X
SECCIONES
30.11.2016

Pescarmona y un "desafortunado" discurso que incomodó al Gobierno y los empresarios

El titular de la firma IMPSA cuestionó la capacidad de aprendizaje laboral de los argentinos y dejó una frase que repudió el pleno: “las chicas de 14 años se embarazan para cobrar un mango”.

Nadie se imaginó que en ese contexto pudiese darse semejante situación de incomodidad. Y mucho menos viniendo de un histórico de los negocios en Argentina. Pero Enrique Pescarmona, dueño de la multipropósito IMPSA pateó el tablero en un encuentro de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el que empresarios y Gobierno Nacional debían debatir la coyuntura energética: “las chicas de 14 años se embarazan para cobrar un mango”, disparó sin mucho contexto ante el auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. Agregó además que a los trabajadores en Argentina les toma entre 12 y 14 para que sean empleados “normales”. A esa altura, nadie comprendía demasiado a dónde apuntaba el propietario de una firma que atravesó una profunda crisis económica y que actualmente está concursada.

Hasta el propio Paolo Rocca, líder de la transnacional argentina Techint se agarró la cabeza. Lo del jefe de IMPSA empañó incluso el pedido del líder del acero de rever las convenciones colectivas de trabajo para incluir salarios por productividad, una idea que el gobierno paladea pero que es de compleja implementación en la coyuntura actual. Cara de asombro también se observó en Luis Pagani, de la alimenticia Arcor, otro de los pesos pesado presentes. 

Es que todo venía transcurriendo en los carriles normales hasta que ocurrió semejante discurso. Que incomodó no sólo a los hombres de negocios sino también a funcionarios como el Jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Energía, Juan José Aranguren; y el ministro de la Producción, Francisco Cabrera. Las declaraciones de Pescarmona dejaron en el fondo del arcón de los recuerdos las verdaderas intenciones de convite, factor de mayor molestia para los funcionarios.

Cabrera había manifestado sobre el tema energético que “necesitamos cambiar la matriz energética de la Argentina y estamos comprometidos en hacerlo”. Y agregó que “tenemos una enorme potencialidad. Hoy, las energías renovables representan solo el 2% de las energías que consumimos; queremos multiplicar por diez este porcentaje hacia 2025”, sostuvo y puntualizó: “La Argentina tiene un proyecto productivo que es una oportunidad,  tanto para para la generación de empleo de calidad, para que los proveedores nacionales tengan proyectos a largo plazo y sustentables; y para cambiar definitivamente la infraestructura de nuestro país, que nos permita despegar hacia una industria nacional sofisticada y competitiva”.

Del encuentro formaron parte además Marcelo Mindlin, el dueño de Pampa Energía; Maurizio Bezzecheri, de Grupo ENEL y Edesur;   Daniel De Nigris, de EXXON/XTO; Fernando Giliberti, de YPF y  Alberto Hojman, de BGH – Sinergeia.

 

Letra P no se responsabiliza por los comentarios vertidos por sus lectores. Y se reserva el derecho de bloquear y o eliminar aquellos que contengan mensajes con contenido xenófobo, racista, y o discriminatorios.

Pescarmona y un "desafortunado" discurso que incomodó al Gobierno y los empresarios

El titular de la firma IMPSA cuestionó la capacidad de aprendizaje laboral de los argentinos y dejó una frase que repudió el pleno: “las chicas de 14 años se embarazan para cobrar un mango”.

Nadie se imaginó que en ese contexto pudiese darse semejante situación de incomodidad. Y mucho menos viniendo de un histórico de los negocios en Argentina. Pero Enrique Pescarmona, dueño de la multipropósito IMPSA pateó el tablero en un encuentro de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el que empresarios y Gobierno Nacional debían debatir la coyuntura energética: “las chicas de 14 años se embarazan para cobrar un mango”, disparó sin mucho contexto ante el auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. Agregó además que a los trabajadores en Argentina les toma entre 12 y 14 para que sean empleados “normales”. A esa altura, nadie comprendía demasiado a dónde apuntaba el propietario de una firma que atravesó una profunda crisis económica y que actualmente está concursada.

Hasta el propio Paolo Rocca, líder de la transnacional argentina Techint se agarró la cabeza. Lo del jefe de IMPSA empañó incluso el pedido del líder del acero de rever las convenciones colectivas de trabajo para incluir salarios por productividad, una idea que el gobierno paladea pero que es de compleja implementación en la coyuntura actual. Cara de asombro también se observó en Luis Pagani, de la alimenticia Arcor, otro de los pesos pesado presentes. 

Es que todo venía transcurriendo en los carriles normales hasta que ocurrió semejante discurso. Que incomodó no sólo a los hombres de negocios sino también a funcionarios como el Jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Energía, Juan José Aranguren; y el ministro de la Producción, Francisco Cabrera. Las declaraciones de Pescarmona dejaron en el fondo del arcón de los recuerdos las verdaderas intenciones de convite, factor de mayor molestia para los funcionarios.

Cabrera había manifestado sobre el tema energético que “necesitamos cambiar la matriz energética de la Argentina y estamos comprometidos en hacerlo”. Y agregó que “tenemos una enorme potencialidad. Hoy, las energías renovables representan solo el 2% de las energías que consumimos; queremos multiplicar por diez este porcentaje hacia 2025”, sostuvo y puntualizó: “La Argentina tiene un proyecto productivo que es una oportunidad,  tanto para para la generación de empleo de calidad, para que los proveedores nacionales tengan proyectos a largo plazo y sustentables; y para cambiar definitivamente la infraestructura de nuestro país, que nos permita despegar hacia una industria nacional sofisticada y competitiva”.

Del encuentro formaron parte además Marcelo Mindlin, el dueño de Pampa Energía; Maurizio Bezzecheri, de Grupo ENEL y Edesur;   Daniel De Nigris, de EXXON/XTO; Fernando Giliberti, de YPF y  Alberto Hojman, de BGH – Sinergeia.