X
Alineó a sus principales figuras para clausurar la discusión sobre la paritaria nacional de maestros y reclamar que no se politice la marcha del 7M.
Por 02/03/2017 12:02 PM

El tridente de poder PRO intentó renovar este jueves su potencial electoral con un mensaje unificado hacia los docentes y la CGT. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se abroquelaron frente a los gremios de la educación y, si bien dejaron abierto el diálogo “hasta el último minuto”, desecharon la posibilidad de convocar a una paritaria nacional, y reclamaron que no se politice la marcha del 7 de marzo.

Tras una reunión de Gabinete ampliado encabezada por el presidente Mauricio Macri, el PRO sacó a la cancha a sus principales figuras en una suerte de relanzamiento oficial que buscó replicar los discursos de apertura de sesiones en la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, donde los tres mandatarios se mostraron alineados en los albores de la campaña.

En una conferencia de prensa en el Centro Cultural Kirchner, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás, Peña, Vidal y Larreta reforzaron el llamado a continuar las negociaciones con los docentes, que anunciaron un paro para los próximos 6 y 7 de marzo, a toda vista irreversible.

“Es difícil sostener un diálogo con dirigentes gremiales que nos están diciendo que aún si firmáramos una paritaria no habría clases el lunes, pero vamos a seguir convocando al diálogo las veces que sea necesario”, insistió la gobernadora bonaerense, quien repitió que “la discusión puede seguirse con los chicos en las aulas”.

En tanto, aclaró que “los voluntarios no van a estar en las escuelas y no reemplazan a los docentes”, pero destacó que “expresan una manera positiva de involucrarse con la educación pública frente al hartazgo de la posición de algunos dirigentes gremiales que todos los años pretenden someternos a esta duda de si las clases empiezan o no”, en alusión directa al secretario general de SUTEBA, Roberto Baradel, el blanco elegido por el Gobierno.

Vidal descartó dictar el fin de la negociación por decreto y anunció que se reunirá en las próximas horas con los ministros de Economía, Hernán Lacunza; de Trabajo, Marcelo Villegas; y de Educación, Alejandro Finocchiaro, para intentar hallar una solución.

Por su parte, Peña se encargó de ratificar que “no va a haber una paritaria nacional porque el motivo de la paritaria nacional ya fue resuelto”. Se refirió así al aumento automático del 20 por ciento por encima del Salario Mínimo, Vital y Móvil para los docentes. Y aclaró que el pago de salarios no recae en la Nación.

“Es muy importante que los sindicatos se sientan a discutir de manera franca y abierta con cada provincia. El paro no tiene razón de ser, salvo que esconda otros fines políticos”, sugirió el ministro coordinador. Larreta, en tanto, admitió que “no hay plan B” y repitió: “Hasta último minuto vamos a intentar llegar a un acuerdo para que haya clases el lunes”.  

La marcha convocada por la CGT para el próximo del 7 de marzo, que cosecha cada vez más adhesión política, también recibió críticas en la conferencia de prensa. Peña subrayó que “2016 fue un muy buen año de diálogo y trabajo con los sindicatos y la CGT” y remató: “Esperamos que 2017 también lo sea, y que el año electoral no altere la vocación de diálogo”.

El jefe de Gabinete consideró que el gobierno de Cambiemos “está yendo por el rumbo correcto” y cargó contra la ex presidenta Cristina Kirchner, quien convocó a sus seguidores a sumarse a la movilización. “Se va a sumar a todo aquello que haga fracasar el cambio”, disparó Peña, cortante.

Las tres referencias del imperio político del PRO endurecieron sus líneas argumentales comunes en busca de conservar el gran caudal de votos conseguido en los últimos comicios. En números, la legitimidad de origen es difícil de rebatir: entre Nación, Ciudad y provincia de Buenos Aires, el macrismo –dentro de Cambiemos- sumó alrededor de 17 millones y medio de votos. Así, en un segundo año de mandato belicoso en la relación con los gremios, el Gobierno intenta calar hondo con un discurso cerrado para superar el conflicto con los docentes y la CGT, dos pruebas de fuego para la suerte electoral de la alianza gobernante.

 

El Gobierno puso a todos los titulares para enfrentar a docentes y a la CGT

Alineó a sus principales figuras para clausurar la discusión sobre la paritaria nacional de maestros y reclamar que no se politice la marcha del 7M.

El tridente de poder PRO intentó renovar este jueves su potencial electoral con un mensaje unificado hacia los docentes y la CGT. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se abroquelaron frente a los gremios de la educación y, si bien dejaron abierto el diálogo “hasta el último minuto”, desecharon la posibilidad de convocar a una paritaria nacional, y reclamaron que no se politice la marcha del 7 de marzo.

Tras una reunión de Gabinete ampliado encabezada por el presidente Mauricio Macri, el PRO sacó a la cancha a sus principales figuras en una suerte de relanzamiento oficial que buscó replicar los discursos de apertura de sesiones en la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, donde los tres mandatarios se mostraron alineados en los albores de la campaña.

En una conferencia de prensa en el Centro Cultural Kirchner, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás, Peña, Vidal y Larreta reforzaron el llamado a continuar las negociaciones con los docentes, que anunciaron un paro para los próximos 6 y 7 de marzo, a toda vista irreversible.

“Es difícil sostener un diálogo con dirigentes gremiales que nos están diciendo que aún si firmáramos una paritaria no habría clases el lunes, pero vamos a seguir convocando al diálogo las veces que sea necesario”, insistió la gobernadora bonaerense, quien repitió que “la discusión puede seguirse con los chicos en las aulas”.

En tanto, aclaró que “los voluntarios no van a estar en las escuelas y no reemplazan a los docentes”, pero destacó que “expresan una manera positiva de involucrarse con la educación pública frente al hartazgo de la posición de algunos dirigentes gremiales que todos los años pretenden someternos a esta duda de si las clases empiezan o no”, en alusión directa al secretario general de SUTEBA, Roberto Baradel, el blanco elegido por el Gobierno.

Vidal descartó dictar el fin de la negociación por decreto y anunció que se reunirá en las próximas horas con los ministros de Economía, Hernán Lacunza; de Trabajo, Marcelo Villegas; y de Educación, Alejandro Finocchiaro, para intentar hallar una solución.

Por su parte, Peña se encargó de ratificar que “no va a haber una paritaria nacional porque el motivo de la paritaria nacional ya fue resuelto”. Se refirió así al aumento automático del 20 por ciento por encima del Salario Mínimo, Vital y Móvil para los docentes. Y aclaró que el pago de salarios no recae en la Nación.

“Es muy importante que los sindicatos se sientan a discutir de manera franca y abierta con cada provincia. El paro no tiene razón de ser, salvo que esconda otros fines políticos”, sugirió el ministro coordinador. Larreta, en tanto, admitió que “no hay plan B” y repitió: “Hasta último minuto vamos a intentar llegar a un acuerdo para que haya clases el lunes”.  

La marcha convocada por la CGT para el próximo del 7 de marzo, que cosecha cada vez más adhesión política, también recibió críticas en la conferencia de prensa. Peña subrayó que “2016 fue un muy buen año de diálogo y trabajo con los sindicatos y la CGT” y remató: “Esperamos que 2017 también lo sea, y que el año electoral no altere la vocación de diálogo”.

El jefe de Gabinete consideró que el gobierno de Cambiemos “está yendo por el rumbo correcto” y cargó contra la ex presidenta Cristina Kirchner, quien convocó a sus seguidores a sumarse a la movilización. “Se va a sumar a todo aquello que haga fracasar el cambio”, disparó Peña, cortante.

Las tres referencias del imperio político del PRO endurecieron sus líneas argumentales comunes en busca de conservar el gran caudal de votos conseguido en los últimos comicios. En números, la legitimidad de origen es difícil de rebatir: entre Nación, Ciudad y provincia de Buenos Aires, el macrismo –dentro de Cambiemos- sumó alrededor de 17 millones y medio de votos. Así, en un segundo año de mandato belicoso en la relación con los gremios, el Gobierno intenta calar hondo con un discurso cerrado para superar el conflicto con los docentes y la CGT, dos pruebas de fuego para la suerte electoral de la alianza gobernante.