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Hipertrofia y bulimia en la era del “reformismo”

La crisis del empleo alcanzó a empresas que el Gobierno entiende que fueron subsidiadas por los K y a otras con negocios redondos. Reforma laboral y la idea de una CGT “domada”.
La crisis del empleo alcanzó a empresas que el Gobierno entiende que fueron subsidiadas por los K y a otras con negocios redondos. Reforma laboral y la idea de una CGT “domada”.
Por 11/11/2017 10:33 AM

Hernán Lombardi, el jefe del Sistema de Medios Públicos, hablaba con el periodista Ernesto Tenembaum sobre la crisis económica, financiera y laboral que atraviesan los medios de comunicación de todo tipo y color. “Hay hipertrofia y bulimia”, disparó para referirse al esquema heredado del kirchnerismo, que financió por más de una década a un puñado de empresarios afines que mandaron a los medios a la quiebra o se fugaron con el dinero, dejando miles de trabajadores en la calle. La visión sobre este sector en particular es coincidente con la que el Gobierno tiene sobre casi la totalidad de los rubros económicos. La teoría de la supervivencia del más apto, con flujo propio y la suficiente independencia y espalda para capear el contexto macro económico, la crisis del mercado interno y un escenario de contracción de gastos y nuevas reglas de juego en el ámbito laboral.

Políticamente, el contexto tiene una lectura oficial: en terreno de reformas como la laboral, el Ejecutivo entiende que el escenario sindical está controlado y que “hay aval social y un clima favorable” para modificaciones que, directa o indirectamente, impacten en el empleo. Este cambio de época, que tiene un ancla en la domesticación minuciosa de la Confederación General del Trabajo (CGT), agrega otro condimento. En Cambiemos están dispuestos a dejar jugar. Un síntoma que la Justicia está copiando, selectivamente.

Pero, más allá de la lectura oficial, el contexto tiene matices que están disimulados por las cortinas de humo. Una crisis del empleo que se explica poco.

 

Freddo, una de las cadenas de heladerías más grandes y caras del país, en conflicto.

 

Los trabajadores de la mega cadena de heladerías Freddo, propiedad del fondo Pegasus que fundó el hoy vice jefe de Gabinete, Mario Quintana, iniciaron un paro de 24 horas. Denuncian un intento de cambios en los convenios colectivos, además de incumplimiento salarial. El Sindicato de Pasteleros aseguró que ofrecen un aumento salarial del 10% a cobrar en abril de 2018.

En las últimas semanas les comunicaron a los trabajadores de la agencia de noticias DYN el cierre de la empresa. Casi 100 periodistas, diseñadores y técnicos, en la calle. Diarios y Noticias fue creada hace más de 35 años por varios grandes diarios de la Capital Federal y el interior, entre ellos Clarín y La Nación. El próximo 23 de noviembre, la Asamblea de Accionistas dispondrá la liquidación de la sociedad con la excusa de tener “un rojo fuerte”, además de diferencias entre los dueños sobre el destino de la agencia. La interna sindical pidió los papeles para observar el quebranto con sus propios ojos. No hay documentos que lo demuestren. Mientras intentan ser escuchados por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, los empleados recorren el Parlamento en busca de apoyo legislativo para evitar el cierre. No parecía ser DYN una empresa con el músculo agrandado o problemas de alimentación, citando aquella figura de Lombardi. Sin embargo, los tapó la ola y hubo gestos de invisibilización del conflicto que pasaron como anécdotas, a pesar de su intención política. Tal el caso del pedido de votación en la Legislatura porteña de una declaración de preocupación por el cierre de DYN. Los 32 legisladores de la alianza Cambiemos votaron en contra.

Cuando corrían sólo 24 horas del triunfo del oficialismo en las legislativas, la multinacional Unilever, que fabrica productos de higiene y alimentos, despidió a 65 operarios de su planta de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. La compañía atraviesa aún un proceso de captación de otras marcas y tiene buenos números en su balance. La hipertrofia le es ajena, pero despidió sin miramientos. Se amparó en la misma bandera que usó otro gran jugador del rubro, la alimenticia Pepsico: es mejor importar. La compañía había cerrado su planta en Florida a principios de año, cuando sus flujos globales estaban en alza.

 

El 23 de noviembre, los accionistas de DYN definirán el cierre de la agencia que es propiedad de Clarín y La Nación. 

 

En Sancor, hundida en una crisis financiera de envergadura, el Gobierno -a través del vice jefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui-, le ofreció al gremio ATILRA un salvataje. Una inyección de dinero a cambio de aceptar modificaciones en los contratos. Sancor, una cooperativa láctea, es la segunda firma más grande del sector. Vale decir que heredó muchas de sus penas por los negocios fallidos del kirchnerismo con Venezuela y los cambios de leche en polvo por otros activos, pero los últimos dos años no paró de perder mercado. En la química Lanxess, en Atanor y otras tantas compañías también hubo despidos. Sin contar las pymes del sur de la provincia de Buenos Aires que se quedaron en el camino.

“Entendemos que los negocios privados los tienen que resolver los privados”, aseguró a Letra P una fuente de la Rosada. Mismo interlocutor que alguna vez le dijo a un dueño de un medio “K” que era el momento de poner a todos los medios a caminar por el desierto y ver quién era capaz de cruzarlo con una cantimplora a medio llenar. Con los que quedaran, habría negociación. Pero la degradación de ese negocio fue peor. Radio Rivadavia fue declarada en quiebra por el juez en lo comercial Horacio Robledo. Debía $1,7 millón a Sadaic. Los nuevos dueños, la familia Whpei, aseguran que los estafaron y no les avisaron del problema. La firma está intervenida por un síndico y los trabajadores sin un panorama cierto.

 

 

La caída del gigante Grupo Indalo es otro emergente de un escenario de nubarrones para el empleo. Trabajan en todo el grupo más de 2000 trabajadores directos y 4000 indirectos. Cristóbal López, el propietario, cedió presuntamente los activos al misterioso fondo OP, encabezado por el financista Ignacio Rosner. López estaba inhibido para traspasar empresas por una deuda de $8.000 millones por apropiación de tributos al petróleo. Ese rojo, por sí solo, le permitía al Enacom, que conduce Miguel De Godoy, sacarle las licencias de los medios (C5N y las radios). Pero no ocurrió. El grupo empezó a pagar salarios en cuotas y nadie impidió que la negociación por los activos siguiera, aún sin ver papeles de cesión de activos ni saber quiénes son los fondos atrás del fantasma OP. Al Gobierno no le preocupó Indalo, al que sí considera un “hipertrofiado” que, naturalmente, tuvo manejos internos escandalosos, como facturas millonarias para letrados sin justificación aparente. Pero la Justicia está haciendo poco para encauzar la situación. Tanto, que todo indica que las penurias de los miles de trabajadores continuarán hasta que el poder defina quién será el heredero de los medios que OP ya descartó por inconvenientes.

El jueves, en el Hotel Alvear, se desarrolló una jornada sobre Justicia Laboral organizada por un grupo de empresarios. Casi una oda a la reforma en los contratos de trabajo, el último signo del clima de época. Algunos de esos empresarios se animaron, incluso, a pedir que se corte con algunos “gastos” para el empleador, como los costos por accidentes in itínere. Facundo Moyano, diputado por el massismo y ex titular del gremio de los Peajes, miró asombrado. Ladeado por CEOs, magistrados bonaerenses y gerentes de las ART. A la salida del evento, mientras esperaba el ascensor, aseguró que “el costo laboral y salarial no es un problema para los empresarios, ni impactará en las inversiones”. Toda una postal de la relación de fuerzas en un escenario político que promete nuevos nubarrones.

 

 

 

 

 

 

Hipertrofia y bulimia en la era del “reformismo”

La crisis del empleo alcanzó a empresas que el Gobierno entiende que fueron subsidiadas por los K y a otras con negocios redondos. Reforma laboral y la idea de una CGT “domada”.

Hernán Lombardi, el jefe del Sistema de Medios Públicos, hablaba con el periodista Ernesto Tenembaum sobre la crisis económica, financiera y laboral que atraviesan los medios de comunicación de todo tipo y color. “Hay hipertrofia y bulimia”, disparó para referirse al esquema heredado del kirchnerismo, que financió por más de una década a un puñado de empresarios afines que mandaron a los medios a la quiebra o se fugaron con el dinero, dejando miles de trabajadores en la calle. La visión sobre este sector en particular es coincidente con la que el Gobierno tiene sobre casi la totalidad de los rubros económicos. La teoría de la supervivencia del más apto, con flujo propio y la suficiente independencia y espalda para capear el contexto macro económico, la crisis del mercado interno y un escenario de contracción de gastos y nuevas reglas de juego en el ámbito laboral.

Políticamente, el contexto tiene una lectura oficial: en terreno de reformas como la laboral, el Ejecutivo entiende que el escenario sindical está controlado y que “hay aval social y un clima favorable” para modificaciones que, directa o indirectamente, impacten en el empleo. Este cambio de época, que tiene un ancla en la domesticación minuciosa de la Confederación General del Trabajo (CGT), agrega otro condimento. En Cambiemos están dispuestos a dejar jugar. Un síntoma que la Justicia está copiando, selectivamente.

Pero, más allá de la lectura oficial, el contexto tiene matices que están disimulados por las cortinas de humo. Una crisis del empleo que se explica poco.

 

Freddo, una de las cadenas de heladerías más grandes y caras del país, en conflicto.

 

Los trabajadores de la mega cadena de heladerías Freddo, propiedad del fondo Pegasus que fundó el hoy vice jefe de Gabinete, Mario Quintana, iniciaron un paro de 24 horas. Denuncian un intento de cambios en los convenios colectivos, además de incumplimiento salarial. El Sindicato de Pasteleros aseguró que ofrecen un aumento salarial del 10% a cobrar en abril de 2018.

En las últimas semanas les comunicaron a los trabajadores de la agencia de noticias DYN el cierre de la empresa. Casi 100 periodistas, diseñadores y técnicos, en la calle. Diarios y Noticias fue creada hace más de 35 años por varios grandes diarios de la Capital Federal y el interior, entre ellos Clarín y La Nación. El próximo 23 de noviembre, la Asamblea de Accionistas dispondrá la liquidación de la sociedad con la excusa de tener “un rojo fuerte”, además de diferencias entre los dueños sobre el destino de la agencia. La interna sindical pidió los papeles para observar el quebranto con sus propios ojos. No hay documentos que lo demuestren. Mientras intentan ser escuchados por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, los empleados recorren el Parlamento en busca de apoyo legislativo para evitar el cierre. No parecía ser DYN una empresa con el músculo agrandado o problemas de alimentación, citando aquella figura de Lombardi. Sin embargo, los tapó la ola y hubo gestos de invisibilización del conflicto que pasaron como anécdotas, a pesar de su intención política. Tal el caso del pedido de votación en la Legislatura porteña de una declaración de preocupación por el cierre de DYN. Los 32 legisladores de la alianza Cambiemos votaron en contra.

Cuando corrían sólo 24 horas del triunfo del oficialismo en las legislativas, la multinacional Unilever, que fabrica productos de higiene y alimentos, despidió a 65 operarios de su planta de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. La compañía atraviesa aún un proceso de captación de otras marcas y tiene buenos números en su balance. La hipertrofia le es ajena, pero despidió sin miramientos. Se amparó en la misma bandera que usó otro gran jugador del rubro, la alimenticia Pepsico: es mejor importar. La compañía había cerrado su planta en Florida a principios de año, cuando sus flujos globales estaban en alza.

 

El 23 de noviembre, los accionistas de DYN definirán el cierre de la agencia que es propiedad de Clarín y La Nación. 

 

En Sancor, hundida en una crisis financiera de envergadura, el Gobierno -a través del vice jefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui-, le ofreció al gremio ATILRA un salvataje. Una inyección de dinero a cambio de aceptar modificaciones en los contratos. Sancor, una cooperativa láctea, es la segunda firma más grande del sector. Vale decir que heredó muchas de sus penas por los negocios fallidos del kirchnerismo con Venezuela y los cambios de leche en polvo por otros activos, pero los últimos dos años no paró de perder mercado. En la química Lanxess, en Atanor y otras tantas compañías también hubo despidos. Sin contar las pymes del sur de la provincia de Buenos Aires que se quedaron en el camino.

“Entendemos que los negocios privados los tienen que resolver los privados”, aseguró a Letra P una fuente de la Rosada. Mismo interlocutor que alguna vez le dijo a un dueño de un medio “K” que era el momento de poner a todos los medios a caminar por el desierto y ver quién era capaz de cruzarlo con una cantimplora a medio llenar. Con los que quedaran, habría negociación. Pero la degradación de ese negocio fue peor. Radio Rivadavia fue declarada en quiebra por el juez en lo comercial Horacio Robledo. Debía $1,7 millón a Sadaic. Los nuevos dueños, la familia Whpei, aseguran que los estafaron y no les avisaron del problema. La firma está intervenida por un síndico y los trabajadores sin un panorama cierto.

 

 

La caída del gigante Grupo Indalo es otro emergente de un escenario de nubarrones para el empleo. Trabajan en todo el grupo más de 2000 trabajadores directos y 4000 indirectos. Cristóbal López, el propietario, cedió presuntamente los activos al misterioso fondo OP, encabezado por el financista Ignacio Rosner. López estaba inhibido para traspasar empresas por una deuda de $8.000 millones por apropiación de tributos al petróleo. Ese rojo, por sí solo, le permitía al Enacom, que conduce Miguel De Godoy, sacarle las licencias de los medios (C5N y las radios). Pero no ocurrió. El grupo empezó a pagar salarios en cuotas y nadie impidió que la negociación por los activos siguiera, aún sin ver papeles de cesión de activos ni saber quiénes son los fondos atrás del fantasma OP. Al Gobierno no le preocupó Indalo, al que sí considera un “hipertrofiado” que, naturalmente, tuvo manejos internos escandalosos, como facturas millonarias para letrados sin justificación aparente. Pero la Justicia está haciendo poco para encauzar la situación. Tanto, que todo indica que las penurias de los miles de trabajadores continuarán hasta que el poder defina quién será el heredero de los medios que OP ya descartó por inconvenientes.

El jueves, en el Hotel Alvear, se desarrolló una jornada sobre Justicia Laboral organizada por un grupo de empresarios. Casi una oda a la reforma en los contratos de trabajo, el último signo del clima de época. Algunos de esos empresarios se animaron, incluso, a pedir que se corte con algunos “gastos” para el empleador, como los costos por accidentes in itínere. Facundo Moyano, diputado por el massismo y ex titular del gremio de los Peajes, miró asombrado. Ladeado por CEOs, magistrados bonaerenses y gerentes de las ART. A la salida del evento, mientras esperaba el ascensor, aseguró que “el costo laboral y salarial no es un problema para los empresarios, ni impactará en las inversiones”. Toda una postal de la relación de fuerzas en un escenario político que promete nuevos nubarrones.