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Cambiemos quiere nuevo socio en Diputados: sale Massa, entran los gobernadores

Los mandatarios provinciales ya preparan la unificación de sus diputados y el Gobierno espera tener ahí la llave para destrabar proyectos, que hasta hoy tenía el candidato de 1País. Merma en el FPV.
Los mandatarios provinciales ya preparan la unificación de sus diputados y el Gobierno espera tener ahí la llave para destrabar proyectos, que hasta hoy tenía el candidato de 1País. Merma en el FPV.
Nicolás Fiorentino 12/08/2017 05:28 PM

Salvo un desmadre político o económico que pegue de lleno en el terreno electoral de aquí hasta octubre, en el Gobierno proyectan con bastante claridad la Cámara de Diputados con la que tendrán que lidiar los últimos dos años del primer mandato de Mauricio Macri. Banca más, banca menos, tienen la certeza de que no llegarán a tener mayoría propia pero que incrementarán su presencia en el recinto; esperan un achicamiento del bloque que hoy es segunda fuerza, el Frente para la Victoria (FpV), y un notable incremento del peso de los gobernadores. Aquí es donde confían en encontrar nuevos y confiables socios para negociar las leyes que prepara para después de las elecciones. Alguien que ocupe el lugar que, especulan, ya no querrá ostentar Sergio Massa cuando empiece a patinar sobre su sueño presidencial.

Cien diputados. Ése es el horizonte que, de mínima, esperan contar en el interbloque Cambiemos, hoy con 87 legisladores, a partir del 10 de diciembre. Gran parte de ese resultado empezará a definirse este domingo. Ninguna de las fuerzas que competirán en las primarias tienen fundadas expectativas de que su resultado mejore tanto de aquí a octubre como para que sus previsiones de presencia legislativa futura se alteren.

En el oficialismo manejan varias lecturas. Una es que dentro del interbloque Cambiemos ganará presencia el PRO y la perderá la UCR. El macrismo sólo pone en juego 14 de sus 42 bancas. La mayor parte de sus miembros ingresó a la Cámara en 2015, colgada de la boleta presidencial de Macri. Por caso, las bancas que este año se renuevan son las que se llenaron en 2013, año en que el por entonces jefe de Gobierno porteño decidió no competir en la provincia de Buenos Aires y apenas mechó tres candidatos en la boleta del Frente Renovador. Sólo con los diputados propios que meterá por este distrito tiene asegurado un incremento importante de la línea amarilla dentro de Cambiemos.

 

 

Otra hipótesis está relacionada con los futuros vínculos dentro del Congreso y tiene que ver con los gobernadores. En los cálculos de los líderes del oficialismo está la posibilidad de que, a partir de 2018, las negociaciones para la sanción de leyes estén cruzadas por un estigma: la gobernabilidad.

La liga de gobernadores, que se reactivó con una reunión en Buenos Aires días atrás, ya empezó a trabajar bajo un plan de unificación de legisladores en la Cámara baja. Su idea es agruparse –seguramente, plegándose al ya existente Bloque Justicialista (BJ)- y jugar en tándem. Ese poder parlamentario les permitirá, a su vez, negociar recursos para sus provincias.

En esta batalla, la que perdería sería Cristina Fernández de Kirchner. Los diputados de las provincias que hoy componen la Cámara ingresaron en 2013. Ese año la por entonces presidenta metió y fuerte la lapicera en el armado de las listas de cada distrito. Hoy, esa influencia está en su mínimo histórico y creció fuerte la de los gobernadores. Por eso, en Casa Rosada esperan que la llave para destrabar proyectos ya no sea ir a golpear la puerta del despacho de Massa, sino tender líneas a esta reactivada liga de gobernadores. Por eso, prevén una reducción del bloque FpV, que hoy cuenta con 70 integrantes.

El acercamiento a ese bloque controlado por los gobernadores con el que se entusiasman en Cambiemos repercutirá, indefectiblemente, en la relación del oficialismo y el massismo. La confianza entre el Gobierno y el ex jefe de Gabinete ya venía erosionada y sabían que la fidelidad que había mostrado hasta acá a la hora de votar las leyes más trascendentes que mandó el Ejecutivo pendía de un hilo muy delgado.

 

 

“Los acuerdos con Sergio varían en su fecha de vencimiento”, bromeó un importante miembro del oficialismo. Y remató su humorada: “A medida que se acercan las elecciones, van durando menos. Pasan de durar una semana a un día, a una hora”. En Cambiemos ya sufrieron este juego del tigrense en carne propia en la parte final del año pasado. Y saben que en 2018 Massa arrancará su segunda aventura presidencial.

La agenda de leyes del Ejecutivo la vienen haciendo circular a través de los medios habituales, aunque con pocas previsiones. Reformas laborales, previsionales e impositivas son algunos de los ingredientes del cóctel con el que Macri planea profundizar su plan económico y social. A esto se expondrán los dirigentes que ganen una banca en la Cámara de Diputados en los comicios de este año.

Para aprobarlos, Cambiemos necesitará estrechar menos manos y buscar menos acuerdos que los que necesitó en los primeros dos años de gestión macrista. Con eso, al menos, especulan en la Rosada. Y en esa especulación descansan, entre encuestas, campañas y discusiones que recién tendrán su impacto en la composición de la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre.

Cambiemos quiere nuevo socio en Diputados: sale Massa, entran los gobernadores

Los mandatarios provinciales ya preparan la unificación de sus diputados y el Gobierno espera tener ahí la llave para destrabar proyectos, que hasta hoy tenía el candidato de 1País. Merma en el FPV.

Salvo un desmadre político o económico que pegue de lleno en el terreno electoral de aquí hasta octubre, en el Gobierno proyectan con bastante claridad la Cámara de Diputados con la que tendrán que lidiar los últimos dos años del primer mandato de Mauricio Macri. Banca más, banca menos, tienen la certeza de que no llegarán a tener mayoría propia pero que incrementarán su presencia en el recinto; esperan un achicamiento del bloque que hoy es segunda fuerza, el Frente para la Victoria (FpV), y un notable incremento del peso de los gobernadores. Aquí es donde confían en encontrar nuevos y confiables socios para negociar las leyes que prepara para después de las elecciones. Alguien que ocupe el lugar que, especulan, ya no querrá ostentar Sergio Massa cuando empiece a patinar sobre su sueño presidencial.

Cien diputados. Ése es el horizonte que, de mínima, esperan contar en el interbloque Cambiemos, hoy con 87 legisladores, a partir del 10 de diciembre. Gran parte de ese resultado empezará a definirse este domingo. Ninguna de las fuerzas que competirán en las primarias tienen fundadas expectativas de que su resultado mejore tanto de aquí a octubre como para que sus previsiones de presencia legislativa futura se alteren.

En el oficialismo manejan varias lecturas. Una es que dentro del interbloque Cambiemos ganará presencia el PRO y la perderá la UCR. El macrismo sólo pone en juego 14 de sus 42 bancas. La mayor parte de sus miembros ingresó a la Cámara en 2015, colgada de la boleta presidencial de Macri. Por caso, las bancas que este año se renuevan son las que se llenaron en 2013, año en que el por entonces jefe de Gobierno porteño decidió no competir en la provincia de Buenos Aires y apenas mechó tres candidatos en la boleta del Frente Renovador. Sólo con los diputados propios que meterá por este distrito tiene asegurado un incremento importante de la línea amarilla dentro de Cambiemos.

 

 

Otra hipótesis está relacionada con los futuros vínculos dentro del Congreso y tiene que ver con los gobernadores. En los cálculos de los líderes del oficialismo está la posibilidad de que, a partir de 2018, las negociaciones para la sanción de leyes estén cruzadas por un estigma: la gobernabilidad.

La liga de gobernadores, que se reactivó con una reunión en Buenos Aires días atrás, ya empezó a trabajar bajo un plan de unificación de legisladores en la Cámara baja. Su idea es agruparse –seguramente, plegándose al ya existente Bloque Justicialista (BJ)- y jugar en tándem. Ese poder parlamentario les permitirá, a su vez, negociar recursos para sus provincias.

En esta batalla, la que perdería sería Cristina Fernández de Kirchner. Los diputados de las provincias que hoy componen la Cámara ingresaron en 2013. Ese año la por entonces presidenta metió y fuerte la lapicera en el armado de las listas de cada distrito. Hoy, esa influencia está en su mínimo histórico y creció fuerte la de los gobernadores. Por eso, en Casa Rosada esperan que la llave para destrabar proyectos ya no sea ir a golpear la puerta del despacho de Massa, sino tender líneas a esta reactivada liga de gobernadores. Por eso, prevén una reducción del bloque FpV, que hoy cuenta con 70 integrantes.

El acercamiento a ese bloque controlado por los gobernadores con el que se entusiasman en Cambiemos repercutirá, indefectiblemente, en la relación del oficialismo y el massismo. La confianza entre el Gobierno y el ex jefe de Gabinete ya venía erosionada y sabían que la fidelidad que había mostrado hasta acá a la hora de votar las leyes más trascendentes que mandó el Ejecutivo pendía de un hilo muy delgado.

 

 

“Los acuerdos con Sergio varían en su fecha de vencimiento”, bromeó un importante miembro del oficialismo. Y remató su humorada: “A medida que se acercan las elecciones, van durando menos. Pasan de durar una semana a un día, a una hora”. En Cambiemos ya sufrieron este juego del tigrense en carne propia en la parte final del año pasado. Y saben que en 2018 Massa arrancará su segunda aventura presidencial.

La agenda de leyes del Ejecutivo la vienen haciendo circular a través de los medios habituales, aunque con pocas previsiones. Reformas laborales, previsionales e impositivas son algunos de los ingredientes del cóctel con el que Macri planea profundizar su plan económico y social. A esto se expondrán los dirigentes que ganen una banca en la Cámara de Diputados en los comicios de este año.

Para aprobarlos, Cambiemos necesitará estrechar menos manos y buscar menos acuerdos que los que necesitó en los primeros dos años de gestión macrista. Con eso, al menos, especulan en la Rosada. Y en esa especulación descansan, entre encuestas, campañas y discusiones que recién tendrán su impacto en la composición de la Cámara de Diputados a partir del 10 de diciembre.