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  • "No somos denunciadores compulsivos ni vamos a estar descalificando al Gobierno de Vidal"

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Así lo anticipa el nuevo Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino. En una entrevista con Letra P, elogia a la gobernadora y posiciona a los intendentes como el presente y futuro del peronismo.
Por 31/12/2016 09:57 AM

Guido Lorenzino es el nuevo Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires. Su designación se dio en la última doble sesión de 2016 en la Legislatura, en el marco de un paquete de leyes que involucró también al Presupuesto 2017 y a las autoridades de Cámara. La negociación de los enviados de la gobernadora María Eugenia Vidal con un grupo de intendentes peronistas fue la clave para que hoy, el ex diputado del Frente Para la Victoria y -en su momento- uno de los más cercanos al ex gobernador Daniel Scioli, se quede con el lugar que durante muchos años ocupó Carlos Bonicatto.

Distendido después de lo que fueron interminables semanas de tironeos entre oficialistas y opositores, el abogado oriundo de Vicente López le remarca a Letra P una y otra vez que el nuevo esquema de la Defensoría -que incluye secretarios adjuntos- no debe confundir a nadie: "hay tres colaboradores pero la Defensoría es una sola y yo soy la cara de esta nueva etapa", dispara con firmeza.

Futbolísticamente hablando se describe como "un 5 que para la pelota, traba y distribuye; y en la política también". Espera que el ministro de Gobierno, Federico Salvai, oficie de interlocutor con él, y destaca a Vidal como "una persona que rompe la lógica convencional de la política". Además, comenta que la última vez que habló con el ex motonauta fue en marzo, cuando dejaron en claro sus diferencias, y repite convencido que son los jefes comunales Gabriel Katopodis, Martín Insaurralde, Juanchi Zabaleta, Mariano Cascallares, Fernando Gray, Juan Pablo De Jesús y Eduardo Bucca, los que deben encabezar el proceso de renovación del peronismo. Ahí también menciona a Florencio Randazzo.

"Tengo la independencia y la libertad para marcar todo lo que tenga que marcar, pero la convicción de que uno no está para ser un denunciador compulsivo", regula quien compartirá la cúpula del organismo con Walter Martello, Marcelo Honores y Eduardo Ancona.

- De antemano ¿cómo se describe como Defensor? ¿como un lateral con proyección que va y viene, como un 6 elegante con mucho diálogo con los compañeros o como un 2 rústico que va al choque, al cruce y a la confrontación siempre?

- No, como un 5 rústico. Siempre. En el equipo del colegio, en la facultad, siempre jugué de 5. Siempre me gustó parar la pelota, trabar y distribuir. Siempre lo hice, y en la política también, siempre me gustó; entiendo a la política como una mirada solidaria y jugar en equipo, no lo entiendo de otra manera. En todos los pasos que di, ejecutivos, legislativos, todos mis compañeros reconocen en mí eso, esa capacidad de poder distribuir juego, pensar juntos. Y la Defensoría es un buen lugar: el equipo que se está armando con los tres adjuntos y con el resto de los secretarios me parece que nos va a permitir armar un equipo con fortaleza, entendiendo también la unificación y la conducción en mi persona.

- Ya pasó más de una semana de la votación en la Legislatura ¿En qué situación se está hoy con respecto a la nueva Defensoría del Pueblo bonaerense?

- Estamos organizando la Defensoría. Me he juntado con los que van a hacer mis adjuntos, con los tres: tres personas que conozco muy bien y que creo van a poder colaborar en las distintas áreas en las que les voy a ir delegando tareas. Sobre todo entendiendo que en esta nueva etapa, mi mayor objetivo tiene que ser ser voz de los que no tienen voz. La Defensoría tiene que ser un órgano absolutamente parcial, que tome partido por los más vulnerables, que defienda a los que menos tienen y que trate siempre de componer con el Estado políticas públicas que sean solución de los problemas. Nosotros no somos denunciadores compulsivos ni tenemos vocación de estar descalificando al Gobierno; al contrario, queremos componer críticamente la solución del problema y ese va a ser el desafío en esta etapa.

"Soy un 5 rústico. En el equipo del colegio, en la facultad, siempre jugué de 5. Siempre me gustó parar la pelota, trabar y distribuir. Siempre lo hice, y en la política también".

- ¿Cómo se va a reestructurar la Defensoría para adaptarla al nuevo esquema?

- Ya está, lo estamos haciendo. No complica mucho, al contrario, son tres colaboradores más que van a tener responsabilidades en la agenda que ya tiene la Defensoría entre los distintos temas: servicios públicos, salud, minoridad y demás; se irán delegando responsabilidades y seguramente mi mayor responsabilidad es coordinar un equipo de trabajo que tenga la capacidad de generar representación. Y después, obviamente, la Defensoría es una sola, yo soy la cara de esta nueva etapa y la coordinación del trabajo nos va a dar buenos resultados. Son tres grandes colaboradores que tienen una gran historia política cada uno en su militancia y eso es un gran valor agregado para aportar. El Defensor del Pueblo es un solo, por la Constitución, y después, en función del acuerdo político y la necesidad de que toda la oposición esté representada, les pareció a los legisladores crear estos adjuntos con responsabilidades temáticas. La coordinación puertas adentro depende de mí. Confío, porque en la Defensoría hay un gran equipo de profesionales; ya tomé contacto con varios. Son profesionales que saben mucho, en esta etapa queremos ganar mucha territorialidad, la Defensoría necesita instalarse en la vida de la gente. La gente tiene que sentir que hay un Defensor que los va a cuidar, que se va a hacer cargo de su agenda, y el Ejecutivo tiene que saber que va a haber una persona que permanentemente va a tratar de llevar problemas y soluciones; ese es el desafío mío y del equipo.

- ¿La idea es descentralizar el funcionamiento de la Defensoría y llevarla más allá de La Plata?

- Sí. En la Provincia hay casas de derechos, que son oficinas de descentralización de la Defensoría. Ahí queremos ganar mucho volumen, tenemos que estar en los 135 municipios. Tenemos que tener mucha vinculación con ustedes; creo que la comunicación a través del periodismo y todo lo que es la agenda virtual hoy, tienen que ser canales permanentes de acceso a información y acceso a demandas: un vecino de Florencio Varela, para hacer una denuncia, no puede ser que tenga que venir a La Plata, es una locura, en la Defensoría y en cualquier tema. La Provincia tiene que ir por la descentralización de las responsabilidades en todos los temas. Lo hicimos cuando tuvimos responsabilidad en el Gobierno y lo creo ahora desde un organismo de control.

- En estos últimos días se reunió con el ex Defensor, Carlos Bonicatto ¿de qué hablaron?

- Sí, me reuní muchas veces. Él fue compañero mío en la Cámara de Diputados del mismo bloque, tengo mucho respeto personal. Es una persona que ha tenido la difícil tarea de poner en marcha un organismo de cero. Fue él el que cumplió con la manda constitucional y lo llevó adelante; ha hecho todo ese trabajo de estructurar la temática, las áreas, y la dificultad de ser Defensor del Pueblo de un Gobierno del mismo signo, cuando uno tiene otra responsabilidad o compromiso político. Me parece que ha quedado en ese lugar incómodo que no le ha permitido tener mayor visibilidad, más allá de que ha sido gravitante en muchos temas: yo recuerdo lo que fue el conflicto docente del año 2014, que fueron muchos días de paros, y gracias a la intervención de él pudimos avanzar y resolver una situación que era bastante compleja. Ha tenido un rol muy importante y sobre todo ha tenido mucha capacidad de estructurar un gran equipo de trabajo.

- ¿Cuáles son las principales denuncias de los bonaerenses y cómo piensa afrontarlas?

- Si vos mirás la estadística histórica de la Defensoría hay dos temas que son los mayores: uno es servicios públicos -no solamente tarifas, sino la prestación del servicio- y otro es la salud pública. Si uno mira en la provincia de Buenos Aires los problemas no empezaron el 10 de diciembre. Seríamos muy injustos, muy malas personas si quisiéramos achacarle a la Gobernadora que todo empezó el 10 de diciembre. No, esto no empezó el 10 de diciembre pero los problemas hay que resolverlos y nosotros estamos para eso. En el tema de los servicios públicos vamos a trabajar fuertemente no solamente en la proporcionalidad de las tarifas y en el control de que no sean excesivas, sino que sobre todo poniéndole mucha energía a la inversión pública y privada. Acá hay servicios que presta el Estado que no han tenido inversión en los últimos 15 años. Bueno, eso hay que cortarlo, si no una tarifa cara y un servicio que no se presta es un coctel explosivo, esto es lo que pasa hoy en la provincia de Buenos Aires. Y en el tema salud se ha puesto mucha plata, y la plata en salud muchas veces no tiene la visibilidad que uno quisiera. Bueno, hay que ayudar al equipo de gestión de la Gobernadora a tratar de ir resolviendo todas esas cuestiones que no están funcionando, o que la plata no se está luciendo o sintiendo como se está afectando en el presupuesto. Nosotros siempre somos componedores críticos, mi mirada es siempre buscar la solución, y la instancia judicial -te lo digo como abogado- genera a veces dos problemas: el problema que tenés, que no se pudo resolver, y la Justicia que muchas veces es parte del problema. Siempre vamos a tratar de acompañar, recomendar y construir políticas públicas.

- ¿Habló con Vidal?

- No. He hablado con el equipo de ella, legisladores, ministros, etc., pero con ella no he tenido contacto. No me parece que sea indispensable, sí con el Ejecutivo; soy de los que creo que un buen interlocutor en el poder Ejecutivo resuelve muchos problemas y para nosotros es muy importante tener un canal de diálogo permanente. Ahí está la base de la solución del reclamo, para evitar cualquier tipo de malentendidos y sobre todo entrar en una actitud beligerante, que no es el propósito mío ni de nadie del equipo.

- ¿Quién es ese interlocutor?

- Lo iremos viendo. Seguramente lo sea el ministro de Gobierno -Federico Salvai-. Vamos a encontrar un interlocutor validado por la Gobernadora que nos permita semana a semana ir viendo la agenda de reclamos y de problemas, porque si hay algo que tiene la Defensoría es que es un buen auscultador de la gestión. Ahí te llega el reclamo real, sin filtro, y uno puede tener una buena estadística de los problemas y dónde se está fallando. Teniendo esto como observatorio, si se quiere, se le puede acercar al Ejecutivo y decirles "che, por acá no, este es el tema". Me parece que ese va a ser nuestro trabajo; esperemos que haya receptividad, veo que hay vocación de diálogo en la Gobernadora y todo el Ejecutivo. Ya han tenido un gesto muy noble de entregarle a la oposición, al grupo de intendentes del peronismo en particular, la responsabilidad de la Defensoría, junto a otras fuerzas políticas de la oposición, y eso me parece que tiene que ver con esta vocación de dialogar y construir con la oposición.

- ¿Cómo analiza el primer año de gestión de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires?

- La Provincia está enganchada a las decisiones nacionales. No hay nada que pase en el Gobierno nacional que no impacte directamente en la Provincia. La caída de la actividad, la pérdida de puestos de trabajo, la falta de inversión pública y privada, la inflación alta, el deterioro del salario, todo eso se refleja inmediatamente en la provincia de Buenos Aires con mucho impacto. Con lo cual es muy difícil de gestionar la provincia de Buenos Aires más allá de tener recursos, en un contexto de estancamiento, de caída de la actividad, de un Gobierno nacional que no encuentra la ventana para salir hacia adelante. Están diagnosticados los problemas, los problemas se han agravado en el último año, la verdad que en la provincia de Buenos Aires, por más buena voluntad y actitud que tenga, si el Gobierno y contexto nacional no avanza en un sentido positivo, es muy difícil que la Provincia encuentre mayor puestos de empleo, un buen plan de obra pública, que pueda generar condiciones de crecimiento en los habitantes de la Provincia. Si bien el Gobierno nacional ha transferido recursos en tiempo y forma, no ha lucido, por este contexto muy malo.

"Yo cené con mi familia en Mar del Plata, en un restaurante común, y Vidal estaba en la mesa de al lado con su familia: era una persona común; ese es su valor, ser una persona común y genuina. Y lo vi yo, no me lo contó nadie".

- ¿Y a Vidal cómo la ve? ¿cómo describe su irrupción en el ámbito bonaerense?

- Es una persona que rompe la lógica convencional de la política. Cuando ella irrumpe, rompe el formato de los dirigentes tradicionales. Por ser mujer en primer lugar y por su personalidad, de persona simple, que no tiene vocación de aparentar. Yo siempre cuento una anécdota: yo estaba cenando en Mar del Plata hace dos meses, en un restaurante común, y ella estaba en la mesa de al lado con su familia, yo estaba con la mía. Era una persona común; ese es su valor: ser una persona común y genuina. Y lo vi yo, no me lo contó nadie. Eso habla bien de ella. Esperemos que eso lo pueda poner en políticas públicas y en la firmeza que implica gestionar la provincia de Buenos Aires. La sencillez y la honestidad que ella muestra en la diaria es la impronta que le da a su Gobierno. Creo que tal vez debería pasar a la fase de tomar grandes decisiones y poder imponer criterios en una provincia que es muy compleja, más allá de que puedan tener bien identificados cuáles son los problemas de pelea; hoy lo que falta es empezar a romperlos para profundizarlos.

- ¿Cómo vivió todas las semanas de negociaciones en la Legislatura previo a su designación como Defensor?

A ver, entendimos siempre que nosotros perdimos. En 2015 perdimos...

- No todos los peronistas lo entienden...

- Nosotros sí, desde el primer día. Fuimos bastante realistas. Katopodis, Insaurralde, Zabaleta, Cascallares, Gray, De Jesús y Bali Bucca, es un grupo que hoy, junto al resto de los intendentes están tratando de marcar una huella en el peronismo; entendieron rápidamente la derrota y eso los obligó a tener que tener responsabilidad de gobernar los distritos que ellos administran. Y para eso era necesario la firmeza a la hora de pedir pero también el diálogo para construir, y en ese marco se fue construyendo ese consenso que se dio el año pasado -a las patadas o de manera violenta, entre el fracaso de la sesión en diciembre y la aprobación del presupuesto en enero, y este año, luego de ganar volumen con un bloque de diputados y senadores que tenían empatía con estos intendentes pudimos ir construyendo este camino que bueno, con el resto de las fuerzas políticas como el Frente Renovador y el oficialismo, construir un presupuesto que claramente muestra vocación de fortalecer la gestión de los municipios, de darles recursos y autonomía económica para que puedan hacer cosas. La Provincia, si se gobierna desde La Plata, uno se equivoca. Uno tiene que gobernarla apoyándose en los 135 intendentes, porque son los que tienen el termómetro de lo que pasa en cada uno de sus territorios.

- La Cámpora intentó vetar su designación ¿cuál es su opinión acerca de eso?

- El peronismo es un espacio muy amplio. Cuando uno gobierna, tiene una conducción única y muy clara que terminó el 10 de diciembre. Hoy no hay una conducción; es una conducción mucho más horizontal donde los intendentes son los que lideran el proceso. Y en esa conducción horizontal, mucho más plana, obviamente que La Cámpora, los intendentes, el Movimiento Evita, todos tenemos parte de la verdad, no hay una verdad. En ese sentido, tienen la posibilidad de opinar distinto a cómo opinamos nosotros y esas cosas se van saldando, a veces con el voto, que en este caso fue un voto a favor de lo que pensamos nosotros, y otras cosas se van a resolver seguramente en una interna partidaria. Me parece que el peronismo va camino a saldar sus diferencias en mecanismos democráticos que nos permitan ir a buscar el contenido en esta nueva etapa y la representación a través de los mejores candidatos. Con lo cual, La Cámpora es un actor más de los distintos actores que el peronismo tiene.

- ¿Quiénes son esos mejores candidatos?

- Yo te nombré a estos 7 intendentes. Hay muchos intendentes más. Veo en ellos la vocación de avanzar. Cuando uno avanza, da un paso hacia adelante y no quiere volver para atrás. Entonces, nosotros somos defensores de las buenas cosas que hicimos en estos 12 años y críticos de las cosas que no hicimos bien. Creemos que el futuro se construye mirando para adelante y no mirando para atrás. Ese es nuestro desafío. Hay muchos actores, podría nombrarte a Florencio Randazzo, pero me parece que el candidato va a surgir del contenido y de lo que queremos representar. Primero tenemos que saber qué queremos representar y después tenemos que encontrar a la persona que represente eso.

- ¿Cómo imagina estas elecciones legislativas?

- Veo un peronismo con vocación de juntarse, de encontrarse. Es un salto cualitativo empezar a entender que lo mejor que nos puede pasar es la participación interna partidaria y empezar a buscar el contenido del peronismo en esta nueva etapa. Tenemos que representar los problemas que empezaron el 10 de diciembre de 2015; en la elección de octubre de 2017 tenemos que representar esos problemas. Ese es el desafío. Lo que pasó en los últimos 12 años la gente ya lo votó, a favor, en contra; tenemos que mirar para adelante. Ese es el desafío en la provincia de Buenos Aires y nosotros tenemos la responsabilidad de ser el termómetro de la Nación. Lo que pasa en el peronismo bonaerense va a replicar lo que pueda pasar en el 2019. Veo dirigentes que están a la altura de las circunstancias para emprender esta etapa.

- Desde el kirchnerismo se denuncia que el macrismo está persiguiendo judicialmente a Cristina y a otros dirigentes peronistas ¿cuál es su opinión acerca del rol de la Justicia hoy en día?

- Cuando uno designa a un juez, de cualquier ámbito -desde el procurador, un juez de la Corte, un juez de primera instancia, Consejo de la Magistratura-, siempre interviene la política. Siempre la última decisión de la propuesta es política, con lo cual la política interviene en el proceso de designación de los jueces, y está bien que intervenga. Tiene que ser un proceso que garantice absoluta transparencia, solvencia académica, pero que después la política intervenga a la hora de la decisión. Lo que no está bien es cuando hay vocación o intencionalidad política más allá de lo que diga un expediente. Todos los que somos funcionarios públicos estamos sometidos a la Justicia: Cristina, Macri, Michetti, Scioli, yo, todos. Hay jueces que actúan con mucha honestidad intelectual y hay otros que no tanto; esto es como en la vida. Pero por suerte existen muchas instancias, con lo cual yo creo en el sistema judicial argentino y bonaerense. Una vez que termine todo esto veremos quiénes son los inocentes y los culpables. Hasta que no haya sentencia firme todos somos inocentes.

- En su momento usted fue uno de los hombres de mayor confianza de Scioli ¿cuál es su relación hoy en día con él?

- La última vez que hablé con Daniel fue en el mes de marzo, cuando veía que el camino que teníamos que marcar era con los intendentes y no con los candidatos. Me parece que las candidaturas o los nombres propios no sumaban a un peronismo que había sido derrotado. Le dije que yo iba a trabajar con los intendentes y que me parecía que los que tuvieron responsabilidades de gestión en los últimos años, tanto él como Cristina, deberían acompañar desde otro lugar, no desde una candidatura. Ese fue mi planteo, en buenos términos, porque creo que es una persona de bien y que puede aportar en esta etapa desde otro lugar. No he tenido más relación desde marzo.

- ¿Haber llegado a un acuerdo con Vidal lo condiciona en un futuro cuando, por ejemplo, tenga que resolver algún problema que involucre al Gobierno?

- No. Nosotros somos un organismo de control de la oposición; es una propuesta que hizo el grupo de intendentes del peronismo, tengo la independencia y la libertad para marcar todo lo que tenga que marcar, pero la convicción de que uno no está para ser un denunciador compulsivo; uno está ahí para componer y para resolver los problemas de los que no tienen voz. La verdad que al contrario, yo celebro la actitud de la Gobernadora porque ellos han puesto la vocación de entregarnos a nosotros esta responsabilidad, pero mi convicción es que uno está ahí para resolver problemas que tengan como última instancia la instancia judicial. Vamos a estar para ayudar, y el Ejecutivo tiene que entender que acá va a encontrar a un Defensor que todos los días va a hacerse cargo de la agenda pública que la gente nos presente y que va a estar golpeando puertas para resolver problemas.

"No somos denunciadores compulsivos ni vamos a estar descalificando al Gobierno de Vidal"

Así lo anticipa el nuevo Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino. En una entrevista con Letra P, elogia a la gobernadora y posiciona a los intendentes como el presente y futuro del peronismo.

Guido Lorenzino es el nuevo Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires. Su designación se dio en la última doble sesión de 2016 en la Legislatura, en el marco de un paquete de leyes que involucró también al Presupuesto 2017 y a las autoridades de Cámara. La negociación de los enviados de la gobernadora María Eugenia Vidal con un grupo de intendentes peronistas fue la clave para que hoy, el ex diputado del Frente Para la Victoria y -en su momento- uno de los más cercanos al ex gobernador Daniel Scioli, se quede con el lugar que durante muchos años ocupó Carlos Bonicatto.

Distendido después de lo que fueron interminables semanas de tironeos entre oficialistas y opositores, el abogado oriundo de Vicente López le remarca a Letra P una y otra vez que el nuevo esquema de la Defensoría -que incluye secretarios adjuntos- no debe confundir a nadie: "hay tres colaboradores pero la Defensoría es una sola y yo soy la cara de esta nueva etapa", dispara con firmeza.

Futbolísticamente hablando se describe como "un 5 que para la pelota, traba y distribuye; y en la política también". Espera que el ministro de Gobierno, Federico Salvai, oficie de interlocutor con él, y destaca a Vidal como "una persona que rompe la lógica convencional de la política". Además, comenta que la última vez que habló con el ex motonauta fue en marzo, cuando dejaron en claro sus diferencias, y repite convencido que son los jefes comunales Gabriel Katopodis, Martín Insaurralde, Juanchi Zabaleta, Mariano Cascallares, Fernando Gray, Juan Pablo De Jesús y Eduardo Bucca, los que deben encabezar el proceso de renovación del peronismo. Ahí también menciona a Florencio Randazzo.

"Tengo la independencia y la libertad para marcar todo lo que tenga que marcar, pero la convicción de que uno no está para ser un denunciador compulsivo", regula quien compartirá la cúpula del organismo con Walter Martello, Marcelo Honores y Eduardo Ancona.

- De antemano ¿cómo se describe como Defensor? ¿como un lateral con proyección que va y viene, como un 6 elegante con mucho diálogo con los compañeros o como un 2 rústico que va al choque, al cruce y a la confrontación siempre?

- No, como un 5 rústico. Siempre. En el equipo del colegio, en la facultad, siempre jugué de 5. Siempre me gustó parar la pelota, trabar y distribuir. Siempre lo hice, y en la política también, siempre me gustó; entiendo a la política como una mirada solidaria y jugar en equipo, no lo entiendo de otra manera. En todos los pasos que di, ejecutivos, legislativos, todos mis compañeros reconocen en mí eso, esa capacidad de poder distribuir juego, pensar juntos. Y la Defensoría es un buen lugar: el equipo que se está armando con los tres adjuntos y con el resto de los secretarios me parece que nos va a permitir armar un equipo con fortaleza, entendiendo también la unificación y la conducción en mi persona.

- Ya pasó más de una semana de la votación en la Legislatura ¿En qué situación se está hoy con respecto a la nueva Defensoría del Pueblo bonaerense?

- Estamos organizando la Defensoría. Me he juntado con los que van a hacer mis adjuntos, con los tres: tres personas que conozco muy bien y que creo van a poder colaborar en las distintas áreas en las que les voy a ir delegando tareas. Sobre todo entendiendo que en esta nueva etapa, mi mayor objetivo tiene que ser ser voz de los que no tienen voz. La Defensoría tiene que ser un órgano absolutamente parcial, que tome partido por los más vulnerables, que defienda a los que menos tienen y que trate siempre de componer con el Estado políticas públicas que sean solución de los problemas. Nosotros no somos denunciadores compulsivos ni tenemos vocación de estar descalificando al Gobierno; al contrario, queremos componer críticamente la solución del problema y ese va a ser el desafío en esta etapa.

"Soy un 5 rústico. En el equipo del colegio, en la facultad, siempre jugué de 5. Siempre me gustó parar la pelota, trabar y distribuir. Siempre lo hice, y en la política también".

- ¿Cómo se va a reestructurar la Defensoría para adaptarla al nuevo esquema?

- Ya está, lo estamos haciendo. No complica mucho, al contrario, son tres colaboradores más que van a tener responsabilidades en la agenda que ya tiene la Defensoría entre los distintos temas: servicios públicos, salud, minoridad y demás; se irán delegando responsabilidades y seguramente mi mayor responsabilidad es coordinar un equipo de trabajo que tenga la capacidad de generar representación. Y después, obviamente, la Defensoría es una sola, yo soy la cara de esta nueva etapa y la coordinación del trabajo nos va a dar buenos resultados. Son tres grandes colaboradores que tienen una gran historia política cada uno en su militancia y eso es un gran valor agregado para aportar. El Defensor del Pueblo es un solo, por la Constitución, y después, en función del acuerdo político y la necesidad de que toda la oposición esté representada, les pareció a los legisladores crear estos adjuntos con responsabilidades temáticas. La coordinación puertas adentro depende de mí. Confío, porque en la Defensoría hay un gran equipo de profesionales; ya tomé contacto con varios. Son profesionales que saben mucho, en esta etapa queremos ganar mucha territorialidad, la Defensoría necesita instalarse en la vida de la gente. La gente tiene que sentir que hay un Defensor que los va a cuidar, que se va a hacer cargo de su agenda, y el Ejecutivo tiene que saber que va a haber una persona que permanentemente va a tratar de llevar problemas y soluciones; ese es el desafío mío y del equipo.

- ¿La idea es descentralizar el funcionamiento de la Defensoría y llevarla más allá de La Plata?

- Sí. En la Provincia hay casas de derechos, que son oficinas de descentralización de la Defensoría. Ahí queremos ganar mucho volumen, tenemos que estar en los 135 municipios. Tenemos que tener mucha vinculación con ustedes; creo que la comunicación a través del periodismo y todo lo que es la agenda virtual hoy, tienen que ser canales permanentes de acceso a información y acceso a demandas: un vecino de Florencio Varela, para hacer una denuncia, no puede ser que tenga que venir a La Plata, es una locura, en la Defensoría y en cualquier tema. La Provincia tiene que ir por la descentralización de las responsabilidades en todos los temas. Lo hicimos cuando tuvimos responsabilidad en el Gobierno y lo creo ahora desde un organismo de control.

- En estos últimos días se reunió con el ex Defensor, Carlos Bonicatto ¿de qué hablaron?

- Sí, me reuní muchas veces. Él fue compañero mío en la Cámara de Diputados del mismo bloque, tengo mucho respeto personal. Es una persona que ha tenido la difícil tarea de poner en marcha un organismo de cero. Fue él el que cumplió con la manda constitucional y lo llevó adelante; ha hecho todo ese trabajo de estructurar la temática, las áreas, y la dificultad de ser Defensor del Pueblo de un Gobierno del mismo signo, cuando uno tiene otra responsabilidad o compromiso político. Me parece que ha quedado en ese lugar incómodo que no le ha permitido tener mayor visibilidad, más allá de que ha sido gravitante en muchos temas: yo recuerdo lo que fue el conflicto docente del año 2014, que fueron muchos días de paros, y gracias a la intervención de él pudimos avanzar y resolver una situación que era bastante compleja. Ha tenido un rol muy importante y sobre todo ha tenido mucha capacidad de estructurar un gran equipo de trabajo.

- ¿Cuáles son las principales denuncias de los bonaerenses y cómo piensa afrontarlas?

- Si vos mirás la estadística histórica de la Defensoría hay dos temas que son los mayores: uno es servicios públicos -no solamente tarifas, sino la prestación del servicio- y otro es la salud pública. Si uno mira en la provincia de Buenos Aires los problemas no empezaron el 10 de diciembre. Seríamos muy injustos, muy malas personas si quisiéramos achacarle a la Gobernadora que todo empezó el 10 de diciembre. No, esto no empezó el 10 de diciembre pero los problemas hay que resolverlos y nosotros estamos para eso. En el tema de los servicios públicos vamos a trabajar fuertemente no solamente en la proporcionalidad de las tarifas y en el control de que no sean excesivas, sino que sobre todo poniéndole mucha energía a la inversión pública y privada. Acá hay servicios que presta el Estado que no han tenido inversión en los últimos 15 años. Bueno, eso hay que cortarlo, si no una tarifa cara y un servicio que no se presta es un coctel explosivo, esto es lo que pasa hoy en la provincia de Buenos Aires. Y en el tema salud se ha puesto mucha plata, y la plata en salud muchas veces no tiene la visibilidad que uno quisiera. Bueno, hay que ayudar al equipo de gestión de la Gobernadora a tratar de ir resolviendo todas esas cuestiones que no están funcionando, o que la plata no se está luciendo o sintiendo como se está afectando en el presupuesto. Nosotros siempre somos componedores críticos, mi mirada es siempre buscar la solución, y la instancia judicial -te lo digo como abogado- genera a veces dos problemas: el problema que tenés, que no se pudo resolver, y la Justicia que muchas veces es parte del problema. Siempre vamos a tratar de acompañar, recomendar y construir políticas públicas.

- ¿Habló con Vidal?

- No. He hablado con el equipo de ella, legisladores, ministros, etc., pero con ella no he tenido contacto. No me parece que sea indispensable, sí con el Ejecutivo; soy de los que creo que un buen interlocutor en el poder Ejecutivo resuelve muchos problemas y para nosotros es muy importante tener un canal de diálogo permanente. Ahí está la base de la solución del reclamo, para evitar cualquier tipo de malentendidos y sobre todo entrar en una actitud beligerante, que no es el propósito mío ni de nadie del equipo.

- ¿Quién es ese interlocutor?

- Lo iremos viendo. Seguramente lo sea el ministro de Gobierno -Federico Salvai-. Vamos a encontrar un interlocutor validado por la Gobernadora que nos permita semana a semana ir viendo la agenda de reclamos y de problemas, porque si hay algo que tiene la Defensoría es que es un buen auscultador de la gestión. Ahí te llega el reclamo real, sin filtro, y uno puede tener una buena estadística de los problemas y dónde se está fallando. Teniendo esto como observatorio, si se quiere, se le puede acercar al Ejecutivo y decirles "che, por acá no, este es el tema". Me parece que ese va a ser nuestro trabajo; esperemos que haya receptividad, veo que hay vocación de diálogo en la Gobernadora y todo el Ejecutivo. Ya han tenido un gesto muy noble de entregarle a la oposición, al grupo de intendentes del peronismo en particular, la responsabilidad de la Defensoría, junto a otras fuerzas políticas de la oposición, y eso me parece que tiene que ver con esta vocación de dialogar y construir con la oposición.

- ¿Cómo analiza el primer año de gestión de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires?

- La Provincia está enganchada a las decisiones nacionales. No hay nada que pase en el Gobierno nacional que no impacte directamente en la Provincia. La caída de la actividad, la pérdida de puestos de trabajo, la falta de inversión pública y privada, la inflación alta, el deterioro del salario, todo eso se refleja inmediatamente en la provincia de Buenos Aires con mucho impacto. Con lo cual es muy difícil de gestionar la provincia de Buenos Aires más allá de tener recursos, en un contexto de estancamiento, de caída de la actividad, de un Gobierno nacional que no encuentra la ventana para salir hacia adelante. Están diagnosticados los problemas, los problemas se han agravado en el último año, la verdad que en la provincia de Buenos Aires, por más buena voluntad y actitud que tenga, si el Gobierno y contexto nacional no avanza en un sentido positivo, es muy difícil que la Provincia encuentre mayor puestos de empleo, un buen plan de obra pública, que pueda generar condiciones de crecimiento en los habitantes de la Provincia. Si bien el Gobierno nacional ha transferido recursos en tiempo y forma, no ha lucido, por este contexto muy malo.

"Yo cené con mi familia en Mar del Plata, en un restaurante común, y Vidal estaba en la mesa de al lado con su familia: era una persona común; ese es su valor, ser una persona común y genuina. Y lo vi yo, no me lo contó nadie".

- ¿Y a Vidal cómo la ve? ¿cómo describe su irrupción en el ámbito bonaerense?

- Es una persona que rompe la lógica convencional de la política. Cuando ella irrumpe, rompe el formato de los dirigentes tradicionales. Por ser mujer en primer lugar y por su personalidad, de persona simple, que no tiene vocación de aparentar. Yo siempre cuento una anécdota: yo estaba cenando en Mar del Plata hace dos meses, en un restaurante común, y ella estaba en la mesa de al lado con su familia, yo estaba con la mía. Era una persona común; ese es su valor: ser una persona común y genuina. Y lo vi yo, no me lo contó nadie. Eso habla bien de ella. Esperemos que eso lo pueda poner en políticas públicas y en la firmeza que implica gestionar la provincia de Buenos Aires. La sencillez y la honestidad que ella muestra en la diaria es la impronta que le da a su Gobierno. Creo que tal vez debería pasar a la fase de tomar grandes decisiones y poder imponer criterios en una provincia que es muy compleja, más allá de que puedan tener bien identificados cuáles son los problemas de pelea; hoy lo que falta es empezar a romperlos para profundizarlos.

- ¿Cómo vivió todas las semanas de negociaciones en la Legislatura previo a su designación como Defensor?

A ver, entendimos siempre que nosotros perdimos. En 2015 perdimos...

- No todos los peronistas lo entienden...

- Nosotros sí, desde el primer día. Fuimos bastante realistas. Katopodis, Insaurralde, Zabaleta, Cascallares, Gray, De Jesús y Bali Bucca, es un grupo que hoy, junto al resto de los intendentes están tratando de marcar una huella en el peronismo; entendieron rápidamente la derrota y eso los obligó a tener que tener responsabilidad de gobernar los distritos que ellos administran. Y para eso era necesario la firmeza a la hora de pedir pero también el diálogo para construir, y en ese marco se fue construyendo ese consenso que se dio el año pasado -a las patadas o de manera violenta, entre el fracaso de la sesión en diciembre y la aprobación del presupuesto en enero, y este año, luego de ganar volumen con un bloque de diputados y senadores que tenían empatía con estos intendentes pudimos ir construyendo este camino que bueno, con el resto de las fuerzas políticas como el Frente Renovador y el oficialismo, construir un presupuesto que claramente muestra vocación de fortalecer la gestión de los municipios, de darles recursos y autonomía económica para que puedan hacer cosas. La Provincia, si se gobierna desde La Plata, uno se equivoca. Uno tiene que gobernarla apoyándose en los 135 intendentes, porque son los que tienen el termómetro de lo que pasa en cada uno de sus territorios.

- La Cámpora intentó vetar su designación ¿cuál es su opinión acerca de eso?

- El peronismo es un espacio muy amplio. Cuando uno gobierna, tiene una conducción única y muy clara que terminó el 10 de diciembre. Hoy no hay una conducción; es una conducción mucho más horizontal donde los intendentes son los que lideran el proceso. Y en esa conducción horizontal, mucho más plana, obviamente que La Cámpora, los intendentes, el Movimiento Evita, todos tenemos parte de la verdad, no hay una verdad. En ese sentido, tienen la posibilidad de opinar distinto a cómo opinamos nosotros y esas cosas se van saldando, a veces con el voto, que en este caso fue un voto a favor de lo que pensamos nosotros, y otras cosas se van a resolver seguramente en una interna partidaria. Me parece que el peronismo va camino a saldar sus diferencias en mecanismos democráticos que nos permitan ir a buscar el contenido en esta nueva etapa y la representación a través de los mejores candidatos. Con lo cual, La Cámpora es un actor más de los distintos actores que el peronismo tiene.

- ¿Quiénes son esos mejores candidatos?

- Yo te nombré a estos 7 intendentes. Hay muchos intendentes más. Veo en ellos la vocación de avanzar. Cuando uno avanza, da un paso hacia adelante y no quiere volver para atrás. Entonces, nosotros somos defensores de las buenas cosas que hicimos en estos 12 años y críticos de las cosas que no hicimos bien. Creemos que el futuro se construye mirando para adelante y no mirando para atrás. Ese es nuestro desafío. Hay muchos actores, podría nombrarte a Florencio Randazzo, pero me parece que el candidato va a surgir del contenido y de lo que queremos representar. Primero tenemos que saber qué queremos representar y después tenemos que encontrar a la persona que represente eso.

- ¿Cómo imagina estas elecciones legislativas?

- Veo un peronismo con vocación de juntarse, de encontrarse. Es un salto cualitativo empezar a entender que lo mejor que nos puede pasar es la participación interna partidaria y empezar a buscar el contenido del peronismo en esta nueva etapa. Tenemos que representar los problemas que empezaron el 10 de diciembre de 2015; en la elección de octubre de 2017 tenemos que representar esos problemas. Ese es el desafío. Lo que pasó en los últimos 12 años la gente ya lo votó, a favor, en contra; tenemos que mirar para adelante. Ese es el desafío en la provincia de Buenos Aires y nosotros tenemos la responsabilidad de ser el termómetro de la Nación. Lo que pasa en el peronismo bonaerense va a replicar lo que pueda pasar en el 2019. Veo dirigentes que están a la altura de las circunstancias para emprender esta etapa.

- Desde el kirchnerismo se denuncia que el macrismo está persiguiendo judicialmente a Cristina y a otros dirigentes peronistas ¿cuál es su opinión acerca del rol de la Justicia hoy en día?

- Cuando uno designa a un juez, de cualquier ámbito -desde el procurador, un juez de la Corte, un juez de primera instancia, Consejo de la Magistratura-, siempre interviene la política. Siempre la última decisión de la propuesta es política, con lo cual la política interviene en el proceso de designación de los jueces, y está bien que intervenga. Tiene que ser un proceso que garantice absoluta transparencia, solvencia académica, pero que después la política intervenga a la hora de la decisión. Lo que no está bien es cuando hay vocación o intencionalidad política más allá de lo que diga un expediente. Todos los que somos funcionarios públicos estamos sometidos a la Justicia: Cristina, Macri, Michetti, Scioli, yo, todos. Hay jueces que actúan con mucha honestidad intelectual y hay otros que no tanto; esto es como en la vida. Pero por suerte existen muchas instancias, con lo cual yo creo en el sistema judicial argentino y bonaerense. Una vez que termine todo esto veremos quiénes son los inocentes y los culpables. Hasta que no haya sentencia firme todos somos inocentes.

- En su momento usted fue uno de los hombres de mayor confianza de Scioli ¿cuál es su relación hoy en día con él?

- La última vez que hablé con Daniel fue en el mes de marzo, cuando veía que el camino que teníamos que marcar era con los intendentes y no con los candidatos. Me parece que las candidaturas o los nombres propios no sumaban a un peronismo que había sido derrotado. Le dije que yo iba a trabajar con los intendentes y que me parecía que los que tuvieron responsabilidades de gestión en los últimos años, tanto él como Cristina, deberían acompañar desde otro lugar, no desde una candidatura. Ese fue mi planteo, en buenos términos, porque creo que es una persona de bien y que puede aportar en esta etapa desde otro lugar. No he tenido más relación desde marzo.

- ¿Haber llegado a un acuerdo con Vidal lo condiciona en un futuro cuando, por ejemplo, tenga que resolver algún problema que involucre al Gobierno?

- No. Nosotros somos un organismo de control de la oposición; es una propuesta que hizo el grupo de intendentes del peronismo, tengo la independencia y la libertad para marcar todo lo que tenga que marcar, pero la convicción de que uno no está para ser un denunciador compulsivo; uno está ahí para componer y para resolver los problemas de los que no tienen voz. La verdad que al contrario, yo celebro la actitud de la Gobernadora porque ellos han puesto la vocación de entregarnos a nosotros esta responsabilidad, pero mi convicción es que uno está ahí para resolver problemas que tengan como última instancia la instancia judicial. Vamos a estar para ayudar, y el Ejecutivo tiene que entender que acá va a encontrar a un Defensor que todos los días va a hacerse cargo de la agenda pública que la gente nos presente y que va a estar golpeando puertas para resolver problemas.