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SECCIONES
19.10.2016

La interna de la CGT recrudece en medio de críticas al bono

Twitter: @Letra_P

Pese al anuncio del gobierno, continúan las tensiones entre el triunvirato y los gremios combativos con respecto a la posibilidad de ir a un paro nacional.

A minutos de su nacimiento, el bono negociado entre el triunvirato de la CGT, el gobierno nacional y las empresas para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios del sector privado amenaza con estallar por los aires y romper la endeble paz de la entidad reunificada sostiene pese a las presiones de los sectores que demandan un paro contra la política económica de Cambiemos. Esta tarde, tras  presidir la llamada Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo de la que también participó la dirigencia empresarial, el gobierno anunció un acuerdo que establece que las firmas paguen a sus empleados un bono de fin de año con piso en los $2 mil abierto y con carácter no remunerativo. Sin embargo, los gremios que en la previa reclamaban al triunvirato conductor un posicionamiento combativo respecto al macrismo y las empresas que no quieren pagar un bono de 2 mil pesos ni ningún otro coincidieron en rechazar el anuncio y abrieron una potente incógnita con miras al futuro.

A la mesa de negociación se sentaron en representación del Poder Ejecutivo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Trabajo, Jorge Triaca; de Producción, Francisco Cabrera; de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay; de Desarrollo Social, Carolina Stanley; y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana.

Por la parte sindical estuvieron presentes los tres titulares de la entidad sindical, Héctor Daer, de Sanidad; Carlos Acuña, de Estaciones de Servicio; y Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento. También firmaron José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias; Andrés Rodríguez, de UPCN; Jorge Sola, del Seguro; Gerardo Martínez, de la UOCRA; y Omar Maturano, de La Fraternidad.

Finalmente, el empresariado estuvo representado por dirigentes de las cámaras que integran el denominado G6: la Camarco (construcción); la Unión Industrial (UIA); la CAC (comercio); ADEBA (bancos); la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural (SRA).

Ni bien terminó la reunión en Balcarce 50 las autoridades nacionales ofrecieron una conferencia de prensa para referir los detalles del acuerdo. Desde la vereda sindical hubo declaraciones con el pacto todavía caliente y con mucha letra todavía en discusión. Schmid, moyanista y hombre de la Confederación de Transportistas (CATT) destacó que la conducción “pudo cerrar el tema de negociaciones que estaba pendiente desde la semana pasada” y confirmó que el pago está planteado para diciembre. Por su parte, Maturano coincidió con lo destacado por Schmid y remarcó la "cordialidad" del encuentro.

Pero la cordialidad y el resultado que acarreó no lograron convencer a los sectores que desde la propia CGTY criticaron desde el principio la forma en que el triunvirato condujo la agenda sindical en el marco de creciente malestar frente a las políticas nacionales.

Uno de los primeros gremios que salió a repudiar fue la Unión de Docentes de la Argentina (UDA), que lidera el integrante del consejo directivo de la CGT, Sergio Romero.

Con un rápido y duro comunicado oficial, la UDA expresó que “Este es el bono de la mentira porque lo paga el que puede y como puede, ya que nadie está obligado. Además, no será cobrado por ningún empleado de la administración pública, entre ellos los docentes, muchos de los cuales se encuentran hoy por debajo de la línea de pobreza”.

El gremio docente amplió las críticas a la alianza oficialista: “Este Gobierno, que no manifiesta sensibilidad antes  las necesidades de los trabajadores, hace dos meses que nos viene entreteniendo con esto del bono en vez de discutir salarios en los ámbitos correspondientes, como son las paritarias, ignorando la autonomía de las negociaciones colectivas”. En ese sentido, la UDA se reivindicó “en defensa de la autonomía colectiva de nuestra organización y propugnamos la inmediata reapertura de la negociación colectiva para el sector docente”. Por último, la entidad lamentó que con el pago de este tipo de bonos “se están convalidando el pago de sumas en negro dentro del salario, cuando en realidad el Estado debería ser propulsor de que todo lo que integra el salario sean sumas remunerativas y bonificables”.

Desde el entorno de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), que es uno de los más afectados por la recesión que ya se cobró miles de puestos de trabajo, relativizaron las disidencias internas. “Es probable que algunos cuestionen lo que se acordó pero la (conducción de la ) CGT no está tirando papelitos por este bono”, señaló un vocero a Letra P con las novedades en plena ebullición.

En cambio, insistió con cambiar el ángulo de la discusión y puso el foco sobre el rol que jugaron las cámaras empresarias: “Se preveía que UIA y la SRA iban a reprobar el bono, incluso habían presentado una alternativa porque dicen que no están en condiciones de pagar el piso en términos generalizados”. En cambio, la CAC y la Camarco “se comprometieron a cumplir” (ver nota aparte).

En sintonía con la afirmación de Schmid, en la UOCRA defendieron que "se consiguió uno de los objetivos, que es el bono generalizado con un  monto abierto a negociaciones sectoriales posteriores", indicó la fuente, que remarcó: "eso se pautó en la negociación, está en el borrador del gobierno, con el aval de ellos. El acuerdo es un bono de 2 mil pesos como piso, fijo y  uniforme para todos los sectores privados. Pero, después, cada sector podrá negociar por encima", finalizó.

En la Corriente Sindical Federal (CSF), la facción de la CGT que ostentó de entrada la posición más crítica del gobierno, también hubo rechazo. En diálogo con la radio Cadena 3, el referente de La Bancaria, Sergio Palazzo, volvió pedir que el triunvirato llame a un paro nacional porque, recordó, a la nueva conducción "no se le encargaron bonos por única vez sino recomposición salarial".

El otro díscolo en la interna de la central obrera, el secretario General Adjunto de Camioneros, Pablo Moyano pegó el faltazo a la reunión convocada en casa de gobierno y renovó su posición contraria a las gestiones oficiales y a lo que firmarían luego sus pares de la CGT. Desde afuera, también por la mañana, el titular de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, volvió a marcar diferencias con la CGT a la que acusó de tener un pacto de exclusividad para negociar con el gobierno e insistió con su llamado al paro general aunque con fecha incierta. “La última semana de octubre estaríamos llevando a cabo una jornada de protesta con movilización a todas las ciudades del país y principalmente a Plaza de Mayo”, afirmó.

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La interna de la CGT recrudece en medio de críticas al bono

Pese al anuncio del gobierno, continúan las tensiones entre el triunvirato y los gremios combativos con respecto a la posibilidad de ir a un paro nacional.

A minutos de su nacimiento, el bono negociado entre el triunvirato de la CGT, el gobierno nacional y las empresas para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los salarios del sector privado amenaza con estallar por los aires y romper la endeble paz de la entidad reunificada sostiene pese a las presiones de los sectores que demandan un paro contra la política económica de Cambiemos. Esta tarde, tras  presidir la llamada Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo de la que también participó la dirigencia empresarial, el gobierno anunció un acuerdo que establece que las firmas paguen a sus empleados un bono de fin de año con piso en los $2 mil abierto y con carácter no remunerativo. Sin embargo, los gremios que en la previa reclamaban al triunvirato conductor un posicionamiento combativo respecto al macrismo y las empresas que no quieren pagar un bono de 2 mil pesos ni ningún otro coincidieron en rechazar el anuncio y abrieron una potente incógnita con miras al futuro.

A la mesa de negociación se sentaron en representación del Poder Ejecutivo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros de Trabajo, Jorge Triaca; de Producción, Francisco Cabrera; de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay; de Desarrollo Social, Carolina Stanley; y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana.

Por la parte sindical estuvieron presentes los tres titulares de la entidad sindical, Héctor Daer, de Sanidad; Carlos Acuña, de Estaciones de Servicio; y Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento. También firmaron José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias; Andrés Rodríguez, de UPCN; Jorge Sola, del Seguro; Gerardo Martínez, de la UOCRA; y Omar Maturano, de La Fraternidad.

Finalmente, el empresariado estuvo representado por dirigentes de las cámaras que integran el denominado G6: la Camarco (construcción); la Unión Industrial (UIA); la CAC (comercio); ADEBA (bancos); la Bolsa de Comercio y la Sociedad Rural (SRA).

Ni bien terminó la reunión en Balcarce 50 las autoridades nacionales ofrecieron una conferencia de prensa para referir los detalles del acuerdo. Desde la vereda sindical hubo declaraciones con el pacto todavía caliente y con mucha letra todavía en discusión. Schmid, moyanista y hombre de la Confederación de Transportistas (CATT) destacó que la conducción “pudo cerrar el tema de negociaciones que estaba pendiente desde la semana pasada” y confirmó que el pago está planteado para diciembre. Por su parte, Maturano coincidió con lo destacado por Schmid y remarcó la "cordialidad" del encuentro.

Pero la cordialidad y el resultado que acarreó no lograron convencer a los sectores que desde la propia CGTY criticaron desde el principio la forma en que el triunvirato condujo la agenda sindical en el marco de creciente malestar frente a las políticas nacionales.

Uno de los primeros gremios que salió a repudiar fue la Unión de Docentes de la Argentina (UDA), que lidera el integrante del consejo directivo de la CGT, Sergio Romero.

Con un rápido y duro comunicado oficial, la UDA expresó que “Este es el bono de la mentira porque lo paga el que puede y como puede, ya que nadie está obligado. Además, no será cobrado por ningún empleado de la administración pública, entre ellos los docentes, muchos de los cuales se encuentran hoy por debajo de la línea de pobreza”.

El gremio docente amplió las críticas a la alianza oficialista: “Este Gobierno, que no manifiesta sensibilidad antes  las necesidades de los trabajadores, hace dos meses que nos viene entreteniendo con esto del bono en vez de discutir salarios en los ámbitos correspondientes, como son las paritarias, ignorando la autonomía de las negociaciones colectivas”. En ese sentido, la UDA se reivindicó “en defensa de la autonomía colectiva de nuestra organización y propugnamos la inmediata reapertura de la negociación colectiva para el sector docente”. Por último, la entidad lamentó que con el pago de este tipo de bonos “se están convalidando el pago de sumas en negro dentro del salario, cuando en realidad el Estado debería ser propulsor de que todo lo que integra el salario sean sumas remunerativas y bonificables”.

Desde el entorno de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), que es uno de los más afectados por la recesión que ya se cobró miles de puestos de trabajo, relativizaron las disidencias internas. “Es probable que algunos cuestionen lo que se acordó pero la (conducción de la ) CGT no está tirando papelitos por este bono”, señaló un vocero a Letra P con las novedades en plena ebullición.

En cambio, insistió con cambiar el ángulo de la discusión y puso el foco sobre el rol que jugaron las cámaras empresarias: “Se preveía que UIA y la SRA iban a reprobar el bono, incluso habían presentado una alternativa porque dicen que no están en condiciones de pagar el piso en términos generalizados”. En cambio, la CAC y la Camarco “se comprometieron a cumplir” (ver nota aparte).

En sintonía con la afirmación de Schmid, en la UOCRA defendieron que "se consiguió uno de los objetivos, que es el bono generalizado con un  monto abierto a negociaciones sectoriales posteriores", indicó la fuente, que remarcó: "eso se pautó en la negociación, está en el borrador del gobierno, con el aval de ellos. El acuerdo es un bono de 2 mil pesos como piso, fijo y  uniforme para todos los sectores privados. Pero, después, cada sector podrá negociar por encima", finalizó.

En la Corriente Sindical Federal (CSF), la facción de la CGT que ostentó de entrada la posición más crítica del gobierno, también hubo rechazo. En diálogo con la radio Cadena 3, el referente de La Bancaria, Sergio Palazzo, volvió pedir que el triunvirato llame a un paro nacional porque, recordó, a la nueva conducción "no se le encargaron bonos por única vez sino recomposición salarial".

El otro díscolo en la interna de la central obrera, el secretario General Adjunto de Camioneros, Pablo Moyano pegó el faltazo a la reunión convocada en casa de gobierno y renovó su posición contraria a las gestiones oficiales y a lo que firmarían luego sus pares de la CGT. Desde afuera, también por la mañana, el titular de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, volvió a marcar diferencias con la CGT a la que acusó de tener un pacto de exclusividad para negociar con el gobierno e insistió con su llamado al paro general aunque con fecha incierta. “La última semana de octubre estaríamos llevando a cabo una jornada de protesta con movilización a todas las ciudades del país y principalmente a Plaza de Mayo”, afirmó.