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Acordaron un comunicado conjunto, compartieron una conferencia y frustraron el comienzo de la última sesión de la Legislatura. Diálogos y buena voluntad no garantiza futura unificación.
Por 07/12/2017 06:15 PM

La decisión del juez federal Claudio Bonadio de solicitar el desafuero y prisión preventiva para la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner logró unificar al menos por un momento al Partido Justicialista porteño y al kirchnerismo duro, como quedó demostrado esta tarde en la Legislatura porteña.

La articulación se tradujo en un compromiso entre peronistas y kirchneristas para no bajar al recinto y buscar frustrar la sesión ordinaria del Parlamento de este jueves en la que el PRO de Horacio Rodríguez Larreta apuntaba a cerrar el año y aprobar un extenso paquete de leyes. Sin embargo, una foto no hace un álbum y la fusión para defender a su jefa política fue circunstancial y no se traducirá en una reunificación inmediata del peronismo capitalino.

Tras conocerse la determinación de Bonadio en el marco de la causa por presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, las distintas cabezas de Unidad Porteña acordaron plantarse contra Cambiemos.

 

 

Por la mañana, el jefe del bloque Unidad Ciudadana, Carlos Alfonso Tomada,  junto con el kirchnerista Mariano Recalde intercambiaron fluidos diálogos con los peronistas María Rosa Muiños y Juan Manuel Olmos. Se entendieron rápido y resolvieron trabajar en conjunto, tras la confirmación del interbloque Unidad Porteña.

Ambos sectores de lo que fue el Frente para la Victoria acordaron un comunicado conjunto, leído por Tomada en conferencia de prensa, en el que denunciaron “el fin del estado de derecho en la Argentina”. Al mismo tiempo, tras reuniones breves en los despachos de la Legislatura, decidieron no participar de la sesión.

Por esas horas, en los despachos del PRO crecía la preocupación por la jugada de Unidad Porteña, que obligó a modificar el orden del día y complicó los reclamos legislativos de Rodríguez Larreta. Tanto el peronismo y el kirchnerismo habían negociado con el oficialismo el acompañamiento en proyectos como el traspaso de delitos penales de Nación a Ciudad, la concesión del sistema de transporte en bicicletas y la venta de dos inmuebles para financiar la compra de la sede de la Jefatura de Gobierno, entre otros.

 

 

El bloque Vamos Juntos debió re-ver el esquema de negociación, sacó algunas leyes del temario y consiguió que el bloque de Martín Lousteau avale la privatización de las bicicletas. Como consecuencia, una sesión que se previa maratónica, no lo fue y las autoridades del Parlamento resolvieron convocar a una extraordinaria para los próximos días.

Unidad Porteña estuvo a punto de voltear la sesión, pero el oficialismo movió fichas y encontró los votos necesarios en el resto de los bloques de la oposición. Los últimos movimientos de peronistas y kirchneristas los encontraron en el mismo camino, como diálogos, reuniones frecuentes y hasta posiciones políticas en conjunto. No obstante, sostienen en ambos tribus políticas, ese diálogo y buena voluntad no garantiza unidad.

Por el momento se trabará desde cada bloque. Por un lado, Unidad Ciudadana conducido por Tomada y, por otro, a Bloque Peronista, que preside la justicialista Muiños. El primer punto de sinergia se dio con la conformación del interbloque Unidad Porteña, pero para una integración, que por el momento pocos alientan, se trabajará con el método de Reinaldo Merlo, “paso a paso”.

Unidad del PJ porteño y los K por Cristina: una foto circunstancial

Acordaron un comunicado conjunto, compartieron una conferencia y frustraron el comienzo de la última sesión de la Legislatura. Diálogos y buena voluntad no garantiza futura unificación.

La decisión del juez federal Claudio Bonadio de solicitar el desafuero y prisión preventiva para la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner logró unificar al menos por un momento al Partido Justicialista porteño y al kirchnerismo duro, como quedó demostrado esta tarde en la Legislatura porteña.

La articulación se tradujo en un compromiso entre peronistas y kirchneristas para no bajar al recinto y buscar frustrar la sesión ordinaria del Parlamento de este jueves en la que el PRO de Horacio Rodríguez Larreta apuntaba a cerrar el año y aprobar un extenso paquete de leyes. Sin embargo, una foto no hace un álbum y la fusión para defender a su jefa política fue circunstancial y no se traducirá en una reunificación inmediata del peronismo capitalino.

Tras conocerse la determinación de Bonadio en el marco de la causa por presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, las distintas cabezas de Unidad Porteña acordaron plantarse contra Cambiemos.

 

 

Por la mañana, el jefe del bloque Unidad Ciudadana, Carlos Alfonso Tomada,  junto con el kirchnerista Mariano Recalde intercambiaron fluidos diálogos con los peronistas María Rosa Muiños y Juan Manuel Olmos. Se entendieron rápido y resolvieron trabajar en conjunto, tras la confirmación del interbloque Unidad Porteña.

Ambos sectores de lo que fue el Frente para la Victoria acordaron un comunicado conjunto, leído por Tomada en conferencia de prensa, en el que denunciaron “el fin del estado de derecho en la Argentina”. Al mismo tiempo, tras reuniones breves en los despachos de la Legislatura, decidieron no participar de la sesión.

Por esas horas, en los despachos del PRO crecía la preocupación por la jugada de Unidad Porteña, que obligó a modificar el orden del día y complicó los reclamos legislativos de Rodríguez Larreta. Tanto el peronismo y el kirchnerismo habían negociado con el oficialismo el acompañamiento en proyectos como el traspaso de delitos penales de Nación a Ciudad, la concesión del sistema de transporte en bicicletas y la venta de dos inmuebles para financiar la compra de la sede de la Jefatura de Gobierno, entre otros.

 

 

El bloque Vamos Juntos debió re-ver el esquema de negociación, sacó algunas leyes del temario y consiguió que el bloque de Martín Lousteau avale la privatización de las bicicletas. Como consecuencia, una sesión que se previa maratónica, no lo fue y las autoridades del Parlamento resolvieron convocar a una extraordinaria para los próximos días.

Unidad Porteña estuvo a punto de voltear la sesión, pero el oficialismo movió fichas y encontró los votos necesarios en el resto de los bloques de la oposición. Los últimos movimientos de peronistas y kirchneristas los encontraron en el mismo camino, como diálogos, reuniones frecuentes y hasta posiciones políticas en conjunto. No obstante, sostienen en ambos tribus políticas, ese diálogo y buena voluntad no garantiza unidad.

Por el momento se trabará desde cada bloque. Por un lado, Unidad Ciudadana conducido por Tomada y, por otro, a Bloque Peronista, que preside la justicialista Muiños. El primer punto de sinergia se dio con la conformación del interbloque Unidad Porteña, pero para una integración, que por el momento pocos alientan, se trabajará con el método de Reinaldo Merlo, “paso a paso”.