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SECCIONES
28.11.2016

"El karma de la izquierda es creer que no llega a las masas si no coquetea con el PJ"

Twitter: @matomosco

En una entrevista con Letra P, el único diputado de izquierda en la Legislatura bonaerense, Guillermo Kane, hace un balance del año. La oposición y Vidal. Qué dice el PO sobre Fidel Castro.

Guillermo Kane -Partido Obrero- ingresó a la Legislatura bonaerense en reemplazo de Christian Castillo -PTS-, en el marco del esquema de bancas rotativas que propone el Frente de Izquierda y los Trabajadores. En una entrevista con Letra P en su despacho de La Plata, el profesor de historia cuenta los detalles de lo que percibió en la Cámara de Diputados en todo este 2016 que ya se termina: "en la Legislatura hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. No hay debate, se negocian cargos", piensa y apunta contra una oposición que, a su entender, viene siendo funcional al macrismo y vidalismo.

"Tomemos el presupuesto, que se está discutiendo ahora ¿el Frente Renovador y el Frente Para la Victoria están a favor o en contra? Nadie lo podría precisar demasiado", critica y diferencia el accionar de todos los partidos opositores con el del FIT: "Para nosotros, el trabajo legislativo es darle otra expresión, otra llegada política, otro nivel de difusión, a las luchas que tenemos en la calle".

En este sentido, y partiendo de la base de la gran elección que la izquierda hizo en 2013, el diputado destaca el acto que las fuerzas que conforman el frente protagonizaron en la cancha de Atlanta, días atrás. El desafío, así, es dejar las diferencias de lado -fundamentalmente con el PTS- y empezar definitivamente a elaborar acciones en común. "Un movimiento popular desde la izquierda tiene que tener banderas nuevas; no puede de ninguna manera crecer haciéndose cargo de la descomposición del régimen nacionalista que gobernó la última década. Si se planta desde ahí entendemos que va a un fracaso total", concluye.

FIDEL

- ¿Cuál es la visión de la izquierda argentina sobre la figura de Fidel Castro?

- En general todos lo reivindican de palabra. Pero el Partido Obrero, que es crítico de Fidel Castro en muchísimos aspectos del Estado cubano luego de la revolución, siempre partió de reivindicar la revolución cubana, que expropió al capital, movilizó al pueblo para derrotar al imperialismo y abrió un curso independiente sobre esa base para su nación. Toda una parte de la izquierda argentina, como el Partido Comunista, rechazó la revolución cubana en su desarrollo por radicalizada y luego pasó a reivindicar a Castro en su etapa de asimilación a la burocracia de la Unión Soviética. Nuestras críticas a Castro siempre han sido desde la defensa de la revolución cubana y la pelea por la unidad socialista de América Latina.

Como dirigente de la revolución cubana, Fidel significó, junto al Che, la gesta de todo un pueblo, de trabajadores, campesinos y otros explotados de una pequeña isla que se rebelaron contra la dominación imperialista y pudieron derrotar los intentos de invasión y sobrevivir a un durísimo bloqueo económico. Por eso la conmoción con la muerte de Fidel. Más allá de la burocracia, de los retrocesos en las condiciones de vida, de la apertura económica que apunta a restaurar el capitalismo a la china, bajo el control de la burocracia, la gente se emociona con la muerte de Fidel porque lo liga a ese desafío a la opresión de un sistema imperialista que está en una crisis brutal y que genera todos los días nuevos desastres. Esta conmoción hizo que en forma oportunista Cristina Kirchner, Scioli o Urtubey se quieran asemejar a la figura de Fidel. Es un ridículo, él expropió el capital, ellos entregaron el petróleo de Vaca Muerta a Chevron mediante un acuerdo secreto frente al pueblo.

- ¿Qué opina de la postura del Gobierno y sus manifestaciones tras la muerte de Fidel?

- Los Macri, Malcorra o Trump se ilusionan con un cierre de ciclo. Seguro se entusiasmaron cuando hace unos años se habló de la victoria del capitalismo y el fin de la historia cuando cayó la Unión Soviética. Pero la realidad es que la necesidad del socialismo es cada vez más fuerte. La crisis capitalista lleva 8 años muy intensos y está pariendo crisis políticas enormes, como la elección de Trump, el Brexit y lo que parece ser el inicio de una guerra comercial. Esto tiene expresiones brutales en todos nuestros países, en Argentina, en Brasil. El ejemplo de la revolución cubana sigue más vigente que nunca, desde el punto de vista de la necesidad de un desafío revolucionario a la miseria que engendra el capitalismo.

 

 

LA PROVINCIA

- ¿Cuál es el balance que hace del año legislativo?

- Fue un año muy difícil para los trabajadores en la Argentina, y la razón de eso ha sido un ajuste muy duro que lo llevó adelante un Gobierno que es una minoría legislativa. Entonces, la realidad es que el balance que podemos hacer de la Legislatura bonaerense –que valdría también para el Congreso nacional-, es que hay un nivel de colaboracionismo muy fuerte entre partidos que han sido votados como oposición, con el actual Gobierno, y eso es un resultado muy duro para los trabajadores argentinos, que tenemos como saldo 1 millón 200 mil nuevos pobres, por lo menos 200 mil despidos, un crecimiento de la proporción del trabajo en negro y precarizado dentro del empleo, una carencia habitacional que sigue en los niveles enormes desde Scioli y hoy se mantienen; o sea que vemos que los problemas estructurales o se mantienen o se han agravado, y que esto ha tenido el visto bueno de las fuerzas que de alguna forma han armado un gobierno colegiado en la Legislatura y han colaborado para que esto sea así.

Los discursos sobre gobernabilidad o no poner palos en la rueda no pueden disimular el nivel de responsabilidad en el programa de gobierno que se está llevando adelante y en una Legislatura que, salvo alguna ley más bien cosmética para mostrar que venía una iniciativa del Frente Renovador como coequiper de Cambiemos, básicamente se trataron los proyectos que le interesaban al Ejecutivo, sus presupuestos, sus leyes de emergencias y muy poquito más.

- ¿Y cómo hacen desde el Frente de Izquierda para hacerse escuchar, en este contexto?

- Para el Frente de Izquierda, que viene de hacer un acto histórico en la cancha de Atlanta y que se posiciona como uno de los bloques políticos en disputa en el país, importa mucho hacer consciente el rol de la gobernadora y de los distintos bloques políticos en esta Legislatura y en el Congreso nacional, porque la acción de estos protagonistas políticos hace al resultado social, que los miles y miles de trabajadores que sufren lo repudian. En el medio está habiendo la colaboración de una cantidad de actores políticos para tratar de acolchonar eso y alguna forma colaborar con el Gobierno, para evitar un choque directo con los trabajadores que están sufriendo el hambre y que están pasando a la pobreza. Podríamos nombrar a la CGT y al grueso de las direcciones sindicales, la iglesia católica, que innegablemente ha sido un actor para evitar que haya un paro nacional y no haya protestas. Están tratando de sumar a movimientos sociales que hasta están saliendo de encuestadores del Gobierno a recorrer los barrios, en vez de estar organizando un plan de lucha contra un Gobierno que habló de pobreza cero y estamos en 32%, como resultado de políticas activas.

"La izquierda argentina tiene un karma histórico, que es pensar que no puede llegar a los trabajadores y a las masas populares sin coquetear ni subordinarse al peronismo".

Todo esto se va a tener que ir enfrentando con la realidad de la situación. Hay una mayoría de la población que lo está sintiendo, porque es cómo llegar a fin de mes. El tarifazo que nos han enchufado, mientras le están condonando deuda a las empresas privatizadas de energía, que ya están empezando de vuelta con los cortes de luz.

- ¿Con qué se encontró en la Cámara? ¿Cómo describe lo que sucede en el recinto y los pasillos?

- Uno a veces tiene la sensación de ser una voz relativamente aislada en este momento en la Legislatura. Nosotros tenemos una sola banca y tampoco hay otras bancas que representen otras ideas que puedan llamarse progresistas o de lucha; realmente el consenso del ajuste hoy domina mucho en la Legislatura bonaerense. Pero bueno, uno sabe que está haciendo planteos que de alguna forma están levantando miles y miles, no solo de nuestra organización, sino de muchas otras en toda la Provincia, que nosotros le estamos dando expresión. En las iniciativas que traemos regularmente a la Cámara, esto es así.

Hoy mismo estuvimos discutiendo el problema de la Ley de Bosques, en donde la formulación del Frente de Izquierda fue trabajando con nuestras convicciones y nuestro estudio del problema y nuestra lucha en común con asambleas ambientales de toda la provincia, expertos de distintas universidades, las asambleas de inundados de distintas regiones, y este es un trabajo habitual, sea con sindicatos combativos, sectores juveniles, desocupados. Bueno regularmente el trabajo de nuestra banca, si bien es 1 de 92, es vincularse con activistas y luchadores de toda la provincia que nos traen inquietudes; trabajamos juntos para darle una expresión legislativa a luchas que son miles los que las llevan en la calle. Nosotros tenemos otras preocupaciones y otro enfoque que lo que en general se trabaja acá. Para nosotros, el trabajo legislativo es darle otra expresión, otra llegada política, otro nivel de difusión, a las luchas que tenemos en la calle. No nos interesa un avance institucional de nuestro partido ni hacer carrera individualmente, por eso nosotros como diputados tenemos una banca rotativa, cobramos el sueldo de un trabajador y el resto lo ponemos para la organización y las luchas de los trabajadores. Ahí hay una diferencia fuerte con lo que es el tipo de vida personal y política de los diputados de la Cámara.

 

- ¿No estableció sintonía con ningún bloque?

- No. Creo que lo nuestro es muy distinto. Y lo va a ver cualquier persona común si se mete al recinto, a alguna sesión; van a ver que es casi como presenciar un trámite en una escribanía, no es un debate político. A veces hay debate y otras se leen números de expedientes y se pasa a otro tema. Realmente, a veces hasta se sorprenden los que vienen a la Legislatura, porque ni siquiera hay una forma de voto, ni a mano alzada ni electrónico; es una rosca que domina todo. Si bien este año se dijo que como no había una mayoría automática entonces iba a haber más debate e iban a funcionar las comisiones, lo que hubo fue una rosca –en donde venía todo cocinado o no funcionaba la Legislatura-. Hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. Por ejemplo, tomemos el presupuesto, que se está discutiendo ahora ¿el Frente Renovador y el Frente Para la Victoria están a favor o en contra? Nadie lo podría precisar demasiado; lo que se entiende es que están negociando, pero están negociando cosas que incluso no son el presupuesto en sentido estricto; lo que están discutiendo es –dentro del presupuesto- cuánto va a los intendentes de distintos bloques políticos, y fuera del presupuesto, cargos y otros arreglos que no tienen que ver con el debate.

O sea, lo que hay que decir sobre el funcionamiento actual es que hay poco debate político; lo que hay es ponerse de acuerdo en un reparto de cajas, de cargos, que lo que muestra, en términos de intereses de a dónde va la Provincia, parece que están todos muy de acuerdo; y en términos de transformar lo actual, están mirando para otro canal. El presupuesto no se está discutiendo en ninguna comisión: sí hubo una reunión de muchas horas entre Massa y Vidal en un hotel céntrico, después vinieron intendentes de los distintos agrupamientos internos y están discutiendo qué caja le corresponde a cada uno, pero bueno, nadie está discutiendo por qué hay un presupuesto a la baja en la educación, qué va a pasar con este nivel de endeudamiento en la Provincia –en donde un 66% va a ser en divisas, lo cual deja expuesta a la Provincia a que con una nueva devaluación podamos incluso llegar a un riesgo de default-. Nosotros no vamos a venir a la Legislatura a rosquear para que arreglen una escuela en donde hay un compañero nuestro. Es un concepto de política completamente distinto al que están llevando adelante los bloques en que se dividieron el Frente para la Victoria, el Frente Renovador, y el GEN –que viniendo en teoría con un discurso progresista, está funcionando como una rueda del engranaje de este cogobierno al servicio de Vidal-.

- ¿Cuáles fueron los proyectos que contaron con el apoyo de la izquierda? ¿Alguna vez votó a favor?

- ¡Sí! Hubo varios. Por ejemplo, en la primera sesión que estuve ya voté a favor de una ley, que fue la del boleto estudiantil gratuito. Nosotros éramos, desde este bloque, autores de uno de los proyectos que se consultó. No solo la voté a favor; impulsé movilizaciones, charlas, reuniones en universidades y colegios, y estuvimos peleando hasta que se logró votar. Fue una conquista muy importante; todavía seguimos reclamando su plena implementación: hay compañeros en distintos puntos de la Provincia que están organizando presentaciones judiciales para poder tener acceso al derecho que les da una ley que fue aprobada y que los incluye dentro del universo de estudiantes de la provincia de Buenos Aires que tienen que poder recibir ese boleto. Así que ahí votamos a favor, aparte de cuando votamos a Riquelme como ciudadano ilustre de la Provincia…

- Teniendo en cuenta el esquema de bancas rotativas que proponen desde el Frente de Izquierda ¿Hasta cuándo es diputado?

- El 10 de diciembre se termina la etapa prevista para que esté yo. En la próxima sesión que haya asume Mónica Schlotthauer, militante de Izquierda Socialista y delegada ferroviaria de la línea Sarmiento –en donde está también el Pollo Sobrero-. Me parece que va a ser muy interesante sumar no solo a una mujer, sino a una luchadora gremial acá en la Cámara.

- ¿Qué destaca de las políticas de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires?

- Mirá… Vidal ha hecho denuncias cuando asumió que son muy reales, sobre la provincia que recibió. Y esto tiene una lógica, porque hay problemas que se viven con mucha fuerza y en general no han salido en los medios nacionales, pero que tienen que ver mucho con la crisis de gobierno de un PJ que venía de hace muchos años, que Vidal tiene que haber podido caracterizar para aprovecharlo a su favor y poder derrotar después de muchos años al peronismo. Cuando ella en su discurso inaugural habla del estado de los hospitales, las escuelas, la carencia de vivienda y demás, efectivamente está describiendo una provincia de Buenos Aires que todos conocemos y que bueno, en nuestro caso nosotros venimos luchando desde hace mucho tiempo para modificarlas. En otros términos, uno encontraba en ese discurso muchas de las denuncias que venía llevando adelante. El problema es que a la hora de las soluciones, lo que se ha presentado como tal no lo es. Por ejemplo, las emergencias que se votaron acá... la de infraestructura no fue una ley que garantizara un determinado plan de obra pública. De hecho, muchas de las obras que venían frenadas de la época de Scioli, siguen más o menos como estaban; y esto lo tenemos corroborado en toda la provincia así. Sobre todo lo que se hizo es un régimen de poder cambiar la empresa que estaba como adjudicataria de las distintas obras, para de alguna manera reorganizar los negocios del Estado provincial con la patria contratista. Algunos decían que había un club de empresas amigo de Scioli, ahora habrán llegado los amigos de Macri, Caputo y Vidal. Eso no es resolver el problema de infraestructura en la provincia.

"En la Legislatura hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. No hay debate, se negocian cargos".

Nosotros venimos de realizar una audiencia la semana pasada en apoyo a un proyecto que presentamos que plantea la emergencia escolar edilicia. El registro que tuvimos es que siguen absolutamente paradas las obras, y justo esa semana hizo declaraciones el director General de Escuelas, Alejandro Finocchiaro, diciendo que tenían un plan de 8 años para empezar a resolver la situación: eso es algo así como que no en el próximo período de gobernador, sino en el otro, se va a empezar a resolver. Esos tiempos, en la política argentina, está fuera de cualquier previsión o verificación. Es la confesión de que no hay un plan para resolver el problema de las escuelas en la provincia de Buenos Aires.

Entendemos que la gente que votó a Vidal no quería un gobierno derechista, ni son fanáticos del ajuste, ni que se recortara -mediante la inflación- los sueldos de los docentes, sino que de alguna manera, muchos habrán sentido que era un canal para sacarse de encima un aparato clientelar, de punteros, que tenía a la provincia absolutamente en ruinas.

Está también el veto del protocolo del aborto no punible. Otra de las cosas con las que se ha hecho muchísima demagogia es con el hecho de que obviamente Vidal es mujer, el tema de la paridad de género y demás. Ahora ¿cuál es la garantía para las mujeres, para su salud y el acceso a sus derechos si quien decide las decisiones políticas de esta gobernadora es el sector más reaccionario de la iglesia católica, en particular el Opus Dei? Cuando incluso es ilegal, porque hay una ley, está el Código Penal y un fallo de la Corte Suprema que plantea que las provincias tienen que decir cómo se va a garantizar que en los casos en donde el embarazo es el resultado de una violación o que pone en riesgo la vida de la madre, se puede interrumpir. Son situaciones muy dolorosas, muy difíciles, pero que hay que hablar con toda claridad. Acá hay leyes, hay derechos, y sobre todo está el derecho de la madre a decidir: podemos todos tener la opinión que se quiera; lo que nosotros no aceptamos es que sea el Opus Dei el que decide y no las mujeres. Realmente en este caso, Vidal ha mostrado en el fondo qué intereses va a defender.

 

 

EL PO Y EL PTS

- En 2013 hicieron una muy buena elección y consagraron varios diputados ¿En qué situación interna está hoy en día el FIT y cuáles son sus desafíos de cara al año que viene?

- Creo que el acto de Atlanta, lo que viene a mostrar, aparte de haber tenido un crecimiento electoral y participación parlamentaria, es que hay un crecimiento militante muy importante, que se viene desarrollando en la juventud, en los barrios, en los movimientos de lucha por los derechos de la mujer, y también en los sindicatos. Los que ocupan el lugar de sacar a las viejas burocracias sindicales, impulsar la elección de delegados e incluso recuperar sindicatos –como ha sido este año en el sindicato del neumático, que conquistamos en manos de la izquierda-. Esto es muy importante para nosotros, porque las transformaciones no las vamos a llevar a delante en este país solo con unos votos más, estando en la tele o en el Congreso, sino que eso tiene un valor como agitación política y representación de un crecimiento y compromiso militante que vaya pudiendo transformar la realidad, si no para nosotros no tiene objeto.

"Del Caño le ganó a Altamira por pocos puntos, eso no le da el estatus de conductor del Frente de Izquierda".

Lo de Atlanta muestra un desafío: no hubo una actividad común de todos los integrantes del Frente, de ese nivel, a lo largo del año. Y una de las razones de eso es una comprensión distinta de cómo tiene que actuar la izquierda ahora que el kirchnerismo está en la oposición. Por muchos meses tuvimos una situación, de parte de esa izquierda, que tenía una expectativa de luchar contra el macrismo, junto al kirchnerismo.

- ¿Se refiere al PTS?

- Y otros grupos también. El PTS dentro del Frente de Izquierda, sobre todo. Pero otros grupos, como el MAS, tienen ese tipo de posición también. Y nosotros, entendiendo que sin rehuir de ninguna lucha contra este Gobierno -concreta, de defensa de los trabajadores, contra el ajuste- que haya que dar, en todo caso la daremos desde nuestra política y personalidad; y el kirchnerismo –o las partes que quedan de lo que era el kirchnerismo, porque está cada vez más disgregado- es colaborador en muchísimos casos del ajuste que se está implementando. Desde su rol en la dirección de los sindicatos, o gobernadores e intendentes. Entonces, no hay tal terreno de un frente único con el kirchnerismo contra el macrismo.

Me parece que pudimos hacer este acto de Atlanta, porque después de mucha discusión y lucha política, ese hecho habrá terminado de cerrarle por lo menos al conjunto de los integrantes del Frente de Izquierda y eso permitió llegar a un acuerdo. Ahora, después de esta demostración de fuerza –que los grandes medios nacionales no le dieron un lugar central-, el mundo político argentino –y te puedo asegurar que es así, incluso en la Cámara- ha registrado este actazo en Atlanta. Ahora el problema es la continuidad. Desde el Partido Obrero decimos: tenemos toda esta fuerza si actuamos juntos y todas las fuerzas del FIT somos más convocantes si actuamos como frente; entonces tenemos la obligación de decir cómo podemos presentarnos como bloque único para una continuidad de acción en las ciudades, centros de estudiantes, sindicatos, barrios, para darle una gran fuerza al movimiento de lucha contra el ajuste y contra todo este bloque político que lo está sosteniendo. Este es el desafío.

- Es llamativo que ahora que hay un Gobierno de derecha es cuando más parece que se pelean entre ustedes...

- Mirá, la izquierda argentina tiene casi un karma, una tara, que es la idea de que no puede tener una llegada propia a los trabajadores, a los sectores más masivos, a las masas populares, si no es en un coqueteo o una subordinación al peronismo. Es un tema histórico. El Partido Obrero tiene otro enfoque, piensa que en términos de poder realmente satisfacer las necesidades de los trabajadores, el peronismo ha dado muestras cabales de que ha agotado la posibilidad transformadora de la realidad de los trabajadores –después del menemismo, kirchnerismo-. Y esto, aunque sea en forma no plenamente consciente, las nuevas capas de los trabajadores lo asimilan con mucha más rapidez y no tienen tampoco un nivel de identificación con el peronismo y su conducción como la que existía hace 30 o 40 años. El nivel de desprestigio es enorme, el PJ tiene una crisis histórica probablemente mayor a la del año 2003, donde fue con tres candidaturas presidenciales separadas, y en cómo se procesa ese fracaso de la experiencia nacionalista del kirchnerismo hay una enorme oportunidad para la izquierda, pero no va a ser asimilándonos al kirchnerismo. Si un trabajador que tiene que enfrentar el ajuste de Macri y Vidal, lo tiene que hacer defendiendo a Boudou y José López, está frito. Parece un problema elemental, y sin embargo en la izquierda, con el kirchnerismo en la oposición, hay un sector que ha levantado reflejos de una política que han llevado adelante por muchos años, y de alguna manera un seguidismo. Por ejemplo en la defensa de Milagro Sala –más allá de que nosotros estamos en contra de que se la haya detenido por estar haciendo un acampe-. Si uno conoce el problema de la estatización de los movimientos de desocupados y lo que significó en Jujuy y todo el país, tiene que tener una posición de principios.

El caso de Hebe de Bonafini es muy complejo también para todo un sector de la izquierda, a cómo dar respuesta; porque nosotros estamos en contra de que se despleguen tropas frente a una marcha de las Madres de Plaza de Mayo, sobre eso no hay dudas, pero en el caso de Sueños Compartidos y más allá del trámite judicial, queremos que se clarifique. No puede haber un organismo de derechos humanos involucrado en eso, daña el prestigio de los reclamos de derechos humanos, que se use su figura para toda una corruptela de viviendas que nos consta. El Partido Obrero incluso intentó hacer elegir delegados entre los trabajadores de la construcción de Sueños Compartidos, que fueron perseguidos por los capataces de Schoklender y Hebe de Bonafini. Nos consta el carácter negrero y corrupto de los emprendimientos que se estaban llevando adelante.

Estas cosas son importantes clarificarlas, porque un movimiento popular desde la izquierda tiene que tener banderas nuevas; no puede de ninguna manera crecer haciéndose cargo de la descomposición del régimen nacionalista que gobernó la última década. Si se planta desde ahí entendemos que va a un fracaso total.

"Vidal ha hecho denuncias cuando asumió que son muy reales, sobre la provincia que recibió. El problema es que a la hora de las soluciones, lo que se ha presentado como tal no lo es".

- ¿Nicolás Del caño es el líder del Frente de Izquierda?

- El Frente de Izquierda está compuesto por varias fuerzas. En la última elección hubo una interna, Nicolás Del Caño se impuso a Jorge Altamira por un pequeño margen en el ítem presidencial, sobre todo con una gran diferencia de votos en la provincia de Mendoza, de donde es él. Mientras, el Partido Obrero se impuso en la provincia de Buenos Aires y en la Capital; en Provincia, la lista que encabezaba Néstor Pitrola ganó en casi todos los distritos, y en Capital, la que estaban Marcelo Ramal y Gabriel Solano. En ese sentido, no sé si hay una única figura que aglutine a todo el frente, pero sí te puedo decir lo siguiente: el Partido Obrero es la fuerza mayoritaria dentro del Frente de Izquierda en todos los ámbitos; lo fue en el acto de Atlanta, donde el PO aportó bastante más de la mitad de la concurrencia, lo es en su composición parlamentaria –donde 3 de 4 diputados nacionales son del PO-, y en términos de la elaboración política de una propuesta para sacar adelante al FIT, yo no tengo dudas de que por ejemplo en el acto del sábado, el planteo más claro y más estratégico fue el de Néstor Pitrola. Pero bueno, es mi posición y seguramente cada uno podrá tener una discusión. Veremos en todo caso las futuras candidaturas. No creo que el hecho de que esta victoria -por algunos puntos, en una interna abierta en donde también votan muchos que no son militantes ni conocen de cerca las fuerzas del frente-, le haya dado el estatus de un conductor a Nicolás Del Caño, porque no creo que se viva así ni políticamente ni en la realidad.

- ¿Va a haber internas pensando en las elecciones legislativas?

- No está definido. Habrá que ver cómo se desarrollan las discusiones estas semanas. Si el plan de acción que propuso el PO en el acto de Atlanta es aceptado por el conjunto del FIT, nuestra propuesta es que se pueda llegar sin internas y con listas únicas. Empezar un plan de acción desde hoy, con una movilización antes de fin de año en el 20 de diciembre –aniversario del levantamiento contra De la Rúa, contra un nuevo gobierno ajustador, contra la tregua de la CGT, con todos los sectores obreros a la Plaza de Mayo, actos en todas las ciudades del país, incluso con el desafío de ir a un estadio más grande, porque esto puede crecer mucho: marzo o abril en Huracán.

- ¿Van a abrir las puertas del frente?

- Ya en las últimas elecciones, muchos sectores que no son estrictamente los tres partidos del FIT participaron y sumaron candidaturas: el Frente Darío Santillán, Pueblo en Marcha, sectores ligados al Perro Santillán, y varios más. Nosotros le hemos hecho varias propuestas a Luis Zamora –que existe en la Capital y es casi una construcción individual-, pero bueno, entendiendo que desde el punto de vista representa una realidad en la Ciudad de Buenos Aires, le hemos propuesto no solo la incorporación al frente sino incluso un acuerdo técnico, porque sería muy importante que si él hiciera un acuerdo con el FIT, entre los dos facilitáramos el ingreso de un diputado nacional de la izquierda por la Capital, que hoy no hay. Zamora rechazó esto, no ha querido.

Acá no se trata de ponerse de acuerdo en un cargo electoral o de las ambiciones personales de cada uno, sino de la posibilidad de confluir. El gran problema es este: si agrupándonos todos los que estamos dispuestos a ir en un campo de independencia de clase de los trabajadores fuera de los partidos que han gobernado todos estos años el país, podemos avanzar bajo esas banderas de la izquierda; o si como tantos que se decían centroizquierdistas y hoy están gravitando alrededor del Papa, de Macri, de Massa… Hay una descomposición de todo un arco que se reivindicó centroizquierdista y progresista en un momento. Ahí la tenemos a Stolbizer, diciendo que le gusta Macri o Massa; o a representantes de lo que era el progresismo en el periodismo, como Lanata, que ahora hace campañas xenófobas por el arancelamiento en las universidades.

 

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"El karma de la izquierda es creer que no llega a las masas si no coquetea con el PJ"

En una entrevista con Letra P, el único diputado de izquierda en la Legislatura bonaerense, Guillermo Kane, hace un balance del año. La oposición y Vidal. Qué dice el PO sobre Fidel Castro.

Guillermo Kane -Partido Obrero- ingresó a la Legislatura bonaerense en reemplazo de Christian Castillo -PTS-, en el marco del esquema de bancas rotativas que propone el Frente de Izquierda y los Trabajadores. En una entrevista con Letra P en su despacho de La Plata, el profesor de historia cuenta los detalles de lo que percibió en la Cámara de Diputados en todo este 2016 que ya se termina: "en la Legislatura hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. No hay debate, se negocian cargos", piensa y apunta contra una oposición que, a su entender, viene siendo funcional al macrismo y vidalismo.

"Tomemos el presupuesto, que se está discutiendo ahora ¿el Frente Renovador y el Frente Para la Victoria están a favor o en contra? Nadie lo podría precisar demasiado", critica y diferencia el accionar de todos los partidos opositores con el del FIT: "Para nosotros, el trabajo legislativo es darle otra expresión, otra llegada política, otro nivel de difusión, a las luchas que tenemos en la calle".

En este sentido, y partiendo de la base de la gran elección que la izquierda hizo en 2013, el diputado destaca el acto que las fuerzas que conforman el frente protagonizaron en la cancha de Atlanta, días atrás. El desafío, así, es dejar las diferencias de lado -fundamentalmente con el PTS- y empezar definitivamente a elaborar acciones en común. "Un movimiento popular desde la izquierda tiene que tener banderas nuevas; no puede de ninguna manera crecer haciéndose cargo de la descomposición del régimen nacionalista que gobernó la última década. Si se planta desde ahí entendemos que va a un fracaso total", concluye.

FIDEL

- ¿Cuál es la visión de la izquierda argentina sobre la figura de Fidel Castro?

- En general todos lo reivindican de palabra. Pero el Partido Obrero, que es crítico de Fidel Castro en muchísimos aspectos del Estado cubano luego de la revolución, siempre partió de reivindicar la revolución cubana, que expropió al capital, movilizó al pueblo para derrotar al imperialismo y abrió un curso independiente sobre esa base para su nación. Toda una parte de la izquierda argentina, como el Partido Comunista, rechazó la revolución cubana en su desarrollo por radicalizada y luego pasó a reivindicar a Castro en su etapa de asimilación a la burocracia de la Unión Soviética. Nuestras críticas a Castro siempre han sido desde la defensa de la revolución cubana y la pelea por la unidad socialista de América Latina.

Como dirigente de la revolución cubana, Fidel significó, junto al Che, la gesta de todo un pueblo, de trabajadores, campesinos y otros explotados de una pequeña isla que se rebelaron contra la dominación imperialista y pudieron derrotar los intentos de invasión y sobrevivir a un durísimo bloqueo económico. Por eso la conmoción con la muerte de Fidel. Más allá de la burocracia, de los retrocesos en las condiciones de vida, de la apertura económica que apunta a restaurar el capitalismo a la china, bajo el control de la burocracia, la gente se emociona con la muerte de Fidel porque lo liga a ese desafío a la opresión de un sistema imperialista que está en una crisis brutal y que genera todos los días nuevos desastres. Esta conmoción hizo que en forma oportunista Cristina Kirchner, Scioli o Urtubey se quieran asemejar a la figura de Fidel. Es un ridículo, él expropió el capital, ellos entregaron el petróleo de Vaca Muerta a Chevron mediante un acuerdo secreto frente al pueblo.

- ¿Qué opina de la postura del Gobierno y sus manifestaciones tras la muerte de Fidel?

- Los Macri, Malcorra o Trump se ilusionan con un cierre de ciclo. Seguro se entusiasmaron cuando hace unos años se habló de la victoria del capitalismo y el fin de la historia cuando cayó la Unión Soviética. Pero la realidad es que la necesidad del socialismo es cada vez más fuerte. La crisis capitalista lleva 8 años muy intensos y está pariendo crisis políticas enormes, como la elección de Trump, el Brexit y lo que parece ser el inicio de una guerra comercial. Esto tiene expresiones brutales en todos nuestros países, en Argentina, en Brasil. El ejemplo de la revolución cubana sigue más vigente que nunca, desde el punto de vista de la necesidad de un desafío revolucionario a la miseria que engendra el capitalismo.

 

 

LA PROVINCIA

- ¿Cuál es el balance que hace del año legislativo?

- Fue un año muy difícil para los trabajadores en la Argentina, y la razón de eso ha sido un ajuste muy duro que lo llevó adelante un Gobierno que es una minoría legislativa. Entonces, la realidad es que el balance que podemos hacer de la Legislatura bonaerense –que valdría también para el Congreso nacional-, es que hay un nivel de colaboracionismo muy fuerte entre partidos que han sido votados como oposición, con el actual Gobierno, y eso es un resultado muy duro para los trabajadores argentinos, que tenemos como saldo 1 millón 200 mil nuevos pobres, por lo menos 200 mil despidos, un crecimiento de la proporción del trabajo en negro y precarizado dentro del empleo, una carencia habitacional que sigue en los niveles enormes desde Scioli y hoy se mantienen; o sea que vemos que los problemas estructurales o se mantienen o se han agravado, y que esto ha tenido el visto bueno de las fuerzas que de alguna forma han armado un gobierno colegiado en la Legislatura y han colaborado para que esto sea así.

Los discursos sobre gobernabilidad o no poner palos en la rueda no pueden disimular el nivel de responsabilidad en el programa de gobierno que se está llevando adelante y en una Legislatura que, salvo alguna ley más bien cosmética para mostrar que venía una iniciativa del Frente Renovador como coequiper de Cambiemos, básicamente se trataron los proyectos que le interesaban al Ejecutivo, sus presupuestos, sus leyes de emergencias y muy poquito más.

- ¿Y cómo hacen desde el Frente de Izquierda para hacerse escuchar, en este contexto?

- Para el Frente de Izquierda, que viene de hacer un acto histórico en la cancha de Atlanta y que se posiciona como uno de los bloques políticos en disputa en el país, importa mucho hacer consciente el rol de la gobernadora y de los distintos bloques políticos en esta Legislatura y en el Congreso nacional, porque la acción de estos protagonistas políticos hace al resultado social, que los miles y miles de trabajadores que sufren lo repudian. En el medio está habiendo la colaboración de una cantidad de actores políticos para tratar de acolchonar eso y alguna forma colaborar con el Gobierno, para evitar un choque directo con los trabajadores que están sufriendo el hambre y que están pasando a la pobreza. Podríamos nombrar a la CGT y al grueso de las direcciones sindicales, la iglesia católica, que innegablemente ha sido un actor para evitar que haya un paro nacional y no haya protestas. Están tratando de sumar a movimientos sociales que hasta están saliendo de encuestadores del Gobierno a recorrer los barrios, en vez de estar organizando un plan de lucha contra un Gobierno que habló de pobreza cero y estamos en 32%, como resultado de políticas activas.

"La izquierda argentina tiene un karma histórico, que es pensar que no puede llegar a los trabajadores y a las masas populares sin coquetear ni subordinarse al peronismo".

Todo esto se va a tener que ir enfrentando con la realidad de la situación. Hay una mayoría de la población que lo está sintiendo, porque es cómo llegar a fin de mes. El tarifazo que nos han enchufado, mientras le están condonando deuda a las empresas privatizadas de energía, que ya están empezando de vuelta con los cortes de luz.

- ¿Con qué se encontró en la Cámara? ¿Cómo describe lo que sucede en el recinto y los pasillos?

- Uno a veces tiene la sensación de ser una voz relativamente aislada en este momento en la Legislatura. Nosotros tenemos una sola banca y tampoco hay otras bancas que representen otras ideas que puedan llamarse progresistas o de lucha; realmente el consenso del ajuste hoy domina mucho en la Legislatura bonaerense. Pero bueno, uno sabe que está haciendo planteos que de alguna forma están levantando miles y miles, no solo de nuestra organización, sino de muchas otras en toda la Provincia, que nosotros le estamos dando expresión. En las iniciativas que traemos regularmente a la Cámara, esto es así.

Hoy mismo estuvimos discutiendo el problema de la Ley de Bosques, en donde la formulación del Frente de Izquierda fue trabajando con nuestras convicciones y nuestro estudio del problema y nuestra lucha en común con asambleas ambientales de toda la provincia, expertos de distintas universidades, las asambleas de inundados de distintas regiones, y este es un trabajo habitual, sea con sindicatos combativos, sectores juveniles, desocupados. Bueno regularmente el trabajo de nuestra banca, si bien es 1 de 92, es vincularse con activistas y luchadores de toda la provincia que nos traen inquietudes; trabajamos juntos para darle una expresión legislativa a luchas que son miles los que las llevan en la calle. Nosotros tenemos otras preocupaciones y otro enfoque que lo que en general se trabaja acá. Para nosotros, el trabajo legislativo es darle otra expresión, otra llegada política, otro nivel de difusión, a las luchas que tenemos en la calle. No nos interesa un avance institucional de nuestro partido ni hacer carrera individualmente, por eso nosotros como diputados tenemos una banca rotativa, cobramos el sueldo de un trabajador y el resto lo ponemos para la organización y las luchas de los trabajadores. Ahí hay una diferencia fuerte con lo que es el tipo de vida personal y política de los diputados de la Cámara.

 

- ¿No estableció sintonía con ningún bloque?

- No. Creo que lo nuestro es muy distinto. Y lo va a ver cualquier persona común si se mete al recinto, a alguna sesión; van a ver que es casi como presenciar un trámite en una escribanía, no es un debate político. A veces hay debate y otras se leen números de expedientes y se pasa a otro tema. Realmente, a veces hasta se sorprenden los que vienen a la Legislatura, porque ni siquiera hay una forma de voto, ni a mano alzada ni electrónico; es una rosca que domina todo. Si bien este año se dijo que como no había una mayoría automática entonces iba a haber más debate e iban a funcionar las comisiones, lo que hubo fue una rosca –en donde venía todo cocinado o no funcionaba la Legislatura-. Hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. Por ejemplo, tomemos el presupuesto, que se está discutiendo ahora ¿el Frente Renovador y el Frente Para la Victoria están a favor o en contra? Nadie lo podría precisar demasiado; lo que se entiende es que están negociando, pero están negociando cosas que incluso no son el presupuesto en sentido estricto; lo que están discutiendo es –dentro del presupuesto- cuánto va a los intendentes de distintos bloques políticos, y fuera del presupuesto, cargos y otros arreglos que no tienen que ver con el debate.

O sea, lo que hay que decir sobre el funcionamiento actual es que hay poco debate político; lo que hay es ponerse de acuerdo en un reparto de cajas, de cargos, que lo que muestra, en términos de intereses de a dónde va la Provincia, parece que están todos muy de acuerdo; y en términos de transformar lo actual, están mirando para otro canal. El presupuesto no se está discutiendo en ninguna comisión: sí hubo una reunión de muchas horas entre Massa y Vidal en un hotel céntrico, después vinieron intendentes de los distintos agrupamientos internos y están discutiendo qué caja le corresponde a cada uno, pero bueno, nadie está discutiendo por qué hay un presupuesto a la baja en la educación, qué va a pasar con este nivel de endeudamiento en la Provincia –en donde un 66% va a ser en divisas, lo cual deja expuesta a la Provincia a que con una nueva devaluación podamos incluso llegar a un riesgo de default-. Nosotros no vamos a venir a la Legislatura a rosquear para que arreglen una escuela en donde hay un compañero nuestro. Es un concepto de política completamente distinto al que están llevando adelante los bloques en que se dividieron el Frente para la Victoria, el Frente Renovador, y el GEN –que viniendo en teoría con un discurso progresista, está funcionando como una rueda del engranaje de este cogobierno al servicio de Vidal-.

- ¿Cuáles fueron los proyectos que contaron con el apoyo de la izquierda? ¿Alguna vez votó a favor?

- ¡Sí! Hubo varios. Por ejemplo, en la primera sesión que estuve ya voté a favor de una ley, que fue la del boleto estudiantil gratuito. Nosotros éramos, desde este bloque, autores de uno de los proyectos que se consultó. No solo la voté a favor; impulsé movilizaciones, charlas, reuniones en universidades y colegios, y estuvimos peleando hasta que se logró votar. Fue una conquista muy importante; todavía seguimos reclamando su plena implementación: hay compañeros en distintos puntos de la Provincia que están organizando presentaciones judiciales para poder tener acceso al derecho que les da una ley que fue aprobada y que los incluye dentro del universo de estudiantes de la provincia de Buenos Aires que tienen que poder recibir ese boleto. Así que ahí votamos a favor, aparte de cuando votamos a Riquelme como ciudadano ilustre de la Provincia…

- Teniendo en cuenta el esquema de bancas rotativas que proponen desde el Frente de Izquierda ¿Hasta cuándo es diputado?

- El 10 de diciembre se termina la etapa prevista para que esté yo. En la próxima sesión que haya asume Mónica Schlotthauer, militante de Izquierda Socialista y delegada ferroviaria de la línea Sarmiento –en donde está también el Pollo Sobrero-. Me parece que va a ser muy interesante sumar no solo a una mujer, sino a una luchadora gremial acá en la Cámara.

- ¿Qué destaca de las políticas de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires?

- Mirá… Vidal ha hecho denuncias cuando asumió que son muy reales, sobre la provincia que recibió. Y esto tiene una lógica, porque hay problemas que se viven con mucha fuerza y en general no han salido en los medios nacionales, pero que tienen que ver mucho con la crisis de gobierno de un PJ que venía de hace muchos años, que Vidal tiene que haber podido caracterizar para aprovecharlo a su favor y poder derrotar después de muchos años al peronismo. Cuando ella en su discurso inaugural habla del estado de los hospitales, las escuelas, la carencia de vivienda y demás, efectivamente está describiendo una provincia de Buenos Aires que todos conocemos y que bueno, en nuestro caso nosotros venimos luchando desde hace mucho tiempo para modificarlas. En otros términos, uno encontraba en ese discurso muchas de las denuncias que venía llevando adelante. El problema es que a la hora de las soluciones, lo que se ha presentado como tal no lo es. Por ejemplo, las emergencias que se votaron acá... la de infraestructura no fue una ley que garantizara un determinado plan de obra pública. De hecho, muchas de las obras que venían frenadas de la época de Scioli, siguen más o menos como estaban; y esto lo tenemos corroborado en toda la provincia así. Sobre todo lo que se hizo es un régimen de poder cambiar la empresa que estaba como adjudicataria de las distintas obras, para de alguna manera reorganizar los negocios del Estado provincial con la patria contratista. Algunos decían que había un club de empresas amigo de Scioli, ahora habrán llegado los amigos de Macri, Caputo y Vidal. Eso no es resolver el problema de infraestructura en la provincia.

"En la Legislatura hay un toma y daca; hay un concepto casi mercantil de la política. No hay debate, se negocian cargos".

Nosotros venimos de realizar una audiencia la semana pasada en apoyo a un proyecto que presentamos que plantea la emergencia escolar edilicia. El registro que tuvimos es que siguen absolutamente paradas las obras, y justo esa semana hizo declaraciones el director General de Escuelas, Alejandro Finocchiaro, diciendo que tenían un plan de 8 años para empezar a resolver la situación: eso es algo así como que no en el próximo período de gobernador, sino en el otro, se va a empezar a resolver. Esos tiempos, en la política argentina, está fuera de cualquier previsión o verificación. Es la confesión de que no hay un plan para resolver el problema de las escuelas en la provincia de Buenos Aires.

Entendemos que la gente que votó a Vidal no quería un gobierno derechista, ni son fanáticos del ajuste, ni que se recortara -mediante la inflación- los sueldos de los docentes, sino que de alguna manera, muchos habrán sentido que era un canal para sacarse de encima un aparato clientelar, de punteros, que tenía a la provincia absolutamente en ruinas.

Está también el veto del protocolo del aborto no punible. Otra de las cosas con las que se ha hecho muchísima demagogia es con el hecho de que obviamente Vidal es mujer, el tema de la paridad de género y demás. Ahora ¿cuál es la garantía para las mujeres, para su salud y el acceso a sus derechos si quien decide las decisiones políticas de esta gobernadora es el sector más reaccionario de la iglesia católica, en particular el Opus Dei? Cuando incluso es ilegal, porque hay una ley, está el Código Penal y un fallo de la Corte Suprema que plantea que las provincias tienen que decir cómo se va a garantizar que en los casos en donde el embarazo es el resultado de una violación o que pone en riesgo la vida de la madre, se puede interrumpir. Son situaciones muy dolorosas, muy difíciles, pero que hay que hablar con toda claridad. Acá hay leyes, hay derechos, y sobre todo está el derecho de la madre a decidir: podemos todos tener la opinión que se quiera; lo que nosotros no aceptamos es que sea el Opus Dei el que decide y no las mujeres. Realmente en este caso, Vidal ha mostrado en el fondo qué intereses va a defender.

 

 

EL PO Y EL PTS

- En 2013 hicieron una muy buena elección y consagraron varios diputados ¿En qué situación interna está hoy en día el FIT y cuáles son sus desafíos de cara al año que viene?

- Creo que el acto de Atlanta, lo que viene a mostrar, aparte de haber tenido un crecimiento electoral y participación parlamentaria, es que hay un crecimiento militante muy importante, que se viene desarrollando en la juventud, en los barrios, en los movimientos de lucha por los derechos de la mujer, y también en los sindicatos. Los que ocupan el lugar de sacar a las viejas burocracias sindicales, impulsar la elección de delegados e incluso recuperar sindicatos –como ha sido este año en el sindicato del neumático, que conquistamos en manos de la izquierda-. Esto es muy importante para nosotros, porque las transformaciones no las vamos a llevar a delante en este país solo con unos votos más, estando en la tele o en el Congreso, sino que eso tiene un valor como agitación política y representación de un crecimiento y compromiso militante que vaya pudiendo transformar la realidad, si no para nosotros no tiene objeto.

"Del Caño le ganó a Altamira por pocos puntos, eso no le da el estatus de conductor del Frente de Izquierda".

Lo de Atlanta muestra un desafío: no hubo una actividad común de todos los integrantes del Frente, de ese nivel, a lo largo del año. Y una de las razones de eso es una comprensión distinta de cómo tiene que actuar la izquierda ahora que el kirchnerismo está en la oposición. Por muchos meses tuvimos una situación, de parte de esa izquierda, que tenía una expectativa de luchar contra el macrismo, junto al kirchnerismo.

- ¿Se refiere al PTS?

- Y otros grupos también. El PTS dentro del Frente de Izquierda, sobre todo. Pero otros grupos, como el MAS, tienen ese tipo de posición también. Y nosotros, entendiendo que sin rehuir de ninguna lucha contra este Gobierno -concreta, de defensa de los trabajadores, contra el ajuste- que haya que dar, en todo caso la daremos desde nuestra política y personalidad; y el kirchnerismo –o las partes que quedan de lo que era el kirchnerismo, porque está cada vez más disgregado- es colaborador en muchísimos casos del ajuste que se está implementando. Desde su rol en la dirección de los sindicatos, o gobernadores e intendentes. Entonces, no hay tal terreno de un frente único con el kirchnerismo contra el macrismo.

Me parece que pudimos hacer este acto de Atlanta, porque después de mucha discusión y lucha política, ese hecho habrá terminado de cerrarle por lo menos al conjunto de los integrantes del Frente de Izquierda y eso permitió llegar a un acuerdo. Ahora, después de esta demostración de fuerza –que los grandes medios nacionales no le dieron un lugar central-, el mundo político argentino –y te puedo asegurar que es así, incluso en la Cámara- ha registrado este actazo en Atlanta. Ahora el problema es la continuidad. Desde el Partido Obrero decimos: tenemos toda esta fuerza si actuamos juntos y todas las fuerzas del FIT somos más convocantes si actuamos como frente; entonces tenemos la obligación de decir cómo podemos presentarnos como bloque único para una continuidad de acción en las ciudades, centros de estudiantes, sindicatos, barrios, para darle una gran fuerza al movimiento de lucha contra el ajuste y contra todo este bloque político que lo está sosteniendo. Este es el desafío.

- Es llamativo que ahora que hay un Gobierno de derecha es cuando más parece que se pelean entre ustedes...

- Mirá, la izquierda argentina tiene casi un karma, una tara, que es la idea de que no puede tener una llegada propia a los trabajadores, a los sectores más masivos, a las masas populares, si no es en un coqueteo o una subordinación al peronismo. Es un tema histórico. El Partido Obrero tiene otro enfoque, piensa que en términos de poder realmente satisfacer las necesidades de los trabajadores, el peronismo ha dado muestras cabales de que ha agotado la posibilidad transformadora de la realidad de los trabajadores –después del menemismo, kirchnerismo-. Y esto, aunque sea en forma no plenamente consciente, las nuevas capas de los trabajadores lo asimilan con mucha más rapidez y no tienen tampoco un nivel de identificación con el peronismo y su conducción como la que existía hace 30 o 40 años. El nivel de desprestigio es enorme, el PJ tiene una crisis histórica probablemente mayor a la del año 2003, donde fue con tres candidaturas presidenciales separadas, y en cómo se procesa ese fracaso de la experiencia nacionalista del kirchnerismo hay una enorme oportunidad para la izquierda, pero no va a ser asimilándonos al kirchnerismo. Si un trabajador que tiene que enfrentar el ajuste de Macri y Vidal, lo tiene que hacer defendiendo a Boudou y José López, está frito. Parece un problema elemental, y sin embargo en la izquierda, con el kirchnerismo en la oposición, hay un sector que ha levantado reflejos de una política que han llevado adelante por muchos años, y de alguna manera un seguidismo. Por ejemplo en la defensa de Milagro Sala –más allá de que nosotros estamos en contra de que se la haya detenido por estar haciendo un acampe-. Si uno conoce el problema de la estatización de los movimientos de desocupados y lo que significó en Jujuy y todo el país, tiene que tener una posición de principios.

El caso de Hebe de Bonafini es muy complejo también para todo un sector de la izquierda, a cómo dar respuesta; porque nosotros estamos en contra de que se despleguen tropas frente a una marcha de las Madres de Plaza de Mayo, sobre eso no hay dudas, pero en el caso de Sueños Compartidos y más allá del trámite judicial, queremos que se clarifique. No puede haber un organismo de derechos humanos involucrado en eso, daña el prestigio de los reclamos de derechos humanos, que se use su figura para toda una corruptela de viviendas que nos consta. El Partido Obrero incluso intentó hacer elegir delegados entre los trabajadores de la construcción de Sueños Compartidos, que fueron perseguidos por los capataces de Schoklender y Hebe de Bonafini. Nos consta el carácter negrero y corrupto de los emprendimientos que se estaban llevando adelante.

Estas cosas son importantes clarificarlas, porque un movimiento popular desde la izquierda tiene que tener banderas nuevas; no puede de ninguna manera crecer haciéndose cargo de la descomposición del régimen nacionalista que gobernó la última década. Si se planta desde ahí entendemos que va a un fracaso total.

"Vidal ha hecho denuncias cuando asumió que son muy reales, sobre la provincia que recibió. El problema es que a la hora de las soluciones, lo que se ha presentado como tal no lo es".

- ¿Nicolás Del caño es el líder del Frente de Izquierda?

- El Frente de Izquierda está compuesto por varias fuerzas. En la última elección hubo una interna, Nicolás Del Caño se impuso a Jorge Altamira por un pequeño margen en el ítem presidencial, sobre todo con una gran diferencia de votos en la provincia de Mendoza, de donde es él. Mientras, el Partido Obrero se impuso en la provincia de Buenos Aires y en la Capital; en Provincia, la lista que encabezaba Néstor Pitrola ganó en casi todos los distritos, y en Capital, la que estaban Marcelo Ramal y Gabriel Solano. En ese sentido, no sé si hay una única figura que aglutine a todo el frente, pero sí te puedo decir lo siguiente: el Partido Obrero es la fuerza mayoritaria dentro del Frente de Izquierda en todos los ámbitos; lo fue en el acto de Atlanta, donde el PO aportó bastante más de la mitad de la concurrencia, lo es en su composición parlamentaria –donde 3 de 4 diputados nacionales son del PO-, y en términos de la elaboración política de una propuesta para sacar adelante al FIT, yo no tengo dudas de que por ejemplo en el acto del sábado, el planteo más claro y más estratégico fue el de Néstor Pitrola. Pero bueno, es mi posición y seguramente cada uno podrá tener una discusión. Veremos en todo caso las futuras candidaturas. No creo que el hecho de que esta victoria -por algunos puntos, en una interna abierta en donde también votan muchos que no son militantes ni conocen de cerca las fuerzas del frente-, le haya dado el estatus de un conductor a Nicolás Del Caño, porque no creo que se viva así ni políticamente ni en la realidad.

- ¿Va a haber internas pensando en las elecciones legislativas?

- No está definido. Habrá que ver cómo se desarrollan las discusiones estas semanas. Si el plan de acción que propuso el PO en el acto de Atlanta es aceptado por el conjunto del FIT, nuestra propuesta es que se pueda llegar sin internas y con listas únicas. Empezar un plan de acción desde hoy, con una movilización antes de fin de año en el 20 de diciembre –aniversario del levantamiento contra De la Rúa, contra un nuevo gobierno ajustador, contra la tregua de la CGT, con todos los sectores obreros a la Plaza de Mayo, actos en todas las ciudades del país, incluso con el desafío de ir a un estadio más grande, porque esto puede crecer mucho: marzo o abril en Huracán.

- ¿Van a abrir las puertas del frente?

- Ya en las últimas elecciones, muchos sectores que no son estrictamente los tres partidos del FIT participaron y sumaron candidaturas: el Frente Darío Santillán, Pueblo en Marcha, sectores ligados al Perro Santillán, y varios más. Nosotros le hemos hecho varias propuestas a Luis Zamora –que existe en la Capital y es casi una construcción individual-, pero bueno, entendiendo que desde el punto de vista representa una realidad en la Ciudad de Buenos Aires, le hemos propuesto no solo la incorporación al frente sino incluso un acuerdo técnico, porque sería muy importante que si él hiciera un acuerdo con el FIT, entre los dos facilitáramos el ingreso de un diputado nacional de la izquierda por la Capital, que hoy no hay. Zamora rechazó esto, no ha querido.

Acá no se trata de ponerse de acuerdo en un cargo electoral o de las ambiciones personales de cada uno, sino de la posibilidad de confluir. El gran problema es este: si agrupándonos todos los que estamos dispuestos a ir en un campo de independencia de clase de los trabajadores fuera de los partidos que han gobernado todos estos años el país, podemos avanzar bajo esas banderas de la izquierda; o si como tantos que se decían centroizquierdistas y hoy están gravitando alrededor del Papa, de Macri, de Massa… Hay una descomposición de todo un arco que se reivindicó centroizquierdista y progresista en un momento. Ahí la tenemos a Stolbizer, diciendo que le gusta Macri o Massa; o a representantes de lo que era el progresismo en el periodismo, como Lanata, que ahora hace campañas xenófobas por el arancelamiento en las universidades.