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La política y el periodismo se entretuvieron toda la tarde con pronósticos de todo tipo. Cristina y Bullrich ya ganaron. Los dos.
Redacción 13/08/2017 05:27 PM

El primer boca de urna que circuló fue un blooper: adjudicado a la Universidad Nacional de Tres de Febrero, el pronóstico le daba, en el mediodía de este domingo, diez puntos de ventaja a Cristina Fernández de Kirchner. Según ese corte, la precandidata de Unidad Ciudadana le ganaba a Esteba Bullrich 37 a 27. No duró mucho la euforia K: dos horas después, la casa de estudios desmintió ser responsable de esa medición.

 

 

Durante toda la tarde, el periodismo y la política se entretuvieron con una ensalada de datos contradictorios que circularon a la velocidad de Whatsapp. Según esos sondeos hechos supuestamente al pie de urnas, los dos principales contendientes de la madre de todas las batallas estaban ganando.

Más tarde aparecieron los números que presuntamente manejaba la Casa Rosada: el corte de las 12.30 ponía al frente al precandidato del oficialismo por casi dos puntos. Concretamente, el ex ministro de Educación se imponía por 33,1 a 31,33 de CFK.

Al mismo tiempo, en comandos kirchneristas hiperventilados se hablaba de una ventaja de más de diez puntos en favor de Cristina, pero el segundo corte adjudicado al Gobierno –de las 15.30- ratificaba la luz de dos puntos que iluminaba el horizonte macrista: EB 33,2, CFK 31, SM 14.7. Esa proyección desmentía, asimismo, la que hacia corre un veterano publicista con datos de las 13: CFK 35 EB 29, SM 25.

Entre las manipulaciones que se verificaron a lo largo del día con los bocas de urna, se registraron algunas llamativas. Por ejemplo, adjudicar mediciones que dan perdedora a Cristina a encuestadores de notable identificación con el kirchnerismo. Y lo mismo, a la inversa. También otras jugadas, como algunos comandos de campaña viralizando desde temprano encuestas dándose como perdedor, o al menos en un escenario adverso. Para, horas después, mostrar mejorías en los números que, a priori, son muy complicadas de demostrar. 

A las 18, en virtud de antecedentes penosos de 2015, dificilmente se arriegarían resultados. Se esperaba la verdad para la noche, bien entrada la noche.

 

 

Boca de urna: una ensalada de datos contradictorios para ir tirando

La política y el periodismo se entretuvieron toda la tarde con pronósticos de todo tipo. Cristina y Bullrich ya ganaron. Los dos.

El primer boca de urna que circuló fue un blooper: adjudicado a la Universidad Nacional de Tres de Febrero, el pronóstico le daba, en el mediodía de este domingo, diez puntos de ventaja a Cristina Fernández de Kirchner. Según ese corte, la precandidata de Unidad Ciudadana le ganaba a Esteba Bullrich 37 a 27. No duró mucho la euforia K: dos horas después, la casa de estudios desmintió ser responsable de esa medición.

 

 

Durante toda la tarde, el periodismo y la política se entretuvieron con una ensalada de datos contradictorios que circularon a la velocidad de Whatsapp. Según esos sondeos hechos supuestamente al pie de urnas, los dos principales contendientes de la madre de todas las batallas estaban ganando.

Más tarde aparecieron los números que presuntamente manejaba la Casa Rosada: el corte de las 12.30 ponía al frente al precandidato del oficialismo por casi dos puntos. Concretamente, el ex ministro de Educación se imponía por 33,1 a 31,33 de CFK.

Al mismo tiempo, en comandos kirchneristas hiperventilados se hablaba de una ventaja de más de diez puntos en favor de Cristina, pero el segundo corte adjudicado al Gobierno –de las 15.30- ratificaba la luz de dos puntos que iluminaba el horizonte macrista: EB 33,2, CFK 31, SM 14.7. Esa proyección desmentía, asimismo, la que hacia corre un veterano publicista con datos de las 13: CFK 35 EB 29, SM 25.

Entre las manipulaciones que se verificaron a lo largo del día con los bocas de urna, se registraron algunas llamativas. Por ejemplo, adjudicar mediciones que dan perdedora a Cristina a encuestadores de notable identificación con el kirchnerismo. Y lo mismo, a la inversa. También otras jugadas, como algunos comandos de campaña viralizando desde temprano encuestas dándose como perdedor, o al menos en un escenario adverso. Para, horas después, mostrar mejorías en los números que, a priori, son muy complicadas de demostrar. 

A las 18, en virtud de antecedentes penosos de 2015, dificilmente se arriegarían resultados. Se esperaba la verdad para la noche, bien entrada la noche.