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Macri, Peña, Frigerio y Carrió trajinaron Santa Fe. Es una de las apuestas de Cambiemos para levantar el promedio nacionalizando la elección. Dura interna en el PJ. La campaña de Lifschitz.
Por 12/08/2017 05:38 PM

Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Rogelio Frigerio, Marcos Peña y Elisa Carrió. La plana mayor de Cambiemos pasó por Santa Fe en las últimas dos semanas, una clara demostración de la importancia que el oficialismo nacional deposita en el resultado de este domingo. Para el macrismo, es clave celebrar en la provincia socialista. Ante un presagiable escenario desfavorable en la provincia de Buenos Aires, busca triunfos en terrenos históricamente adversos.

Pero el aterrizaje de las celebridades de Cambiemos opacó a los precandidatos locales de la categoría diputados nacionales, que se corrieron a un costado y aceptaron el libreto: “El candidato es Cambiemos, el sello”, avisó el jefe de Gabinete de la Nación en una de sus primeras visitas a Santa Fe. Albor Cantard, secretario de Políticas Universitarias de la Nación, era un ignoto en la provincia un mes atrás. Y en términos de conocimiento no creció mucho, pero es el hombre de la Casa Rosada y delfín de José Corral, intendente de la ciudad de Santa Fe y presidente de la UCR nacional. En las entrevistas televisivas, la luz hacía foco en Carrió (por ejemplo) y en las sombras, detrás de las cámaras, estaban “Nicky”, tal el apodo del cabeza de lista, y compañía.

 

 

Pero el sello no pudo contener a todos. El concejal radical rosarino Jorge Boasso, de buenos números en su ciudad y en la región, fue apartado de Cambiemos por una supuesta anomalía en la presentación de los avales de su lista y armó rancho aparte bajo otro partido (Unite) en su camino al Congreso, pero con las mismas consignas de los radicales macristas. “Cambiemos en serio”, repite el verborrágico edil que, se estima, será una de las grandes sorpresas de la elección. Grande puede ser el reto para Corral si esa fuga le quita a Cambiemos un importante caudal de votos.

“La gente me pide que no sea tibio con Macri”, reveló el gobernador Miguel Lifschitz en el cierre de la campaña, otro que se calzó una campaña al hombro, en este caso la de su ministro de la Producción, Luis Contigiani, un radical de formación jesuita y discurso contundente que condena duramente la política económica del macrismo y puede llegar a ser una molestia no menor en el Congreso. Pragmático hasta la médula, Lifschitz eligió confrontar con el Gobierno nacional en este momento electoral y estirar sus diferencias con el Presidente. Su candidato deberá superar una interna contra la concejala radical de Rosario María Eugenia Schmuck.

Pero la PASO más atractiva, quizás la más competitiva, es la que enfrentará al ex ministro Agustín Rossi y la ex jueza Alejandra Rodenas. De fondo, es kirchnerismo versus peronismo. El Chivo mantiene el apoyo del núcleo duro K y la debutante viene con un armado territorial por detrás de legisladores, intendentes y gremios. La campaña se puso virulenta en las últimas dos semanas, sobre todo con acusaciones de la ex magistrada al diputado por el Parlasur. Gane quien gane, pinta que no será sencillo hacerle honor al axioma peronista de “el que pierde acompaña”.

El concejal de Rosario Diego Giuliano es el candidato de Sergio Massa y basó su campaña en el eje seguridad. Es un enigma la performance de la mediática Amalia Granata. La izquierda, en tanto, se parte en tres mediante Carlos Del Frade (diputado provincial, periodista de alto conocimiento en Rosario y alrededores), Caren Tepp (la lista integrada cien por ciento por mujeres que fue objetada por la justicia y debió incluir finalmente a dos hombres) y Octavio Crivario, históricamente enrolado en el Frente de Izquierda y los Trabajadores.  

La Rosada bajó la artillería en busca del batacazo en tierra socialista

Macri, Peña, Frigerio y Carrió trajinaron Santa Fe. Es una de las apuestas de Cambiemos para levantar el promedio nacionalizando la elección. Dura interna en el PJ. La campaña de Lifschitz.

Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Rogelio Frigerio, Marcos Peña y Elisa Carrió. La plana mayor de Cambiemos pasó por Santa Fe en las últimas dos semanas, una clara demostración de la importancia que el oficialismo nacional deposita en el resultado de este domingo. Para el macrismo, es clave celebrar en la provincia socialista. Ante un presagiable escenario desfavorable en la provincia de Buenos Aires, busca triunfos en terrenos históricamente adversos.

Pero el aterrizaje de las celebridades de Cambiemos opacó a los precandidatos locales de la categoría diputados nacionales, que se corrieron a un costado y aceptaron el libreto: “El candidato es Cambiemos, el sello”, avisó el jefe de Gabinete de la Nación en una de sus primeras visitas a Santa Fe. Albor Cantard, secretario de Políticas Universitarias de la Nación, era un ignoto en la provincia un mes atrás. Y en términos de conocimiento no creció mucho, pero es el hombre de la Casa Rosada y delfín de José Corral, intendente de la ciudad de Santa Fe y presidente de la UCR nacional. En las entrevistas televisivas, la luz hacía foco en Carrió (por ejemplo) y en las sombras, detrás de las cámaras, estaban “Nicky”, tal el apodo del cabeza de lista, y compañía.

 

 

Pero el sello no pudo contener a todos. El concejal radical rosarino Jorge Boasso, de buenos números en su ciudad y en la región, fue apartado de Cambiemos por una supuesta anomalía en la presentación de los avales de su lista y armó rancho aparte bajo otro partido (Unite) en su camino al Congreso, pero con las mismas consignas de los radicales macristas. “Cambiemos en serio”, repite el verborrágico edil que, se estima, será una de las grandes sorpresas de la elección. Grande puede ser el reto para Corral si esa fuga le quita a Cambiemos un importante caudal de votos.

“La gente me pide que no sea tibio con Macri”, reveló el gobernador Miguel Lifschitz en el cierre de la campaña, otro que se calzó una campaña al hombro, en este caso la de su ministro de la Producción, Luis Contigiani, un radical de formación jesuita y discurso contundente que condena duramente la política económica del macrismo y puede llegar a ser una molestia no menor en el Congreso. Pragmático hasta la médula, Lifschitz eligió confrontar con el Gobierno nacional en este momento electoral y estirar sus diferencias con el Presidente. Su candidato deberá superar una interna contra la concejala radical de Rosario María Eugenia Schmuck.

Pero la PASO más atractiva, quizás la más competitiva, es la que enfrentará al ex ministro Agustín Rossi y la ex jueza Alejandra Rodenas. De fondo, es kirchnerismo versus peronismo. El Chivo mantiene el apoyo del núcleo duro K y la debutante viene con un armado territorial por detrás de legisladores, intendentes y gremios. La campaña se puso virulenta en las últimas dos semanas, sobre todo con acusaciones de la ex magistrada al diputado por el Parlasur. Gane quien gane, pinta que no será sencillo hacerle honor al axioma peronista de “el que pierde acompaña”.

El concejal de Rosario Diego Giuliano es el candidato de Sergio Massa y basó su campaña en el eje seguridad. Es un enigma la performance de la mediática Amalia Granata. La izquierda, en tanto, se parte en tres mediante Carlos Del Frade (diputado provincial, periodista de alto conocimiento en Rosario y alrededores), Caren Tepp (la lista integrada cien por ciento por mujeres que fue objetada por la justicia y debió incluir finalmente a dos hombres) y Octavio Crivario, históricamente enrolado en el Frente de Izquierda y los Trabajadores.