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Presupuesto 2018: el equilibrio como protagonista

Presupuesto 2018: el equilibrio como protagonista

13/11/2017 02:47 PM

Cuando el poder Ejecutivo Provincial definió a este presupuesto como el reflejo de los principales lineamiento de la acción de su gobierno, a los que enunció prioritariamente enfocados en la integración social, el desarrollo económico y la responsabilidad fiscal; nos dio el marco para un análisis cuya principal conclusión es el equilibrio como concepto central.

Hablamos de un presupuesto que alcanza más de 600 mil millones de pesos. Una cifra que puede ser considerada sideral, aunque en los cálculos de sus relaciones internas  no encontremos otras cifras significativas que nos llamen la atención por si solas. Se señala allí que el déficit se reduce en 0,05% del producto bruto provincial, la inversión en infraestructura crece 6% más que la inflación y la presión tributaria baja en un 2,3%. Se podría podría pensar que son “logros modestos”. Sin embargo, cuando advertimos que es  la  primera vez en décadas que tanto los procesos de reducción de la presión tributaria al ciudadano como el déficit, se producen en simultáneo con el aumento en términos reales de la inversión en infraestructura, el análisis alcanza una conclusión definitivamente virtuosa.

Durante años las recetas financieras aplicadas en la administración provincial para tratar de manejar el déficit se limitaban a subir los impuestos o paralizar las obras. La opción para bajar el déficit era que los vecinos y empresas pagaran más o que no se hicieran las obras de infraestructura necesarias. La vieja receta de la “frazada corta” que de todos modos comprobaba que aun pagando más, ni se hacían las obras ni se reducía el déficit. Este presupuesto muestra que la administración Vidal trabaja en un proceso de complementación: Baja de impuestos y quebrantos, aumento de las obras para los bonaerenses.

Las cifras puntuales podrán no sonar espectaculares, pero en este presupuesto hay solicitud de financiamiento con organismos de crédito internacionales para obras que si lo son y cuya definitiva concreción resolverá problemas centrales de manera sustentable. Ejemplo de esto son el programa de apoyo a la Gestión de la Cuenca del Río Salado, el Proyecto de Conectividad y Seguridad de Corredores Viales o la Puesta en Valor del Sistema de Transporte Eléctrico, por dar algunos.

El Plan Estratégico de Infraestructura de la Provincia da prioridad a las obras hidráulicas de las cuencas del Río Luján, Río Reconquista, Río Salado, Matanza-Riachuelo y Región Capital. Esto asegura terminar con un problema estructural que afectó por décadas a los vecinos y que se adelanta a paliar los daños que el cambio climático agrava año tras año. Obras trascendentes para el mejoramiento directo de la calidad de vida de miles de vecinos que incluye la urbanización de barrios y asentamientos olvidados por años, como es el caso de la emblemática villa Itati, en mi ciudad, Quilmes.

RECURSOS. En este punto no solo se quiebra la  tendencia del aumento permanente de la presión tributaria. También se mejora la equidad. La ciencia de las Finanzas Públicas advierte sobre los efectos devastadores que generan los impuestos distorsivos sobre la actividad económica. Un ejemplo citado por los expertos es el de Ingresos Brutos.

Sin embargo, fue precisamente ese impuesto –junto al mecanismo de eliminación de exenciones a la industria y la elevación de las alícuotas en las demás actividades-  el ingreso tributario con mayor crecimiento en los últimos años, y sobre el cual la Provincia estructuró su sistema rentístico, siendo en 2017 casi el 70% del total recaudado en concepto de impuestos provinciales.

Para defenderlo, hay que subrayar que se trata de un tributo simple de administrar y recaudar, ya que la sola retención de depósitos bancarios permite un ingreso directo y cotidiano al Erario. Aunque, pese a sus ventajas administrativas, es instrumento de inequidad y un factor sumamente distorsivo para la actividad económica por cuanto -a diferencia de cualquier impuesto a la venta final- grava a todos los participantes de la cadena de suministros.

En nuestra Provincia, mientras crecía la recaudación de Ingresos Brutos disminuía la participación de los impuestos sobre la propiedad. Asi, el impuesto inmobiliario, tanto urbano como rural, se volvieron la porción menor de la torta, llegando a menos del 10% de la recaudación de Ingresos Brutos. La falta de actualización de los valores de los inmuebles, con valuaciones fiscales ridículamente bajas en algunos casos, abo el panorama.

La técnica financiera pública señala al impuesto sobre la propiedad inmueble  como equitativo, porque aprecia la capacidad tributaria de quien lo debe pagar y es autosuficiente respecto a esa capacidad económica. La ley impositiva que el Poder Ejecutivo propone junto con este presupuesto, y que fue la base sobre la que se realizó el cálculo de recursos, se planta con clara voluntad de reformar esa injusticia estructural.

Se ha proyectado entonces una revaluación de los activos inmuebles pero se ha limitado su impacto fiscal para no producir un aumento excesivo al contribuyente. Aún así se prevé un salto del 50% en términos nominales en la recaudación de los impuestos sobre la propiedad, de manera tal que permita  aliviar la cargas sobre el impuesto a los Ingresos Brutos y distribuir mejor el sacrificio fiscal. Así será posible que mientras se calcula que los ingresos tributarios totales aumentarán en un 15,8%, la recaudación de Ingresos Brutos aumentará sólo un 11.4%  (-or debajo de la inflación estimada- mientras que la tributación sobre la propiedad  inmueble lo hará en poco más de un 50%. La fórmula: una menor presión tributaria, más justamente distribuida.

En materia de modificaciones a la Ley de Responsabilidad Fiscal para los municipios; avanzamos hacia una norma que propone ajustes para consolidar las buenas prácticas presupuestarias y mejorar la coordinación de las cargas fiscales, evitando que las municipalidades de la Provincia incurran en excesos, históricamente detectados en los semestres previos a los cambios de administración. Se deja a salvo, desde luego, los mecanismos de asistencia provincial ante falencias específicas, garantizándose asi el funcionamiento eficiente de las municipalidades.

En suma, nos encontramos con la formulación de una política fiscal nueva en la Provincia de Buenos Aires.

CONCLUSIONES. Este presupuesto marca una ruptura de tiempos en las finanzas públicas provinciales. Citaré a Giovanni Guareschi, el gran autor italiano, que poco después de la Segunda Guerra Mundial escribió el libro de cuentos “Italia Provisional”, donde señaló:

 “Tras la guerra no viene en seguida la paz, sino que entre la guerra y paz están la “posguerra” y la “ante-paz”. Entre guerra y paz acaecen hechos, parte de ellos negativos, por cuanto pertenecen a la guerra y parte positivos, por cuanto pertenecen a la paz:

“Cuando los hechos negativos superan a los positivos, tenemos la posguerra. Cuando los positivos superan a los negativos, la ante-paz:”

Algo similar ocurre con las crisis financieras de los estados. No se pasa inmediatamente del estado de falencia y dependencia financiara al de solidez y autonomía. Luego de la crisis, hay una post crisis, donde perviven más los problemas del pasado,  que las necesidades del futuro.

Por eso, en este presupuesto no encontramos los agobios de la crisis, aunque si porciones de las consecuencias del pasado reciente. No hay cláusulas para la emisión de bonos que paguen compulsivamente a los proveedores, ni un salvataje al Banco Provincia, ni  endeudamiento para asegurar el pago regular de  los sueldos. Tratamos un presupuesto sustentable, equilibrado y los hechos positivos, superan a los negativos.  Hemos superado el punto muerto.

Este presupuesto termina con la postcrisis y podemos mirar adelante. Nos deja a las puertas de la soberanía fiscal, sin la cual no hay autonomía provincial posible. Inauguramos un tiempo fiscal nuevo para la Provincia, donde el presupuesto no es la respuesta a problemas de liquidez recurrentes, sino una herramienta para construir una Provincia mejor.

Presupuesto 2018: el equilibrio como protagonista

Diputado provincial de Cambiemos

Cuando el poder Ejecutivo Provincial definió a este presupuesto como el reflejo de los principales lineamiento de la acción de su gobierno, a los que enunció prioritariamente enfocados en la integración social, el desarrollo económico y la responsabilidad fiscal; nos dio el marco para un análisis cuya principal conclusión es el equilibrio como concepto central.

Hablamos de un presupuesto que alcanza más de 600 mil millones de pesos. Una cifra que puede ser considerada sideral, aunque en los cálculos de sus relaciones internas  no encontremos otras cifras significativas que nos llamen la atención por si solas. Se señala allí que el déficit se reduce en 0,05% del producto bruto provincial, la inversión en infraestructura crece 6% más que la inflación y la presión tributaria baja en un 2,3%. Se podría podría pensar que son “logros modestos”. Sin embargo, cuando advertimos que es  la  primera vez en décadas que tanto los procesos de reducción de la presión tributaria al ciudadano como el déficit, se producen en simultáneo con el aumento en términos reales de la inversión en infraestructura, el análisis alcanza una conclusión definitivamente virtuosa.

Durante años las recetas financieras aplicadas en la administración provincial para tratar de manejar el déficit se limitaban a subir los impuestos o paralizar las obras. La opción para bajar el déficit era que los vecinos y empresas pagaran más o que no se hicieran las obras de infraestructura necesarias. La vieja receta de la “frazada corta” que de todos modos comprobaba que aun pagando más, ni se hacían las obras ni se reducía el déficit. Este presupuesto muestra que la administración Vidal trabaja en un proceso de complementación: Baja de impuestos y quebrantos, aumento de las obras para los bonaerenses.

Las cifras puntuales podrán no sonar espectaculares, pero en este presupuesto hay solicitud de financiamiento con organismos de crédito internacionales para obras que si lo son y cuya definitiva concreción resolverá problemas centrales de manera sustentable. Ejemplo de esto son el programa de apoyo a la Gestión de la Cuenca del Río Salado, el Proyecto de Conectividad y Seguridad de Corredores Viales o la Puesta en Valor del Sistema de Transporte Eléctrico, por dar algunos.

El Plan Estratégico de Infraestructura de la Provincia da prioridad a las obras hidráulicas de las cuencas del Río Luján, Río Reconquista, Río Salado, Matanza-Riachuelo y Región Capital. Esto asegura terminar con un problema estructural que afectó por décadas a los vecinos y que se adelanta a paliar los daños que el cambio climático agrava año tras año. Obras trascendentes para el mejoramiento directo de la calidad de vida de miles de vecinos que incluye la urbanización de barrios y asentamientos olvidados por años, como es el caso de la emblemática villa Itati, en mi ciudad, Quilmes.

RECURSOS. En este punto no solo se quiebra la  tendencia del aumento permanente de la presión tributaria. También se mejora la equidad. La ciencia de las Finanzas Públicas advierte sobre los efectos devastadores que generan los impuestos distorsivos sobre la actividad económica. Un ejemplo citado por los expertos es el de Ingresos Brutos.

Sin embargo, fue precisamente ese impuesto –junto al mecanismo de eliminación de exenciones a la industria y la elevación de las alícuotas en las demás actividades-  el ingreso tributario con mayor crecimiento en los últimos años, y sobre el cual la Provincia estructuró su sistema rentístico, siendo en 2017 casi el 70% del total recaudado en concepto de impuestos provinciales.

Para defenderlo, hay que subrayar que se trata de un tributo simple de administrar y recaudar, ya que la sola retención de depósitos bancarios permite un ingreso directo y cotidiano al Erario. Aunque, pese a sus ventajas administrativas, es instrumento de inequidad y un factor sumamente distorsivo para la actividad económica por cuanto -a diferencia de cualquier impuesto a la venta final- grava a todos los participantes de la cadena de suministros.

En nuestra Provincia, mientras crecía la recaudación de Ingresos Brutos disminuía la participación de los impuestos sobre la propiedad. Asi, el impuesto inmobiliario, tanto urbano como rural, se volvieron la porción menor de la torta, llegando a menos del 10% de la recaudación de Ingresos Brutos. La falta de actualización de los valores de los inmuebles, con valuaciones fiscales ridículamente bajas en algunos casos, abo el panorama.

La técnica financiera pública señala al impuesto sobre la propiedad inmueble  como equitativo, porque aprecia la capacidad tributaria de quien lo debe pagar y es autosuficiente respecto a esa capacidad económica. La ley impositiva que el Poder Ejecutivo propone junto con este presupuesto, y que fue la base sobre la que se realizó el cálculo de recursos, se planta con clara voluntad de reformar esa injusticia estructural.

Se ha proyectado entonces una revaluación de los activos inmuebles pero se ha limitado su impacto fiscal para no producir un aumento excesivo al contribuyente. Aún así se prevé un salto del 50% en términos nominales en la recaudación de los impuestos sobre la propiedad, de manera tal que permita  aliviar la cargas sobre el impuesto a los Ingresos Brutos y distribuir mejor el sacrificio fiscal. Así será posible que mientras se calcula que los ingresos tributarios totales aumentarán en un 15,8%, la recaudación de Ingresos Brutos aumentará sólo un 11.4%  (-or debajo de la inflación estimada- mientras que la tributación sobre la propiedad  inmueble lo hará en poco más de un 50%. La fórmula: una menor presión tributaria, más justamente distribuida.

En materia de modificaciones a la Ley de Responsabilidad Fiscal para los municipios; avanzamos hacia una norma que propone ajustes para consolidar las buenas prácticas presupuestarias y mejorar la coordinación de las cargas fiscales, evitando que las municipalidades de la Provincia incurran en excesos, históricamente detectados en los semestres previos a los cambios de administración. Se deja a salvo, desde luego, los mecanismos de asistencia provincial ante falencias específicas, garantizándose asi el funcionamiento eficiente de las municipalidades.

En suma, nos encontramos con la formulación de una política fiscal nueva en la Provincia de Buenos Aires.

CONCLUSIONES. Este presupuesto marca una ruptura de tiempos en las finanzas públicas provinciales. Citaré a Giovanni Guareschi, el gran autor italiano, que poco después de la Segunda Guerra Mundial escribió el libro de cuentos “Italia Provisional”, donde señaló:

 “Tras la guerra no viene en seguida la paz, sino que entre la guerra y paz están la “posguerra” y la “ante-paz”. Entre guerra y paz acaecen hechos, parte de ellos negativos, por cuanto pertenecen a la guerra y parte positivos, por cuanto pertenecen a la paz:

“Cuando los hechos negativos superan a los positivos, tenemos la posguerra. Cuando los positivos superan a los negativos, la ante-paz:”

Algo similar ocurre con las crisis financieras de los estados. No se pasa inmediatamente del estado de falencia y dependencia financiara al de solidez y autonomía. Luego de la crisis, hay una post crisis, donde perviven más los problemas del pasado,  que las necesidades del futuro.

Por eso, en este presupuesto no encontramos los agobios de la crisis, aunque si porciones de las consecuencias del pasado reciente. No hay cláusulas para la emisión de bonos que paguen compulsivamente a los proveedores, ni un salvataje al Banco Provincia, ni  endeudamiento para asegurar el pago regular de  los sueldos. Tratamos un presupuesto sustentable, equilibrado y los hechos positivos, superan a los negativos.  Hemos superado el punto muerto.

Este presupuesto termina con la postcrisis y podemos mirar adelante. Nos deja a las puertas de la soberanía fiscal, sin la cual no hay autonomía provincial posible. Inauguramos un tiempo fiscal nuevo para la Provincia, donde el presupuesto no es la respuesta a problemas de liquidez recurrentes, sino una herramienta para construir una Provincia mejor.