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El asesor ultra liberal de Carrió que cuestiona a Sturzenegger por “ortodoxo”

Es Master en Economía del CEMA y uno de los que elaboró el análisis que Lilita le llevó a Macri. En el espacio dicen que “es brillante”. Crítica a las tasas altas y cruzada contra el gasto estatal.
Por 20/04/2017 05:08 PM

Tiene una historia particular, un bajo perfil en su vida profesional, alta exposición en las redes sociales, y hace no muchos años que conoce personalmente a la líder de Coalición Cívica y aliada central del Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Hace unas horas, en una entrevista con la señal Todo Noticias, fue la propia Elisa Carrió quien lo mencionó y confesó su confianza en las lecturas que el personaje en cuestión hace de la realidad económica. Cuentan los que los que trabajaron con Horacio Shcreyer en la esfera pública y privada que un día de 2013 -en plena campaña de UNEN- se acercó a la fundación Hannah Arendt para contactar a Lilita y que allí empezó el vínculo. Con un Master en Economía de la casa de estudios ultra liberal CEMA en el año 1984, hoy es uno de los asesores más considerados por la que encabezará las listas porteñas de Cambiemos en las Legislativas de octubre. “No es muy mediático, es un asesor personal de la doctora”, afirmaron a Letra P en el espacio político. Lo cierto es que la ascendencia sobre el pensamiento de Carrió lo ha transformado en casi un oráculo en temas económicos y financieros.

“La medida es primitiva y lo está diciendo un ortodoxo, voy a hablar con  Federico (Sturzenegger, presidente del Banco Central), porque si no se cumplen las metas fiscales, que es la real cuestión, esto puede terminar en una situación muy complicada”, disparó Carrió en diálogo con el periodista Marcelo Bonelli. El ortodoxo que criticó a Sturzenegger por exagerada ortodoxia es Schreyer, quien trabajó en los últimos días en partes del informe de situación económica que Carrió le llevó esta mañana a Macri y que compartieron moderadamente en su encuentro en Olivos. Las críticas de Carrió y Schreyer al titular del BCRA esconden incluso una idea apocalíptica sobre el corto plazo de la economía y su injerencia en la subsistencia política de Macri. Lilita, que no es una académica en temas de economía advirtió, influida por sus asesores, que lo que aplica Sturzenegger es algo similar a lo que llevó a cabo Paul Volcker cuando presidió la Reserva Federal de los Estados Unidos durante los gobiernos de Jimmy Carter y Ronald Reagan: la reducción a toda costa de una inflación que a fines de los 70 era de dos dígitos, con la consecuencia de destrucción de empleo récord, caída en el consumo y una crisis de magnitudes astronómicas. Schreyer, a pesar de su ortodoxia, cree que ese modelo no puede prosperar en Argentina.

“Es una ortodoxia que a esta altura parece exagerada”, apuntó Lilita y siguió la línea que plantea su economista de mesa de luz. Habló de la necesidad urgente de reducir el déficit fiscal. Schreyer lo graficó en su cuenta personal de Twitter hace unos días: “Para cumplir a largo plazo habrá que mantener estrictamente la trayectoria declinante del déficit fiscal, COMO SEA”, escribió con una foto de Sturzenegger al momento de anunciar la primera suba de tasas de los últimos 15 días.

En Coalición Cívica la percepción sobre Schreyer está repartida. Casi todos coinciden en calificarlo como “brillante”, pero en los sectores menos conservadores de esa fuerza política reniegan de sus posiciones extremas, que él no oculta. En general, los que lo conocen bien son pocos. Pero sí se mueve con actividades de la Fundación Arendt en todo el país, como ocurrió hace poco en Mar del Plata.

El economista se desempeñó en la Auditoría General de la Ciudad como asesor, bajo la jefatura de Facundo Del Gaiso, auditor por la Coalición Cívica. Luego se fue a trabajar con el diputado provincial Guillermo Castello, un lilito en territorio bonaerense. “Me asesora en proyectos, analiza factibilidad económica de mis iniciativas, y creo que es algo que deberían hacer todos los legisladores”, contó Castello a Letra P. El diputado tiene al economista nombrado formalmente en la Cámara bonaerense y lo describe como “un tipo muy preparado”. Respecto a su posición ultra liberal, Castello asegura que “Schreyer es un liberal progresista, nosotros no somos de derecha. Él es internacionalista, en Estados Unidos apoyó a Hillary Clinton. Hay que aclarar que el liberalismo ha sido de derecha y de izquierda, como durante la Revolución Francesa”.

En el CEMA contaron a Letra P que es reconocido en el ámbito académico pero no posee un doctorado, como señaló Carrió. En la faz privada-estatal se desempeñó en Nucleoeléctrica Argentina entre 2001 y 2002.

Como el mismo reconoció en una entrevista con el diario El País en 2015 –cuando asesoraba a Carrió en la campaña Macri Presidente-, es casi un cruzado contra el kirchnerismo, la izquierda y los partidos de centro en la Argentina. No reconoce logros en las políticas económicas de los gobiernos peronistas y se confiesa un obsesivo del achicamiento del Estado Confía, como cualquier liberal, en las bondades del libre mercado. “Todos los países que regulan demasiado su economía no se pueden insertar bien en el comercio internacional, que es el motor para el desarrollo”, expresó en las redes. Y agregó que “el tamaño del sector público es similar al de los países más ‘estatistas’ de Europa, como Francia, Dinamarca o Suecia, pero son muy deficientes los servicios que da. Esto genera un peso muerto sobre la economía y la hace poco competitiva”.

El asesor ultra liberal de Carrió que cuestiona a Sturzenegger por “ortodoxo”

Es Master en Economía del CEMA y uno de los que elaboró el análisis que Lilita le llevó a Macri. En el espacio dicen que “es brillante”. Crítica a las tasas altas y cruzada contra el gasto estatal.

Tiene una historia particular, un bajo perfil en su vida profesional, alta exposición en las redes sociales, y hace no muchos años que conoce personalmente a la líder de Coalición Cívica y aliada central del Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Hace unas horas, en una entrevista con la señal Todo Noticias, fue la propia Elisa Carrió quien lo mencionó y confesó su confianza en las lecturas que el personaje en cuestión hace de la realidad económica. Cuentan los que los que trabajaron con Horacio Shcreyer en la esfera pública y privada que un día de 2013 -en plena campaña de UNEN- se acercó a la fundación Hannah Arendt para contactar a Lilita y que allí empezó el vínculo. Con un Master en Economía de la casa de estudios ultra liberal CEMA en el año 1984, hoy es uno de los asesores más considerados por la que encabezará las listas porteñas de Cambiemos en las Legislativas de octubre. “No es muy mediático, es un asesor personal de la doctora”, afirmaron a Letra P en el espacio político. Lo cierto es que la ascendencia sobre el pensamiento de Carrió lo ha transformado en casi un oráculo en temas económicos y financieros.

“La medida es primitiva y lo está diciendo un ortodoxo, voy a hablar con  Federico (Sturzenegger, presidente del Banco Central), porque si no se cumplen las metas fiscales, que es la real cuestión, esto puede terminar en una situación muy complicada”, disparó Carrió en diálogo con el periodista Marcelo Bonelli. El ortodoxo que criticó a Sturzenegger por exagerada ortodoxia es Schreyer, quien trabajó en los últimos días en partes del informe de situación económica que Carrió le llevó esta mañana a Macri y que compartieron moderadamente en su encuentro en Olivos. Las críticas de Carrió y Schreyer al titular del BCRA esconden incluso una idea apocalíptica sobre el corto plazo de la economía y su injerencia en la subsistencia política de Macri. Lilita, que no es una académica en temas de economía advirtió, influida por sus asesores, que lo que aplica Sturzenegger es algo similar a lo que llevó a cabo Paul Volcker cuando presidió la Reserva Federal de los Estados Unidos durante los gobiernos de Jimmy Carter y Ronald Reagan: la reducción a toda costa de una inflación que a fines de los 70 era de dos dígitos, con la consecuencia de destrucción de empleo récord, caída en el consumo y una crisis de magnitudes astronómicas. Schreyer, a pesar de su ortodoxia, cree que ese modelo no puede prosperar en Argentina.

“Es una ortodoxia que a esta altura parece exagerada”, apuntó Lilita y siguió la línea que plantea su economista de mesa de luz. Habló de la necesidad urgente de reducir el déficit fiscal. Schreyer lo graficó en su cuenta personal de Twitter hace unos días: “Para cumplir a largo plazo habrá que mantener estrictamente la trayectoria declinante del déficit fiscal, COMO SEA”, escribió con una foto de Sturzenegger al momento de anunciar la primera suba de tasas de los últimos 15 días.

En Coalición Cívica la percepción sobre Schreyer está repartida. Casi todos coinciden en calificarlo como “brillante”, pero en los sectores menos conservadores de esa fuerza política reniegan de sus posiciones extremas, que él no oculta. En general, los que lo conocen bien son pocos. Pero sí se mueve con actividades de la Fundación Arendt en todo el país, como ocurrió hace poco en Mar del Plata.

El economista se desempeñó en la Auditoría General de la Ciudad como asesor, bajo la jefatura de Facundo Del Gaiso, auditor por la Coalición Cívica. Luego se fue a trabajar con el diputado provincial Guillermo Castello, un lilito en territorio bonaerense. “Me asesora en proyectos, analiza factibilidad económica de mis iniciativas, y creo que es algo que deberían hacer todos los legisladores”, contó Castello a Letra P. El diputado tiene al economista nombrado formalmente en la Cámara bonaerense y lo describe como “un tipo muy preparado”. Respecto a su posición ultra liberal, Castello asegura que “Schreyer es un liberal progresista, nosotros no somos de derecha. Él es internacionalista, en Estados Unidos apoyó a Hillary Clinton. Hay que aclarar que el liberalismo ha sido de derecha y de izquierda, como durante la Revolución Francesa”.

En el CEMA contaron a Letra P que es reconocido en el ámbito académico pero no posee un doctorado, como señaló Carrió. En la faz privada-estatal se desempeñó en Nucleoeléctrica Argentina entre 2001 y 2002.

Como el mismo reconoció en una entrevista con el diario El País en 2015 –cuando asesoraba a Carrió en la campaña Macri Presidente-, es casi un cruzado contra el kirchnerismo, la izquierda y los partidos de centro en la Argentina. No reconoce logros en las políticas económicas de los gobiernos peronistas y se confiesa un obsesivo del achicamiento del Estado Confía, como cualquier liberal, en las bondades del libre mercado. “Todos los países que regulan demasiado su economía no se pueden insertar bien en el comercio internacional, que es el motor para el desarrollo”, expresó en las redes. Y agregó que “el tamaño del sector público es similar al de los países más ‘estatistas’ de Europa, como Francia, Dinamarca o Suecia, pero son muy deficientes los servicios que da. Esto genera un peso muerto sobre la economía y la hace poco competitiva”.