco sería lógico que las fuerzas opositoras peronistas no cristinistas anunciaran ahora un acuerdo legislativo para después de diciembre. Si fueran a hacer todos lo mismo en el Congreso, ¿con qué argumento Massa y Randazzo pedirían el voto para ellos? ¿Por qué un peronista que quiere ponerle límites al oficialismo debería resistirse a la tentación de apoyar a la lista con más chances de ganar? 

Queda, entonces, el plan de saqueo, que acaso haya sido rarificado como estrategia por los cerebros de UC a partir de las primeras buenas señales: intendentes randazzistas –con el caso del jefe de Hurlingham, Juanchi Zabaleta, como caso más resonante- y esos dirigentes sindicales que mencionaba la fuente K a Letra P, con el triunviro de la CGT Héctor Daer como nombre más famoso, abandonaron sus trincheras anegadas por la derrota de las PASO y juraron fidelidad –al menos para este turno electoral- a la ex Jefa de todos y todas.

El drenaje, sabe Cristina, deberá ser generoso. Como informó Letra P, las proyecciones que maneja el peronismo anticipan que Cambiemos –que ya ganó la batalla por las bancas que pone en juego la provincia de Buenos Aires en la Cámara de Diputados- le dará vuelta el resultado en la pelea por los escaños del Senado.