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Un amplio rechazo de diputados pone a la reforma previsional contra las cuerdas

El proyecto es resistido por al menos un centenar de opositores. Cambiemos no contará con la ayuda del Frente Renovador y deberá negociar voto a voto. Quiénes pueden torcer la balanza.
Redacción 01/12/2017 11:37 AM

Cuando el tablero marcó 43 votos afirmativos, 23 negativos y tres abstenciones, Cambiemos respiró aliviado. Había superado la primera prueba en el Senado con la aprobación de la reforma previsional, quizá la “pata” más relevante del paquete legislativo de fin de año. Pero el oficialismo se encontrará con un escenario bien distinto en la Cámara de Diputados, donde al menos cien opositores rechazan la iniciativa y hasta podrían frustrar los planes del Gobierno.

El cambio en el cálculo de los haberes jubilatorios será debatido -aun sin fecha definida- en sesiones extraordinarias, con la nueva conformación parlamentaria. De uno y otro lado, los diputados con mandato hasta 2019 recién empiezan a conocerse con los ingresantes y en los últimos días aceitaron el diálogo para acercar posiciones y preparar el terreno para uno de los debates más gravitantes de los últimos años.

“Nos toca la ingrata tarea de votar esta ley”, se sinceró  al cierre del debate en el Senado el jefe del bloque del PJ-FpV, Miguel Pichetto, que le garantizó a Cambiemos los votos para avanzar. En Diputados, el peronismo está más atomizado y en pleno rearmado. Sin ese apoyo, la reforma jubilatoria no podrá convertirse en realidad. En consecuencia, Cambiemos deberá negociar voto a voto si quiere evitar una crisis política.

 

 

EL ESCENARIO. Con los bloques de la oposición en pleno reacomodamiento, estimar un número exacto de votos en contra de la reforma sería, ante todo, prematuro. Sin embargo, un primer cálculo a trazo grueso arroja un pelotón de al menos 100 diputados que intentarían bloquear el proyecto, contra los 108 que tendrá el interbloque Cambiemos –de incorporar al porteño Martín Lousteau y su socia Carla Carrizo, tendrá 110-.

La bancada que hará más fuerza para frenar la ley, tanto numérica como políticamente, es la del Frente para la Victoria-PJ. Según estimaciones de su flamante jefe, Agustín Rossi, serán finalmente entre 60 y 65 diputados, producto de inevitables fugas. Un dato: en ese espacio aterrizarán los 13 bonaerenses que consiguieron una banca de la mano de Cristina Kirchner, bajo el sello de Unidad Ciudadana.

“Yo no me animaría a levantar la mano para bajar el sueldo a un jubilado”, adelantó en recientes declaraciones el titular del PJ, José Luis Gioja, que concurrió con su tropa de sanjuaninos a la jura de senadores electos y propició una foto con Cristina. Fue una señal de unidad con el kirchnerismo, que no logra congeniar con Pichetto en el Senado.

 

José Luis Gioja, Rubén Uñac y otros sanjuaninos con Cristina Kirchner (HSN)

Cambiemos tampoco contará esta vez con el apoyo del Frente Renovador. Ya sin Sergio Massa entre sus filas, y producto de su mala performance en las últimas elecciones, el bloque tendrá 17 miembros, y dejará de ser el socio principal del oficialismo. En otras palabras: ya no será el FR el que termine de darle legitimidad a las propuestas de gobierno. Ese rol será ocupado por los gobernadores del PJ, los protagonistas del próximo Congreso.

La vocera del massismo en la reforma jubilatoria, la reelecta Mirta Tundis, se encargó de explicar en detalle cómo los haberes se verían reducidos si se cambia la fórmula actual. Lo primero que deberá hacer el oficialismo es correr a la diputada de la presidencia de la Comisión de Previsión y Seguridad Social. Tomar el control de ese cuerpo parlamentario será fundamental para controlar el modo y los tiempos del debate. Y Cambiemos considera que tiene el número de legisladores suficiente para hacerlo.

 

 

Otros diputados que resisten la iniciativa oficial son los cuatro del Movimiento Evita, los tres del Frente de Izquierda y Victoria Donda, de Libres del Sur. A su vez, habrá que prestar atención a la conducta de Luis Contigiani, el único socialista que logró una banca de la mano del gobernador santafesino Miguel Lifschitz, que firmó el Consenso Fiscal con el Gobierno nacional.

Otros cuatro rechazos provendrían del Frente para la Concordia misionero, que tiene como figura al senador electo Maurice Closs, y de Alma “Chani” Sapag, la única representante del Movimiento Popular Neuquino, que en el Senado votó en contra de la reforma, con Guillermo Pereyra y Lucila Crexell.

En la lista también se anotan los cuatro puntanos que pasarán a integrar el bloque de Compromiso Federal, el recoveco de los Rodríguez Saá en la Cámara baja. Como consignó Letra P, los hermanos que ostentan el poder en San Luis inauguraron una etapa de relación óptima e inédita con Cristina y en esa sintonía irán sus votos. A Adolfo, senador reelecto, se lo vio cómplice con la ex presidenta en la sesión de jura. Horas después plasmó su voto negativo a la reforma previsional junto a su aliada Liliana Negre.    

 

Cristina Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá, cómplices en la sesión preparatoria (HSN)

¿Cuál será, entonces, la fuerza que podría inclinar la balanza? Con una base de 20 miembros y perspectivas de duplicar ese número, el bloque Justicialista se perfila para ser el que finalmente defina la votación. Se trata de la bancada que aspira a ser base de los electos del peronismo en nombre de sus gobernadores, con una impronta federal -hay nueve provincias representadas-. Su referente es ni más ni menos que Diego Bossio, ex titular de la ANSES. 

“Como ese tema se va a definir con la composición nueva, lo vamos a charlar cuando se incorporen los nuevos diputados. Es difícil definir esto ahora, el tema todavía no se habló entre nosotros. Los electos recién juran el miércoles”, dijo a Letra P una importante fuente del bloque, que además de la duda numérica todavía no tiene presidente -su jefe actual, Oscar Romero, termina mandato-.

 

Diego Bossio, figura clave del debate.

Así las cosas, en Cambiemos cuesta imaginar un fracaso de la reforma previsional, que está concatenada al Consenso Fiscal y a la ley de Responsabilidad Fiscal, proyectos que también deberán ser tratados en Diputados. “La vieja fórmula que abandonamos no se puede poner en práctica”, advirtió durante el debate en el Senado el radical Luis Naidenoff. Horas antes, puertas afuera, cientos de manifestantes de la arena sindical, política y social le decían “no” a la ley. 

Un amplio rechazo de diputados pone a la reforma previsional contra las cuerdas

El proyecto es resistido por al menos un centenar de opositores. Cambiemos no contará con la ayuda del Frente Renovador y deberá negociar voto a voto. Quiénes pueden torcer la balanza.

Cuando el tablero marcó 43 votos afirmativos, 23 negativos y tres abstenciones, Cambiemos respiró aliviado. Había superado la primera prueba en el Senado con la aprobación de la reforma previsional, quizá la “pata” más relevante del paquete legislativo de fin de año. Pero el oficialismo se encontrará con un escenario bien distinto en la Cámara de Diputados, donde al menos cien opositores rechazan la iniciativa y hasta podrían frustrar los planes del Gobierno.

El cambio en el cálculo de los haberes jubilatorios será debatido -aun sin fecha definida- en sesiones extraordinarias, con la nueva conformación parlamentaria. De uno y otro lado, los diputados con mandato hasta 2019 recién empiezan a conocerse con los ingresantes y en los últimos días aceitaron el diálogo para acercar posiciones y preparar el terreno para uno de los debates más gravitantes de los últimos años.

“Nos toca la ingrata tarea de votar esta ley”, se sinceró  al cierre del debate en el Senado el jefe del bloque del PJ-FpV, Miguel Pichetto, que le garantizó a Cambiemos los votos para avanzar. En Diputados, el peronismo está más atomizado y en pleno rearmado. Sin ese apoyo, la reforma jubilatoria no podrá convertirse en realidad. En consecuencia, Cambiemos deberá negociar voto a voto si quiere evitar una crisis política.

 

 

EL ESCENARIO. Con los bloques de la oposición en pleno reacomodamiento, estimar un número exacto de votos en contra de la reforma sería, ante todo, prematuro. Sin embargo, un primer cálculo a trazo grueso arroja un pelotón de al menos 100 diputados que intentarían bloquear el proyecto, contra los 108 que tendrá el interbloque Cambiemos –de incorporar al porteño Martín Lousteau y su socia Carla Carrizo, tendrá 110-.

La bancada que hará más fuerza para frenar la ley, tanto numérica como políticamente, es la del Frente para la Victoria-PJ. Según estimaciones de su flamante jefe, Agustín Rossi, serán finalmente entre 60 y 65 diputados, producto de inevitables fugas. Un dato: en ese espacio aterrizarán los 13 bonaerenses que consiguieron una banca de la mano de Cristina Kirchner, bajo el sello de Unidad Ciudadana.

“Yo no me animaría a levantar la mano para bajar el sueldo a un jubilado”, adelantó en recientes declaraciones el titular del PJ, José Luis Gioja, que concurrió con su tropa de sanjuaninos a la jura de senadores electos y propició una foto con Cristina. Fue una señal de unidad con el kirchnerismo, que no logra congeniar con Pichetto en el Senado.

 

José Luis Gioja, Rubén Uñac y otros sanjuaninos con Cristina Kirchner (HSN)

Cambiemos tampoco contará esta vez con el apoyo del Frente Renovador. Ya sin Sergio Massa entre sus filas, y producto de su mala performance en las últimas elecciones, el bloque tendrá 17 miembros, y dejará de ser el socio principal del oficialismo. En otras palabras: ya no será el FR el que termine de darle legitimidad a las propuestas de gobierno. Ese rol será ocupado por los gobernadores del PJ, los protagonistas del próximo Congreso.

La vocera del massismo en la reforma jubilatoria, la reelecta Mirta Tundis, se encargó de explicar en detalle cómo los haberes se verían reducidos si se cambia la fórmula actual. Lo primero que deberá hacer el oficialismo es correr a la diputada de la presidencia de la Comisión de Previsión y Seguridad Social. Tomar el control de ese cuerpo parlamentario será fundamental para controlar el modo y los tiempos del debate. Y Cambiemos considera que tiene el número de legisladores suficiente para hacerlo.

 

 

Otros diputados que resisten la iniciativa oficial son los cuatro del Movimiento Evita, los tres del Frente de Izquierda y Victoria Donda, de Libres del Sur. A su vez, habrá que prestar atención a la conducta de Luis Contigiani, el único socialista que logró una banca de la mano del gobernador santafesino Miguel Lifschitz, que firmó el Consenso Fiscal con el Gobierno nacional.

Otros cuatro rechazos provendrían del Frente para la Concordia misionero, que tiene como figura al senador electo Maurice Closs, y de Alma “Chani” Sapag, la única representante del Movimiento Popular Neuquino, que en el Senado votó en contra de la reforma, con Guillermo Pereyra y Lucila Crexell.

En la lista también se anotan los cuatro puntanos que pasarán a integrar el bloque de Compromiso Federal, el recoveco de los Rodríguez Saá en la Cámara baja. Como consignó Letra P, los hermanos que ostentan el poder en San Luis inauguraron una etapa de relación óptima e inédita con Cristina y en esa sintonía irán sus votos. A Adolfo, senador reelecto, se lo vio cómplice con la ex presidenta en la sesión de jura. Horas después plasmó su voto negativo a la reforma previsional junto a su aliada Liliana Negre.    

 

Cristina Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá, cómplices en la sesión preparatoria (HSN)

¿Cuál será, entonces, la fuerza que podría inclinar la balanza? Con una base de 20 miembros y perspectivas de duplicar ese número, el bloque Justicialista se perfila para ser el que finalmente defina la votación. Se trata de la bancada que aspira a ser base de los electos del peronismo en nombre de sus gobernadores, con una impronta federal -hay nueve provincias representadas-. Su referente es ni más ni menos que Diego Bossio, ex titular de la ANSES. 

“Como ese tema se va a definir con la composición nueva, lo vamos a charlar cuando se incorporen los nuevos diputados. Es difícil definir esto ahora, el tema todavía no se habló entre nosotros. Los electos recién juran el miércoles”, dijo a Letra P una importante fuente del bloque, que además de la duda numérica todavía no tiene presidente -su jefe actual, Oscar Romero, termina mandato-.

 

Diego Bossio, figura clave del debate.

Así las cosas, en Cambiemos cuesta imaginar un fracaso de la reforma previsional, que está concatenada al Consenso Fiscal y a la ley de Responsabilidad Fiscal, proyectos que también deberán ser tratados en Diputados. “La vieja fórmula que abandonamos no se puede poner en práctica”, advirtió durante el debate en el Senado el radical Luis Naidenoff. Horas antes, puertas afuera, cientos de manifestantes de la arena sindical, política y social le decían “no” a la ley.