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El ministro del conflicto docente será el candidato a senador, apostando a reforzar el peso electoral de la confrontación directa con el kirchnerismo. Lo miden en virtual empate con Cristina.
Por 21/04/2017 08:32 AM

El conflicto docente, paradójicamente, le terminó solucionando al Gobierno nacional uno de los entuertos más complejos de resolver de cara a las legislativas de este año. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, es finalmente el elegido para encabezar la boleta como primer candidato a senador de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires. Una elección que responde a la estrategia electoral de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y a la lógica política de polarización con el kirchnerismo que, afirman en Casa Rosada, le está dando grandes frutos.

Altas fuentes de la mesa chica de Cambiemos confirmaron a Letra P que la postulación de Bullrich es una decisión tomada. Y que el que mayores chances tiene de encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales es Facundo Manes, aunque este lugar todavía no está definitivamente resuelto.

Esta selección se sustancia, como muchas de las decisiones políticas del gobierno macrista, en encuestas. Según las fuentes consultadas, varios relevamientos demuestran que la ola de movilizaciones contra el Gobierno de Mauricio Macri les terminó jugando a favor. Que se encuentran ahora ante un “contexto más favorable” que al de unos meses atrás, con mayor “crédito” a la gestión porque “sigue siendo más fuerte el rechazo a volver al pasado que cualquier otra opción de presente o futuro”.

Este jueves llegó a manos de varios de los hombres que administran la estructura electoral que prepara Cambiemos para este año una encuesta fresca, de Aresco. La consultora de Julio Aurelio les presentó un escenario de triunfo en las PASO para la dupla Bullrich-Manes, con 30 puntos, contra 28 de la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner y 21 del líder del Frente Renovador, Sergio Massa. El cuadro se completaba con una particularidad: midieron al ex ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, jugando por fuera del PJ, con una intención de voto del 8,5%.

Siempre según el trabajo de Aurelio, la distancia se acortaría en las generales de octubre, con un virtual empate en 32 puntos entre Cristina y la boleta de Cambiemos.

La encuesta de Aresco hizo también una evaluación geográfica, para interpretar la distribución de los votos que midieron para las primarias de agosto. Mientras Cristina se impone a Bullrich en el Gran Buenos Aires -30 puntos a 25-, Cambiemos ganaría holgado en el interior bonaerense -38 puntos contra 24 de la ex presidenta-.

LA HISTORIA DEL "VIENTITO". En Cambiemos utilizan una metáfora en torno al viento para explicar su actualidad antes de las elecciones y después de las semanas más convulsionadas de la gestión Macri. Afirman que el “vientito económico” que esperaban como impulso para llegar mejor parados a las urnas “no pasó de brisita”. Pero que, finalmente, “el kirchnerismo nos dio el viento que no nos dio la economía”.

Los operadores políticos de Cambiemos no esconden mucho las cartas cuando se apagan los grabadores: “La grieta, desde el punto de vista electoral, es muy favorable para nosotros”.

Ni siquiera dudan en sostener esta explicación, aunque sea para restarse méritos. Afirman que, tal como venía, el repunte de la actividad planeado por el equipo económico del Gobierno no llegaba ni de cerca con los tiempos para impactar en el escenario electoral. Por eso, afirman, lo mejor que podrían hacer ahora es sostener el gradualismo y no profundizar el modelo de ajuste. “No tenemos que complicarnos solos”, admitió un hombre importante del oficialismo en el Congreso, “no tenemos que permitir que la economía nos coma el crédito político que tenemos ahora”.

EL LADO B DE LA GRIETA. Bullrich se transformó en una fija luego de la renuncia de Elisa Carrió a competir por la provincia de Buenos Aires. Tiene el pleno apoyo de Vidal, a quien el Gobierno nacional parece haberle entregado el mando de la campaña bonaerense, quien buscaba un dirigente de sello PRO para fortalecer el peso de la escudería amarilla en el distrito de mayor peso electoral, político y económico de todo el país.

Creció como la contracara de Roberto Baradel, el más influyente y visible de los dirigentes sindicales del gremio docente, al que los voceros de los gobiernos nacional y bonaerense, con la complicidad inestimable de los medios de comunicación masivos y oficialistas, se encargaron de demonizar. 

Con Bullrich al frente, Macri y Vidal buscarán en la grieta el voto anti K

El ministro del conflicto docente será el candidato a senador, apostando a reforzar el peso electoral de la confrontación directa con el kirchnerismo. Lo miden en virtual empate con Cristina. 

El conflicto docente, paradójicamente, le terminó solucionando al Gobierno nacional uno de los entuertos más complejos de resolver de cara a las legislativas de este año. El ministro de Educación, Esteban Bullrich, es finalmente el elegido para encabezar la boleta como primer candidato a senador de Cambiemos por la provincia de Buenos Aires. Una elección que responde a la estrategia electoral de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y a la lógica política de polarización con el kirchnerismo que, afirman en Casa Rosada, le está dando grandes frutos.

Altas fuentes de la mesa chica de Cambiemos confirmaron a Letra P que la postulación de Bullrich es una decisión tomada. Y que el que mayores chances tiene de encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales es Facundo Manes, aunque este lugar todavía no está definitivamente resuelto.

Esta selección se sustancia, como muchas de las decisiones políticas del gobierno macrista, en encuestas. Según las fuentes consultadas, varios relevamientos demuestran que la ola de movilizaciones contra el Gobierno de Mauricio Macri les terminó jugando a favor. Que se encuentran ahora ante un “contexto más favorable” que al de unos meses atrás, con mayor “crédito” a la gestión porque “sigue siendo más fuerte el rechazo a volver al pasado que cualquier otra opción de presente o futuro”.

Este jueves llegó a manos de varios de los hombres que administran la estructura electoral que prepara Cambiemos para este año una encuesta fresca, de Aresco. La consultora de Julio Aurelio les presentó un escenario de triunfo en las PASO para la dupla Bullrich-Manes, con 30 puntos, contra 28 de la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner y 21 del líder del Frente Renovador, Sergio Massa. El cuadro se completaba con una particularidad: midieron al ex ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, jugando por fuera del PJ, con una intención de voto del 8,5%.

Siempre según el trabajo de Aurelio, la distancia se acortaría en las generales de octubre, con un virtual empate en 32 puntos entre Cristina y la boleta de Cambiemos.

La encuesta de Aresco hizo también una evaluación geográfica, para interpretar la distribución de los votos que midieron para las primarias de agosto. Mientras Cristina se impone a Bullrich en el Gran Buenos Aires -30 puntos a 25-, Cambiemos ganaría holgado en el interior bonaerense -38 puntos contra 24 de la ex presidenta-.

LA HISTORIA DEL "VIENTITO". En Cambiemos utilizan una metáfora en torno al viento para explicar su actualidad antes de las elecciones y después de las semanas más convulsionadas de la gestión Macri. Afirman que el “vientito económico” que esperaban como impulso para llegar mejor parados a las urnas “no pasó de brisita”. Pero que, finalmente, “el kirchnerismo nos dio el viento que no nos dio la economía”.

Los operadores políticos de Cambiemos no esconden mucho las cartas cuando se apagan los grabadores: “La grieta, desde el punto de vista electoral, es muy favorable para nosotros”.

Ni siquiera dudan en sostener esta explicación, aunque sea para restarse méritos. Afirman que, tal como venía, el repunte de la actividad planeado por el equipo económico del Gobierno no llegaba ni de cerca con los tiempos para impactar en el escenario electoral. Por eso, afirman, lo mejor que podrían hacer ahora es sostener el gradualismo y no profundizar el modelo de ajuste. “No tenemos que complicarnos solos”, admitió un hombre importante del oficialismo en el Congreso, “no tenemos que permitir que la economía nos coma el crédito político que tenemos ahora”.

EL LADO B DE LA GRIETA. Bullrich se transformó en una fija luego de la renuncia de Elisa Carrió a competir por la provincia de Buenos Aires. Tiene el pleno apoyo de Vidal, a quien el Gobierno nacional parece haberle entregado el mando de la campaña bonaerense, quien buscaba un dirigente de sello PRO para fortalecer el peso de la escudería amarilla en el distrito de mayor peso electoral, político y económico de todo el país.

Creció como la contracara de Roberto Baradel, el más influyente y visible de los dirigentes sindicales del gremio docente, al que los voceros de los gobiernos nacional y bonaerense, con la complicidad inestimable de los medios de comunicación masivos y oficialistas, se encargaron de demonizar.