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Gracias al vínculo personal con Macri y su línea con Finanzas, la entidad británica se convirtió en el mayor colocador de títulos nacionales. En el sector aseguran que la entidad está en retirada.
Por 17/07/2017 04:07 PM

La medianoche del 22 de noviembre del 2015, Gabriel Martino respiró con alivio. El triunfo de Mauricio Macri en las presidenciales lo tranquilizó, quizás, como a ningún otro hombre del establishment. Montado en los hechos globales de la mega causa de cuentas sin registrar del HSBC en Ginebra, el kirchnerismo venía asediándolo fuerte y el ex titular de AFIP, Ricardo Echegaray, lo había denunciado junto a sus segundas líneas por asociación ilícita. La Justicia, siempre oficialista, parecía estar dispuesta a llevarlo al banquillo y hasta la Comisión que investigaba lavado de activos en Diputados lo tenía apuntado. Finalmente, el gobierno de Cristina Fernández, a través del Banco Central, logró correrlo de su cargo de jefe de la filial nacional del banco británico.

Pero el cambio de signo político lo sacó de las cuerdas. En tiempo récord, la Justicia lo exculpó y lo reintegró en su posición original. A la par, subió en la consideración pública y hasta coqueteó con la política. Tanto que en menos de dos años el HSBC, uno de los bancos de inversión globales más importantes del mundo, llegó a posicionarse como el primer banco en colocación de deuda soberana de Argentina. La agencia de noticias Bloomberg detalló en la víspera que la entidad subió cuatro lugares desde el 2016 a hoy, superando al Citi y al JP Morgan en el ranking de gestores. Ésta última entidad, de capitales estadounidenses, había sido la que con mayor fuerte jugó a la deuda argentina en la primera parte del Gobierno de Cambiemos. Fue, incluso, el banco favorito de la gestión de Miguel Galuccio en YPF, siendo que todas las colocaciones de la firma en el exterior se hicieron con esa entidad.

De acuerdo al detalle de Bloomberg, el HSBC se quedó con el 17% del capital emitido sobre la deuda soberana y de las provincias. Una de las dirigentes del banco en Londres confesó además que trabajan asiduamente con las colocaciones de deuda de la provincia de Buenos Aires. El último hito importante fue el criticado bono a 100 años, que encabezó el HSBC en tándem con el Citi, Santander Río y Nomura Bank de Japón. La información de la agencia de noticias asegura que la operación casi que se logró por influjo de un cliente de HSBC que luego reunió con otros inversores de peso en Estados Unidos y Gran Bretaña.

“Le gusta el perfil alto”, contaron a Letra P fuentes de una de las entidades que conforman la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que nuclea a entidades privadas de capital extranjero. Martino se jacta de mantener una amista con el propio Mauricio Macri. Siempre fue un personaje cercano a la Fundación Pensar, uno de los think tanks PRO. Ese acompañamiento político generó al rumor de una posible designación del CEO del HSBC como ministro. Finalmente, le ofrecieron conducir el Banco Nación, posición que prefirió obviar. Un tiempo después se pensó en ubicarlo en un puesto aún más estratégico: el de embajador argentino en Washington o Londres. Le apuntaban, en aquel entonces, a posicionar un cuadro de confianza en dos lugares estratégicos para la renegociación de la deuda con los fondos buitres. Tampoco ocurrió, pero esa movida explica en parte por qué el HSBC tiene tanto protagonismo en la colocación de deuda argentina, en paralelo con el acercamiento político de Martino a otro viejo conocido: el actual ministro de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, un ex JP Morgan y Deustche Bank al que ve con frecuencia desde los años en la actividad privada.

En general, los bancos de inversión con alcance global suelen acompañar a funcionarios de la Secretaría de Finanzas a las plazas donde están los clientes interesados en papeles soberanos. Los destinos más habituales son Nueva York, Los Ángeles, Londres o Miami, donde residen los grandes fondos. Junto a UBS, además, el HSBC es también muy influyente por manejar bonos en distintas monedas más allá del dólar. Y por otra razón muy importante, que es la que mayores problemas les genera a los bancos con Justicia global: tener muchos clientes de Banca Privada, la división creada para facilitar esquemas de exteriorización de capitales.

De hecho, los prospectos de emisión que elaboran en Finanzas, suelen estar validados por los bancos de inversión que acercan clientes. Los verifican y hasta recomienda, por la experiencia global, cómo está el mercado y a qué plazos y tasas conviene tomar. Toda esta operatoria, que hacen todos los bancos, tiene un plus con el vínculo político de Martino con Cambiemos.

 

RUMOR DE SALIDA Y CONFLICTO GREMIAL. Afecto a los eventos corporativos, Martino hizo su última aparición el jueves pasado, en la primera reunión que organizó el Consejo de la Producción y el Comercio (Cicyp) -entidad de la que es miembro- con candidatos políticos. Cuando la charla de Sergio Massa promediaba, ingresó por la parte trasera del salón central del Hotel Alvear, y se quedó parado apoyado en una columna. Los presentes contaron a Letra P que, en general, va a todos lados. Es cultor del dialoguismo y le gusta el jet set. Con Cambiemos giró por China, Dubau Japón en las misiones presidenciales a Oriente. Y es habitué de los anuncios medidos en Casa Rosada.

Martino entró al HSBC en el año 1989, tras haber egresado de la Universidad Católica Argentina (UCA) con título de Contador Público. Salvo la interrupción forzada por el BCRA K, el banquero siempre se mantuvo firme en su gestión. Pero en el mercado cuentan que la operatoria local, más allá de los grandes negocios con el tema deuda, está lejos de ser estable y duradera. Cuentan en la City que la filial argentina del HSBC está todo el tiempo monitoreada para ser vendida, siguiendo un proceso parecido al que encaró el Citibank con su banca de personas. La del mercado no es una opinión suelta. Observan cómo viene procediendo el banco a nivel mundial. Cerró en casi todos los mercados satélites, alejados de Londres. En América Latina vendieron en casi todos los lugares salvo en México y en la Argentina. ¿La razón? En la casa matriz observan que en los países con mayor riesgo la regulación impone más reglas de “compliance”, que en la jerga se explica con algo así como normativas de cumplimiento vinculadas, sobre todo, al capital con que cuentan esas entidades. Es que la mayor parte de los bancos de inversión tienen poco capital en los mercados de cuidado, y dejan todo en los centros neurálgicos de la operación. En síntesis, como muchos otros, el HSBC tiene una posición de repliegue.

Hace unos meses, Martino quedó en el ojo de la tormenta por un dato vinculado a esta cuestión. Recibió fuertes cuestionamientos del titular del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo, uno de los sindicalistas no peronistas más enfrentados con Cambiemos. Es que la entidad decidió cerrar las sucursales de Concepción del Uruguay, Villa Mercedes, Junín, Balcarce y Luján, despidiendo a la gente. Esto derivó la presentación de una nota ante el Ministerio de Trabajo nacional.

 

 

Martino, el ministro fallido, la espada de Cambiemos en el proceso de deuda

Gracias al vínculo personal con Macri y su línea con Finanzas, la entidad británica se convirtió en el mayor colocador de títulos nacionales. En el sector aseguran que la entidad está en retirada.

La medianoche del 22 de noviembre del 2015, Gabriel Martino respiró con alivio. El triunfo de Mauricio Macri en las presidenciales lo tranquilizó, quizás, como a ningún otro hombre del establishment. Montado en los hechos globales de la mega causa de cuentas sin registrar del HSBC en Ginebra, el kirchnerismo venía asediándolo fuerte y el ex titular de AFIP, Ricardo Echegaray, lo había denunciado junto a sus segundas líneas por asociación ilícita. La Justicia, siempre oficialista, parecía estar dispuesta a llevarlo al banquillo y hasta la Comisión que investigaba lavado de activos en Diputados lo tenía apuntado. Finalmente, el gobierno de Cristina Fernández, a través del Banco Central, logró correrlo de su cargo de jefe de la filial nacional del banco británico.

Pero el cambio de signo político lo sacó de las cuerdas. En tiempo récord, la Justicia lo exculpó y lo reintegró en su posición original. A la par, subió en la consideración pública y hasta coqueteó con la política. Tanto que en menos de dos años el HSBC, uno de los bancos de inversión globales más importantes del mundo, llegó a posicionarse como el primer banco en colocación de deuda soberana de Argentina. La agencia de noticias Bloomberg detalló en la víspera que la entidad subió cuatro lugares desde el 2016 a hoy, superando al Citi y al JP Morgan en el ranking de gestores. Ésta última entidad, de capitales estadounidenses, había sido la que con mayor fuerte jugó a la deuda argentina en la primera parte del Gobierno de Cambiemos. Fue, incluso, el banco favorito de la gestión de Miguel Galuccio en YPF, siendo que todas las colocaciones de la firma en el exterior se hicieron con esa entidad.

De acuerdo al detalle de Bloomberg, el HSBC se quedó con el 17% del capital emitido sobre la deuda soberana y de las provincias. Una de las dirigentes del banco en Londres confesó además que trabajan asiduamente con las colocaciones de deuda de la provincia de Buenos Aires. El último hito importante fue el criticado bono a 100 años, que encabezó el HSBC en tándem con el Citi, Santander Río y Nomura Bank de Japón. La información de la agencia de noticias asegura que la operación casi que se logró por influjo de un cliente de HSBC que luego reunió con otros inversores de peso en Estados Unidos y Gran Bretaña.

“Le gusta el perfil alto”, contaron a Letra P fuentes de una de las entidades que conforman la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), que nuclea a entidades privadas de capital extranjero. Martino se jacta de mantener una amista con el propio Mauricio Macri. Siempre fue un personaje cercano a la Fundación Pensar, uno de los think tanks PRO. Ese acompañamiento político generó al rumor de una posible designación del CEO del HSBC como ministro. Finalmente, le ofrecieron conducir el Banco Nación, posición que prefirió obviar. Un tiempo después se pensó en ubicarlo en un puesto aún más estratégico: el de embajador argentino en Washington o Londres. Le apuntaban, en aquel entonces, a posicionar un cuadro de confianza en dos lugares estratégicos para la renegociación de la deuda con los fondos buitres. Tampoco ocurrió, pero esa movida explica en parte por qué el HSBC tiene tanto protagonismo en la colocación de deuda argentina, en paralelo con el acercamiento político de Martino a otro viejo conocido: el actual ministro de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, un ex JP Morgan y Deustche Bank al que ve con frecuencia desde los años en la actividad privada.

En general, los bancos de inversión con alcance global suelen acompañar a funcionarios de la Secretaría de Finanzas a las plazas donde están los clientes interesados en papeles soberanos. Los destinos más habituales son Nueva York, Los Ángeles, Londres o Miami, donde residen los grandes fondos. Junto a UBS, además, el HSBC es también muy influyente por manejar bonos en distintas monedas más allá del dólar. Y por otra razón muy importante, que es la que mayores problemas les genera a los bancos con Justicia global: tener muchos clientes de Banca Privada, la división creada para facilitar esquemas de exteriorización de capitales.

De hecho, los prospectos de emisión que elaboran en Finanzas, suelen estar validados por los bancos de inversión que acercan clientes. Los verifican y hasta recomienda, por la experiencia global, cómo está el mercado y a qué plazos y tasas conviene tomar. Toda esta operatoria, que hacen todos los bancos, tiene un plus con el vínculo político de Martino con Cambiemos.

 

RUMOR DE SALIDA Y CONFLICTO GREMIAL. Afecto a los eventos corporativos, Martino hizo su última aparición el jueves pasado, en la primera reunión que organizó el Consejo de la Producción y el Comercio (Cicyp) -entidad de la que es miembro- con candidatos políticos. Cuando la charla de Sergio Massa promediaba, ingresó por la parte trasera del salón central del Hotel Alvear, y se quedó parado apoyado en una columna. Los presentes contaron a Letra P que, en general, va a todos lados. Es cultor del dialoguismo y le gusta el jet set. Con Cambiemos giró por China, Dubau Japón en las misiones presidenciales a Oriente. Y es habitué de los anuncios medidos en Casa Rosada.

Martino entró al HSBC en el año 1989, tras haber egresado de la Universidad Católica Argentina (UCA) con título de Contador Público. Salvo la interrupción forzada por el BCRA K, el banquero siempre se mantuvo firme en su gestión. Pero en el mercado cuentan que la operatoria local, más allá de los grandes negocios con el tema deuda, está lejos de ser estable y duradera. Cuentan en la City que la filial argentina del HSBC está todo el tiempo monitoreada para ser vendida, siguiendo un proceso parecido al que encaró el Citibank con su banca de personas. La del mercado no es una opinión suelta. Observan cómo viene procediendo el banco a nivel mundial. Cerró en casi todos los mercados satélites, alejados de Londres. En América Latina vendieron en casi todos los lugares salvo en México y en la Argentina. ¿La razón? En la casa matriz observan que en los países con mayor riesgo la regulación impone más reglas de “compliance”, que en la jerga se explica con algo así como normativas de cumplimiento vinculadas, sobre todo, al capital con que cuentan esas entidades. Es que la mayor parte de los bancos de inversión tienen poco capital en los mercados de cuidado, y dejan todo en los centros neurálgicos de la operación. En síntesis, como muchos otros, el HSBC tiene una posición de repliegue.

Hace unos meses, Martino quedó en el ojo de la tormenta por un dato vinculado a esta cuestión. Recibió fuertes cuestionamientos del titular del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo, uno de los sindicalistas no peronistas más enfrentados con Cambiemos. Es que la entidad decidió cerrar las sucursales de Concepción del Uruguay, Villa Mercedes, Junín, Balcarce y Luján, despidiendo a la gente. Esto derivó la presentación de una nota ante el Ministerio de Trabajo nacional.