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“Vidal no tiene techo: va a ser presidenta”

El intendente de Lanús y armador PRO en el conurbano reconoce una paridad electoral con UC; distingue intendentes PJ buenos y malos y reflexiona: “Hoy garpa el contacto directo con la gente”.
Por 11/10/2017 01:16 PM

Tras dos intentos fallidos, Néstor Grindetti llegó a la intendencia de Lanús en 2015, donde sucedió al primo de su ex mujer, según él mismo cuenta, el justicialista Darío Díaz Pérez. 

Su pertenencia a la estructura PRO, además de su amistad con el presidente Mauricio Macri y con la gobernadora bnaerense, María Eugenia Vidal, lo posicionaron luego como figura central en la Tercera sección electoral, la región más peronista de toda la provincia.

Con unas PASO locales exitosas y una proyección a la reelección municipal, Grindetti muestra su perfil más político y, aunque se reconoce de estirpe PRO, se anima a saltear algunas reglas del manual de estilo macrista.

 

BIO. Nombre completo: Néstor Osvaldo Grindetti. Nació un 24 de febrero, hace 62 años, en Lanús, el distrito bonaerense que gobierna desde el 10 de diciembre de 2015. Antes acompañó a Mauricio Macri como ministro de Hacienda de la Ciudad durante los ocho años de gestión del actual presidente como jefe del Gobierno porteño. Es un macrista puro: antes de llegar a la función pública, fue un SOCMA boy e integró el grupo fundador de la Fundación Creer y Crecer, la cantera de talentos PRO. También las controversias lo unen a su jefe político: según la investigación Panamá Papers, operó cuentas en paraísos fiscales y es investigado por supuesto enriquecimiento ilícito. Él asegura que no cometió ningún delito. Al camino por la intendencia lo empujó su hija, que le pidió que dejara de quejarse por los baches y se pusiera en campaña para sacar al peronismo de la Municipalidad. Su caso abona la creencia de que la tercera es la vencida: había perdido dos veces (en 2007 y 2011) contra el primo de su ex esposa, el finalmente ex intendente Darío Díaz Pérez.

 

 

“Con Macri tenemos más o menos la misma edad, crecimos en la misma empresa (SOCMA). La diferencia es que él era el dueño y yo el empleado”, comienza a relatar, sin intención de parecer gracioso.

“Con María Eugenia somos muy amigos. Hemos sido compañeros de gabinete en la Ciudad y después ella fue mi jefa en su paso por la vice jefatura (porteña). Es una mujer brillante con un gran potencial: no tiene techo, algún día va a ser presidenta”, afirma.

-Buen título.

-Si… después de que culmine el mandato de Macri, claro (ríe).

-Al igual que otras figuras del PRO, usted no tiene una historia de militancia partidaria. Pero en algún momento se imaginó intendente.

-Sí. Cuando me empiezo a meter en política lo hago en la Ciudad. Pero un día, por el 2003 más o menos, iba con mi hija por la calle Pavón (ahora Yrigoyen, la avenida principal de Lanús) y agarro un pozo terrible y le rajo una puteada a (el entonces intendente) Manolo (Quindimil). Pobre, que en paz descanse. Y mi hija me dice “papá, ahora que te metiste en política dejá de quejarte y metete también en Lanús”. Y pensé que tenía razón. Entonces hablé con Mauricio y le conté, le dije que en Lanús no teníamos nada, que teníamos que empezar a armar. Por ese entonces, Jorge Macri estaba empezando a construir en la provincia.

-Y entonces intentó en 2007 y en 2011.

-Sí, y haber perdido nos sirvió para ir poniendo concejales propios y para ir entendiendo cómo era todo esto. Igual, cuando llegamos en 2015 nos llevamos una sorpresa hacia adentro del municipio. No pensaba encontrar tanto desastre. No había organización, un total individualismo, sin objetivos y con condiciones de trabajo paupérrimas. Los empleados iban al baño de la estación de servicio porque el del municipio era insalubre. El municipio no atendía las necesidades del vecino y la gente pensaba que acá eran todos vagos. Pero en realidad era un problema de conducción y yo, que en mi vida profesional me dediqué mucho al couching, a  manejar organizaciones, me metí con todo en esto, aunque sigue siendo muy difícil.

-¿Sigue siendo difícil?

-Bueno, hay un gran prejuicio hacia nosotros, porque durante la campaña se decía que veníamos a echar gente. Entonces creamos un centro de capacitación interna que permitió empezar a perder ese miedo.

-¿Cómo es su relación con Díaz Pérez?

-A nivel político no tenemos mucho contacto. A nivel personal nos conocemos desde chicos, así que no tenemos problemas.

 

 

-Se conocen de chicos. ¿Coincidieron en actividades o escuelas?

-Él es el primo de mi ex mujer. Íbamos juntos a acción católica en la iglesia San Judas, así que nos conocemos desde muy chicos, incluso familiarmente. Yo tengo un buen diálogo con él, pero no tenemos mucho para hablar, porque hay diferencias fundamentales. Por ejemplo, él dice que me dejó un municipio con plata y es cierto, en la cuenta había plata, pero dejó un pasivo de infraestructura enorme. Entonces, si me decís que me dejaste plata pero toda Lanús rota, no es tan sencillo el tema. Y de fondo hay una diferencia de formación profesional, que excede las diferencias políticas. El gobierno de Darío no hizo, estuvo ausente. Manolo, por ejemplo, era un intendente presente, tenía un método particular que hay que analizar a la luz de su época. Él se sentaba en este escritorio y recibía durante todo el día colas de vecinos.

-Un método muy usado por los denominados barones del peronismo.

-Claro, Manolo fue el último gran caudillo, con una gestión buena pero que se deterioró en los últimos cuatro años porque le soltaron la mano desde el gobierno nacional.

En las PASO le fue bien a nivel local. ¿Cómo se proyecta para las generales? 

-Imaginamos sumar más votos, porque en la categoría de senadores Cristina Kirchner ganó por 500 votos aproximadamente. Tenemos que hacer el esfuerzo para superar eso.

 

 

-Las encuestas le dan algunos puntos arriba a Esteban Bullrich (primer candidato a senador por Cambiemos).

-Sí, pero no está tan fácil la cosa. No es que sacamos seis puntos de ventaja. Tenemos un voto duro del kirchnerismo, un 30 por ciento que no podemos atravesar. Es más, si ves toda la campaña y el discurso de la ex presidenta, ella apunta a consolidar eso, porque se radicalizó notablemente. Después hay otro 30 por ciento opuesto, re contra duro, que será porque nos quiere a nosotros o porque odia al gobierno pasado. Entonces, lo que queda es ir por el votante de (Florencio) Randazzo y (Sergio) Massa. Ahora no es que todo se va a transferir. Si Massa sacó 15 y ahora saca 10, habrá cinco para repartir, pero no será una gran diferencia. Por eso hay que trabajar mucho, no hay que perder el foco de que estamos en campaña e ir a buscar y tratar de consolidar nuestro voto.

-Eso van a hacer acá en Lanús…

-Sí, igual acá tuvimos en la periferia un fenómeno interesante: pusimos mucha plata, hicimos mucha obra y sacamos los mismos votos que en las generales de 2015. Subimos respecto de las PASO, pero no respecto de las generales. Hicimos más obras que en la zona centro y sin embargo no levantamos. No llegamos lo suficiente, no estuvimos lo suficiente, porque hoy garpa el contacto directo, que puede ser cara a cara o también por Facebook.

-Además de su tarea municipal, usted es una de las figuras fuertes del PRO en la Tercera sección, encargado del armado politica en esta región.

-Es así y, de hecho, lo hago y con ganas y la gobernadora me pide que ayude en la consolidación de la Tercera. Ahora, yo lo que no quiero es que los vecinos imaginen que estoy usando esto como un trampolín para la política. No quiero. Tengo 62 años, me puedo quedar un mandato más, pero después chau, la edad de jubilarse es 65.

-¿No aspira llegar a la gobernación?

-No, y lamentablemente en política cuando alguien se perfila y saca un poco la cabeza de su distrito, muchos piensa, y también los propios, que tiene una carrera, que puede llegar a gobernador, a presidente, papa, qué sé yo. Si estoy ayudando mucho, por ejemplo, a la gente de Avellaneda, a Regazzoni en almirante Brown, pero también hablo mucho con otros intendentes del peronismo, como Insaurralde de Lomas, con el que me llevo muy bien…

-De él le iba a preguntar (Grindetti ríe), porque hubo una foto donde se los ve a los dos, con sus esposas, compartiendo una velada. Un día después de la reunión de intendentes peronistas con el senador Miguel Angel Pichetto, el enemigo interno de CFK.

-Por lo menos desde acá no hubo intencionalidad política. Fue una velada organizada por la DAIA en el Teatro Colón. Hubo fotos de la actividad.

 

 

-Pero ésa fue de una cena posterior de los dos matrimonios. ¿Cómo fue?

-Salimos del restaurante y Yésica (Cirio, esposa de Insaurralde) dijo “la pasamos muy lindo, saquemos una foto” y mi señora saca la foto con su celular y se la envía por WhatsApp. Para mí había quedado ahí el tema. Después Yésica la tuitea.

-Por ahí Insaurralde se le sugirió.

-(Risas) No lo sé. Tampoco me molestó. Me pareció una linda foto.

-¿Cómo es tu relación con él, siendo que es uno de los intendentes peronistas de mayor proyección del conurbano?

-La relación es muy buena porque apuntamos a cosas de gestión y hemos hecho muchas cosas juntos, desde operativos policiales en zonas limítrofes hasta intercambiar información entre nuestros equipos. También me llevo bien con Alejandro Granados (Ezeiza), Fernando Gray (Echeverría) y Mariano Cascallares (Brown).

 

 

 

 

-Sí, los intendentes que se denominaban Esmeralda. ¿Es así con el resto de los jefes comunales del PJ de la Tercera?

-No. Si comparamos con su vecino (Jorge) Ferraresi, de Avellaneda, es todo lo contrario. Ferraresi es un tipo que si nos puede hacer una maldad, la hace. Martín, en el buen sentido, es más pragmático: él es intendente de Lomas y tiene que hacer cosas para Lomas y peleándose conmigo no hace nada para eso. En cambio, con buena relación se pueden hacer más cosas. Yo el otro día le dije (a Insaurralde) “mira, tengo posibilidad de que hagan Malabia (calle) toda nueva, lo único que te quiero avisar es que, si esto sale 200 millones de pesos, 100 te los cargan a vos y 100 a mí; te lo digo porque lo vas a ver luego en la cuenta corriente”. Y me responde “buenísimo, si podés conseguirlo vos, hacé la obra vos”. Ferraresi no es así: es imposible sentarse a hablar con él.

 

"Jorge Ferraresi (intendente peronista de Avellaneda) es un tipo que si nos puede hacer una maldad, la hace"

 

-¿Nunca pudo dialogar con Ferrarresi?

-No, es imposible, son charlas con continuas chicanas. El camino General Belgrano, que se va a hacer a nuevo, lo conseguí yo y ni lo llamé, y es el límite entre Lanús y Avellaneda.

-Usted había intentado armar una mesa de intendentes de la Tercera.

-Sí, pero quedó ahí, no se puede con todos. Y con (la intendenta de La Matanza, Verónica) Magario tampoco tengo relación.

-¿Nunca habló con ella?

-No, nunca, no se puede.

-¿Magario es Magario o es Fernando Espinoza? Le consulto por la incidencia que puede tener el ex intendente y jefe del PJ bonaerense.

-Es Espinoza, creo, porque en realidad no tengo profundidad ahí, nada. Además, no coincido con la actitud que han tomado, junto con Ferraresi, de acusar a la gobernadora de discriminar, de no enviarles nada, porque, además de ser mentira, es una estrategia equivocada. Hoy, pegarle a María Eugenia desde una intendencia se te puede volver en contra, porque ella tiene una excelente imagen y le va muy bien.

"Pegarle a María Eugenia desde una intendencia se te puede volver en contra, porque ella tiene una excelente imagen y le va muy bien".

-¿Y cómo ve al peronismo? Esta idea de unidad que se empieza a intentar gestar.

-Creo que va a haber un realineamiento donde va a quedar un kirchnerismo residual y un peronismo que busca armarse y encontrar un liderazgo que aún no encuentra. El peronismo no va a desaparecer porque hoy ni siquiera es una doctrina, es casi un sentimiento, algo más espiritual, y eso no desaparece, está ahí, solo tiene que aparecer alguien que tire la piola, junte todo eso, genere una doctrina aggiornada y diga que ése es el peronismo de ahora.

-¿No imagina a CFK volviendo a su rol de líder en la provincia?

-No, no la veo. Además, la sensación que tengo es que ellos no quieren eso. Ahora el kirchnerismo va a seguir, porque ha tenido la capacidad de nuclear lo que la izquierda no ha podido capturar, pero en qué instancias sigue no lo sé, sería hacer futurismo.

“Vidal no tiene techo: va a ser presidenta”

El intendente de Lanús y armador PRO en el conurbano reconoce una paridad electoral con UC; distingue intendentes PJ buenos y malos y reflexiona: “Hoy garpa el contacto directo con la gente”.

Tras dos intentos fallidos, Néstor Grindetti llegó a la intendencia de Lanús en 2015, donde sucedió al primo de su ex mujer, según él mismo cuenta, el justicialista Darío Díaz Pérez. 

Su pertenencia a la estructura PRO, además de su amistad con el presidente Mauricio Macri y con la gobernadora bnaerense, María Eugenia Vidal, lo posicionaron luego como figura central en la Tercera sección electoral, la región más peronista de toda la provincia.

Con unas PASO locales exitosas y una proyección a la reelección municipal, Grindetti muestra su perfil más político y, aunque se reconoce de estirpe PRO, se anima a saltear algunas reglas del manual de estilo macrista.

 

BIO. Nombre completo: Néstor Osvaldo Grindetti. Nació un 24 de febrero, hace 62 años, en Lanús, el distrito bonaerense que gobierna desde el 10 de diciembre de 2015. Antes acompañó a Mauricio Macri como ministro de Hacienda de la Ciudad durante los ocho años de gestión del actual presidente como jefe del Gobierno porteño. Es un macrista puro: antes de llegar a la función pública, fue un SOCMA boy e integró el grupo fundador de la Fundación Creer y Crecer, la cantera de talentos PRO. También las controversias lo unen a su jefe político: según la investigación Panamá Papers, operó cuentas en paraísos fiscales y es investigado por supuesto enriquecimiento ilícito. Él asegura que no cometió ningún delito. Al camino por la intendencia lo empujó su hija, que le pidió que dejara de quejarse por los baches y se pusiera en campaña para sacar al peronismo de la Municipalidad. Su caso abona la creencia de que la tercera es la vencida: había perdido dos veces (en 2007 y 2011) contra el primo de su ex esposa, el finalmente ex intendente Darío Díaz Pérez.

 

 

“Con Macri tenemos más o menos la misma edad, crecimos en la misma empresa (SOCMA). La diferencia es que él era el dueño y yo el empleado”, comienza a relatar, sin intención de parecer gracioso.

“Con María Eugenia somos muy amigos. Hemos sido compañeros de gabinete en la Ciudad y después ella fue mi jefa en su paso por la vice jefatura (porteña). Es una mujer brillante con un gran potencial: no tiene techo, algún día va a ser presidenta”, afirma.

-Buen título.

-Si… después de que culmine el mandato de Macri, claro (ríe).

-Al igual que otras figuras del PRO, usted no tiene una historia de militancia partidaria. Pero en algún momento se imaginó intendente.

-Sí. Cuando me empiezo a meter en política lo hago en la Ciudad. Pero un día, por el 2003 más o menos, iba con mi hija por la calle Pavón (ahora Yrigoyen, la avenida principal de Lanús) y agarro un pozo terrible y le rajo una puteada a (el entonces intendente) Manolo (Quindimil). Pobre, que en paz descanse. Y mi hija me dice “papá, ahora que te metiste en política dejá de quejarte y metete también en Lanús”. Y pensé que tenía razón. Entonces hablé con Mauricio y le conté, le dije que en Lanús no teníamos nada, que teníamos que empezar a armar. Por ese entonces, Jorge Macri estaba empezando a construir en la provincia.

-Y entonces intentó en 2007 y en 2011.

-Sí, y haber perdido nos sirvió para ir poniendo concejales propios y para ir entendiendo cómo era todo esto. Igual, cuando llegamos en 2015 nos llevamos una sorpresa hacia adentro del municipio. No pensaba encontrar tanto desastre. No había organización, un total individualismo, sin objetivos y con condiciones de trabajo paupérrimas. Los empleados iban al baño de la estación de servicio porque el del municipio era insalubre. El municipio no atendía las necesidades del vecino y la gente pensaba que acá eran todos vagos. Pero en realidad era un problema de conducción y yo, que en mi vida profesional me dediqué mucho al couching, a  manejar organizaciones, me metí con todo en esto, aunque sigue siendo muy difícil.

-¿Sigue siendo difícil?

-Bueno, hay un gran prejuicio hacia nosotros, porque durante la campaña se decía que veníamos a echar gente. Entonces creamos un centro de capacitación interna que permitió empezar a perder ese miedo.

-¿Cómo es su relación con Díaz Pérez?

-A nivel político no tenemos mucho contacto. A nivel personal nos conocemos desde chicos, así que no tenemos problemas.

 

 

-Se conocen de chicos. ¿Coincidieron en actividades o escuelas?

-Él es el primo de mi ex mujer. Íbamos juntos a acción católica en la iglesia San Judas, así que nos conocemos desde muy chicos, incluso familiarmente. Yo tengo un buen diálogo con él, pero no tenemos mucho para hablar, porque hay diferencias fundamentales. Por ejemplo, él dice que me dejó un municipio con plata y es cierto, en la cuenta había plata, pero dejó un pasivo de infraestructura enorme. Entonces, si me decís que me dejaste plata pero toda Lanús rota, no es tan sencillo el tema. Y de fondo hay una diferencia de formación profesional, que excede las diferencias políticas. El gobierno de Darío no hizo, estuvo ausente. Manolo, por ejemplo, era un intendente presente, tenía un método particular que hay que analizar a la luz de su época. Él se sentaba en este escritorio y recibía durante todo el día colas de vecinos.

-Un método muy usado por los denominados barones del peronismo.

-Claro, Manolo fue el último gran caudillo, con una gestión buena pero que se deterioró en los últimos cuatro años porque le soltaron la mano desde el gobierno nacional.

En las PASO le fue bien a nivel local. ¿Cómo se proyecta para las generales? 

-Imaginamos sumar más votos, porque en la categoría de senadores Cristina Kirchner ganó por 500 votos aproximadamente. Tenemos que hacer el esfuerzo para superar eso.

 

 

-Las encuestas le dan algunos puntos arriba a Esteban Bullrich (primer candidato a senador por Cambiemos).

-Sí, pero no está tan fácil la cosa. No es que sacamos seis puntos de ventaja. Tenemos un voto duro del kirchnerismo, un 30 por ciento que no podemos atravesar. Es más, si ves toda la campaña y el discurso de la ex presidenta, ella apunta a consolidar eso, porque se radicalizó notablemente. Después hay otro 30 por ciento opuesto, re contra duro, que será porque nos quiere a nosotros o porque odia al gobierno pasado. Entonces, lo que queda es ir por el votante de (Florencio) Randazzo y (Sergio) Massa. Ahora no es que todo se va a transferir. Si Massa sacó 15 y ahora saca 10, habrá cinco para repartir, pero no será una gran diferencia. Por eso hay que trabajar mucho, no hay que perder el foco de que estamos en campaña e ir a buscar y tratar de consolidar nuestro voto.

-Eso van a hacer acá en Lanús…

-Sí, igual acá tuvimos en la periferia un fenómeno interesante: pusimos mucha plata, hicimos mucha obra y sacamos los mismos votos que en las generales de 2015. Subimos respecto de las PASO, pero no respecto de las generales. Hicimos más obras que en la zona centro y sin embargo no levantamos. No llegamos lo suficiente, no estuvimos lo suficiente, porque hoy garpa el contacto directo, que puede ser cara a cara o también por Facebook.

-Además de su tarea municipal, usted es una de las figuras fuertes del PRO en la Tercera sección, encargado del armado politica en esta región.

-Es así y, de hecho, lo hago y con ganas y la gobernadora me pide que ayude en la consolidación de la Tercera. Ahora, yo lo que no quiero es que los vecinos imaginen que estoy usando esto como un trampolín para la política. No quiero. Tengo 62 años, me puedo quedar un mandato más, pero después chau, la edad de jubilarse es 65.

-¿No aspira llegar a la gobernación?

-No, y lamentablemente en política cuando alguien se perfila y saca un poco la cabeza de su distrito, muchos piensa, y también los propios, que tiene una carrera, que puede llegar a gobernador, a presidente, papa, qué sé yo. Si estoy ayudando mucho, por ejemplo, a la gente de Avellaneda, a Regazzoni en almirante Brown, pero también hablo mucho con otros intendentes del peronismo, como Insaurralde de Lomas, con el que me llevo muy bien…

-De él le iba a preguntar (Grindetti ríe), porque hubo una foto donde se los ve a los dos, con sus esposas, compartiendo una velada. Un día después de la reunión de intendentes peronistas con el senador Miguel Angel Pichetto, el enemigo interno de CFK.

-Por lo menos desde acá no hubo intencionalidad política. Fue una velada organizada por la DAIA en el Teatro Colón. Hubo fotos de la actividad.

 

 

-Pero ésa fue de una cena posterior de los dos matrimonios. ¿Cómo fue?

-Salimos del restaurante y Yésica (Cirio, esposa de Insaurralde) dijo “la pasamos muy lindo, saquemos una foto” y mi señora saca la foto con su celular y se la envía por WhatsApp. Para mí había quedado ahí el tema. Después Yésica la tuitea.

-Por ahí Insaurralde se le sugirió.

-(Risas) No lo sé. Tampoco me molestó. Me pareció una linda foto.

-¿Cómo es tu relación con él, siendo que es uno de los intendentes peronistas de mayor proyección del conurbano?

-La relación es muy buena porque apuntamos a cosas de gestión y hemos hecho muchas cosas juntos, desde operativos policiales en zonas limítrofes hasta intercambiar información entre nuestros equipos. También me llevo bien con Alejandro Granados (Ezeiza), Fernando Gray (Echeverría) y Mariano Cascallares (Brown).

 

 

 

 

-Sí, los intendentes que se denominaban Esmeralda. ¿Es así con el resto de los jefes comunales del PJ de la Tercera?

-No. Si comparamos con su vecino (Jorge) Ferraresi, de Avellaneda, es todo lo contrario. Ferraresi es un tipo que si nos puede hacer una maldad, la hace. Martín, en el buen sentido, es más pragmático: él es intendente de Lomas y tiene que hacer cosas para Lomas y peleándose conmigo no hace nada para eso. En cambio, con buena relación se pueden hacer más cosas. Yo el otro día le dije (a Insaurralde) “mira, tengo posibilidad de que hagan Malabia (calle) toda nueva, lo único que te quiero avisar es que, si esto sale 200 millones de pesos, 100 te los cargan a vos y 100 a mí; te lo digo porque lo vas a ver luego en la cuenta corriente”. Y me responde “buenísimo, si podés conseguirlo vos, hacé la obra vos”. Ferraresi no es así: es imposible sentarse a hablar con él.

 

"Jorge Ferraresi (intendente peronista de Avellaneda) es un tipo que si nos puede hacer una maldad, la hace"

 

-¿Nunca pudo dialogar con Ferrarresi?

-No, es imposible, son charlas con continuas chicanas. El camino General Belgrano, que se va a hacer a nuevo, lo conseguí yo y ni lo llamé, y es el límite entre Lanús y Avellaneda.

-Usted había intentado armar una mesa de intendentes de la Tercera.

-Sí, pero quedó ahí, no se puede con todos. Y con (la intendenta de La Matanza, Verónica) Magario tampoco tengo relación.

-¿Nunca habló con ella?

-No, nunca, no se puede.

-¿Magario es Magario o es Fernando Espinoza? Le consulto por la incidencia que puede tener el ex intendente y jefe del PJ bonaerense.

-Es Espinoza, creo, porque en realidad no tengo profundidad ahí, nada. Además, no coincido con la actitud que han tomado, junto con Ferraresi, de acusar a la gobernadora de discriminar, de no enviarles nada, porque, además de ser mentira, es una estrategia equivocada. Hoy, pegarle a María Eugenia desde una intendencia se te puede volver en contra, porque ella tiene una excelente imagen y le va muy bien.

"Pegarle a María Eugenia desde una intendencia se te puede volver en contra, porque ella tiene una excelente imagen y le va muy bien".

-¿Y cómo ve al peronismo? Esta idea de unidad que se empieza a intentar gestar.

-Creo que va a haber un realineamiento donde va a quedar un kirchnerismo residual y un peronismo que busca armarse y encontrar un liderazgo que aún no encuentra. El peronismo no va a desaparecer porque hoy ni siquiera es una doctrina, es casi un sentimiento, algo más espiritual, y eso no desaparece, está ahí, solo tiene que aparecer alguien que tire la piola, junte todo eso, genere una doctrina aggiornada y diga que ése es el peronismo de ahora.

-¿No imagina a CFK volviendo a su rol de líder en la provincia?

-No, no la veo. Además, la sensación que tengo es que ellos no quieren eso. Ahora el kirchnerismo va a seguir, porque ha tenido la capacidad de nuclear lo que la izquierda no ha podido capturar, pero en qué instancias sigue no lo sé, sería hacer futurismo.