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SECCIONES
19.10.2016

Bono: trastienda de un acuerdo “fantasma” que es un enigma en la mayoría de las empresas

Las pymes de CGERA, CAME y Apyme ya adelantaron que están en una situación crítica. En la UIA juegan con el carácter “voluntario” como aliado en la negociación por sectores.

El bono de $2000 que el Gobierno acordó con los sectores del trabajo y las empresas tuvo su antesala el martes, en la reunión de Consejo Directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). La entidad elaboró un documento de baja conflictividad y relativo en su terminología, para mostrarle a Nación su modelo para tratar en la mesa del Diálogo Productivo. Lo que UIA pedía allí era que los $2000 estuvieran abiertos a discusiones sectoriales, por actividad, y que el carácter no fuera obligatorio. Y que bajo ningún punto de vista los enviados de esa organización pusieran la firma en un texto que dijera lo contrario, además de no dar pistas de los sectores que estarían en condiciones de cumplir con un extra de fin de año. Grande fue la sorpresa de Adrián Kaufman Brea, presidente de UIA y de Daniel Funes de Rioja, jefe de la Cámara Alimenticia Copal, cuando vieron el papel que incluía la palabra “negociación”. Les habían dejado en claro sus colegas que la entidad productiva no podía avalar negociaciones de sectores que no estaban presentes en esa mesa, porque no es la UIA la que negocie paritarias. Las buenas artes de la política de algunos funcionarios de alto rango terminaron logrando que los industriales estamparan la rúbrica. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, los había calmado en el siguiente párrafo, donde se hablaba ya de un carácter voluntario del acuerdo. Pero fue inevitable el malestar en el rostro de la UIA boys.

En síntesis, lo que se firmó tiene escaso peso específico y es enigma en casi todo el sector corporativo. Fuentes que participaron de las charlas aseguraron que el Gobierno lo que precisaba era la firma del documento, más como un hecho político que como un factor real de compensación ante la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Es que a la luz de los hechos, el convenio puesto en papel no modifica el statu quo por varias razones: por un lado, ya hay grandes empresas que lo pagaban y era incluso superior a los $2000 por lo cual han sido beneficiados (caso Metalúrgicos) y pueden especular; en segundo lugar, existe otro pelotón de firmas grandes que afronta problemas coyunturales y de actividad que es imposible asociar al desembolso de un bono. “¿Qué le quieren pedir a Protejer (textiles) que paguen un bono si les cayó 25% la actividad; o Arcor que dio vacaciones anticipadas a 400 empleados, o Inalpa, o a los fabricantes de carrocerías que también están siendo afectados por las importaciones?”, se preguntó ayer un pope de las alimenticias ante la consulta de Letra P. Además, el post reunión generó un fuerte cruce de opiniones entre los hombres de negocios respecto a los alcances del acuerdo. Desde la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), comentaron a la prensa que el bono sólo debían pagarlo aquellas compañías o sectores que habían tenido paritarias anuales por debajo del 37/38%. “Nosotros no dijimos eso”, expresó una fuente del Gobierno que estuvo en la mesa. Lo cierto es que los que firmaron por debajo de esa cifra son la mayoría.

Y el tercer punto son los más golpeados por la recesión, las pymes. Refunfuñaban porque no fueron invitados al encuentro que se desarrolló en el museo debajo de la Rosada, y en su lugar estuvieron sectores que difícilmente estén relacionados al empleo y la producción. La referencia es a la presencia de Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio, un rubro que a lo sumo contará con 100 empleados.

“No nos invitaron y en la situación en la que estamos no podemos pagarlo”, dijo Marcelo Fernández, presidente de la cámara pyme CGERA y agregó que “es el mismo Indec el que reconoce que vamos 10 meses con caída en la actividad y el consumo, nos ponen ahora enfrentados a nuestros trabajadores”. Fernández dijo que “salvo que el Gobierno nos deje descontarlo de algún tributo, no lo podemos dar”. Un parecer similar manifestaron desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y desde la asociación pyme APYME, que comanda Eduardo Fernández, adelantaron que mañana tratarán el tema en una reunión especial, “porque no se entienden bien los alcances ni cómo se aplica”.

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Bono: trastienda de un acuerdo “fantasma” que es un enigma en la mayoría de las empresas

Las pymes de CGERA, CAME y Apyme ya adelantaron que están en una situación crítica. En la UIA juegan con el carácter “voluntario” como aliado en la negociación por sectores.

El bono de $2000 que el Gobierno acordó con los sectores del trabajo y las empresas tuvo su antesala el martes, en la reunión de Consejo Directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). La entidad elaboró un documento de baja conflictividad y relativo en su terminología, para mostrarle a Nación su modelo para tratar en la mesa del Diálogo Productivo. Lo que UIA pedía allí era que los $2000 estuvieran abiertos a discusiones sectoriales, por actividad, y que el carácter no fuera obligatorio. Y que bajo ningún punto de vista los enviados de esa organización pusieran la firma en un texto que dijera lo contrario, además de no dar pistas de los sectores que estarían en condiciones de cumplir con un extra de fin de año. Grande fue la sorpresa de Adrián Kaufman Brea, presidente de UIA y de Daniel Funes de Rioja, jefe de la Cámara Alimenticia Copal, cuando vieron el papel que incluía la palabra “negociación”. Les habían dejado en claro sus colegas que la entidad productiva no podía avalar negociaciones de sectores que no estaban presentes en esa mesa, porque no es la UIA la que negocie paritarias. Las buenas artes de la política de algunos funcionarios de alto rango terminaron logrando que los industriales estamparan la rúbrica. Marcos Peña, el jefe de Gabinete, los había calmado en el siguiente párrafo, donde se hablaba ya de un carácter voluntario del acuerdo. Pero fue inevitable el malestar en el rostro de la UIA boys.

En síntesis, lo que se firmó tiene escaso peso específico y es enigma en casi todo el sector corporativo. Fuentes que participaron de las charlas aseguraron que el Gobierno lo que precisaba era la firma del documento, más como un hecho político que como un factor real de compensación ante la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Es que a la luz de los hechos, el convenio puesto en papel no modifica el statu quo por varias razones: por un lado, ya hay grandes empresas que lo pagaban y era incluso superior a los $2000 por lo cual han sido beneficiados (caso Metalúrgicos) y pueden especular; en segundo lugar, existe otro pelotón de firmas grandes que afronta problemas coyunturales y de actividad que es imposible asociar al desembolso de un bono. “¿Qué le quieren pedir a Protejer (textiles) que paguen un bono si les cayó 25% la actividad; o Arcor que dio vacaciones anticipadas a 400 empleados, o Inalpa, o a los fabricantes de carrocerías que también están siendo afectados por las importaciones?”, se preguntó ayer un pope de las alimenticias ante la consulta de Letra P. Además, el post reunión generó un fuerte cruce de opiniones entre los hombres de negocios respecto a los alcances del acuerdo. Desde la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), comentaron a la prensa que el bono sólo debían pagarlo aquellas compañías o sectores que habían tenido paritarias anuales por debajo del 37/38%. “Nosotros no dijimos eso”, expresó una fuente del Gobierno que estuvo en la mesa. Lo cierto es que los que firmaron por debajo de esa cifra son la mayoría.

Y el tercer punto son los más golpeados por la recesión, las pymes. Refunfuñaban porque no fueron invitados al encuentro que se desarrolló en el museo debajo de la Rosada, y en su lugar estuvieron sectores que difícilmente estén relacionados al empleo y la producción. La referencia es a la presencia de Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio, un rubro que a lo sumo contará con 100 empleados.

“No nos invitaron y en la situación en la que estamos no podemos pagarlo”, dijo Marcelo Fernández, presidente de la cámara pyme CGERA y agregó que “es el mismo Indec el que reconoce que vamos 10 meses con caída en la actividad y el consumo, nos ponen ahora enfrentados a nuestros trabajadores”. Fernández dijo que “salvo que el Gobierno nos deje descontarlo de algún tributo, no lo podemos dar”. Un parecer similar manifestaron desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y desde la asociación pyme APYME, que comanda Eduardo Fernández, adelantaron que mañana tratarán el tema en una reunión especial, “porque no se entienden bien los alcances ni cómo se aplica”.