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La gobernadora tendría la semana próxima el Presupuesto, la autorización para tomar deuda y el proyecto de acuerdo de responsabilidad fiscal de los municipios. La rosca a dos bandas.
Por 08/11/2017 04:11 PM

Como se conoció entre la noche del martes y la mañana de este miércoles, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, habría conseguido el número necesario de legisladores para aprobar el Presupuesto 2018, el endeudamiento, la ley Fiscal Impositiva y el Régimen de Responsabilidad Fiscal Municipal. Lo hará con el mismo respaldo que tuvo el año pasado. Esto es: el Frente Renovador,  los bloques aliados y parte del peronismo, que, a diferencia del año pasado, ni siquiera intentó mostrarse abroquelado.

Si bien la votación irá en línea con lo que fue el Presupuesto 2017, esta vez el contexto fue diferente. El gobierno provincial, parado sobre la victoria electoral de octubre y el final del mandato de varios legisladores y legisladoras, no necesitó demasiado. Se apoyó en los viejos acuerdo para evitar abrir nuevos frentes de negociación y avanzó. 

La gobernadora se reunió el martes con Sergio Massa. Hasta antes de la elección, el diálogo entre ellos era escaso. La relación era sostenida por los legisladores por cuestiones de funcionamiento de las cámaras, pero Cambiemos le respetaría hasta diciembre el acuerdo de gobernabilidad. Y así ocurrió. 

Massa, que todavía tiene un puñado intendentes bajo su órbita, pidió –en acuerdo con un sector del PJ que también se traduce en votos- modificar el artículo 45 del proyecto que obliga a los municipios a destinar el 85% de los recursos que reciban a través del Fondo Educativo a obras de infraestructura educativa. Acordaron que ese porcentaje se reduzca y que, de esa manera, los jefes comunales puedan seguir contando con dinero para libre disponibilidad. Massa, que fue uno de los grandes perdedores de la elección pasada, sigue oficiando de articulador de la oposición.

 

 

LA LEALTAD DEL TIGRE. El líder del Frente Renovador le garantizaría a Vidal, siempre y cuando vayan todos los legisladores el día de la sesión, 18 votos en Diputados y seis en el Senado. Al acompañamiento massista en la Cámara alta hay que sumarle los cuatro que se fueron del bloque, pero que tampoco encuentran mayores reparos para oponerse férreamente a un rechazo en general. Ahí Cambiemos junta diez votos. También tendrá al aliado Omar Foglia- que dejó a Stolbizer tiempo atrás- para a los 11 votos.

Del peronismo randazzista, el oficialismo cosechará otros seis votos. La suma asciende a 17. A ese cálculo se le agregan el bloque propio y el resultante es 35 bancas de 46. Quedará la bancada del Frente para la Victoria-PJ con diez votos y el unibloque Néstor Kirchner, una banca que ocupa Fernanda Campo en remplazo del intendente de José C Paz, Mario Ishii, que amenazó con volver al Senado el día de la sesión para hacer notar su descontento. Sin embargo, de darse, la presencia del paceño no alteraría los planes. 

En Diputados, Massa le da 18 votos a Cambiemos y cuatro del GEN –su aliado electoral-, siempre y cuando no existan rebeldes. El resto de los convencimientos al peronismo corren por cuenta del oficialismo.  

LA OPOSICIÓN DE WASHINGTON. Hubo un hecho que sirvió de puntapié para empezar a aceitar el diálogo con distintos actores de los bloques peronistas. Se trató de un viaje que hicieron, días después de la elección, el ministro de Economía, Hernán Lacunza, con el presidente de la Cámara, Manuel Mosca, y un variado grupo de legisladores de distintas fuerzas políticas.  

La visita a Estados Unidos fue para detallar a los legisladores de la oposición en qué obras iban a invertir los organismo de crédito y financiamiento internacional dentro del Presupuesto 2018. Como se comunicó oficialmente, a ese viaje fueron los diputados Ramiro Gutiérrez, del Frente Renovador y vicepresidente del cuerpo; Marcelo Díaz, presidente del Bloque GEN Progresistas; Marcelo Daletto, de Cambiemos y presidente de la Comisión de Presupuesto; Marcelo Torres, Juan Manuel Cheppi y Rocio Giaccone en representación del Frente para la Victoria (FpV) y Alejandra Martínez y Rodolfo Iriart, del FpV-PJ. Para el oficialismo, ese viaje fue un paso más que importante.  

 

 

Como había adelantado Letra P, Cambiemos también aprovechó la interna del PJ y la disgregación del peronismo en la Legislatura y “jugó” con el vencimiento de mandato de diputados y senadores. Por ejemplo, del bloque Peronismo para la Victoria –que votará a favor de los pedidos de Vidal-, cuatro llegan al final de sus mandatos: Fernando "Chino" Navarro, Graciela Rego, Gustavo Di Marzio y Hernán Doval. Tienen dos años más el histórico Horacio González y Patricia Cubría, del Movimiento Evita. 

En el bloque del FpV-PJ pasa lo mismo. De 13 integrantes que tiene el bloque, cinco tienen dos años más de mandato. El resto tiene fecha de vencimiento: Valeria Amendolara, Manuel Elías, Mariano San Pedro, Andrés Quinteros, Evangelina Ramírez, Alicia Sánchez, Liliana Pintos y Marcelo Feliú

Pero Cambiemos también pretende el aval –apuestan a un faltazo en el día de la sesión que permita bajar el número necesario para llegar el quórum- de legisladores que integran el bloque del Frente para la Victoria, la bancada más opositora, al menos discursivamente. Ése es el escenario que manejan para la sesión en Diputados. 

Cabe recordar que el año pasado, el bloque del FpV, con fuerte presencia de La Cámpora, votó dividido. Hubo cinco legisladores (Marcelo Torres, Karina Nazabal, Aníbal Regueiro, Marisol Merquel y Juan José Mussi) que acompañaron la autorización para tomar de deuda que pedía Vidal. El resto de los y las integrantes de esa bancada no votó el endeudamiento. 

La sesión iba a ser este jueves en Diputados. Entre el martes por la noche y el miércoles a la mañana, definieron suspenderla y pasarla para el martes de la semana que viene. El oficialismo instaló que ya tiene los votos de Massa, del GEN y de un sector del peronismo para avanzar. Apuesta todo al martes, pero las negociaciones continúan. 

 

Radiografía de la negociación con la que Vidal busca el endeudamiento

La gobernadora tendría la semana próxima el Presupuesto, la autorización para tomar deuda y el proyecto de acuerdo de responsabilidad fiscal de los municipios. La rosca a dos bandas.

Como se conoció entre la noche del martes y la mañana de este miércoles, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, habría conseguido el número necesario de legisladores para aprobar el Presupuesto 2018, el endeudamiento, la ley Fiscal Impositiva y el Régimen de Responsabilidad Fiscal Municipal. Lo hará con el mismo respaldo que tuvo el año pasado. Esto es: el Frente Renovador,  los bloques aliados y parte del peronismo, que, a diferencia del año pasado, ni siquiera intentó mostrarse abroquelado.

Si bien la votación irá en línea con lo que fue el Presupuesto 2017, esta vez el contexto fue diferente. El gobierno provincial, parado sobre la victoria electoral de octubre y el final del mandato de varios legisladores y legisladoras, no necesitó demasiado. Se apoyó en los viejos acuerdo para evitar abrir nuevos frentes de negociación y avanzó. 

La gobernadora se reunió el martes con Sergio Massa. Hasta antes de la elección, el diálogo entre ellos era escaso. La relación era sostenida por los legisladores por cuestiones de funcionamiento de las cámaras, pero Cambiemos le respetaría hasta diciembre el acuerdo de gobernabilidad. Y así ocurrió. 

Massa, que todavía tiene un puñado intendentes bajo su órbita, pidió –en acuerdo con un sector del PJ que también se traduce en votos- modificar el artículo 45 del proyecto que obliga a los municipios a destinar el 85% de los recursos que reciban a través del Fondo Educativo a obras de infraestructura educativa. Acordaron que ese porcentaje se reduzca y que, de esa manera, los jefes comunales puedan seguir contando con dinero para libre disponibilidad. Massa, que fue uno de los grandes perdedores de la elección pasada, sigue oficiando de articulador de la oposición.

 

 

LA LEALTAD DEL TIGRE. El líder del Frente Renovador le garantizaría a Vidal, siempre y cuando vayan todos los legisladores el día de la sesión, 18 votos en Diputados y seis en el Senado. Al acompañamiento massista en la Cámara alta hay que sumarle los cuatro que se fueron del bloque, pero que tampoco encuentran mayores reparos para oponerse férreamente a un rechazo en general. Ahí Cambiemos junta diez votos. También tendrá al aliado Omar Foglia- que dejó a Stolbizer tiempo atrás- para a los 11 votos.

Del peronismo randazzista, el oficialismo cosechará otros seis votos. La suma asciende a 17. A ese cálculo se le agregan el bloque propio y el resultante es 35 bancas de 46. Quedará la bancada del Frente para la Victoria-PJ con diez votos y el unibloque Néstor Kirchner, una banca que ocupa Fernanda Campo en remplazo del intendente de José C Paz, Mario Ishii, que amenazó con volver al Senado el día de la sesión para hacer notar su descontento. Sin embargo, de darse, la presencia del paceño no alteraría los planes. 

En Diputados, Massa le da 18 votos a Cambiemos y cuatro del GEN –su aliado electoral-, siempre y cuando no existan rebeldes. El resto de los convencimientos al peronismo corren por cuenta del oficialismo.  

LA OPOSICIÓN DE WASHINGTON. Hubo un hecho que sirvió de puntapié para empezar a aceitar el diálogo con distintos actores de los bloques peronistas. Se trató de un viaje que hicieron, días después de la elección, el ministro de Economía, Hernán Lacunza, con el presidente de la Cámara, Manuel Mosca, y un variado grupo de legisladores de distintas fuerzas políticas.  

La visita a Estados Unidos fue para detallar a los legisladores de la oposición en qué obras iban a invertir los organismo de crédito y financiamiento internacional dentro del Presupuesto 2018. Como se comunicó oficialmente, a ese viaje fueron los diputados Ramiro Gutiérrez, del Frente Renovador y vicepresidente del cuerpo; Marcelo Díaz, presidente del Bloque GEN Progresistas; Marcelo Daletto, de Cambiemos y presidente de la Comisión de Presupuesto; Marcelo Torres, Juan Manuel Cheppi y Rocio Giaccone en representación del Frente para la Victoria (FpV) y Alejandra Martínez y Rodolfo Iriart, del FpV-PJ. Para el oficialismo, ese viaje fue un paso más que importante.  

 

 

Como había adelantado Letra P, Cambiemos también aprovechó la interna del PJ y la disgregación del peronismo en la Legislatura y “jugó” con el vencimiento de mandato de diputados y senadores. Por ejemplo, del bloque Peronismo para la Victoria –que votará a favor de los pedidos de Vidal-, cuatro llegan al final de sus mandatos: Fernando "Chino" Navarro, Graciela Rego, Gustavo Di Marzio y Hernán Doval. Tienen dos años más el histórico Horacio González y Patricia Cubría, del Movimiento Evita. 

En el bloque del FpV-PJ pasa lo mismo. De 13 integrantes que tiene el bloque, cinco tienen dos años más de mandato. El resto tiene fecha de vencimiento: Valeria Amendolara, Manuel Elías, Mariano San Pedro, Andrés Quinteros, Evangelina Ramírez, Alicia Sánchez, Liliana Pintos y Marcelo Feliú

Pero Cambiemos también pretende el aval –apuestan a un faltazo en el día de la sesión que permita bajar el número necesario para llegar el quórum- de legisladores que integran el bloque del Frente para la Victoria, la bancada más opositora, al menos discursivamente. Ése es el escenario que manejan para la sesión en Diputados. 

Cabe recordar que el año pasado, el bloque del FpV, con fuerte presencia de La Cámpora, votó dividido. Hubo cinco legisladores (Marcelo Torres, Karina Nazabal, Aníbal Regueiro, Marisol Merquel y Juan José Mussi) que acompañaron la autorización para tomar de deuda que pedía Vidal. El resto de los y las integrantes de esa bancada no votó el endeudamiento. 

La sesión iba a ser este jueves en Diputados. Entre el martes por la noche y el miércoles a la mañana, definieron suspenderla y pasarla para el martes de la semana que viene. El oficialismo instaló que ya tiene los votos de Massa, del GEN y de un sector del peronismo para avanzar. Apuesta todo al martes, pero las negociaciones continúan.