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En agosto volvió a haber una baja del 2,8% contra igual mes de 2016, pero con supermercados que registraron alzas y otros fuertes bajas. Año terminará negativo y 2018, moderado.
Por 12/09/2017 01:40 PM

En la economía argentina hay un único sector que mantiene caídas fuertes desde el año pasado. El dato, que parece poco, es mucho. El consumo es casi el 80% del PBI federal, y no sólo explica la actividad nacional en los números, sino en la sensación “bolsillo”. Esa idea de que la economía mejora, se hace visible, está demorada en parte por el fenómeno de una constante caída del gasto básico de los hogares, que sigue además escapándose de las tendencias. Letra P accedió a diferentes informes sectoriales –de consultoras que trabajan para los grandes supermercados- que reflejan la situación del consumo en los meses de julio y agosto. Uno de los trabajos, el de la consultora Scentia, muestra que en agosto hubo una retracción del gasto del 2,8% contra igual período del 2016 (julio-julio había dado 2,5%). Asimismo, se redujo también el margen de mejora intermensual. Julio contra julio había mejorado 4,4% y agosto contra agosto 3%.

El informe mide el consumo en el canal self service completo, incluyendo Autoservicios independientes y Cadenas de Supermercados, que representan el 68% del consumo masivo. Vale aclarar que en este mes las cadenas de supermercados lograron un mejor desempeño que los autoservicios independientes, con una caída propia del 1,6%.

Según Scentia, a la incertidumbre en el bolsillo que ya venía de arrastre, se le sumaron otras dos variables: el clima electoral y un dólar creciente que impactó en precios. Así, si bien julio y agosto fueron los dos meses de menor caída en el año, la situación sigue en terapia intermedia. “No les fue tan mal como creían a los super”, contó a Letra P Osvaldo del Río, director de Scentia. Y agregó que “el año va a terminar, de todas formas, negativo”. ¿Qué va a pasar en 2018? El especialista considera que “el año próximo no debería seguir dando negativo, pero va a haber crecimiento moderado”.

Hay, en este contexto, algunos datos llamativos que sirven para entender la reconfiguración del consumo en la era Cambiemos. Por un lado, el indicador general da una baja del 2,8%, pero hay dentro de las grandes cadenas nucleadas en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) algunas que han tenido grandes rendimientos, y otras muy magros resultados. Fuentes del sector contaron que dos gigantes, la francesa Carrefour y la chilena Cencosud, son los que tiraron para abajo el indicador. Todos reconocen que desde hace por lo menos un año, esas dos firmas son las que más terreno vienen perdiendo en materia de demanda. Sin ir más lejos, hubo algunas otras cadenas que mostraron en el mismo período (agosto) una mejora interanual en los volúmenes de entre 1,5% y 2%.

Para Scentia, hay una precisión en este mar de datos que no confirman tendencia. “Se demuestra que la nueva base de consumo de Argentina va encontrando su nivel, en especial por los aumentos en precio del resto de los bienes (superiores al consumo masivo)”, detallan y mencionan Turismo de compras (Chile- Paraguay); Compra y patentamiento de vehículos; Otorgamiento de  préstamos hipotecarios; Gastos que superan la inflación ( Electricidad, gas, naftas, peajes, transporte, impuestos municipales y provinciales); Medicamentos éticos y sin receta con incrementos de precio superiores a consumo masivo; Precios de Colegios, prepagas, universidades, expensas, alquileres, etc.; Viajes de placer al exterior; Turismo Interno y Crecimiento del e-commerce.

Todo este esquema llevó al sector a una conclusión que, paradójicamente, es la misma que tienen en buena parte del Gobierno Nacional: hay que despedirse de un crecimiento en el consumo importante como para revertir caídas que llegaron al 8% en 2016. Lo que se viene es un gasto racional, acomodado a las necesidades, que no mostrará números impactantes y mucho menos hará sentir la recuperación económica en el bolsillo de manera efectiva y pareja.

Esta perspectiva afronta un problema serio. El del empleo, que puso a las empresas de supermercados a revisar números y cifras. Porque además la gran mayoría reconoce que el consumo durante el kirchnerismo estuvo subsidiado, en parte, por el efecto tarifas congeladas; pero a la vez afirman que el paso de un consumo artificial a uno muy moderado fue demasiado brusco y generó un shock negativo en el negocio y en la creación de puestos de trabajo.

El consumo gambetea la lógica, confunde y se olvida de una recuperación visible

En agosto volvió a haber una baja del 2,8% contra igual mes de 2016, pero con supermercados que registraron alzas y otros fuertes bajas. Año terminará negativo y 2018, moderado.

En la economía argentina hay un único sector que mantiene caídas fuertes desde el año pasado. El dato, que parece poco, es mucho. El consumo es casi el 80% del PBI federal, y no sólo explica la actividad nacional en los números, sino en la sensación “bolsillo”. Esa idea de que la economía mejora, se hace visible, está demorada en parte por el fenómeno de una constante caída del gasto básico de los hogares, que sigue además escapándose de las tendencias. Letra P accedió a diferentes informes sectoriales –de consultoras que trabajan para los grandes supermercados- que reflejan la situación del consumo en los meses de julio y agosto. Uno de los trabajos, el de la consultora Scentia, muestra que en agosto hubo una retracción del gasto del 2,8% contra igual período del 2016 (julio-julio había dado 2,5%). Asimismo, se redujo también el margen de mejora intermensual. Julio contra julio había mejorado 4,4% y agosto contra agosto 3%.

El informe mide el consumo en el canal self service completo, incluyendo Autoservicios independientes y Cadenas de Supermercados, que representan el 68% del consumo masivo. Vale aclarar que en este mes las cadenas de supermercados lograron un mejor desempeño que los autoservicios independientes, con una caída propia del 1,6%.

Según Scentia, a la incertidumbre en el bolsillo que ya venía de arrastre, se le sumaron otras dos variables: el clima electoral y un dólar creciente que impactó en precios. Así, si bien julio y agosto fueron los dos meses de menor caída en el año, la situación sigue en terapia intermedia. “No les fue tan mal como creían a los super”, contó a Letra P Osvaldo del Río, director de Scentia. Y agregó que “el año va a terminar, de todas formas, negativo”. ¿Qué va a pasar en 2018? El especialista considera que “el año próximo no debería seguir dando negativo, pero va a haber crecimiento moderado”.

Hay, en este contexto, algunos datos llamativos que sirven para entender la reconfiguración del consumo en la era Cambiemos. Por un lado, el indicador general da una baja del 2,8%, pero hay dentro de las grandes cadenas nucleadas en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) algunas que han tenido grandes rendimientos, y otras muy magros resultados. Fuentes del sector contaron que dos gigantes, la francesa Carrefour y la chilena Cencosud, son los que tiraron para abajo el indicador. Todos reconocen que desde hace por lo menos un año, esas dos firmas son las que más terreno vienen perdiendo en materia de demanda. Sin ir más lejos, hubo algunas otras cadenas que mostraron en el mismo período (agosto) una mejora interanual en los volúmenes de entre 1,5% y 2%.

Para Scentia, hay una precisión en este mar de datos que no confirman tendencia. “Se demuestra que la nueva base de consumo de Argentina va encontrando su nivel, en especial por los aumentos en precio del resto de los bienes (superiores al consumo masivo)”, detallan y mencionan Turismo de compras (Chile- Paraguay); Compra y patentamiento de vehículos; Otorgamiento de  préstamos hipotecarios; Gastos que superan la inflación ( Electricidad, gas, naftas, peajes, transporte, impuestos municipales y provinciales); Medicamentos éticos y sin receta con incrementos de precio superiores a consumo masivo; Precios de Colegios, prepagas, universidades, expensas, alquileres, etc.; Viajes de placer al exterior; Turismo Interno y Crecimiento del e-commerce.

Todo este esquema llevó al sector a una conclusión que, paradójicamente, es la misma que tienen en buena parte del Gobierno Nacional: hay que despedirse de un crecimiento en el consumo importante como para revertir caídas que llegaron al 8% en 2016. Lo que se viene es un gasto racional, acomodado a las necesidades, que no mostrará números impactantes y mucho menos hará sentir la recuperación económica en el bolsillo de manera efectiva y pareja.

Esta perspectiva afronta un problema serio. El del empleo, que puso a las empresas de supermercados a revisar números y cifras. Porque además la gran mayoría reconoce que el consumo durante el kirchnerismo estuvo subsidiado, en parte, por el efecto tarifas congeladas; pero a la vez afirman que el paso de un consumo artificial a uno muy moderado fue demasiado brusco y generó un shock negativo en el negocio y en la creación de puestos de trabajo.