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Deberá investigar el desempeño de los abogados del Estado que intervinieron en el caso del Correo. Hace 60 días Macri estuvo a punto de echarlo. La advertencia de Carrió y una interna contenida.
Por 15/02/2017 09:05 PM

El escándalo de la quita que propuso el Grupo Macri para saldar su deuda con el Estado, por la fallida privatización del Correo, generó coletazos inesperados dentro del Ejecutivo. Uno de ellos tiene que ver con el titular de la Procuración General del Tesoro, el ex fiscal y camarista porteño Carlos Balbín, cuya cabeza estuvo a punto de rodar antes de fin de año. Ahora una pieza importante de las investigaciones que se impulsarán sobre el concurso de Correo Argentino S.A. está en sus manos y su desenlace es materia de especulaciones dentro de la Casa Rosada.

La semana pasada la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) pidió su intervención para que investigue el desempeño de los abogados representantes del Estado que participaron del expediente de convocatoria de acreedores que ya lleva 15 años.  De acuerdo a la ley, el Procurador del Tesoro de la Nación "tiene jerarquía equivalente a la de los ministros del Poder Ejecutivo y ejerce sus competencias con independencia técnica". Entre sus funciones está el asesoramiento al Presidente, "asumir la representación y defensa del Estado Nacional en juicio", dirigir al "Cuerpo de Abogados del Estado" e "instruir investigaciones y sumarios administrativos en los casos previstos por el ordenamiento jurídico". Ése ultimo punto es el que activó la PIA y que centrará su atención en el director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Comunicaciones, Juan Carlos Mocoroa. El hombre puso su firma en el acuerdo de quita de deuda con la empresa del Grupo Macri que fue duramente cuestionado por la fiscal general de la Cámara Comercial, Gabriela Boquín, que lo consideró abusivo y perjudicial para el interés público ya que implica una condonación de gran parte de la deuda de la empresa con el Estado.

Mocoroa depende directamente del ministro Oscar Aguad y su rol será investigado por Balbín en el marco de un sumario donde el funcionario indagará el desempeño de cada abogado del Estado que intervino en tres lustros.  La importancia de ese dictamen reavivó las preocupaciones del mismo sector del Gobierno que en diciembre agitó la "inminente caída" de Balbín, que habría llegado al puesto por sus reconocidos méritos y también, según otras fuentes del entorno presidencial, gracias al apoyo y recomendación del actual titular de Club Boca Juniors Daniel "Tano" Angelici.  El rol del amigo y operador judicial del macrismo sobre la supervivencia de Balbín genera matices dentro de la Rosada, especialmente porque fue la propia diputada nacional Elisa Carrió la que frenó su partida con una llamada telefónica al Presidente. 

La comunicación, que tuvo tono de advertencia, tuvo un tono poco amigable y fue más allá del tweet que había enviado la chaqueña poco antes. "Es la persona más honrada, estudiosa y buena persona que he conocido en el Derecho Administrativo", disparó la socia de Cambiemos, que este miércoles difundió un escueto comunicado donde anunció que está investigando el caso del concurso de acreedores de la empresa de Franco Macri.

En diciembre, luego de un año al frente del organismo, los cuestionamientos resonaron sobre la cabeza de Balbín, motorizados por el jefe de Asesores de la Presidencia José Torello, el secretario Legal y Técnico de la Nación Pablo Clusellas y el influyente parlamentario del MERCOSUR Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. El trío de operadores que alguna vez integró la "mesa jurídica" del PRO, y que antagoniza con Angelici, estuvo a un paso de reemplazar a Balbín por un abogado "más permeable" a algunos planteos empresarios, como Diego Botana, de un poderoso buffet porteño que fue, según su curriculum, "expert witness en los Tribunales de Quiebras de la Ciudad de Nueva York en materia de derecho concursal argentino, en procesos de reestructuración internacional de deuda". El letrado argentino que participó en la negociación con los fondos buitre en el juzgado del magistrado municipal neoyorkino Thomas Griesa es el número puesto de Torello, Clusellas y Rodriguez Simón, hasta que antes de fin de año el Presidente ordenó dar marcha atrás con el enroque. La instrucción fue cumplida por el jefe de Gabinete Marcos Peña que se sacó una foto pública con los sectores en pugna para respaldar a Balbín. En la imagen posaron los involucrados, el viceministro Mario Quintana y el ministro de Justicia Germán Garavano, que tampoco tendría una buena relación con el protagonista de la disputa.

La centralidad del debate que generó el volantazo de diciembre, y evitó el reemplazo, tuvo que ver con la necesidad política del PRO de contar con un hombre propio al frente de la Procuración del Tesoro, una característica de la que ya no goza Balbín desde el año pasado, cuando no fue "permeable" a algunas sugerencias, especialmente sobre sus dictámenes respecto a los aumentos de tarifas de servicios públicos, que terminaron en la Corte con un duro fallo en contra. Entre los defensores de Balbín hay algunos funcionarios de peso en el Ejecutivo que niegan la vinculación del actual Procurador con Angelici y confirman su supervivencia gracias a Lilita. La diputada habría jugado como prenda de unidad para calmar las pasiones destituyentes contra Balbín que agitaba Rodríguez Simón, un hombre que también tiene asiduo diálogo con ella.

Si ese apoyo es más determinante que las declaraciones que hizo Carrió en diciembre, quizás se pueda entender mejor la preocupación que gira en torno a Balbín desde la semana pasada, cuando la vieja Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas pidió su intervención. 

Efecto Balbín: preocupa al Gobierno la auditoría interna del acuerdo con el Correo

Deberá investigar el desempeño de los abogados del Estado que intervinieron en el caso del Correo. Hace 60 días Macri estuvo a punto de echarlo. La advertencia de Carrió y una interna contenida.

El escándalo de la quita que propuso el Grupo Macri para saldar su deuda con el Estado, por la fallida privatización del Correo, generó coletazos inesperados dentro del Ejecutivo. Uno de ellos tiene que ver con el titular de la Procuración General del Tesoro, el ex fiscal y camarista porteño Carlos Balbín, cuya cabeza estuvo a punto de rodar antes de fin de año. Ahora una pieza importante de las investigaciones que se impulsarán sobre el concurso de Correo Argentino S.A. está en sus manos y su desenlace es materia de especulaciones dentro de la Casa Rosada.

La semana pasada la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) pidió su intervención para que investigue el desempeño de los abogados representantes del Estado que participaron del expediente de convocatoria de acreedores que ya lleva 15 años.  De acuerdo a la ley, el Procurador del Tesoro de la Nación "tiene jerarquía equivalente a la de los ministros del Poder Ejecutivo y ejerce sus competencias con independencia técnica". Entre sus funciones está el asesoramiento al Presidente, "asumir la representación y defensa del Estado Nacional en juicio", dirigir al "Cuerpo de Abogados del Estado" e "instruir investigaciones y sumarios administrativos en los casos previstos por el ordenamiento jurídico". Ése ultimo punto es el que activó la PIA y que centrará su atención en el director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Comunicaciones, Juan Carlos Mocoroa. El hombre puso su firma en el acuerdo de quita de deuda con la empresa del Grupo Macri que fue duramente cuestionado por la fiscal general de la Cámara Comercial, Gabriela Boquín, que lo consideró abusivo y perjudicial para el interés público ya que implica una condonación de gran parte de la deuda de la empresa con el Estado.

Mocoroa depende directamente del ministro Oscar Aguad y su rol será investigado por Balbín en el marco de un sumario donde el funcionario indagará el desempeño de cada abogado del Estado que intervino en tres lustros.  La importancia de ese dictamen reavivó las preocupaciones del mismo sector del Gobierno que en diciembre agitó la "inminente caída" de Balbín, que habría llegado al puesto por sus reconocidos méritos y también, según otras fuentes del entorno presidencial, gracias al apoyo y recomendación del actual titular de Club Boca Juniors Daniel "Tano" Angelici.  El rol del amigo y operador judicial del macrismo sobre la supervivencia de Balbín genera matices dentro de la Rosada, especialmente porque fue la propia diputada nacional Elisa Carrió la que frenó su partida con una llamada telefónica al Presidente. 

La comunicación, que tuvo tono de advertencia, tuvo un tono poco amigable y fue más allá del tweet que había enviado la chaqueña poco antes. "Es la persona más honrada, estudiosa y buena persona que he conocido en el Derecho Administrativo", disparó la socia de Cambiemos, que este miércoles difundió un escueto comunicado donde anunció que está investigando el caso del concurso de acreedores de la empresa de Franco Macri.

En diciembre, luego de un año al frente del organismo, los cuestionamientos resonaron sobre la cabeza de Balbín, motorizados por el jefe de Asesores de la Presidencia José Torello, el secretario Legal y Técnico de la Nación Pablo Clusellas y el influyente parlamentario del MERCOSUR Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. El trío de operadores que alguna vez integró la "mesa jurídica" del PRO, y que antagoniza con Angelici, estuvo a un paso de reemplazar a Balbín por un abogado "más permeable" a algunos planteos empresarios, como Diego Botana, de un poderoso buffet porteño que fue, según su curriculum, "expert witness en los Tribunales de Quiebras de la Ciudad de Nueva York en materia de derecho concursal argentino, en procesos de reestructuración internacional de deuda". El letrado argentino que participó en la negociación con los fondos buitre en el juzgado del magistrado municipal neoyorkino Thomas Griesa es el número puesto de Torello, Clusellas y Rodriguez Simón, hasta que antes de fin de año el Presidente ordenó dar marcha atrás con el enroque. La instrucción fue cumplida por el jefe de Gabinete Marcos Peña que se sacó una foto pública con los sectores en pugna para respaldar a Balbín. En la imagen posaron los involucrados, el viceministro Mario Quintana y el ministro de Justicia Germán Garavano, que tampoco tendría una buena relación con el protagonista de la disputa.

La centralidad del debate que generó el volantazo de diciembre, y evitó el reemplazo, tuvo que ver con la necesidad política del PRO de contar con un hombre propio al frente de la Procuración del Tesoro, una característica de la que ya no goza Balbín desde el año pasado, cuando no fue "permeable" a algunas sugerencias, especialmente sobre sus dictámenes respecto a los aumentos de tarifas de servicios públicos, que terminaron en la Corte con un duro fallo en contra. Entre los defensores de Balbín hay algunos funcionarios de peso en el Ejecutivo que niegan la vinculación del actual Procurador con Angelici y confirman su supervivencia gracias a Lilita. La diputada habría jugado como prenda de unidad para calmar las pasiones destituyentes contra Balbín que agitaba Rodríguez Simón, un hombre que también tiene asiduo diálogo con ella.

Si ese apoyo es más determinante que las declaraciones que hizo Carrió en diciembre, quizás se pueda entender mejor la preocupación que gira en torno a Balbín desde la semana pasada, cuando la vieja Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas pidió su intervención.