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Es la ciudad con mayor tasa de desocupación del país desde 2016. La discusión interna por el DNU de Macri que eliminó los feriados y la preocupación de Vidal para restituirlos, "a pesar de Arroyo".
Por 12/10/2017 08:30 AM

"Yo voy a venir con mi familia a descansar acá y espero que muchos argentinos también lo hagan. Tengo un compromiso especial con esta ciudad y vengo siguiendo lo que pasa mes a mes", prometió la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal el pasado sábado, durante su última visita a la ciudad balnearia de Mar del Plata, el conglomerado urbano más delicado de la geografía política de Cambiemos en el interior provincial y una obsesión para el Gobierno. La promesa de la mandataria, calzada en el traje de candidata, encierra uno de los debates internos que divide al oficialismo desde que el ala más dura del Gabinete recomendó la anulación de los feriados puente que había creado el kirchnerismo en 2010 mediante un decreto de necesidad y urgencia, que el presidente Mauricio Macri dejó sin efecto mediante otro DNU, que firmó en enero pasado.

 

 

La obsesión de la Casa Rosada para reducir la cantidad de días no laborales de este año a 17 feriados abrió una diferencia que alimentó las discrepancias entre Vidal y parte del gabinete económico que rodea al Presidente. El DNU 52/2017 contó con dos argumentos que Macri repitió durante todo el año anterior: la necesidad de cumplir con 180 días de clase y la irrelevancia de las ganancias que podían generar en la actividad económica nacional. Por esos días resultaba más redituable capitalizar el desgaste público de esos feriados como parte de la "herencia recibida" y tensar la disputa con los docentes que mensurar el impacto negativo de la supresión promovida. 

A fines de enero, el decreto inauguró este año electoral. Diez meses después, a dos semanas semanas del desenlace en las urnas, Vidal ofrendó otro timbreo en “La Feliz” para mitigar el descontento que generaron las consecuencias de esa decisión ejecutiva, en el marco de una situación económica muy delicada. Según fuentes de diálogo cotidiano con la gobernadora, en la intimidad del poder sus palabras fueron más allá de las advertencias sobre el tema. “Nos interesa mucho que Mar del Plata vuelva a recibir turistas de todo el país y para eso era clave restituir parte de los feriados puente”, explicó el funcionario, que confirmó a Letra P la insistencia de la administración bonaerense para que el Ejecutivo corrigiera el error y redujera los daños económicos y electorales que profundizaron el mal humor de los marplatenses.

 

 

Las estadísticas del INDEC posicionaron en 2016 a Mar del Plata como la ciudad con mayor desocupación de todo el país, con una tasa del 10,4%. Casi un año después, los últimos números disponibles, referidos al segundo trimestre de 2017, revelan una suba del desempleo al 11,9%, sobre una base de cálculo sobre 625.000 habitantes y una población económicamente activa de 294.000. 

Por ortodoxia económica, o ineficacia política, en el Gobierno bonaerense lamentan la reacción tardía del oficialismo para evitar “un disparo en los pies” con la cuestión turística, especialmente porque la vigencia de los feriados puente durante 2016 permitieron mitigar las consecuencias iniciales del ajuste y el aumento de tarifas que impulsó la administración de Cambiemos. Esos factores azotaron la economía marplatense, que quedó más golpeada cuando fue despojada en enero de ese sistema de feriados que regía en todo el país. 

La situación crítica del empleo en Mar del Plata está vinculada a problemas en la industria pesquera, el imperceptible repunte de la construcción a partir de la obra pública y las esquirlas indirectas del estancamiento turístico, que se amesetó aún más con la ausencia de los feriados. En agosto de 2016, hasta el Ente Municipal de Turismo, que depende del intendente local Carlos Arroyo, había ponderado el impacto de los feriados puente en la ciudad, que por esos días totalizaron 750 mil arribos en lo que iba del año.

Una fuente cercana al cuestionado jefe comunal, del mismo signo que Vidal, confirmó que la retracción de la actividad turística en la ciudad no es ninguna novedad, pero que la peor consecuencia tiene que ver con el impacto indirecto, relacionado con el cierre de comercios y el incremento del desempleo. “Basta mirar la Encuesta de Ocupación Hotelera del INDEC para darse cuenta que en Mar del Plata nunca volvimos a los números de 2015. Pero por fuera de los números duros de la actividad, el tema más delicado tiene que ver con la cantidad de consecuencias a la economía local que provoca el amesetamiento del flujo turístico”, resumió la fuente consultada.

En La Plata un alto funcionario de Vidal confirmó la misma consecuencia, pero incluyó al intendente Arroyo en la lista de responsables. Las diferencias del mandatario local con el Gobierno provincial son públicas y notorias, pero serán saldadas después de las elecciones. Hasta que eso suceda, la administración central traga saliva y posiciona a “La Feliz” como una de las ciudades que más ayuda provincial recibe.

 

 

El dato fue confirmado por el propio Arroyo, llamado el “sincericida” en algunos despachos oficiales. “Mar del Plata es la cabecera de la Quinta Sección electoral. Es el segundo padrón después de La Matanza. Cambiemos tiene que ganar en Mar del Plata, tiene que andar bien acá”, se le escuchó decir al intendente en un audio que se filtró en agosto y que confirmó las peores sospechas de los escuderos de Vidal. Algunos aseguran, con inquina, que Arroyo los “presiona” con la posibilidad de una consecuencia dramática en términos electorales, si no recibe la ayuda necesaria para evitar que la debacle económica destroce la intención de voto a favor del oficialismo.

“Hay cambios que estamos impulsando a pesar de Arroyo, pero a favor de Mar del Plata”, se animó a definir un funcionario de la Casa Rosada cuando fue consultado sobre el volantazo que pegó el Ejecutivo sobre los feriados puente. El cierre de las discusiones sobre “La Feliz” que recalentaron la relación inestable entre Vidal y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, tuvieron su epicentro hace 15 días.
En le escasa agenda de sesiones del Congreso en etapa preelectoral, la preocupación de Cambiemos desperezó a las dos cámaras legislativas para corregir las consecuencias del DNU 52/2017.

 

 

El 14 de septiembre, 152 diputados votaron a favor de un proyecto presentado por el ex gobernador de Misiones, Maurice Closs, para corregir, en parte, la anulación de los feriados puente. El 27, dos semanas después, el Senado convirtió en ley la media sanción. Por 59 votos a favor, el Senado estableció una norma que habilita al Ejecutivo a “establecer hasta tres feriados puente”, es decir, un día no laborable en el medio de un feriado y un fin de semana para favorecer la actividad turística nacional. El proyecto de Closs tuvo el guiño del Ejecutivo, contó con los votos de Cambiemos en ambas cámaras y buscó atemperar las consecuencias de la anulación de ese tipo de feriados en las principales localidades turísticas de todo el país.

Con la ley en la mano, en el entorno de la gobernadora deslizan que los posibles feriados puente podrían concretarse el lunes 30 de abril (antes del martes 1° de mayo); el lunes 19 de noviembre, víspera del Día de la Soberanía Nacional, que cae el martes 20; y el lunes 24 de diciembre, previa de la navidad de 2018.  Si el Presidente aplica la ley, por caso, la alicaída economía marplatense tendrá dos o tres feriados puente.

Ante las consultas de Letra P, fuentes del Gobierno nacional se negaron a confirmar que las tres fechas serán restituidas como feriados. El régimen tampoco cosechó los mejores ánimos en la Gobernación bonaerense, pero la sanción habilitó al equipo de campaña provincial a redoblar la sobreventa electoral de las expectativas para el año próximo, a partir del impacto local que tuvo la novedad de la norma “correctiva”.  

Al calor de ese recurso, Vidal aseguró el domingo pasado que pasará las próximas vacaciones en “La Feliz”, aunque sigue sin saber si Mar del Plata volverá a contar con los feriados que, hasta el año pasado, mitigaron parte de un escenario económico crujiente que podría tener otra temporada veraniega amarga. Por lo pronto "habrán medidas para garantizarles a los marplatenses una buena temporada", aseguró la mujer en medio de la campaña.

Feriados puente, el rescate PRO para paliar la crisis de Mar del Plata

Es la ciudad con mayor tasa de desocupación del país desde 2016. La discusión interna por el DNU de Macri que eliminó los feriados y la preocupación de Vidal para restituirlos, "a pesar de Arroyo". 

"Yo voy a venir con mi familia a descansar acá y espero que muchos argentinos también lo hagan. Tengo un compromiso especial con esta ciudad y vengo siguiendo lo que pasa mes a mes", prometió la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal el pasado sábado, durante su última visita a la ciudad balnearia de Mar del Plata, el conglomerado urbano más delicado de la geografía política de Cambiemos en el interior provincial y una obsesión para el Gobierno. La promesa de la mandataria, calzada en el traje de candidata, encierra uno de los debates internos que divide al oficialismo desde que el ala más dura del Gabinete recomendó la anulación de los feriados puente que había creado el kirchnerismo en 2010 mediante un decreto de necesidad y urgencia, que el presidente Mauricio Macri dejó sin efecto mediante otro DNU, que firmó en enero pasado.

 

 

La obsesión de la Casa Rosada para reducir la cantidad de días no laborales de este año a 17 feriados abrió una diferencia que alimentó las discrepancias entre Vidal y parte del gabinete económico que rodea al Presidente. El DNU 52/2017 contó con dos argumentos que Macri repitió durante todo el año anterior: la necesidad de cumplir con 180 días de clase y la irrelevancia de las ganancias que podían generar en la actividad económica nacional. Por esos días resultaba más redituable capitalizar el desgaste público de esos feriados como parte de la "herencia recibida" y tensar la disputa con los docentes que mensurar el impacto negativo de la supresión promovida. 

A fines de enero, el decreto inauguró este año electoral. Diez meses después, a dos semanas semanas del desenlace en las urnas, Vidal ofrendó otro timbreo en “La Feliz” para mitigar el descontento que generaron las consecuencias de esa decisión ejecutiva, en el marco de una situación económica muy delicada. Según fuentes de diálogo cotidiano con la gobernadora, en la intimidad del poder sus palabras fueron más allá de las advertencias sobre el tema. “Nos interesa mucho que Mar del Plata vuelva a recibir turistas de todo el país y para eso era clave restituir parte de los feriados puente”, explicó el funcionario, que confirmó a Letra P la insistencia de la administración bonaerense para que el Ejecutivo corrigiera el error y redujera los daños económicos y electorales que profundizaron el mal humor de los marplatenses.

 

 

Las estadísticas del INDEC posicionaron en 2016 a Mar del Plata como la ciudad con mayor desocupación de todo el país, con una tasa del 10,4%. Casi un año después, los últimos números disponibles, referidos al segundo trimestre de 2017, revelan una suba del desempleo al 11,9%, sobre una base de cálculo sobre 625.000 habitantes y una población económicamente activa de 294.000. 

Por ortodoxia económica, o ineficacia política, en el Gobierno bonaerense lamentan la reacción tardía del oficialismo para evitar “un disparo en los pies” con la cuestión turística, especialmente porque la vigencia de los feriados puente durante 2016 permitieron mitigar las consecuencias iniciales del ajuste y el aumento de tarifas que impulsó la administración de Cambiemos. Esos factores azotaron la economía marplatense, que quedó más golpeada cuando fue despojada en enero de ese sistema de feriados que regía en todo el país. 

La situación crítica del empleo en Mar del Plata está vinculada a problemas en la industria pesquera, el imperceptible repunte de la construcción a partir de la obra pública y las esquirlas indirectas del estancamiento turístico, que se amesetó aún más con la ausencia de los feriados. En agosto de 2016, hasta el Ente Municipal de Turismo, que depende del intendente local Carlos Arroyo, había ponderado el impacto de los feriados puente en la ciudad, que por esos días totalizaron 750 mil arribos en lo que iba del año.

Una fuente cercana al cuestionado jefe comunal, del mismo signo que Vidal, confirmó que la retracción de la actividad turística en la ciudad no es ninguna novedad, pero que la peor consecuencia tiene que ver con el impacto indirecto, relacionado con el cierre de comercios y el incremento del desempleo. “Basta mirar la Encuesta de Ocupación Hotelera del INDEC para darse cuenta que en Mar del Plata nunca volvimos a los números de 2015. Pero por fuera de los números duros de la actividad, el tema más delicado tiene que ver con la cantidad de consecuencias a la economía local que provoca el amesetamiento del flujo turístico”, resumió la fuente consultada.

En La Plata un alto funcionario de Vidal confirmó la misma consecuencia, pero incluyó al intendente Arroyo en la lista de responsables. Las diferencias del mandatario local con el Gobierno provincial son públicas y notorias, pero serán saldadas después de las elecciones. Hasta que eso suceda, la administración central traga saliva y posiciona a “La Feliz” como una de las ciudades que más ayuda provincial recibe.

 

 

El dato fue confirmado por el propio Arroyo, llamado el “sincericida” en algunos despachos oficiales. “Mar del Plata es la cabecera de la Quinta Sección electoral. Es el segundo padrón después de La Matanza. Cambiemos tiene que ganar en Mar del Plata, tiene que andar bien acá”, se le escuchó decir al intendente en un audio que se filtró en agosto y que confirmó las peores sospechas de los escuderos de Vidal. Algunos aseguran, con inquina, que Arroyo los “presiona” con la posibilidad de una consecuencia dramática en términos electorales, si no recibe la ayuda necesaria para evitar que la debacle económica destroce la intención de voto a favor del oficialismo.

“Hay cambios que estamos impulsando a pesar de Arroyo, pero a favor de Mar del Plata”, se animó a definir un funcionario de la Casa Rosada cuando fue consultado sobre el volantazo que pegó el Ejecutivo sobre los feriados puente. El cierre de las discusiones sobre “La Feliz” que recalentaron la relación inestable entre Vidal y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, tuvieron su epicentro hace 15 días.
En le escasa agenda de sesiones del Congreso en etapa preelectoral, la preocupación de Cambiemos desperezó a las dos cámaras legislativas para corregir las consecuencias del DNU 52/2017.

 

 

El 14 de septiembre, 152 diputados votaron a favor de un proyecto presentado por el ex gobernador de Misiones, Maurice Closs, para corregir, en parte, la anulación de los feriados puente. El 27, dos semanas después, el Senado convirtió en ley la media sanción. Por 59 votos a favor, el Senado estableció una norma que habilita al Ejecutivo a “establecer hasta tres feriados puente”, es decir, un día no laborable en el medio de un feriado y un fin de semana para favorecer la actividad turística nacional. El proyecto de Closs tuvo el guiño del Ejecutivo, contó con los votos de Cambiemos en ambas cámaras y buscó atemperar las consecuencias de la anulación de ese tipo de feriados en las principales localidades turísticas de todo el país.

Con la ley en la mano, en el entorno de la gobernadora deslizan que los posibles feriados puente podrían concretarse el lunes 30 de abril (antes del martes 1° de mayo); el lunes 19 de noviembre, víspera del Día de la Soberanía Nacional, que cae el martes 20; y el lunes 24 de diciembre, previa de la navidad de 2018.  Si el Presidente aplica la ley, por caso, la alicaída economía marplatense tendrá dos o tres feriados puente.

Ante las consultas de Letra P, fuentes del Gobierno nacional se negaron a confirmar que las tres fechas serán restituidas como feriados. El régimen tampoco cosechó los mejores ánimos en la Gobernación bonaerense, pero la sanción habilitó al equipo de campaña provincial a redoblar la sobreventa electoral de las expectativas para el año próximo, a partir del impacto local que tuvo la novedad de la norma “correctiva”.  

Al calor de ese recurso, Vidal aseguró el domingo pasado que pasará las próximas vacaciones en “La Feliz”, aunque sigue sin saber si Mar del Plata volverá a contar con los feriados que, hasta el año pasado, mitigaron parte de un escenario económico crujiente que podría tener otra temporada veraniega amarga. Por lo pronto "habrán medidas para garantizarles a los marplatenses una buena temporada", aseguró la mujer en medio de la campaña.