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La ministra y su número dos sostienen una histórica interna que empieza a mostrar los hilos en el caso Maldonado. La madrina Lilita, la banca de Estados Unidos y la pelea por la inteligencia.
Redacción 11/09/2017 21:32

Cada vez que el presidente Mauricio Macri convoca a una reunión de seguimiento del Ministerio de Seguridad, las dos principales cabezas de esa cartera se dejan ver en la Casa Rosada. “Acá la ministra Patricia Bullrich y el secretario de Seguridad Eugenio Burzaco siempre llegan juntos y trabajan en equipo como les pide Mauricio”, explica un funcionario de Balcarce 50 para negar las versiones que circulan sobre la descarnada interna que protagonizan ambos desde que llegaron al Gobierno.

Parte de ese novelón recrudeció este domingo, en boca de la diputada nacional y líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió, que aprovechó su reaparición en distintos medios para respaldar a Bullrich, que atraviesa uno de sus peores momentos por la desaparición del joven Santiago Maldonado. "No defiendo a Bullrich por este caso puntual. Pudo haber habido errores en el accionar, pero defiendo el trabajo de la ministra en general. Hay razones espurias para voltearla. Ella no transa. Y hay sectores del narcotráfico que quieren voltearla y que tienen una jugada combinada con el kirchnerismo para eso”, señaló la socia menor de Cambiemos.

Tampoco ahorró dardos contra Burzaco, especialmente cuando vinculó esa ofensiva a "la salida de (Juan Patricio) Furlong" al que denunció "hace dos años y que es socio de Burzaco", acusó la mujer en referencia al subsecretario de Investigación del Delito Organizado y Complejo, que tiene bajo su órbita a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. En rigor, Furlong todavía no ha sido expulsado del cargo, pero Carrió oficializó su remoción sin que el funcionario haya presentado su dimisión o que haya sido reemplazado formalmente.

 

 

Ante las consultas de Letra P, voceros de Carrió sortearon las intrigas con una respuesta muy particular. “No sabemos si tiene alguna relación con Burzaco, pero ella confirmó su confianza en Bullrich”, cintureó la fuente. En el entorno de Burzaco mantienen un estricto silencio de radio, pero un funcionario cercano interpretó el mensaje de Lilita como un nuevo capítulo de una saga donde Bullrich habría lanzado la primera piedra. “La ministra movió desde hace algunos días información en algunos portales y con algunos periodistas amigos que estaba desgranando una reforma para pasar el área de inteligencia criminal a manos del secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman”. Esa versión habría agitado el avispero interno de la cartera de Seguridad, por un tema extremadamente sensible: la reestructuración del área de inteligencia criminal en un nuevo aparato de inteligencia que, en caso de prosperar, respondería directamente a la ex ministra de la Alianza.

“La decisión de reordenar el sector que controla Furlong es algo que viene de arriba y Carrió buscó respaldar eso, en el marco de la interna que mantiene con Burzaco”, interpretó un funcionario consultado por este medio. “Es imposible no suponer que todo esto está vinculado con el caso Maldonado”, se atajó otro consultado, en referencia al abogado Pablo Noceti, jefe de asesores de Bullrich y uno de los funcionarios del área de Seguridad más cuestionados por su presencia en Esquel antes, durante y después del 1 de agosto, la última vez que Maldonado fue visto con vida.

 

Pablo Noceti, en un operativo de Gendarmería en Chubut.

Los tironeos entre Bullrich y Burzaco, que ahora sumaron tensión por las palabras de Carrió, ya son un clásico dentro del Gabinete. “Ninguno de los dos son personas fáciles. Ella trabaja su perfil desde los medios y muchas veces se apropia de logros e investigaciones que no comandó ella, mientras que Eugenio no se caracteriza por sumar amigos en los lugares por donde pasó”, retrató una fuente que no sólo conoce esas guerras internas, sino que también es testigo de las durísimas peleas que protagoniza Bullrich con sus “colegas” de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, los ministros de seguridad bonaerense Cristian Ritondo y porteño Martín Ocampo. Ambos prodigan una estrecha amistad, construida en la Legislatura capitalina, y mantienen ásperos contrapuntos con la jefa de Seguridad.

En el escritorio de Bullrich descansa la responsabilidad del Ejecutivo en la relación con las fuerzas de seguridad federales, pero esa interlocución también es materia de disputas con Burzaco. De acuerdo al organigrama oficial, actualizado el martes pasado, el secretario de Seguridad tiene bajo su órbita el mando civil inmediato de la Policía Federal, en manos del comisario general Néstor Roncaglia; de la Gendarmería Nacional, conducida por el comandante General Gerardo Otero; de la Prefectura Naval, bajo la batuta del prefecto General Eduardo Scarzello y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), administrada por el abogado Alejandro Itzcovich. Junto a ellos funcionan cinco subsecretarías, donde Furlong aparece en funciones.

Sin embargo, por encima de los papeles, Bullrich procura mantener una relación directa con los mandos uniformados que también es parte de una sorda disputa al interior del ministerio que, según deslizaron dentro de esa cartera, es aprovechada “desde la autonomía que tiene cada una de las fuerzas federales”.

Desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, la cartera de Seguridad relanzó sus relaciones internacionales en materia de formación, inteligencia y antiterrorismo. En esa línea, tanto Bullrich como Burzaco mantienen una estrechísima relación con la diplomacia norteamericana. Aunque en el caso de la ministra, el vínculo también es muy estrecho con el gobierno israelí, cuyo primer ministro Benjamín Netanyahu arribó este lunes a Buenos Aires, en una agenda que concluirá este martes. 

Bullrich vs Burzaco, una guerra fría entre fuerzas federales y servicios

La ministra y su número dos sostienen una histórica interna que empieza a mostrar los hilos en el caso Maldonado. La madrina Lilita, la banca de Estados Unidos y la pelea por la inteligencia.

Cada vez que el presidente Mauricio Macri convoca a una reunión de seguimiento del Ministerio de Seguridad, las dos principales cabezas de esa cartera se dejan ver en la Casa Rosada. “Acá la ministra Patricia Bullrich y el secretario de Seguridad Eugenio Burzaco siempre llegan juntos y trabajan en equipo como les pide Mauricio”, explica un funcionario de Balcarce 50 para negar las versiones que circulan sobre la descarnada interna que protagonizan ambos desde que llegaron al Gobierno.

Parte de ese novelón recrudeció este domingo, en boca de la diputada nacional y líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió, que aprovechó su reaparición en distintos medios para respaldar a Bullrich, que atraviesa uno de sus peores momentos por la desaparición del joven Santiago Maldonado. "No defiendo a Bullrich por este caso puntual. Pudo haber habido errores en el accionar, pero defiendo el trabajo de la ministra en general. Hay razones espurias para voltearla. Ella no transa. Y hay sectores del narcotráfico que quieren voltearla y que tienen una jugada combinada con el kirchnerismo para eso”, señaló la socia menor de Cambiemos.

Tampoco ahorró dardos contra Burzaco, especialmente cuando vinculó esa ofensiva a "la salida de (Juan Patricio) Furlong" al que denunció "hace dos años y que es socio de Burzaco", acusó la mujer en referencia al subsecretario de Investigación del Delito Organizado y Complejo, que tiene bajo su órbita a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. En rigor, Furlong todavía no ha sido expulsado del cargo, pero Carrió oficializó su remoción sin que el funcionario haya presentado su dimisión o que haya sido reemplazado formalmente.

 

 

Ante las consultas de Letra P, voceros de Carrió sortearon las intrigas con una respuesta muy particular. “No sabemos si tiene alguna relación con Burzaco, pero ella confirmó su confianza en Bullrich”, cintureó la fuente. En el entorno de Burzaco mantienen un estricto silencio de radio, pero un funcionario cercano interpretó el mensaje de Lilita como un nuevo capítulo de una saga donde Bullrich habría lanzado la primera piedra. “La ministra movió desde hace algunos días información en algunos portales y con algunos periodistas amigos que estaba desgranando una reforma para pasar el área de inteligencia criminal a manos del secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman”. Esa versión habría agitado el avispero interno de la cartera de Seguridad, por un tema extremadamente sensible: la reestructuración del área de inteligencia criminal en un nuevo aparato de inteligencia que, en caso de prosperar, respondería directamente a la ex ministra de la Alianza.

“La decisión de reordenar el sector que controla Furlong es algo que viene de arriba y Carrió buscó respaldar eso, en el marco de la interna que mantiene con Burzaco”, interpretó un funcionario consultado por este medio. “Es imposible no suponer que todo esto está vinculado con el caso Maldonado”, se atajó otro consultado, en referencia al abogado Pablo Noceti, jefe de asesores de Bullrich y uno de los funcionarios del área de Seguridad más cuestionados por su presencia en Esquel antes, durante y después del 1 de agosto, la última vez que Maldonado fue visto con vida.

 

Pablo Noceti, en un operativo de Gendarmería en Chubut.

Los tironeos entre Bullrich y Burzaco, que ahora sumaron tensión por las palabras de Carrió, ya son un clásico dentro del Gabinete. “Ninguno de los dos son personas fáciles. Ella trabaja su perfil desde los medios y muchas veces se apropia de logros e investigaciones que no comandó ella, mientras que Eugenio no se caracteriza por sumar amigos en los lugares por donde pasó”, retrató una fuente que no sólo conoce esas guerras internas, sino que también es testigo de las durísimas peleas que protagoniza Bullrich con sus “colegas” de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, los ministros de seguridad bonaerense Cristian Ritondo y porteño Martín Ocampo. Ambos prodigan una estrecha amistad, construida en la Legislatura capitalina, y mantienen ásperos contrapuntos con la jefa de Seguridad.

En el escritorio de Bullrich descansa la responsabilidad del Ejecutivo en la relación con las fuerzas de seguridad federales, pero esa interlocución también es materia de disputas con Burzaco. De acuerdo al organigrama oficial, actualizado el martes pasado, el secretario de Seguridad tiene bajo su órbita el mando civil inmediato de la Policía Federal, en manos del comisario general Néstor Roncaglia; de la Gendarmería Nacional, conducida por el comandante General Gerardo Otero; de la Prefectura Naval, bajo la batuta del prefecto General Eduardo Scarzello y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), administrada por el abogado Alejandro Itzcovich. Junto a ellos funcionan cinco subsecretarías, donde Furlong aparece en funciones.

Sin embargo, por encima de los papeles, Bullrich procura mantener una relación directa con los mandos uniformados que también es parte de una sorda disputa al interior del ministerio que, según deslizaron dentro de esa cartera, es aprovechada “desde la autonomía que tiene cada una de las fuerzas federales”.

Desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, la cartera de Seguridad relanzó sus relaciones internacionales en materia de formación, inteligencia y antiterrorismo. En esa línea, tanto Bullrich como Burzaco mantienen una estrechísima relación con la diplomacia norteamericana. Aunque en el caso de la ministra, el vínculo también es muy estrecho con el gobierno israelí, cuyo primer ministro Benjamín Netanyahu arribó este lunes a Buenos Aires, en una agenda que concluirá este martes.