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Affaire porcino: lobby de Pence, apuesta de Macri y todos los ojos en el Senasa

En Gobierno aseguran que la compra de cerdos busca ablandar venta de limones, carne bovina y volver a un esquema sin aranceles. Las buenas artes de un vice con oficio y el temor sanitario.
Por 18/08/2017 05:41 PM

Mientas el avión que trasladaba a Mike Pence desde Buenos Aires a Washington empezaba a llegar a destino, la Casa Blanca sorprendió con un comunicado firmado por el propio presidente de los Estados Unidos. Donald J. Trump anunciaba formalmente que, tras 25 años de clausura, volvía a abrirse la venta de cerdos estadounidenses al mercado argentino. Unas horas atrás Pence, el segundo en el escalafón de mando, había deslizado en una reunión con empresarios en la Bolsa de Comercio la intención de cerrar este acuerdo bilateral, que se había cortado en el año 1992 por cuestiones sanitarias.

El convenio empezó a gestarse cuando Mauricio Macri visitó a Trump el 27 de abril y tuvo un moldeo intermedio con un viaje reciente del ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y Horacio Reyser Traver, jefe de Relaciones Económicas de la Cancillería. La puntada final la dio Pence en su breve pero efectivo periplo local. “Un gran triunfo, después de 25 años de discusiones, los productores de Estados Unidos podrán pronto exportar sus productos a Argentina”, celebró el vice de Trump ante la prensa de ese país.

Es que Pence fue pieza fundamental del engranaje del acuerdo. Este ultra-católico viene de Indiana, uno de los distritos con mayor producción porcina de esa nación. No es la primera vez que Pence viaja por el mundo para facilitar negocios de este tipo. Ya lo hizo en 2015, cuando se acercó hasta Japón para pedirle a la Mitsubishi una ampliación de una planta porcina en esa región. “Es casi un lobbysta de la producción de cerdos”, describió sin tapujos uno de los empresarios que lo escuchó exponer en la Bolsa. Un alto funcionario nacional explicó, en esa misma reunión, que en un plazo máximo de tres meses la carne estadounidense empezará a ingresar al país.

 

Macri - Pence: deal. El ingreso de chanchos estadounidenses a la Argentina terminó de sellarse esta semana en Buenos Aires.

 

A decir verdad, este convenio fue casi un juego de pinzas de ambos países, con resultados netos provisorios sólo para el más grande. En el Gobierno Nacional aseguran que detrás de la importación, que estiman marginal en relación a la producción total local, hay dos fichas que sí le mueven el amperímetro a Argentina en el marco de la relación comercial con los Estados Unidos. Por un lado, la tan demorada venta de limones tucumanos y, por otro, destrabar el comercio de carne bovina. Fuentes de Casa Rosada confiaron a Letra P que, en paralelo, Argentina intenta ceder en parte con los cerdos para conseguir la readmisión en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Este mecanismo consiste en el otorgamiento de preferencias arancelarias por parte de países desarrollados, de determinados productos exportados desde países en vías de desarrollo.

“Lo de los cerdos tiene escaso impacto en la producción local, y nos ayuda a mejorar la relación”, cuenta en off the record en Gobierno. Algo similar pero más elíptico explicitó Buryaile, al decir que la importación porcina mejora la relación comercial bilateral.

Toda la negociación, esta espera del éxito de una segunda jugada, tiene algunos riesgos que el Gobierno conoce: el primero, que el peso específico de Estados Unidos en el comercio mundial demore la decisión de acceder a comprar limones y otros productos. El segundo, netamente sanitario. El país del Norte es uno de los más complicados con una serie enfermedad respiratoria reproductiva, la misma que terminó cerrando el ingreso de ese producto en los años 90. Desde Nación aseguran que se instruyó al Senasa a tener los mayores controles al ingreso de los cerdos. Pero para parte del ruralismo es un riesgo, además de un perjuicio para la producción local. De todos modos, como en otros temas espinosos, las entidades del agro están divididas. A las quejas públicas de la Federación Agraria (FAA), se sumaron los reclamos de Confederaciones Rurales (CRA) y de Coninagro. El único que por ahora se mantuvo en silencio es Luis Miguel Etchevehere, el líder de la Sociedad. Un hombre que juega fuerte con el Gobierno y que tiene expectativas de ocupar cargos directivos dentro del escenario político nacional.

Affaire porcino: lobby de Pence, apuesta de Macri y todos los ojos en el Senasa

En Gobierno aseguran que la compra de cerdos busca ablandar venta de limones, carne bovina y volver a un esquema sin aranceles. Las buenas artes de un vice con oficio y el temor sanitario.

Mientas el avión que trasladaba a Mike Pence desde Buenos Aires a Washington empezaba a llegar a destino, la Casa Blanca sorprendió con un comunicado firmado por el propio presidente de los Estados Unidos. Donald J. Trump anunciaba formalmente que, tras 25 años de clausura, volvía a abrirse la venta de cerdos estadounidenses al mercado argentino. Unas horas atrás Pence, el segundo en el escalafón de mando, había deslizado en una reunión con empresarios en la Bolsa de Comercio la intención de cerrar este acuerdo bilateral, que se había cortado en el año 1992 por cuestiones sanitarias.

El convenio empezó a gestarse cuando Mauricio Macri visitó a Trump el 27 de abril y tuvo un moldeo intermedio con un viaje reciente del ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y Horacio Reyser Traver, jefe de Relaciones Económicas de la Cancillería. La puntada final la dio Pence en su breve pero efectivo periplo local. “Un gran triunfo, después de 25 años de discusiones, los productores de Estados Unidos podrán pronto exportar sus productos a Argentina”, celebró el vice de Trump ante la prensa de ese país.

Es que Pence fue pieza fundamental del engranaje del acuerdo. Este ultra-católico viene de Indiana, uno de los distritos con mayor producción porcina de esa nación. No es la primera vez que Pence viaja por el mundo para facilitar negocios de este tipo. Ya lo hizo en 2015, cuando se acercó hasta Japón para pedirle a la Mitsubishi una ampliación de una planta porcina en esa región. “Es casi un lobbysta de la producción de cerdos”, describió sin tapujos uno de los empresarios que lo escuchó exponer en la Bolsa. Un alto funcionario nacional explicó, en esa misma reunión, que en un plazo máximo de tres meses la carne estadounidense empezará a ingresar al país.

 

Macri - Pence: deal. El ingreso de chanchos estadounidenses a la Argentina terminó de sellarse esta semana en Buenos Aires.

 

A decir verdad, este convenio fue casi un juego de pinzas de ambos países, con resultados netos provisorios sólo para el más grande. En el Gobierno Nacional aseguran que detrás de la importación, que estiman marginal en relación a la producción total local, hay dos fichas que sí le mueven el amperímetro a Argentina en el marco de la relación comercial con los Estados Unidos. Por un lado, la tan demorada venta de limones tucumanos y, por otro, destrabar el comercio de carne bovina. Fuentes de Casa Rosada confiaron a Letra P que, en paralelo, Argentina intenta ceder en parte con los cerdos para conseguir la readmisión en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Este mecanismo consiste en el otorgamiento de preferencias arancelarias por parte de países desarrollados, de determinados productos exportados desde países en vías de desarrollo.

“Lo de los cerdos tiene escaso impacto en la producción local, y nos ayuda a mejorar la relación”, cuenta en off the record en Gobierno. Algo similar pero más elíptico explicitó Buryaile, al decir que la importación porcina mejora la relación comercial bilateral.

Toda la negociación, esta espera del éxito de una segunda jugada, tiene algunos riesgos que el Gobierno conoce: el primero, que el peso específico de Estados Unidos en el comercio mundial demore la decisión de acceder a comprar limones y otros productos. El segundo, netamente sanitario. El país del Norte es uno de los más complicados con una serie enfermedad respiratoria reproductiva, la misma que terminó cerrando el ingreso de ese producto en los años 90. Desde Nación aseguran que se instruyó al Senasa a tener los mayores controles al ingreso de los cerdos. Pero para parte del ruralismo es un riesgo, además de un perjuicio para la producción local. De todos modos, como en otros temas espinosos, las entidades del agro están divididas. A las quejas públicas de la Federación Agraria (FAA), se sumaron los reclamos de Confederaciones Rurales (CRA) y de Coninagro. El único que por ahora se mantuvo en silencio es Luis Miguel Etchevehere, el líder de la Sociedad. Un hombre que juega fuerte con el Gobierno y que tiene expectativas de ocupar cargos directivos dentro del escenario político nacional.