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Por Carlos Marino.- Acordaron bajar el voto electrónico, jugada que favorece a Ocaña y a Lousteau, y a cambio Rodríguez Larreta logra debilitar la candidatura de Michetti y se asegura el co-gobierno en la Legislatura porteña y en la Ciudad.
Por 25/02/2015 03:12 PM

Este miércoles el diputado nacional Martín Lousteau y la legisladora porteña Graciela Ocaña dieron por finalizado el frente UNEN en la Capital Federal y presentaron “Eco”, la alianza con la que competirán en internas en las PASO porteñas del 26 de abril.

El frente Energía Ciudadana Organizada será integrado por los radicales, la Coalición Cívica, el Partido Socialista, el PSA y, el apéndice del PRO y fuerza política de Ocaña, Confianza Pública. Este frente borró a UNEN del mapa electoral porteño y dejó afuera a Humberto Tumini, Sergio Abrevaya y a Fernando “Pino” Solanas.

Atrás de ese acuerdo electoral se esconde un pacto mucho más amplio y escondido que tiene a Lousteau y a Ocaña como simples herramientas que ponen la cara para hacerlo real. Los ex ministros kirchneristas rompieron UNEN y presentaron un espacio nuevo para generar la ilusión de que competirán con el macrismo.

Sin embargo, el acuerdo político los excede a ambos y se definió en otro terreno. El sindicalista del juego y mecenas de Ocaña, Daniel Amoroso, el histórico operador radical Enrique “Coti” Nosiglia y Cristian Colombo, el verdadero poder tras el carismático Lousteau, fueron los que se sentaron a negociar cara a cara con el macrismo.

Concretamente, Nosiglia y Amoroso acordaron armar un frente que aglutine a todas las fuerzas políticas que más cerca del PRO se encuentran y que funcione para disputar el mismo electorado que votaría a la senadora nacional Gabriela Michetti.

Ese acuerdo es ampliamente ventajoso para Horacio Rodríguez Larreta, quien aceptó la propuesta y dejó ir a Ocaña, a quien quería como vicejefa. El jefe de Gabinete porteño es el candidato de Mauricio Macri para la Ciudad y, al igual que la mesa chica del PRO, busca desesperadamente correr de la carrera a Michetti.

A cambio, Rodríguez Larreta, movió todas sus influencias para bajar el voto electrónico de las PASO. Desde que fue presentado, Lousteau y la “hormiguita” se cansaron de despotricar contra el nuevo sistema de elección aunque, sorpresivamente, se ausentaron el día en que se discutió su constitucionalidad en la audiencia pública que convocó el Tribunal Superior de Justicia.

Macri les comunicó la semana pasada a sus legisladores que la decisión ya estaba tomada y que el voto electrónico no se utilizaría en las PASO de abril y, además, les exigió que busquen apoyo en la oposición para sancionar una iniciativa que habilite esa posibilidad.

Como adelantó Letra P, ese proyecto ya se está trabajando en la Legislatura porteña y el bloque PRO está recolectando respaldo opositor. Fiel a Macri, la jefa de bloque, Carmen Polledo, llamó a los despachos de diputados opositores para conseguir apoyos.

No obstante, los votos ya están. El propio Rodríguez Larreta acordó con el mecenas de Ocaña y con “El Coti” que bajaban el voto electrónico y los legisladores del ex UNEN aportaban sus votos para sacar la ley que descarta ese sistema de las PASO y lo habilita en la elección general.

Este acuerdo estratégico beneficia a todos, incluso tendría resonancia en el futuro. Si bien Lousteau y Ocaña hacen que compiten con el macrismo y exhiben sus diferencias, se están asegurando un futuro co-gobierno con el PRO a partir de 2015.

Los ex ministros K tienen siete legisladores en el Parlamento porteño y aspiran a sumar otros siete en las próximas elecciones. De esa forma, llegarían a tener un bloque de 14 diputados y podrían transformarse en la segunda fuerza de la Capital Federal, desplazar al kirchnerismo y reclamar espacios en la vicepresidencia de la Legislatura, en las comisiones y en organismos autónomos como la Defensoría o la Auditoría.

El beneficio de Rodríguez Larreta es claro: con la presentación de Ocaña y Lousteau logra dispersar los votos de Michetti y contribuye más a disminuir y golpear su candidatura.

El acuerdo de Ocaña en la provincia de Buenos Aires

La amistad política de Ocaña con el PRO tiene su rebote también en la provincia de Buenos Aires. Los favores legislativos que la ex ministra de Salud concedió en la Legislatura porteña no fueron olvidados por el macrismo y se consolidan con esta jugada electoral.

Entonces, Ocaña juega de opositora en la PASO pero, su principal armador y mano derecha, Santiago Nardelli, a quien se le vence el mandato como diputado provincial, será ser candidato a diputado provincial y armador de la fuerza en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Si bien Nardelli es un actor desconocido e insignificante en las grandes ligas de la política supo ser, en tiempos en que la hormiguita controló el PAMI, el hombre fuerte de su armado político.

Desde ese lugar, se reservó para sí los cargos que el micro-emprendimiento político de Ocaña conseguía, como, por ejemplo, cargos en el directorio del Banco Nación, en la lista de diputados nacionales K y en la de legisladores provinciales K.

El rol de Nardelli es clave por la amistad personal que lo une con Martín Lousteau, a quien se los ha visto tomando algún refrigerio en el barrio porteño de Palermo.

En la Ciudad, Ocaña y Lousteau funcionarán de “sparring” para distraer el voto de los porteños en desmedro de la “rebelde” Gabriela Michetti y, a cambio, el PRO le entregará la lapicera de la lista de los diputados provinciales en la sexta sección electoral a Santiago Nardelli.

Además, el diputado provincial trabajará en la candidatura a intendente del ex periodista Héctor Gay, ex hombre de Francisco de Narváez.

“ECO”: El acuerdo Larreta, Nosiglia y Amoroso para perjudicar a Michetti

Por Carlos Marino.- Acordaron bajar el voto electrónico, jugada que favorece a Ocaña y a Lousteau, y a cambio Rodríguez Larreta logra debilitar la candidatura de Michetti y se asegura el co-gobierno en la Legislatura porteña y en la Ciudad.

Este miércoles el diputado nacional Martín Lousteau y la legisladora porteña Graciela Ocaña dieron por finalizado el frente UNEN en la Capital Federal y presentaron “Eco”, la alianza con la que competirán en internas en las PASO porteñas del 26 de abril.

El frente Energía Ciudadana Organizada será integrado por los radicales, la Coalición Cívica, el Partido Socialista, el PSA y, el apéndice del PRO y fuerza política de Ocaña, Confianza Pública. Este frente borró a UNEN del mapa electoral porteño y dejó afuera a Humberto Tumini, Sergio Abrevaya y a Fernando “Pino” Solanas.

Atrás de ese acuerdo electoral se esconde un pacto mucho más amplio y escondido que tiene a Lousteau y a Ocaña como simples herramientas que ponen la cara para hacerlo real. Los ex ministros kirchneristas rompieron UNEN y presentaron un espacio nuevo para generar la ilusión de que competirán con el macrismo.

Sin embargo, el acuerdo político los excede a ambos y se definió en otro terreno. El sindicalista del juego y mecenas de Ocaña, Daniel Amoroso, el histórico operador radical Enrique “Coti” Nosiglia y Cristian Colombo, el verdadero poder tras el carismático Lousteau, fueron los que se sentaron a negociar cara a cara con el macrismo.

Concretamente, Nosiglia y Amoroso acordaron armar un frente que aglutine a todas las fuerzas políticas que más cerca del PRO se encuentran y que funcione para disputar el mismo electorado que votaría a la senadora nacional Gabriela Michetti.

Ese acuerdo es ampliamente ventajoso para Horacio Rodríguez Larreta, quien aceptó la propuesta y dejó ir a Ocaña, a quien quería como vicejefa. El jefe de Gabinete porteño es el candidato de Mauricio Macri para la Ciudad y, al igual que la mesa chica del PRO, busca desesperadamente correr de la carrera a Michetti.

A cambio, Rodríguez Larreta, movió todas sus influencias para bajar el voto electrónico de las PASO. Desde que fue presentado, Lousteau y la “hormiguita” se cansaron de despotricar contra el nuevo sistema de elección aunque, sorpresivamente, se ausentaron el día en que se discutió su constitucionalidad en la audiencia pública que convocó el Tribunal Superior de Justicia.

Macri les comunicó la semana pasada a sus legisladores que la decisión ya estaba tomada y que el voto electrónico no se utilizaría en las PASO de abril y, además, les exigió que busquen apoyo en la oposición para sancionar una iniciativa que habilite esa posibilidad.

Como adelantó Letra P, ese proyecto ya se está trabajando en la Legislatura porteña y el bloque PRO está recolectando respaldo opositor. Fiel a Macri, la jefa de bloque, Carmen Polledo, llamó a los despachos de diputados opositores para conseguir apoyos.

No obstante, los votos ya están. El propio Rodríguez Larreta acordó con el mecenas de Ocaña y con “El Coti” que bajaban el voto electrónico y los legisladores del ex UNEN aportaban sus votos para sacar la ley que descarta ese sistema de las PASO y lo habilita en la elección general.

Este acuerdo estratégico beneficia a todos, incluso tendría resonancia en el futuro. Si bien Lousteau y Ocaña hacen que compiten con el macrismo y exhiben sus diferencias, se están asegurando un futuro co-gobierno con el PRO a partir de 2015.

Los ex ministros K tienen siete legisladores en el Parlamento porteño y aspiran a sumar otros siete en las próximas elecciones. De esa forma, llegarían a tener un bloque de 14 diputados y podrían transformarse en la segunda fuerza de la Capital Federal, desplazar al kirchnerismo y reclamar espacios en la vicepresidencia de la Legislatura, en las comisiones y en organismos autónomos como la Defensoría o la Auditoría.

El beneficio de Rodríguez Larreta es claro: con la presentación de Ocaña y Lousteau logra dispersar los votos de Michetti y contribuye más a disminuir y golpear su candidatura.

El acuerdo de Ocaña en la provincia de Buenos Aires

La amistad política de Ocaña con el PRO tiene su rebote también en la provincia de Buenos Aires. Los favores legislativos que la ex ministra de Salud concedió en la Legislatura porteña no fueron olvidados por el macrismo y se consolidan con esta jugada electoral.

Entonces, Ocaña juega de opositora en la PASO pero, su principal armador y mano derecha, Santiago Nardelli, a quien se le vence el mandato como diputado provincial, será ser candidato a diputado provincial y armador de la fuerza en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Si bien Nardelli es un actor desconocido e insignificante en las grandes ligas de la política supo ser, en tiempos en que la hormiguita controló el PAMI, el hombre fuerte de su armado político.

Desde ese lugar, se reservó para sí los cargos que el micro-emprendimiento político de Ocaña conseguía, como, por ejemplo, cargos en el directorio del Banco Nación, en la lista de diputados nacionales K y en la de legisladores provinciales K.

El rol de Nardelli es clave por la amistad personal que lo une con Martín Lousteau, a quien se los ha visto tomando algún refrigerio en el barrio porteño de Palermo.

En la Ciudad, Ocaña y Lousteau funcionarán de “sparring” para distraer el voto de los porteños en desmedro de la “rebelde” Gabriela Michetti y, a cambio, el PRO le entregará la lapicera de la lista de los diputados provinciales en la sexta sección electoral a Santiago Nardelli.

Además, el diputado provincial trabajará en la candidatura a intendente del ex periodista Héctor Gay, ex hombre de Francisco de Narváez.