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“Garantizo la estabilidad, pero voy a avanzar hacia un modelo más inclusivo”

El líder de la oposición a Horacio Cartes es el favorito para la interna del Partido Colorado del 17 de diciembre y para las presidenciales del 22 de abril. ¿Ruido en la relación con Argentina?
El líder de la oposición a Horacio Cartes es el favorito para la interna del Partido Colorado del 17 de diciembre y para las presidenciales del 22 de abril. ¿Ruido en la relación con Argentina?
Por 12/11/2017 11:29 AM

Una fuerte apelación a la identidad del Partido Colorado, un rechazo frontal al gobierno saliente de Horacio Cartes y la apuesta a mantener la estabilidad macroeconómica de la última década, pero con un discurso más social, son las apuestas de Mario Abdo Benítez para convertirse en el próximo presidente de Paraguay. Y, en larelación con la Argentina, una renegociación completa del acuerdo por el que Mauricio Macri y Cartes arreglaron en mayo último la deuda por la construcción de Yacyretá.

El próximo 17 de diciembre este hombre de 46 años se medirá en una interna sin precedentes con el candidato cartista, el ex ministro de Hacienda Santiago Peña, a quien muchos no le perdonan su anterior y larga militancia liberal. La mayoría de las encuestas dan ventaja a Abdo, que se ha cobijado en el grueso del aparato colorado. De esa puja, aseguran los analistas, surgirá seguramente quien se convertirá el próximo 22 de abril en el próximo presidente de Paraguay.

La motivación del viaje a Buenos Aires -que compartió con Hugo Velázquez, su candidato a vicepresidente; con Eduardo Petta, hoy senador y candidato a gobernador del Departamento Central; y con el actual vicepresidente Juan Afara, enfrentado con Cartes, entre otros- es comprensible. Esta ciudad y el conurbano bonaerense son la “segunda ciudad paraguaya”, sólo superada por Asunción. Además, alrededor del 85% del millón de paraguayos residentes en la Argentina -550 mil según el censo 2010- viven en la zona. El peso de ese voto en las primarias será limitado, ya que la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) cuenta con apenas 6.500 afiliados aquí. Pero para la elección presidencial de abril, en la que el vencedor de la primaria colorada será el amplio favorito, los empadronados son más de 30.000. “Con eso sobra para meter un senador más”, calcula alguien del entorno del precandidato.

“Marito”, como todos le dicen, llegó el sábado al mediodía a Buenos Aires y volverá a su país el domingo por la noche. El corazón de su actividad fueron las reuniones con dirigentes y militantes de las 14 seccionales de la llamada “19a. región”, la correspondiente al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Todas, sin excepción, trabajan para su movimiento Colorado Añetete (“auténtico”).

 

 

BIO. Nació el 10 de noviembre de 1971 en Asunción. Es el hijo homónimo de quien fuera el poderoso secretario privado de Alfredo Stroessner. Estudió Marketing Político en la Teikyo Post University (Connecticut, EE.UU.) y obtuvo formación militar en su país, llegando a paracaidista y a subteniente de Aviación de Reserva. Es dueño de dos empresas proveedoras de materiales para la construcción -Almacenamiento y Distribución de Asfalto, Aldía, y Creando Tecnología SA, Createc-, que perdieron sus contratos con el Estado paraguayo a medida en que se alejaba políticamente del presidente Horacio Cartes. Hoy está volcado de lleno a la actividad política, como senador y precandidato presidencial del movimiento Colorado Añetete (Auténtico), que nuclea la oposición interna al mandatario. Tiene dos hijos y está casado en segundas nupcias.

 

-Sus diferencias con su rival, Santiago Peña, son conocidas, dada la condición de este de militante de larga data del Partido Liberal y recientemente afiliado al Partido Colorado. ¿Pero se reducen a eso, a una cuestión de pertenencias, o hay también contrastes programáticos entre ustedes?

-Lo que nosotros consideramos peligroso para la república es principalmente la visión que busca el copamiento de las instituciones, como lo demostró el intento fallido -del presidente Cartes, a fines de marzo último- de modificar la Constitución para introducir la figura de la reelección, atropellando la propia Constitución, la ley y los reglamentos. Ante ese intento fallido, que frenaron la ciudadanía y las fuerzas políticas democráticas, surge la candidatura de Peña como continuidad de una visión de conducción nacional que busca la subordinación de las instituciones. Esa es la principal diferencia: la falta de compromiso de ellos con el respeto a la república. Paraguay necesita una democracia consolidada y madura para que el desarrollo de la Nación no dependa de un presidente coyuntural, sino que se construya en base a instituciones independientes y fuertes.

-El Gobierno de Cartes exhibe datos macroeconómicos positivos en términos de crecimiento y estabilidad de precios. ¿Sus diferencias con él dejan esa herencia a salvo?

-La estabilidad macroeconómica del Paraguay no es fruto solamente de las políticas de este último Ejecutivo. El crecimiento de los últimos doce años promedió el 4% o el 4,5%. El logro fue haber blindado las políticas económicas de los vaivenes políticos tradicionales. Eso va a estar garantizado en mi Gobierno, lo vamos a continuar, pero construyendo un modelo más inclusivo.

-Por otro lado, usted presenta un discurso más social que el del Gobierno saliente, a tono con lo que considera es la esencia del Partido Colorado. ¿Cómo se consigue ese objetivo sin poner en riesgo los equilibrios macro?

-En los últimos tres años hemos duplicado nuestra deuda externa. Lo que nos hemos endeudado en doscientos años, lo duplicamos en tres. Sin embargo, los resultados de la gestión fueron un aumento de la pobreza, de la pobreza extrema, del desempleo, la depreciación del salario…Por eso planteamos una visión más inclusiva. Los bonos que se han emitido en este gobierno han ido en un 98% a obras de infraestructura, aparte de los créditos multilaterales que también son destinados a ese fin. Evo Morales en Bolivia hace poco emitió 1.000 millones de dólares que destinó en un 98% a lo que impacta en el Índice de Desarrollo Humano, que es salud y educación. Paraguay ha sacrificado inversiones en educación y salud para tratar de superar el enorme déficit que también tiene en infraestructura, eso es verdad. Pero no hemos podido emprender proyectos que generen desarrollo. Una cosa es el crecimiento económico y otra el desarrollo, que se logra con asistencia al pequeño productor, con la construcción de caminos vecinales, porque no se trata solamente de atender las vías principales, con programas que tengan impacto en la innovación y en la pequeña y mediana empresa, que representa el 71% de la fuerza laboral en Paraguay. El país trazó programas excluyentes y se ha endeudado para fortalecer a los sectores concentrados de la economía. Ese es el resultado de la gestión de Cartes.

 

 

-En relación con la Argentina, usted fue crítico del acuerdo alcanzado en mayo entre Cartes y Macri para el arreglo de la deuda por la represa de Yacyretá. ¿Su queja es que no pasó, como se esperaba, por el Congreso paraguayo o propone directamente renegociar su contenido? (Ndr: El cálculo de deudas cruzadas con el Ente Binacional Yacyretá arrojó un saldo de unos 4.000 millones de dólares a favor de Argentina, pagaderos en veinte años, con diez años de gracia. Los intereses fueron condonados por el Gobierno argentino. Asimismo, se decidió invertir en la expansión de las obras en el brazo Aña Cuá).

-Paraguay y Argentina deberían revisar las cuentas con Yacyretá. Si ustedes hacen una revisión histórica, van a ver que la Nota Reversal de 1992 fue aprobada por la Argentina pero no por el Congreso paraguayo. Y eso modificó el cálculo del costo de la energía, obligando a Yacyretá a venderla por debajo de su costo. Entonces Paraguay, obviamente, reivindica revisar las cuentas para poder avanzar en las obras complementarias del brazo Aña Cuá, que sé que es algo necesario para una mayor generación. Concretamente, proponemos revisar las cuentas.

-Ser hijo de quien fue el secretario privado de Alfredo Stroessner, ¿le pesa en su construcción política? ¿Tiene vigencia o es anacrónico vincular su candidatura con un “neostronismo”, como hacen algunos de sus rivales?

-No me pesa en absoluto y hablar de eso es algo arcaico. Yo tenía dieciséis años cuando se acabó el régimen de Stroessner… He construido una identidad propia en todo mi itinerario político y en nuestro proyecto están militando y repartiendo calcomanías que dicen “Marito presidente 2018” personas que, inclusive, pertenecen a familias que han sido exiliadas por Stroessner. El hecho de que nuestros adversarios hablen de eso para tratar de debilitar mi liderazgo demuestra que sus argumentos son muy débiles.

“Garantizo la estabilidad, pero voy a avanzar hacia un modelo más inclusivo”

El líder de la oposición a Horacio Cartes es el favorito para la interna del Partido Colorado del 17 de diciembre y para las presidenciales del 22 de abril. ¿Ruido en la relación con Argentina?  

Una fuerte apelación a la identidad del Partido Colorado, un rechazo frontal al gobierno saliente de Horacio Cartes y la apuesta a mantener la estabilidad macroeconómica de la última década, pero con un discurso más social, son las apuestas de Mario Abdo Benítez para convertirse en el próximo presidente de Paraguay. Y, en larelación con la Argentina, una renegociación completa del acuerdo por el que Mauricio Macri y Cartes arreglaron en mayo último la deuda por la construcción de Yacyretá.

El próximo 17 de diciembre este hombre de 46 años se medirá en una interna sin precedentes con el candidato cartista, el ex ministro de Hacienda Santiago Peña, a quien muchos no le perdonan su anterior y larga militancia liberal. La mayoría de las encuestas dan ventaja a Abdo, que se ha cobijado en el grueso del aparato colorado. De esa puja, aseguran los analistas, surgirá seguramente quien se convertirá el próximo 22 de abril en el próximo presidente de Paraguay.

La motivación del viaje a Buenos Aires -que compartió con Hugo Velázquez, su candidato a vicepresidente; con Eduardo Petta, hoy senador y candidato a gobernador del Departamento Central; y con el actual vicepresidente Juan Afara, enfrentado con Cartes, entre otros- es comprensible. Esta ciudad y el conurbano bonaerense son la “segunda ciudad paraguaya”, sólo superada por Asunción. Además, alrededor del 85% del millón de paraguayos residentes en la Argentina -550 mil según el censo 2010- viven en la zona. El peso de ese voto en las primarias será limitado, ya que la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) cuenta con apenas 6.500 afiliados aquí. Pero para la elección presidencial de abril, en la que el vencedor de la primaria colorada será el amplio favorito, los empadronados son más de 30.000. “Con eso sobra para meter un senador más”, calcula alguien del entorno del precandidato.

“Marito”, como todos le dicen, llegó el sábado al mediodía a Buenos Aires y volverá a su país el domingo por la noche. El corazón de su actividad fueron las reuniones con dirigentes y militantes de las 14 seccionales de la llamada “19a. región”, la correspondiente al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Todas, sin excepción, trabajan para su movimiento Colorado Añetete (“auténtico”).

 

 

BIO. Nació el 10 de noviembre de 1971 en Asunción. Es el hijo homónimo de quien fuera el poderoso secretario privado de Alfredo Stroessner. Estudió Marketing Político en la Teikyo Post University (Connecticut, EE.UU.) y obtuvo formación militar en su país, llegando a paracaidista y a subteniente de Aviación de Reserva. Es dueño de dos empresas proveedoras de materiales para la construcción -Almacenamiento y Distribución de Asfalto, Aldía, y Creando Tecnología SA, Createc-, que perdieron sus contratos con el Estado paraguayo a medida en que se alejaba políticamente del presidente Horacio Cartes. Hoy está volcado de lleno a la actividad política, como senador y precandidato presidencial del movimiento Colorado Añetete (Auténtico), que nuclea la oposición interna al mandatario. Tiene dos hijos y está casado en segundas nupcias.

 

-Sus diferencias con su rival, Santiago Peña, son conocidas, dada la condición de este de militante de larga data del Partido Liberal y recientemente afiliado al Partido Colorado. ¿Pero se reducen a eso, a una cuestión de pertenencias, o hay también contrastes programáticos entre ustedes?

-Lo que nosotros consideramos peligroso para la república es principalmente la visión que busca el copamiento de las instituciones, como lo demostró el intento fallido -del presidente Cartes, a fines de marzo último- de modificar la Constitución para introducir la figura de la reelección, atropellando la propia Constitución, la ley y los reglamentos. Ante ese intento fallido, que frenaron la ciudadanía y las fuerzas políticas democráticas, surge la candidatura de Peña como continuidad de una visión de conducción nacional que busca la subordinación de las instituciones. Esa es la principal diferencia: la falta de compromiso de ellos con el respeto a la república. Paraguay necesita una democracia consolidada y madura para que el desarrollo de la Nación no dependa de un presidente coyuntural, sino que se construya en base a instituciones independientes y fuertes.

-El Gobierno de Cartes exhibe datos macroeconómicos positivos en términos de crecimiento y estabilidad de precios. ¿Sus diferencias con él dejan esa herencia a salvo?

-La estabilidad macroeconómica del Paraguay no es fruto solamente de las políticas de este último Ejecutivo. El crecimiento de los últimos doce años promedió el 4% o el 4,5%. El logro fue haber blindado las políticas económicas de los vaivenes políticos tradicionales. Eso va a estar garantizado en mi Gobierno, lo vamos a continuar, pero construyendo un modelo más inclusivo.

-Por otro lado, usted presenta un discurso más social que el del Gobierno saliente, a tono con lo que considera es la esencia del Partido Colorado. ¿Cómo se consigue ese objetivo sin poner en riesgo los equilibrios macro?

-En los últimos tres años hemos duplicado nuestra deuda externa. Lo que nos hemos endeudado en doscientos años, lo duplicamos en tres. Sin embargo, los resultados de la gestión fueron un aumento de la pobreza, de la pobreza extrema, del desempleo, la depreciación del salario…Por eso planteamos una visión más inclusiva. Los bonos que se han emitido en este gobierno han ido en un 98% a obras de infraestructura, aparte de los créditos multilaterales que también son destinados a ese fin. Evo Morales en Bolivia hace poco emitió 1.000 millones de dólares que destinó en un 98% a lo que impacta en el Índice de Desarrollo Humano, que es salud y educación. Paraguay ha sacrificado inversiones en educación y salud para tratar de superar el enorme déficit que también tiene en infraestructura, eso es verdad. Pero no hemos podido emprender proyectos que generen desarrollo. Una cosa es el crecimiento económico y otra el desarrollo, que se logra con asistencia al pequeño productor, con la construcción de caminos vecinales, porque no se trata solamente de atender las vías principales, con programas que tengan impacto en la innovación y en la pequeña y mediana empresa, que representa el 71% de la fuerza laboral en Paraguay. El país trazó programas excluyentes y se ha endeudado para fortalecer a los sectores concentrados de la economía. Ese es el resultado de la gestión de Cartes.

 

 

-En relación con la Argentina, usted fue crítico del acuerdo alcanzado en mayo entre Cartes y Macri para el arreglo de la deuda por la represa de Yacyretá. ¿Su queja es que no pasó, como se esperaba, por el Congreso paraguayo o propone directamente renegociar su contenido? (Ndr: El cálculo de deudas cruzadas con el Ente Binacional Yacyretá arrojó un saldo de unos 4.000 millones de dólares a favor de Argentina, pagaderos en veinte años, con diez años de gracia. Los intereses fueron condonados por el Gobierno argentino. Asimismo, se decidió invertir en la expansión de las obras en el brazo Aña Cuá).

-Paraguay y Argentina deberían revisar las cuentas con Yacyretá. Si ustedes hacen una revisión histórica, van a ver que la Nota Reversal de 1992 fue aprobada por la Argentina pero no por el Congreso paraguayo. Y eso modificó el cálculo del costo de la energía, obligando a Yacyretá a venderla por debajo de su costo. Entonces Paraguay, obviamente, reivindica revisar las cuentas para poder avanzar en las obras complementarias del brazo Aña Cuá, que sé que es algo necesario para una mayor generación. Concretamente, proponemos revisar las cuentas.

-Ser hijo de quien fue el secretario privado de Alfredo Stroessner, ¿le pesa en su construcción política? ¿Tiene vigencia o es anacrónico vincular su candidatura con un “neostronismo”, como hacen algunos de sus rivales?

-No me pesa en absoluto y hablar de eso es algo arcaico. Yo tenía dieciséis años cuando se acabó el régimen de Stroessner… He construido una identidad propia en todo mi itinerario político y en nuestro proyecto están militando y repartiendo calcomanías que dicen “Marito presidente 2018” personas que, inclusive, pertenecen a familias que han sido exiliadas por Stroessner. El hecho de que nuestros adversarios hablen de eso para tratar de debilitar mi liderazgo demuestra que sus argumentos son muy débiles.