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CFK radicalizó su estrategia de descristinización en busca del voto perdido

La ex presidenta dio un discurso de apenas ocho minutos en Mar del Plata y cedió todo el protagonismo a los golpeados por la crisis. Pidió "escuchar a la gente". El análisis electoral del núcleo K.
La ex presidenta dio un discurso de apenas ocho minutos en Mar del Plata y cedió todo el protagonismo a los golpeados por la crisis. Pidió "escuchar a la gente". El análisis electoral del núcleo K.
Por 14/07/2017 08:50 PM

MAR DEL PLATA (Enviada) Fueron apenas ocho minutos de discurso. Doce menos que en la cancha de Arsenal. Hora y tanto menos que las largas cadenas nacionales a las que se acostumbró durante el último tiempo de su segundo mandato, que lograron irritar a una porción grande del electorado. Cristina Fernández de Kirchner radicalizó en esta ciudad la estrategia que testeó el 20 de junio en Sarandí. Cedió protagonismo a los afectados por las políticas del gobierno de Mauricio Macri, evitó la autorreferencia y cualquier señal de índole partidaria, mandó a sus candidatos a "escuchar los problemas" de la sociedad, le puso el oído durante casi una hora historias de vida personales y apenas ocupó una ínfima porción del acto de lanzamiento de campaña de Unidad Ciudadana con su voz. Descristinizó su estilo y salió a la caza del voto equivo al kirchnerismo de los golpeados por la crisis.  

"Mi única instrucción de campaña es que salgan a la calle a escuchar a la gente". En el auditorio del teatro Radio City de Mar del Plata -al que no tuvo acceso la prensa, que debió seguir el acto desde el hall, a través de una pantalla- no había clima de lanzamiento de campaña. Sin el color habitual que agregan bombos, banderas y cantos que suelen nutrir el folclore de los actos políticos, la sala en la que se sentaron 1.500 dirigentes de toda la provincia de Buenos Aires se había quedado sin aliento luego de escuchar durante casi una hora los relatos de trabajadores marplatenses de distintos rubros golpeados por la política económica. Un fabricante de camperas, una médica, un taxista y la dueña de un centro cultural fueron algunos de los elegidos por Cristina para ponerle voz al lanzamiento de su Unidad Ciudadana. A la ex presidenta le alcanzó para bajar después su única y simple instrucción de campaña. 

 

 

Cristina dio un paso más que en Sarandí, donde había subido al escenario a "hombres y mujeres de carne y hueso" afectados por la crisis. Ese día, fue ella la encargada de presentarlos y de contar cada una de las historias. En Mar del Plata cedió más espacio y encontró las palabras que sintonizaron a la perfección con su idea de Unidad Ciudadana. "Estamos hartos de esta situación, Cristina. Gracias porque quienes no pertenecemos a este espacio político podamos estar acá denunciando esto", cerró su participación Viviana Ruiz, una dramaturga y directora teatral local que denunció el "vaciamiento cultural" de la ciudad. "Estoy en esta campaña por una sola razón: para transmitirles fuerza, esperanza y para que estén todos unidos. No estoy pidiendo que voten por mí. Tiene que ser un voto en defensa propia, en defensa de ustedes mismos. No importa de qué espacio político, pero unidos vamos a lograr que el Gobierno escuche", respondió Cristina cediendo otra vez su lugar protagónico. 

El discurso de Ruiz se leyó en el kirchnerismo como una señal de lo que puede pasar en las urnas. "Vamos a buscar ese electorado, el que no votó a Aníbal Fernández en 2015, el que no forma parte de nuestro núcleo de votantes", analizó después del acto uno de los asesores de la ex presidenta. La visita de Cristina a Zárate, donde se reunió con los despedidos de Atucha, ya había dejado una muestra de que la idea de apelar a los afectados por las políticas de Cambiemos podía ser efectiva. "Nos equivocamos, errar es humano, pero la queremos a usted", le dijo a Cristina con lágrimas en los ojos una obrera despedida de la central nuclear que esquivó el voto kirchnerista en 2015. En el entorno de la ex presidenta miran los 35 puntos de Aníbal en 2015 como el piso seguro desde el que parte Unidad Ciudana.

Las historias que Cristina presentó sobre el escenario también circulaban en la puerta del teatro, donde Amelia le contaba a Letra P que el sector textil es "uno de los más afectados" por el cambio de gobierno. En noviembre de 2015, pocos días antes del ballotage, el negocio de ropa en el que trabaja abrió un local en el coqueto Paseo Aldrey. "Cuando inauguró estaba siempre lleno. Hoy no entra nadie, no se vende nada. Pero los shoppings hacen como en 2001, cuando dejaban a las marcas quedarse casi gratis para que no quedaran vacíos", decía.

Mientras esperaba ver a algún dirigente, Amelia relataba que un colega del rubro textil protestaba contra Cristina porque durante su gobierno no le dejaba ingresar una máquina para el taller. "Hoy tiene la máquina pero están importando todas las telas, o sea que casi no produce. Hasta hace un tiempo trabajaba para Cheeky – la marca de la familia Awada – pero ahora no le encargan nada porque traen todo de afuera más barato. Entonces él dejó de hacer pedidos a las mujeres que trabajaban para su taller, que por lo general lo hacían en sus casas mientras cuidaban a sus hijos. Es una cadena en la que perdieron todos", contó. 

"¿Ves la cantidad de locales cerrados que hay acá? Esto es un desastre. Mar del Plata es una ciudad tan gorila pero se está fundiendo todo el mundo", acotaban tres señoras que llegaron hasta la puerta del teatro para ver a la ex presidenta, prendedor de Unidad Ciudadana en la campera incluido y bandera en mano.

Desde pasado el mediodía, algunos cientos de militantes ocuparon parte de la intersección de las calles San Luis y San Martín a la espera de la llegada de Cristina. No hubo micros ni movilización organizada. Hasta la esquina de la Plaza San Martín llegaron solo cristinistas locales, algunos que esperaban la llegada de la ex presidenta desde hacía días y otros que paseaban por el centro y aprovechaban la ocasión para verla. "Casi no vengo porque circulaba por Whatsapp una cadena que decía que iba a haber problemas, incidentes, represión", apuntaba una señora que llegó acompañada por su marido.  

Sobre la esquina de la plaza, los organizadores colocaron una pantalla para que los militantes pudiera seguir el acto, algo que se concretó a medias debido a los problemas que hubo en la transmisión, sobre todo al final del evento. En los alrededores, la presencia policial no superó los 150 agentes, lo habitual para cualquier evento, según explicó a Letra P un jefe de la Bonaerense a cargo del operativo, que apuntó que en la previa no tuvieron ningún alerta de que pudiera haber disturbios.

 

Mar del Plata, la golpeada, la elegida.

 

"Lanzamos nuestra campaña acá porque hoy Mar del Plata es un emblema de lo que pasa en todas las ciudades de la Argentina. En cada cuadra de Güemes, una zona comercial muy conocida, hay tres negocios cerrados. Eso te da una pauta de cómo está la economía. Esta ciudad es la síntesis de lo que hay que cambiar en la Argentina de Macri", decía antes del comienzo del acto el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, candidato a diputado nacional por Unidad Ciudadana. "Vamos a parar esto en agosto con los ciudadanos. Ésa es la nueva mayoría que hay que formar", agregaba. 

Afuera, un vallado marcaba el camino por el que Cristina ingresaría con un auto hasta la puerta del teatro. Adentro del escenario, la locutora Natalia Paratore, que trabajó junto a la ex presidenta mientras estuvo en la Rosada, pedía a los invitados que se sentaran rápidamente en sus butacas para evitar retos de "los inspectores municipales" que tuvieron a su cargo el control del evento.   

La idea de Cristina se repitió en la voz de todos los dirigentes que formaron parte del acto de lanzamiento. "Venimos a escuchar qué dice la gente, cuáles son sus preocupaciones, cuáles son sus problemas frente a un gobierno que claramente está actuando en contra de las mayorías", decía antes de ingresar el segundo candidato a senador nacional, Jorge Taiana.  

En la misma sintonía hablaron los dirigentes que a las 17.15 subieron al escenario junto a Cristina,, como Daniel Scioli - recién llegado desde Roma- y los intendentes bonaerenses que la respaldaron, como Verónica Magario, Ariel Sujarchuk, Walter Festa, Leonardo Nardini, Francisco Durañona y Jorge Ferraresi, entre otros.   

A las 17.20, con el mismo estilo que utilizó en Arsenal -calzas, botas, suéter y un pañuelo al cuello-, Cristina irrumpió en la sala acompañada por Taiana y la primera candidata a diputada nacional, Fernanda Vallejos. "No es casual que hayamos elegido esta ciudad", insistió. Sin largos preámbulos, dio paso a los marplatenses a los que se dispuso a escuchar, elegidos para la ocasión por la diputada Fernanda Raverta, oriunda de esta ciudad.  

"Fue muy emotivo. Vemos que hay un nuevo formato, que tiene que ver con la forma de interpretar la realidad y todo lo que pasa. La problemática de Mar del Plata es muy similar a lo que pasa en nuestros distritos del conurbano, donde vemos cierre de fábricas, pérdida de empleo, problemas relacionados con los servicios de salud. Por eso Cristina nos manda a estar cerca de la gente", decía el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, tras el acto.

Aunque la estrategia de escuchar historias personales ya había sido utilizada por el kirchnerismo en 2011, cuando arrasó con el 54 por ciento de los votos, como en Arsenal, la ex presidenta volvió a sorprender a los propios, que ni siquiera sospechaban que nada menos que el discurso de lanzamiento de campaña sería el más corto y el más alejado del estilo presidencial de Cristina que le hubieran escuchado pronunciar.

CFK radicalizó su estrategia de descristinización en busca del voto perdido

La ex presidenta dio un discurso de apenas ocho minutos en Mar del Plata y cedió todo el protagonismo a los golpeados por la crisis. Pidió "escuchar a la gente". El análisis electoral del núcleo K.  

MAR DEL PLATA (Enviada) Fueron apenas ocho minutos de discurso. Doce menos que en la cancha de Arsenal. Hora y tanto menos que las largas cadenas nacionales a las que se acostumbró durante el último tiempo de su segundo mandato, que lograron irritar a una porción grande del electorado. Cristina Fernández de Kirchner radicalizó en esta ciudad la estrategia que testeó el 20 de junio en Sarandí. Cedió protagonismo a los afectados por las políticas del gobierno de Mauricio Macri, evitó la autorreferencia y cualquier señal de índole partidaria, mandó a sus candidatos a "escuchar los problemas" de la sociedad, le puso el oído durante casi una hora historias de vida personales y apenas ocupó una ínfima porción del acto de lanzamiento de campaña de Unidad Ciudadana con su voz. Descristinizó su estilo y salió a la caza del voto equivo al kirchnerismo de los golpeados por la crisis.  

"Mi única instrucción de campaña es que salgan a la calle a escuchar a la gente". En el auditorio del teatro Radio City de Mar del Plata -al que no tuvo acceso la prensa, que debió seguir el acto desde el hall, a través de una pantalla- no había clima de lanzamiento de campaña. Sin el color habitual que agregan bombos, banderas y cantos que suelen nutrir el folclore de los actos políticos, la sala en la que se sentaron 1.500 dirigentes de toda la provincia de Buenos Aires se había quedado sin aliento luego de escuchar durante casi una hora los relatos de trabajadores marplatenses de distintos rubros golpeados por la política económica. Un fabricante de camperas, una médica, un taxista y la dueña de un centro cultural fueron algunos de los elegidos por Cristina para ponerle voz al lanzamiento de su Unidad Ciudadana. A la ex presidenta le alcanzó para bajar después su única y simple instrucción de campaña. 

 

 

Cristina dio un paso más que en Sarandí, donde había subido al escenario a "hombres y mujeres de carne y hueso" afectados por la crisis. Ese día, fue ella la encargada de presentarlos y de contar cada una de las historias. En Mar del Plata cedió más espacio y encontró las palabras que sintonizaron a la perfección con su idea de Unidad Ciudadana. "Estamos hartos de esta situación, Cristina. Gracias porque quienes no pertenecemos a este espacio político podamos estar acá denunciando esto", cerró su participación Viviana Ruiz, una dramaturga y directora teatral local que denunció el "vaciamiento cultural" de la ciudad. "Estoy en esta campaña por una sola razón: para transmitirles fuerza, esperanza y para que estén todos unidos. No estoy pidiendo que voten por mí. Tiene que ser un voto en defensa propia, en defensa de ustedes mismos. No importa de qué espacio político, pero unidos vamos a lograr que el Gobierno escuche", respondió Cristina cediendo otra vez su lugar protagónico. 

El discurso de Ruiz se leyó en el kirchnerismo como una señal de lo que puede pasar en las urnas. "Vamos a buscar ese electorado, el que no votó a Aníbal Fernández en 2015, el que no forma parte de nuestro núcleo de votantes", analizó después del acto uno de los asesores de la ex presidenta. La visita de Cristina a Zárate, donde se reunió con los despedidos de Atucha, ya había dejado una muestra de que la idea de apelar a los afectados por las políticas de Cambiemos podía ser efectiva. "Nos equivocamos, errar es humano, pero la queremos a usted", le dijo a Cristina con lágrimas en los ojos una obrera despedida de la central nuclear que esquivó el voto kirchnerista en 2015. En el entorno de la ex presidenta miran los 35 puntos de Aníbal en 2015 como el piso seguro desde el que parte Unidad Ciudana.

Las historias que Cristina presentó sobre el escenario también circulaban en la puerta del teatro, donde Amelia le contaba a Letra P que el sector textil es "uno de los más afectados" por el cambio de gobierno. En noviembre de 2015, pocos días antes del ballotage, el negocio de ropa en el que trabaja abrió un local en el coqueto Paseo Aldrey. "Cuando inauguró estaba siempre lleno. Hoy no entra nadie, no se vende nada. Pero los shoppings hacen como en 2001, cuando dejaban a las marcas quedarse casi gratis para que no quedaran vacíos", decía.

Mientras esperaba ver a algún dirigente, Amelia relataba que un colega del rubro textil protestaba contra Cristina porque durante su gobierno no le dejaba ingresar una máquina para el taller. "Hoy tiene la máquina pero están importando todas las telas, o sea que casi no produce. Hasta hace un tiempo trabajaba para Cheeky – la marca de la familia Awada – pero ahora no le encargan nada porque traen todo de afuera más barato. Entonces él dejó de hacer pedidos a las mujeres que trabajaban para su taller, que por lo general lo hacían en sus casas mientras cuidaban a sus hijos. Es una cadena en la que perdieron todos", contó. 

"¿Ves la cantidad de locales cerrados que hay acá? Esto es un desastre. Mar del Plata es una ciudad tan gorila pero se está fundiendo todo el mundo", acotaban tres señoras que llegaron hasta la puerta del teatro para ver a la ex presidenta, prendedor de Unidad Ciudadana en la campera incluido y bandera en mano.

Desde pasado el mediodía, algunos cientos de militantes ocuparon parte de la intersección de las calles San Luis y San Martín a la espera de la llegada de Cristina. No hubo micros ni movilización organizada. Hasta la esquina de la Plaza San Martín llegaron solo cristinistas locales, algunos que esperaban la llegada de la ex presidenta desde hacía días y otros que paseaban por el centro y aprovechaban la ocasión para verla. "Casi no vengo porque circulaba por Whatsapp una cadena que decía que iba a haber problemas, incidentes, represión", apuntaba una señora que llegó acompañada por su marido.  

Sobre la esquina de la plaza, los organizadores colocaron una pantalla para que los militantes pudiera seguir el acto, algo que se concretó a medias debido a los problemas que hubo en la transmisión, sobre todo al final del evento. En los alrededores, la presencia policial no superó los 150 agentes, lo habitual para cualquier evento, según explicó a Letra P un jefe de la Bonaerense a cargo del operativo, que apuntó que en la previa no tuvieron ningún alerta de que pudiera haber disturbios.

 

Mar del Plata, la golpeada, la elegida.

 

"Lanzamos nuestra campaña acá porque hoy Mar del Plata es un emblema de lo que pasa en todas las ciudades de la Argentina. En cada cuadra de Güemes, una zona comercial muy conocida, hay tres negocios cerrados. Eso te da una pauta de cómo está la economía. Esta ciudad es la síntesis de lo que hay que cambiar en la Argentina de Macri", decía antes del comienzo del acto el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, candidato a diputado nacional por Unidad Ciudadana. "Vamos a parar esto en agosto con los ciudadanos. Ésa es la nueva mayoría que hay que formar", agregaba. 

Afuera, un vallado marcaba el camino por el que Cristina ingresaría con un auto hasta la puerta del teatro. Adentro del escenario, la locutora Natalia Paratore, que trabajó junto a la ex presidenta mientras estuvo en la Rosada, pedía a los invitados que se sentaran rápidamente en sus butacas para evitar retos de "los inspectores municipales" que tuvieron a su cargo el control del evento.   

La idea de Cristina se repitió en la voz de todos los dirigentes que formaron parte del acto de lanzamiento. "Venimos a escuchar qué dice la gente, cuáles son sus preocupaciones, cuáles son sus problemas frente a un gobierno que claramente está actuando en contra de las mayorías", decía antes de ingresar el segundo candidato a senador nacional, Jorge Taiana.  

En la misma sintonía hablaron los dirigentes que a las 17.15 subieron al escenario junto a Cristina,, como Daniel Scioli - recién llegado desde Roma- y los intendentes bonaerenses que la respaldaron, como Verónica Magario, Ariel Sujarchuk, Walter Festa, Leonardo Nardini, Francisco Durañona y Jorge Ferraresi, entre otros.   

A las 17.20, con el mismo estilo que utilizó en Arsenal -calzas, botas, suéter y un pañuelo al cuello-, Cristina irrumpió en la sala acompañada por Taiana y la primera candidata a diputada nacional, Fernanda Vallejos. "No es casual que hayamos elegido esta ciudad", insistió. Sin largos preámbulos, dio paso a los marplatenses a los que se dispuso a escuchar, elegidos para la ocasión por la diputada Fernanda Raverta, oriunda de esta ciudad.  

"Fue muy emotivo. Vemos que hay un nuevo formato, que tiene que ver con la forma de interpretar la realidad y todo lo que pasa. La problemática de Mar del Plata es muy similar a lo que pasa en nuestros distritos del conurbano, donde vemos cierre de fábricas, pérdida de empleo, problemas relacionados con los servicios de salud. Por eso Cristina nos manda a estar cerca de la gente", decía el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, tras el acto.

Aunque la estrategia de escuchar historias personales ya había sido utilizada por el kirchnerismo en 2011, cuando arrasó con el 54 por ciento de los votos, como en Arsenal, la ex presidenta volvió a sorprender a los propios, que ni siquiera sospechaban que nada menos que el discurso de lanzamiento de campaña sería el más corto y el más alejado del estilo presidencial de Cristina que le hubieran escuchado pronunciar.