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Sugirió que sería un civil pero se inclinó por el uniformado José Luis Potocar. Lo conoció el lunes. Deberá renunciar a su cargo para asumir. Legajo “excelente” y vínculos con el gobierno K.
Redacción 28/12/2016 06:29 PM

A pocos días de presentar la nueva ley de Seguridad Pública, que estructuró el proceso de traspaso de parte de la Policía Federal de la Nación a la Ciudad y sentó las bases de la unificación de esa fuerza con la Metropolitana, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sugirió que existía la posibilidad de nombrar a un civil como jefe de la nueva fuerza, que se bautizó Policía de la Ciudad de Buenos Aires. A más de un mes de la sanción de esa normativa, naufragó esa posibilidad y la jefatura quedará en manos del Comisario Inspector José Pedro Potocar, actual director de comisarías de la Ciudad, con más de 35 años en la fuerza y cercano a Guillermo Calviño, hasta el momento, jefe de la Policía Federal Argentina que actúa en la Capital Federal.

 

Potocar, graduado en la FBI National Academy, tiene un currículum destacable y su legajo es “excelente”, según definen en el Gobierno porteño. Sucede que se trata de un hombre del riñón de la Federal, de la línea de Calviño, el comisario acusado de encubrir barras bravas y cuestionado por la oposición porteña y por una aliada temida por el PRO, la socia fundadora de Cambiemos Elisa Carrió. Larreta no sólo desoyó el pedido de los bloques opositores de la Legislatura porteña para ubicar como jefe de la nueva fuerza a un civil, sino que también esquivó un reclamo de la diputada chaqueña. En concreto, la líder de la Coalición Cívica le pidió que corra a Calviño y el alcalde lo hizo, pero bendijo a Potocar, del riñón y prácticas de la misma Policía Federal que conduce el cuestionado Calviño.

 

En rigor, la ley de Seguridad Pública habilita la posibilidad de ubicar a un civil en el mando de la Policía de la Ciudad y reserva esa decisión únicamente al alcalde, que la debe materializar mediante un decreto. El Gobierno porteño siempre reconoció en privado que esa era la intención, pero la puja la ganó la cúpula policial de la Federal.

 

El año fue intenso tanto para la administración porteña como para los federales. De un lado a otro se atacaron a lo largo de todo el 2016: los primeros para demostrar los “negocios” de la policía y los últimos para frustrar el traspaso, resistido desde que el presidente Mauricio Macri y Larreta firmaron el convenio de transferencia de competencias, el cinco de enero de 2016, hasta la sanción de la ley, aprobada por unanimidad.

 

En noviembre, el juez porteño Ricardo Farías ordenó detener al comisario Norberto Villareal, con jurisdicción en los barrios de Nuñez y Saavedra. Se sospechaba que comisario de la Federal cobraba coimas a comerciantes a cambio de seguridad y que extorsionaba a lostrapitos de la zona. Tras es el caso, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, lanzó: “Si las pruebas que obran en poder del fiscal demuestran la comisión de algún hecho ilícito, como hemos demostrado en otras oportunidades junto al Secretario de Seguridad Marcelo D´Alessandro, no nos temblará el pulso para avanzar con todas las medidas pertinentes. La única relación admisible entre la policía que conduzco y el delito, es la persecución del mismo”.

 

La frustración en la oposición es total. Muchos diputados, que defendieron la normativa en el recinto, confiaban en la firmeza del PRO para despejar fantasmas, evitar reproches de los uniformados y dejar el mando de la fuerza a un civil.

 

De 58 años, Potocar es abogado y cuenta una Maestría en Ciencias Criminológicas Forenses y es docente de Derecho Penal II en la Universidad de Morón, según informó el Gobierno porteño.

El designado jefe de la Policía de la Ciudad desarrolló gran parte de su trayectoria en el ámbito de las superintendencias de Seguridad Metropolitana, Drogas Peligrosas, Asuntos Internos e Interior de la Policía Federal Argentina. Su nombre ni su legajo es cuestionado por la oposición, pero sí sus superiores y su vinculación con el riñón de la Policía Federal.

 

Tras una breve reunión con Larreta y su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, el lunes por la mañana, Potocar deberá renunciar a su cargo para asumir el 1 de enero, cuando la administración porteña quiere tener a la Policía de la Ciudad en las calles. Además, el nuevo jefe de la fuerza porteña tiene vínculos con el ex gobierno nacional, precisamente con el ex ministro de Seguridad Sergio Berni, quien destaca y pondera su carrera. Según informó el Gobierno porteño, el flamante conductor de la Policía de la Ciudad será presentado este jueves en la Jefatura de Gobierno de Parque Patricios, hacia donde llegará la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que protagonizará el acto junto a Rodríguez Larreta, que junto a su ministro Ocampo se enfrentaron durante todo el año con la funcionaria de Macri por las internas relacionadas al traspaso policial.

Larreta no pudo: el nuevo jefe de la Policía de la Ciudad es del riñón de la Federal

Sugirió que sería un civil pero se inclinó por el uniformado José Luis Potocar. Lo conoció el lunes. Deberá renunciar a su cargo para asumir. Legajo “excelente” y vínculos con el gobierno K.

A pocos días de presentar la nueva ley de Seguridad Pública, que estructuró el proceso de traspaso de parte de la Policía Federal de la Nación a la Ciudad y sentó las bases de la unificación de esa fuerza con la Metropolitana, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sugirió que existía la posibilidad de nombrar a un civil como jefe de la nueva fuerza, que se bautizó Policía de la Ciudad de Buenos Aires. A más de un mes de la sanción de esa normativa, naufragó esa posibilidad y la jefatura quedará en manos del Comisario Inspector José Pedro Potocar, actual director de comisarías de la Ciudad, con más de 35 años en la fuerza y cercano a Guillermo Calviño, hasta el momento, jefe de la Policía Federal Argentina que actúa en la Capital Federal.

 

Potocar, graduado en la FBI National Academy, tiene un currículum destacable y su legajo es “excelente”, según definen en el Gobierno porteño. Sucede que se trata de un hombre del riñón de la Federal, de la línea de Calviño, el comisario acusado de encubrir barras bravas y cuestionado por la oposición porteña y por una aliada temida por el PRO, la socia fundadora de Cambiemos Elisa Carrió. Larreta no sólo desoyó el pedido de los bloques opositores de la Legislatura porteña para ubicar como jefe de la nueva fuerza a un civil, sino que también esquivó un reclamo de la diputada chaqueña. En concreto, la líder de la Coalición Cívica le pidió que corra a Calviño y el alcalde lo hizo, pero bendijo a Potocar, del riñón y prácticas de la misma Policía Federal que conduce el cuestionado Calviño.

 

En rigor, la ley de Seguridad Pública habilita la posibilidad de ubicar a un civil en el mando de la Policía de la Ciudad y reserva esa decisión únicamente al alcalde, que la debe materializar mediante un decreto. El Gobierno porteño siempre reconoció en privado que esa era la intención, pero la puja la ganó la cúpula policial de la Federal.

 

El año fue intenso tanto para la administración porteña como para los federales. De un lado a otro se atacaron a lo largo de todo el 2016: los primeros para demostrar los “negocios” de la policía y los últimos para frustrar el traspaso, resistido desde que el presidente Mauricio Macri y Larreta firmaron el convenio de transferencia de competencias, el cinco de enero de 2016, hasta la sanción de la ley, aprobada por unanimidad.

 

En noviembre, el juez porteño Ricardo Farías ordenó detener al comisario Norberto Villareal, con jurisdicción en los barrios de Nuñez y Saavedra. Se sospechaba que comisario de la Federal cobraba coimas a comerciantes a cambio de seguridad y que extorsionaba a lostrapitos de la zona. Tras es el caso, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, lanzó: “Si las pruebas que obran en poder del fiscal demuestran la comisión de algún hecho ilícito, como hemos demostrado en otras oportunidades junto al Secretario de Seguridad Marcelo D´Alessandro, no nos temblará el pulso para avanzar con todas las medidas pertinentes. La única relación admisible entre la policía que conduzco y el delito, es la persecución del mismo”.

 

La frustración en la oposición es total. Muchos diputados, que defendieron la normativa en el recinto, confiaban en la firmeza del PRO para despejar fantasmas, evitar reproches de los uniformados y dejar el mando de la fuerza a un civil.

 

De 58 años, Potocar es abogado y cuenta una Maestría en Ciencias Criminológicas Forenses y es docente de Derecho Penal II en la Universidad de Morón, según informó el Gobierno porteño.

El designado jefe de la Policía de la Ciudad desarrolló gran parte de su trayectoria en el ámbito de las superintendencias de Seguridad Metropolitana, Drogas Peligrosas, Asuntos Internos e Interior de la Policía Federal Argentina. Su nombre ni su legajo es cuestionado por la oposición, pero sí sus superiores y su vinculación con el riñón de la Policía Federal.

 

Tras una breve reunión con Larreta y su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, el lunes por la mañana, Potocar deberá renunciar a su cargo para asumir el 1 de enero, cuando la administración porteña quiere tener a la Policía de la Ciudad en las calles. Además, el nuevo jefe de la fuerza porteña tiene vínculos con el ex gobierno nacional, precisamente con el ex ministro de Seguridad Sergio Berni, quien destaca y pondera su carrera. Según informó el Gobierno porteño, el flamante conductor de la Policía de la Ciudad será presentado este jueves en la Jefatura de Gobierno de Parque Patricios, hacia donde llegará la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, que protagonizará el acto junto a Rodríguez Larreta, que junto a su ministro Ocampo se enfrentaron durante todo el año con la funcionaria de Macri por las internas relacionadas al traspaso policial.